El cerrajero ya no hace falta. La puerta del estudio no tiene llave, solo está cerrada. Arfuch la abre con un dedo y entra. El estudio [música] es pequeño, 3 m por 4. Una ventana cubierta [música] con una cortina verde, un escritorio de caoba pegado a la pared del fondo, una silla de madera con el respaldo gastado, una lámpara apagada con pantalla de pergamino, tres libreros llenos, guiones encuadernados con piel, cartas, álbumes de fotos y en la pared una foto que nadie ha visto en 60 [música] años.
Pedro Armendari con John Wayne en un desierto rojo. Snow Canyon, Utah, 1954. Los dos sonriendo, los dos [música] con la piel quemada por el sol. Detrás de ellos, una pequeña roca de cuarzo blanco del tamaño de un puño cerrado. Esa roca también está aquí sobre el escritorio junto a la lámpara brillante, inerte, como una sentencia.
Arfuch se sienta en la silla, abre el cajón inferior del escritorio. Adentro hay una caja de caoba, 50 cm de largo, 30 de ancho. Cierre de latón sin [música] oxidar, cerrada con candado de combinación. Pesa, la saca despacio, la pone sobre el escritorio, la mira un segundo, no la abre. Y antes de que sigamos, escúchame, esto se decía en los pasillos del sindicato de trabajadores de la producción cinematográfica y se decía con nombre y apellido que Pedro Armendari había vuelto del rodaje de Uta con una caja de muestras, piedras
del desierto, arena, tres frascos de vidrio cerrados con tapón de corcho que se las trajo porque un ingeniero del equipo [música] americano le dijo en confianza una noche en el hotel. Junta esto y guárdalo, Pedro. Algún día va a valer mucho. El ingeniero murió de cáncer en 1958. La familia Armendari siempre lo desmintió, pero la versión se quedó.
Harfira la caja sobre el escritorio, después mira el cuarzo blanco, después [música] mira el cajón abierto. Adentro del cajón, debajo de donde estaba la caja, hay un mapa doblado en cuatro partes. Lo abre. Es un mapa militar de los Estados Unidos. Año 1953. Y hay tres círculos hechos [música] con tinta roja sobre tres lugares distintos del desierto de Nevada y Uta.
Y aquí viene lo siguiente. Hoy vas a saber cuatro cosas que nunca te contaron sobre Pedro Armendari. Te voy a [música] avisar cuando llegue cada una. Primero, lo que pasó [música] en Snow Canyon, Utah entre julio y septiembre de 1954. ¿Cuántas personas se metieron a filmar en una arena que brillaba en la noche? ¿Cuántas terminaron en el hospital con [música] cáncer en los siguientes 30 años? Y la cifra que el gobierno de los Estados [música] Unidos clasificó como secreto militar hasta 1997, segundo, ¿quién era el productor
[música] que metió a 220 personas en ese desierto? Aquí no estoy hablando [música] del estudio, estoy hablando del hombre con nombre y apellido que firmó la orden. El mismo hombre que años [música] antes había hecho otra cosa que cambió la industria del cine para siempre. Y la conexión que tiene [música] con Howard Huges, con la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos y con un piloto mexicano que apareció muerto [música] en circunstancias raras en 1961.
Tercero, lo que le pidió Pedro Armendari al gobierno mexicano [música] en marzo de 1962, la carta de 14 páginas que mandó al consulado en Los Ángeles lo que un cónsul mexicano le escribió [música] encima con tinta azul y lo que pasó después con esa carta [música] dentro del sótano de la cancillería en Avenida Juárez durante 59 años.

Cuarto, lo que dice la carta que Pedro Armendari le escribió a su hijo Pedro Junior la noche del 17 de junio de 1963, 12 horas antes de la pistola. La carta está dentro de esta caja de caoba que Arfuch tiene en las manos. Y lo que Pedro pidió antes de cerrar los ojos solo lo escucharon dos personas. Y aquí llega la primera cosa que te prometí.
220 personas. Eso es lo que decía el [música] contrato firmado el 15 de junio de 1954 entre Reko Pictures y los seis hoteles de [música] St. George, Uta. 220 habitaciones [música] reservadas durante 12 semanas. Actores principales, secundarios, extras, técnicos, electricistas, vestuaristas, [música] chóeres, cocineros.
