Posted in

GUILLERMO OCHOA: CONFESÓ LLORANDO EL CALVARIO QUE VIVIÓ DURANTE 4 MUNDIALES

GUILLERMO OCHOA: CONFESÓ LLORANDO EL CALVARIO QUE VIVIÓ DURANTE 4 MUNDIALES

Seis mundiales con la camiseta de México. El portero de los milagros, el hombre que detuvo a Neymar, la cara del triante 20 años. Y ese mismo hombre llorando en el centro del estadio Azteca, despidiéndose sin que nadie se lo agradeciera. Pero las lágrimas de Guillermo Ochoa no eran por el partido. No, eso es lo que nadie te ha contado.

Lloraba por 13 minutos. 13 minutos le dieron en su último mundial. Hoy vas a saber la oscura verdad de la traición de Aguirre, porque el hombre que lo sentó ya lo había traicionado una vez, 16 años atrás, aún más oscuro. Vas a saber lo que Ochoa le ocultó a México durante meses.

 El asesinato del hombre que le abrió las puertas de Europa. El hombre que le dio todo y aún peor. Vas a saber por qué lo mataron. Un silencio que Memo Ochoa jamás rompió en público. Hoy vas a entender ese silencio. San Memo hizo milagros para todos. Hoy vas a saber por qué nadie hizo nunca un milagro por él. Volvamos al 15 de febrero del año 2004.

Estadio Azul, Colonia Nápoles de la Ciudad de México, Club América contra los Rayados del Monterrey. En un partido de la temporada regular del fútbol mexicano. Faltaban 50 minutos para el silvatazo inicial. En el vestuario Azul Crema, un problema empezaba a resolverse. Adolfo Ríos, el portero titular del club América, tenía 35 años ese día.

 cargaba una operación reciente en la mano derecha que lo dejaba fuera de la alineación titular. Al lado suyo, un muchacho de 18 años y 7 meses acomodaba unos guantes negros en una banca de madera. Tenía cara de niño. Nunca había sido titular en un partido oficial de la primera división del fútbol mexicano. El técnico del América ese día era el neerlandés Leo Benhacker, un hombre de 61 años.

 El mismo entrenador que había dirigido a la selección de Holanda en el Mundial de México del año 1986. El mismo entrenador que semanas antes había ido a ver un partido de las fuerzas básicas del América en las canchas de Coapa y ahí, frente a un guardameta juvenil de 18 años, se paró durante los 90 minutos.

 Lo vio atajar y le dijo a su cuerpo técnico una sola frase que quedó registrada en el archivo interno del club. Súbanlo al primer equipo. Ese muchacho se paró debajo del arco del club América esa tarde del 15 de febrero del año 2004. El árbitro central marcó el pitazo inicial a las 17 hor38 minutos y desde ese momento y hasta el último minuto oficial de un partido del Club Águilas del América en el fútbol mexicano, Guillermo Ochoa jamás soltó ese arco.

 10 años como portero titular indiscutible de la institución más grande del fútbol mexicano. 10 años, cinco títulos de liga, dos veces subcampeón goleador con la portería menos vencida del torneo, un ídolo del estadio Azteca, un fenómeno del estadio Cuautemoc de Puebla, la cara del fútbol mexicano de la nueva generación y una decisión que iba a marcar su carrera profesional para siempre.

 Porque en las oficinas del TRI, en el centro de alto rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol en la Ciudad de México, otro portero llevaba años vistiendo la camiseta número uno del equipo nacional. Se llamaba Oswaldo Sánchez. Nació en Guadalajara, Jalisco, el 21 de septiembre del año 1973. Era 12 años mayor que el joven guardameta del América.

 cargaba dos mundiales en el cuerpo y no pensaba soltar la camiseta. La primera convocatoria de Guillermo Ochoa con la selección mexicana llegó el 14 de diciembre del año 2005, un partido amistoso contra la selección de Hungría en el estadio Fereneng Puscas de Budapest. Tenía 20 años, vestía la camiseta número 13 y esa fue la primera vez que entró a un vestuario de la selección mexicana con la posibilidad de ser el sustituto oficial del Canelo Sánchez. Ese partido lo jugó completo.

México ganó 2 a 1. El portero mexicano mantuvo su portería en cero durante los primeros 87 minutos. recibió un gol en tiempo agregado y así comenzó una historia en la portería del TRI que iba a durar 21 años completos con 151 partidos oficiales, 57 vallas invictas, 53 partidos con la cinta de capitán y seis copas mundiales de la FIFA convocado.

 Pero esa historia también iba a estar marcada por dos hombres, dos entrenadores, dos apellidos que se repiten con 16 años exactos de distancia entre sus decisiones y una cifra cruel que hoy vas a conocer completa. El primer mundial de Guillermo Ochoa fue el de Alemania del año 2006. Ricardo Labolpe era el técnico del tri, un argentino nacido en Buenos Aires en el año 1952.

un hombre exigente que ya había decidido desde meses antes de la convocatoria oficial que el titular indiscutible del Mundial iba a ser Osvaldo Sánchez. El suplente sería Jesús Corona y Guillermo Ochoa entraría como tercer portero en la lista de 23, sin posibilidad real de jugar, solo con la experiencia de estar en la concentración.

 Cero minutos jugados en todo el Mundial. México cayó en octavos de final contra la selección de Argentina. Un gol de Maxi Rodríguez en el alargue cerró la participación mexicana. Ochoa vio el mundial completo desde la banca vestido con la camiseta suplente número 23 sin haber pisado el pasto de ningún estadio alemán.

 El segundo mundial de Guillermo Ochoa fue el de Sudáfrica del año 2010 y ese mundial iba a marcarlo para siempre porque en el mes de abril del año 2009, después de una crisis en los resultados de las eliminatorias, la Federación Mexicana de Fútbol tomó la decisión de cesar al técnico Senger Ericson, un sueco que había sido contratado 16 meses antes con salario millonario.

 Los directivos del fútbol mexicano se sentaron en una oficina cerrada de la federación, discutieron nombres y decidieron llamar a un viejo conocido de los mismos despachos, un hombre que ya había dirigido a México en el mundial de Corea y Japón del año 2002. Un hombre nacido en la Ciudad de México el primero de diciembre del año 1958.

Javier Aguirre, el Vasco. Ese apellido aparece hoy en el fútbol mexicano dos veces. con 16 años exactos de distancia entre las dos apariciones y con la misma consecuencia para el portero mexicano más importante de la historia moderna del Tri. Cuando Aguirre tomó las riendas de la selección mexicana en el mes de abril del año 2009, Guillermo Ochoa era el portero indiscutible del Club América, titular durante cuatro temporadas completas, convocado a cada llamado internacional del Tri, considerado por la afición mexicana como

Read More