220 personas viviendo a 137 millas en línea recta del [música] polígono de pruebas atómicas de Nevada. El 19 de mayo de 1953, un año [música] antes del rodaje, los Estados Unidos detonaron una bomba atómica [música] de 32 kilones en un sitio llamado Yukacafats. La nombraron Dirty Harry, Harry sucio. El viento ese día sopló hacia el noreste.
La nube radioactiva pasó sobre St. George, Uta, durante 4 [música] horas y media. La gente del pueblo vio caer una ceniza gris sobre los carros, sobre los jardines, sobre los tendederos. Pensaron que era polvo. Era cesio 137, era estroncio [música] 90, era yodo 131. El yodo radiactivo [música] tiene una cosa horrible.
Cuando entra al cuerpo se va directo a la tiroides. La tiroides [música] está en el cuello. Acuérdate de la palabra cuello. Acuérdate de cómo te empecé a contar esto. Cáncer en el cuello. Esa palabra apareció siete veces [música] en el informe forense de Pedro Armendari. Pedro llegó a ese desierto [música] 14 meses después de la nube.
Llegó como protagonista de una película absurda donde John Wayne hacía de Gengis K. Pedro hacía de Hamuga, el general mongol. Susan Hayward hacía de princesa Tártara. Agnes Morhead hacía de bruja. Dick Powell, que ya no era actor sino director, era el que daba las órdenes desde la silla bajo la sombrilla y todos respiraron la misma arena.
Acuérdate de la cifra [música] que te di hace un momento, 220 personas. En 1980, 30 años después [música] de aquel verano en Snow Canyon, la revista People publicó [música] una investigación que el gobierno americano había intentado parar tres veces. 91 [música] personas del rodaje habían desarrollado cáncer, 46 habían muerto.
41% de cáncer en un grupo [música] de personas que se conocieron por azar para hacer una película. Eso no es estadística, eso es prueba. Pero antes [música] de que sigamos, hay una cosa que tienes que saber. La cifra que te acabo de dar, 91 con cáncer, 46 muertos. Esa cifra es del grupo americano, [música] la cifra de los mexicanos del rodaje.
Todavía [música] nadie la había contado. Hasta esta noche. Está escrita [música] en una libreta verde forrada en piel que Pedro Armendari guardó durante [música] 9 años. Esa libreta también está adentro de la caja de caoba que Arfug tiene en sus manos. Te lo cuento en 15 minutos. Pedro Armendarif [música] nació el 9 de mayo de 1912 en la calle Allende número 37 en la colonia Guerrero de la Ciudad de México.
Su padre era mexicano. [música] Su madre, Adela Hastings, era americana [música] de San Antonio, Texas. Acuérdate de ese dato. Vas a entender por qué en un rato el niño Pedro creció hablando los dos idiomas, inglés con la madre. español con el padre y desde los 5 años supo que cuando los adultos hablaban del otro lado de la frontera había cosas que no se podían decir delante de él.
La familia se mudó a Texas en 1921. El padre de Pedro había perdido el trabajo en México y los Hazings, los abuelos americanos, lo recibieron en San Antonio con una condición, que el niño hablara solo inglés [música] en la casa. Pedro tardó 2 años en volver a decirle papá a su padre en español. Cuando lo hizo, fue a escondidas en el baño.
Estudió en San Antonio, después en California Polytechnic. Trabajó de guía turístico [música] en un crucero. Cantaba canciones rancheras con un acento perfecto a turistas [música] americanos que pagaban por la foto. En 1935 volvió a México con 23 años, cero pesos y una determinación que sus hermanas siempre describieron [música] con la misma palabra, hambre.
El cine mexicano ese [música] año era una industria de tres estudios y 40 películas al año. Pedro entró por la puerta de abajo, hizo papeles de extra, hizo doblaje, hizo radio. Y en 1943 Emilio el indio [música] Fernández lo escogió para protagonizar María Candelaria. La película [música] ganó el festival de canes.
El indio que cargaba a dolores del río en los brazos era él. La cara morena del cine mexicano [música] que el mundo vio por primera vez era la suya. De ahí en adelante, Pedro Armendari se volvió otra cosa. Filmó 42 [música] películas en 6 años. Trabajó con Pedro Infante, con María Félix, con Arturo de Córdoba, con Dolores del Río.
Filmó con [música] John Ford tres veces. For Apachi, tres padrinos. Te Fugitiv en [música] 1950 era el único actor mexicano que cobraba lo mismo que un actor americano de Hollywood en un set de Hollywood. Si alguna vez en tu vida fuiste al cine con tu madre o con tu abuela un domingo a la 1 de la tarde a ver una película mexicana en blanco y negro, ¿entiendes lo que era Pedro [música] Armendari? Era el hombre que entraba a la pantalla con un sarape al hombro y la gente del cine se quedaba callada.
Era el hombre que María Félix miraba como solo ella sabía mirar. Era el hombre que sostenía a Dolores del río en una balsa de juncos y la cargaba por la laguna de Sochimilco como si pesara el aire. Pedro Armendari era una cara que a tus abuelos les hacía algo en el pecho, una cara que ya no se hace.
Y mientras Pedro Armendari cobraba $25,000 [música] por una semana de filmación en 1952, tu abuela cocía frijoles en una olla de barro en una vecindad de Tepito y te sentaba en sus rodillas para escuchar las mañanitas en el radio. Pedro Armendari le cantaba a tu abuela desde la pantalla. Tu abuela le creía y nadie le [música] dijo a Pedro Armendari, ni nadie le dijo a tu abuela que la cara más bonita del cine mexicano [música] iba a terminar disparándose en una habitación de hospital 9 años después, porque el desierto [música] le había metido cesio en los huesos.
Y eso fue lo que firmó su sentencia. Cuando Howard Huges y Erkeo Pictures empezaron a buscar a un actor [música] mexicano para que hiciera de mongol en una película absurda en el desierto de Utah, solo había un nombre en la lista, Pedro Armendari. Pero todavía [música] falta lo de Howard Huges, falta el nombre del hombre que recomendó a Pedro Armendari para ese rodaje.
Un hombre que no [música] estaba en la nómina de Reequeo. un hombre que tenía un contrato con la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos, firmado en 1952, y un hombre que se reunió con Pedro Armendari tres veces en el bar del [música] hotel Hilton de la Ciudad de México entre marzo y mayo de ese año. En los próximos minutos vas a saber su nombre.
Y aquí llega la segunda cosa que te prometí. El hombre que metió a Pedro Armendarz en ese rodaje no era Dick Powell. Dick Powell solo [música] dirigía la película. El que firmó la orden de contratación, el que armó el presupuesto, el que escogió la locación, fue un productor de erqueo pictures que se llamaba Edmund Granger. Pero Edmund Granger no actuaba solo.
Mont Granger reportaba a Howard Huges y Howard Huges en 1952 había firmado dos contratos, uno con el Departamento de Defensa para fabricar piezas de aviones militares y otro con la Comisión de [música] Energía Atómica para algo que las actas todavía hoy describen como servicios técnicos no especificados. ¿Sabes qué quería deciros técnicos? no especificados, lo que circuló durante años en los pasillos del [música] estudio y lo que un asistente de producción de Ro le contó a un periodista de los Ángeles Times en 1982
fue esto. Howard Huges había aceptado filmar dos películas [música] en Snow Canyon, Utah con cláusula de exclusividad geográfica a cambio de un descuento millonario en los terrenos que la AS le quería vender. La Comisión de Energía Atómica quería medir algo. Querían medir cómo afectaba la radiación residual [música] a grupos humanos grandes que estuvieran en la zona durante semanas, sin decírselos.
Yuks lo negó hasta su muerte en 1976. [música] La AES negó tenido contacto con productores de cine, pero la versión se quedó. Aquí va el segundo bloque. Hay quien dice todavía hoy que el hombre que se reunió con Pedro Armendari [música] en el bar del hotel Hilton de la Ciudad de México entre [música] marzo y mayo de 1954 no era Edmund.
Gringer, que el hombre era un intermediario, un mexicano, un piloto que había trabajado para Hes desde los años 40 borando aviones [música] experimentales entre Los Ángeles y la Ciudad de México. Un hombre cuyo nombre completo era Juan Pablo Hernández de la Torre. Hernández de la Torre apareció muerto en una carretera de Sonora en septiembre de 1961.
Accidente de tránsito según el reporte [música] oficial. Su cadalik quedó destrozado contra un poste. La caja registradora del hotel Hilton, donde se anotaron sus encuentros con Pedro en 1954, desapareció del archivo del hotel en 1962. La familia Hernández de la Torre lo desmintió, pero la versión se quedó. Pedro firmó el contrato el 7 de junio de 1954.
cobró $50,000 por 12 semanas [música] de trabajo. Para que entiendas, $50,000 [música] en 1954 era el equivalente a comprar 15 casas en la colonia Roma de la Ciudad de México, mientras tú o tus padres apenas alcanzaban [música] para pagar la renta y los frijoles esa primavera. Pedro Armendarz firmaba en un bar de avenida Reforma un papel que le iba a parar más dinero del que su padre había visto en toda su vida.
Y ninguno de los que firmaron ese papel le dijo a Pedro que el desierto donde iba a vivir tres meses todavía tenía la [música] arena cargada con cesio. Llegó a St. George, el 18 de julio se instaló en el hotel Sugarlof, [música] habitación 212, aire acondicionado, ventilador y una ventana [música] que daba al norte, hacia las montañas, hacia el cañón, hacia el polígono.
El rodaje fue infernal por razones que en ese [música] momento parecían rutinarias. Calor de 42 gr durante el día, polvo en los ojos, tormentas de arena [música] dos veces por semana. Una de las tormentas, el 6 de agosto, fue tan fuerte que paró el rodaje durante [música] 3 días. Después de esa tormenta, John Wayne tosió arena durante una semana.
Pedro tosió arena durante [música] tres. La piel de los caballos se les pelaba en pedazos. Los cocineros tenían [música] que sacudir las sábanas y los manteles cada mañana. Hubo 12 visitas al médico de St. George por irritación [música] de garganta y ojos durante esos tres meses. Las visitas están registradas. Las muestras [música] de sangre que se tomaron en esas visitas, ¿no? ¿Cuánto crees que ganó RO con esa película? Piensa un número, te lo cuento en un minuto.
The Conquerer se estrenó el 22 de febrero de 1956. Recaudó [música] 4,500,000 de taquilla en su primer año. Fue un fracaso. Costó 6 millones de producirla. Howard Huges la consideró su mayor humillación. Compró [música] pudo y las sacó de circulación en 1957. La película no se volvió [música] a exhibir en cines durante 17 años, pero adentro de cada bobina iba el resultado del experimento.
El resultado del experimento eran los cuerpos, 46 cuerpos. Los cuerpos eran datos y los datos no eran de los productores, los datos eran [música] de la comisión de energía atómica. Y mientras Pedro [música] Armendari cobraba ese cheque, una familia mexicana promedio en [música] el verano de 1956 estaba formada fuera del cinecar a las 11 de la mañana porque la función [música] de las 11 costaba 50 centavos en vez de un peso.
Mientras tu familia [música] hacía cola para verlo en pantalla, Pedro Armendariz cobraba el último cheque de Ro y le escribía a Carmelita desde Mexicali una postal que decía, “Ya estoy en casa, estoy cansado, [música] algo en la espalda no me deja dormir. Esa postal [música] Carmelita la guardó en una caja de zapatos durante 30 años.
Carmelita [música] murió creyendo que su esposo se había suicidado por dolor. No supo nunca lo [música] de la inicial G. Murió sin saber. Una pausa aquí. Acuérdate del cuarzo blanco que está sobre el escritorio en el [música] estudio de San Ángel. Esa piedra Pedro la recogió del piso del set [música] el último día del rodaje.
La metió en su maleta, se la trajo a México, la puso de adorno sobre la lámpara. Su hijo Pedro Júnior, que tenía 14 años, la usó como pisapeles [música] durante la secundaria. La nieta de Pedro Junior la heredó en 1993 y la limpió con un trapo cada Navidad sin saber lo que era. Esa piedra todavía emite radiación gama medible en 1997.
Eso lo midió [música] un equipo de la UNAM que entró a la casa con autorización de la familia en marzo de ese año y nunca se hizo público. Pero lo que todavía no [música] entiendes es por qué Howard Huges filmó esa película en ese lugar y aquí viene el chisme oscuro. Hay quien dice todavía hoy que la película de Conqueror no fue lo que Jugues quería filmar en Snow Canyon.
que la película era una tapadera, [música] que lo que Yuksó ese verano fueron 6 horas de [música] material de pruebas atmosféricas que la AS le había pedido como parte del trato, que ese material fue revelado en un laboratorio privado en Las Vegas, fue entregado en sobres lacrados a la comisión y desapareció.
que entre los materiales había placas [música] radiográficas de los actores hechas sin que ellos lo supieran, que esas placas siguen en algún archivo desclasificado de la Defense Thread Reduction Agency. Huge, nunca lo confirmo. La AS nunca lo confirmó, pero la versión se quedó y ahora viene la [música] cadena. Tres rumores, cada uno más oscuro que el anterior.
Primer rumor, ya lo sabías. Pedro Armendarid había trabajado para John Ford tres veces antes del rodaje de Utah. Lo cubrió la prensa de Hollywood entre 1947 y 1949. Ese rumor ya lo conocías. La filmografía lo confirma. Segundo rumor, esto no salió [música] en la prensa. Se contaba en los camerinos de los estudios Churubusco y se contaba con peso que cuando Pedro firmó el contrato con Reco para Snow Canan, John Ford lo llamó por teléfono a su casa de San Ángel.
Le dijo una frase, “No vayas a ese set, Pedro. La quiere medir algo. Pedro le respondió que ya había aceptado, que necesitaba el dinero, que tenía dos hijos en escuela privada. Ford colgó y no volvió a trabajar con Pedro nunca más. La familia Ford lo desmintió [música] en dos ocasiones. La familia Armendari nunca quiso hablar del tema, pero la versión se quedó.
Tercer rumor, y este es el que pesa. Una versión que solo conocieron tres personas, dos ya murieron. La tercera jamás va a hablar, pero el rumor se quedó. Se contaba que la noche del 21 de julio de 1954, [música] 3 días después de llegar a San George, Pedro Armendarif salió del hotel Sugarlo a las 11 de la noche [música] para tomar aire.
Caminó dos cuadras, entró a un bar pequeño, se sentó en la barra y un hombre con sombrero vaquero que estaba sentado al otro extremo, se le acercó, le habló [música] en español. Le dijo que era ingeniero de la Comisión de Energía Atómica. Le dijo que tenía una hija de 10 años [música] en Cedar City. Le dijo que llevaba 3 años pidiendo que cerraran el polígono [música] de Yuca Flats.
Le dijo que se fuera del rodaje esa misma noche, que tomara el primer tren al sur, que no firmara nada más. Pedro lo escuchó [música] en silencio, pagó su cerveza, volvió al hotel y al día siguiente filmó 16 horas seguidas. El ingeniero [música] apareció muerto en su casa en Cedar City tres semanas después. Suicidio según el reporte. Nadie demostró nunca esa versión.
La AES la desmintió, pero la versión se quedó. Pero no fue Howard Huges el que destruyó [música] a Pedro Armendariz. Hugo abrió la puerta. Lo que entró por esa puerta fue otra cosa. Fue una decisión que se tomó en Avenida Juárez, Ciudad de México, en [música] 1962. Y todavía no te he contado quién la firmó, pero hay un nombre, hay una fecha, hay una frase escrita en tinta azul y todo eso está en el papel que Harfuch tiene en las manos en este momento.
Antes de eso, Pedro siguió filmando. Filmó la cucaracha con María Félix en 1959. Filmó The Wonderful Country con [música] Robert Michum en 1959. Filmó The Big Budle con Erol Flynn en La Habana en 1956. [música] Filmó Diane con Lana Turner. Filmó Manuela con Trevor Howard. Pedro Armendari [música] era un hombre que seguía trabajando con el mismo ritmo que antes, pero los que lo conocían bien dicen que ya no era el mismo. Dolores del río.
Su compañera de María [música] Candelaria le contó a un periodista en 1972 lo siguiente. Pedro volvió de Uta cambiado. [música] estaba más callado, se cansaba más rápido, tomaba aspirinas para el dolor de cabeza tres veces al día y empezó a dormir mal. Tenía [música] pesadillas, soñaba con una nube gris que le caía encima. Sus hermanas, Marcelina y Adelaida [música] también lo notaron.
Cuando Pedro venía a la casa de la familia en la [música] calle Allende los domingos a comer, se sentaba siempre en la silla más cercana a la puerta, como si quisiera salir rápido. Comía poco, bebía mucha agua y en 1961 empezó a no querer abrazar a sus sobrinos. Les decía, “Salúdenme de lejos, millitos.
” Las hermanas no entendían. Pedro nunca les explicó. Pedro se llevó a la tumba [música] el motivo de ese gesto. Pero ahora, 60 años después, con la libreta [música] verde de la habitación 311 abierta sobre el escritorio de San Ángel, el motivo tiene un nombre, Stroncio, Dodo, Cesio. Pedro creía que él [música] podía contagiar lo que tenía dentro.
Pedro tenía miedo de tocar a los niños de su familia. Y aquí llega la tercera cosa que te prometí. 7 de marzo de 1962. El cónsul mexicano en Los Ángeles se llamaba Octaviano Campos Salas. Era un hombre que después llegó a secretario de Industria y Comercio bajo Gustavo Díaz Ordaz. En 1962 era todavía cónsul y en su escritorio llegó un sobre amarillo con membrete del despacho del abogado Tomás Ramírez Vidal, especialista [música] en derecho internacional.
Adentro del sobre había un documento de 14 páginas. Era un informe firmado por Pedro Armendariz. Una declaración, una solicitud. Pedro pedía al gobierno mexicano que iniciara una demanda diplomática [música] contra los Estados Unidos por la radiación que había sufrido durante el rodaje de Decónkeror. Adjuntaba copias de sus análisis médicos del Cedar Sinai una lista de 12 personas más, todas mexicanas [música] que habían estado en el rodaje y que ya estaban enfermas, y un argumento [música] jurídico de seis páginas en español y en inglés.
Acuérdate de [música] lo que te dije al principio. Pedro Armendari era bilingüe perfecto. Su madre era americana de San [música] Antonio. Sabía cómo se construye una demanda en derecho internacional. No era un actor pidiendo ayuda. Era un mexicano educado en California Polytechnic, exigiendo que su gobierno hiciera lo que correspondía.
El argumento jurídico de las seis páginas no era de un actor improvisando una queja. Pedro había estudiado el borrador del tratado [música] de Tratelolco que México iba a firmar 3 años después. citó un caso de 1941 [música] entre Estados Unidos y Canadá, donde un país ganó una demanda contra el otro por contaminación que cruzó la frontera.
Citó la Convención [música] de Viena, citó el principio de responsabilidad transfronteriza, lo que un equipo de tres abogados internacionales habría tardado 6 meses en armar. Pedro Armendari lo escribió solo en se semanas. en el escritorio de Caoba del estudio de la casa de la calle de Frontera de San Ángel, con dolor en los huesos, con la mano izquierda apoyada en la mesa porque la derecha le temblaba.
El cónsul Campos Salas leyó el informe en su oficina del consulado. El lunes 7 de marzo de 1962. Lo cerró, lo metió en un sobre nuevo, le puso al margen con tinta azul escrito a mano una sola frase. Esa frase decía: “No procede. Razones diplomáticas, archívese.” Y firmó debajo con [música] las iniciales OS. El sobre llegó por valija diplomática a la [música] Secretaría de Relaciones Exteriores en Avenida Juárez el viernes 11 [música] de marzo. Lo recibió una secretaria.
lo subió a la oficina del subsecretario de asuntos multilaterales. El subsecretario lo abrió, lo leyó, lo volvió a meter al sobre, lo bajó al sótano del archivo, lo guardó en una caja de cartón con la etiqueta Asuntos norteamericanos reservados 1962. Esa caja se selló [música] en 1964 cuando cambió la administración.
Nadie volvió [música] a tocarla en 59 años, hasta el martes pasado, cuando Harfó una orden judicial que la [música] liberó. ¿Por qué el gobierno mexicano archivó la solicitud de Pedro Armendari? Hay tres versiones. Versión uno, la oficial, las razones diplomáticas que escribió el cónsul. México tenía un acuerdo de cooperación cinematográfica con los Estados [música] Unidos firmado en 1959.
Cualquier demanda por radiación habría puesto [música] en riesgo 100 millones de dólares en producciones americanas que se filmaban en [música] territorio mexicano. Y México necesitaba ese dinero, la versión oficial, la que aparece en los manuales de historia [música] diplomática. Versión 2.
La que circuló en los pasillos de la cancillería [música] durante años. Se decía que el consul campo Salas había recibido una llamada de Washington antes de tomar la decisión, que el embajador americano en México, Thomas Man, había hablado con él directamente, que le había explicado que si la demanda se presentaba, los Estados Unidos retirarían el apoyo crediticio para el proyecto del Tren del Bajío.
Que Campos Salas, que tenía aspiraciones políticas, entendió la elección. Man lo negó hasta su muerte. La familia Campos Salas siempre lo desmintió, pero la versión se quedó. Versión tres. Y aquí viene la oscura. Una hipótesis que jamás llegó a juicio sostenía que el [música] cónsul campo Salas no decidió solo, que el sobre que llegó a su escritorio venía con una segunda hoja adentro, una nota manuscrita firmada por alguien del más alto nivel del gobierno de Adolfo López Mateos, que la nota decía dos palabras y una inicial. Esas
dos palabras eran no procede. La inicial era una G. El cónsul guardó esa nota [música] en una caja distinta. La guardó en el ropero de su casa en Polanco y la nota desapareció cuando la familia vendió la casa en 1987. Nadie [música] lo pudo probar nunca. La familia de quien quiera que fuera el dueño de la inicial G lo desmintió en términos enérgicos, pero la versión se quedó.
Acuérdate [música] del sobre amarillo, acuérdate del cuarzo blanco, acuérdate del mapa con los tres círculos rojos. Todo eso [música] está dentro de la caja de Caoba o sobre el escritorio del estudio de San Ángel ahora mismo. Y Harf todavía no la ha abierto. Pedro Armendari [música] volvió a Hollywood en 1962 a hacer un trabajo más.
Lo llamaron para From Russia with Love. La segunda película de James Bond iba a hacer del jefe de la inteligencia turca, Kerim Bay, el amigo de Bond en Estul. Pedro aceptó, cobró $5,000. [música] Voló a Londres, voló a Estambul, filmó durante dos meses, pero ya estaba [música] enfermo. Le dolía el cuello, le dolían las piernas, le costaba caminar.
En el set se sentaba entre escena y escena con la cabeza recargada en la mano izquierda, sin hablar, sin sonreír. Sean Connery, que tenía 32 años y todavía no era una estrella, le preguntaba si necesitaba algo. Pedro le respondía que no, que ya casi terminaba, que aguantaría hasta el final. Hay una escena en From Russia with Love, donde Kerim Bay y Bond están sentados en el café del Gran Bazar de Estambul.
Bond le pregunta [música] a Kerim cómo se siente. Kerim le responde una frase que el guionista escribió para el personaje. Estoy bien, hoy es mi último buen día. Pedro Armendari dijo esa frase con una calma que no era actuación. Sean Connery se lo contó años después a un periodista. Le dijo, “Cuando Pedro pronunció esa línea, no estaba interpretando, estaba hablando.
El director Terence Jong le tuvo que adelantar todas [música] las escenas de Pedro al principio del rodaje. Lo filmaron primero, lo despacharon a las 4 semanas. Lo que parece Pedro al final de la [música] película con cara tranquila y voz firme. Son tomas que en realidad se hicieron en las primeras dos semanas para cuando Pedro poló de regreso a los ángeles.
Ya no podía caminar más de 10 metros sin sentarse a descansar. Carmelita lo recibió en el aeropuerto. Ella le tocó la frente, le dijo, “Estás ardiendo.” Pedro le respondió, “Llévame al cedar Sinai.” Llegaron al hospital esa misma noche. El Dr. Frederick Smith lo recibió a las 11. Le hizo análisis [música] hasta las 4 de la madrugada.
A las 6 de la mañana del 5 de junio le dijo a Carmelita una palabra. Linfoma. Estadio 4. Pedro escuchó la palabra desde la camilla. Le pidió al doctor un papel y una pluma. Escribió tres frases. La primera, quiero saber cuánto tiempo. La segunda, quiero saber qué tan mal. La tercera, quiero que mi hijo no se entere todavía.
El doctor le respondió a las tres. Dos semanas. Muy mal y de acuerdo. 13 días después, Pedro estaba en la habitación 311 del cuarto piso, habitación privada. Carmelita iba a verlo cada día. Pedro Junior, que tenía 22 años, también. María Cristina, su hija, también. Pero entre las visitas, cuando se quedaba solo, Pedro escribía, tenía una libreta verde forrada en piel.
La misma libreta que está dentro de la caja de caoba que Harf abrir en unos minutos. Y en esa libreta [música] Pedro hizo dos cosas. La primera, una lista, la segunda, una carta. Aquí viene un pedazo que necesitas oír con atención. La libreta verde tenía 96 [música] páginas. Pedro usó solo 12. En las primeras seis hizo la lista.
12 nombres [música] en español, mexicanos, todos del rodaje de Snow Canyon, cada nombre con una columna al lado [música] donde Pedro escribía una palabra. La palabra era la enfermedad, linfoma, leucemia, cáncer de tiroides, cáncer de hueso, [música] cáncer de pulmón, cáncer de riñón, cáncer de [música] cuello.
Esa palabra apareció siete veces en la lista. La mayoría de los nombres ya estaban tachados. Tachados con una raya horizontal. Tachado quería [música] decir muerto. En las siguientes seis páginas, Pedro escribió la carta. La carta empezaba [música] con tres palabras. Querido Pedro Junior, y terminaba [música] con cinco.
Cuídate de los rodajes en el desierto, hijo. Entre las dos frases [música] había 19 párrafos. 19 párrafos donde Pedro [música] le explicaba a su hijo todo lo que sabía, todo lo que el gobierno mexicano había [música] rechazado en 1962, todo lo que Usho, todo lo que la AES había callado y un último párrafo donde Pedro le pedía a su hijo una cosa, una sola cosa, que no fuera actor.
Pedro Junior no le hizo caso. Fue actor toda su vida. Hizo más de 100 películas y series de televisión. Trabajó en Hollywood. Trabajó en México. Trabajó en Europa y murió de cáncer en 1900 diciembre de 2011, a los 71 años. Pero todavía falta. Antes de que Harf abra la caja de Caoba, hay tres cosas que tienes que entender.
Tres cosas que se decidieron esa misma semana de junio de 1963 en la habitación 311 del Cedar Sinai. Tres cosas que después cambiaran [música] el rumbo de la familia Armendarz para siempre. Y una de esas cosas es lo que va a aparecer cuando Harf corte el candado de Latón. Aquí viene el clúster. Tres avisos pegados. Uno.
Lo que Pedro pidió antes de morir solo lo escucharon Carmelita y el doctor [música] Smith. Eso lo vas a saber en 2 minutos. Dos. Lo que Pedro escribió en [música] el último párrafo de la carta a su hijo, ningún biógrafo lo ha publicado nunca. Eso lo vas a saber en 4 minutos. Tres. Lo que estaba debajo del [ __ ] interno de la caja de Caoba, ni siquiera la familia Armendarif lo sabía.
Eso lo vas a saber al final. Y eso es lo que cambia todo. Harfus saca un [música] destornillador pequeño de la maleta de peritos, lo aplica al candado de combinación de la caja. El candado [música] fede en 12 segundos. La tapa de caoba se abre con un quejido leve como de mueble viejo que recuerda. Adentro hay cuatro [música] objetos.
Los voy a describir uno por uno. El estudio [música] está en silencio absoluto. Los peritos se hicieron a un lado. Los fotógrafos bajaron las cámaras. La notaria sostiene [música] un acta sobre las rodillas. Solo se escucha el aire del ventilador del pasillo y el ruido de la tapa de caoba que termina de abrirse [música] del todo.
El primero está arriba. Es un sobre color crema. Tamaño carta cerrado con cera roja oscura en el frente escrito con tinta [música] negra con la letra de Pedro Armendárid. Dos palabras. Pedro Junior. El segundo debajo del sobre es libreta verde forrada en piel. 12 páginas escritas, 84 en blanco. La libreta que Pedro escribió en la habitación 311.
El tercero, debajo de la libreta son dos cassets bas f de 90 [música] minutos. Tapas blancas, etiquetas a mano. Una dice para Carmelita, la otra dice no abrir. Y el cuarto al fondo de la caja es una foto. 10 por 15 cm en blanco y negro. Una foto de familia. Pedro Armendariz [música] al centro. Carmelita a su izquierda, Pedro Junior a su derecha, María Cristina enfrente, El año en el reverso escrito con lápiz.
- 2 años antes del rodaje, Harf saca el sobre con cera roja. Primero lo levanta con dos dedos. La cera roja crue. 60 años cerrada, 60 años con cinco palabras adentro. un padre que [música] le escribió a su hijo lo que el hijo iba a tardar 22 años en leer y otros 48 en morirse igual que el padre. Lo abre con un cortapapeles.
Adentro hay nueve hojas de papel manuscritas, letra clara. La carta a Pedro Junior empieza a leer. Querido Pedro Junior, cuando leas esto, yo ya no voy a estar. Le pedí al [música] doctor Smith que te entregara esta carta cuando cumplieras 25 años. Le pedí [música] a tu madre que respetara esa instrucción.
No sé si lo van a hacer. No te puedo obligar. Lo que sí puedo [música] hacer es contarte la verdad, porque la verdad nadie más te la va a decir. Y aquí Pedro le explica todo. Le explica el rodaje y las bombas. le explica las cifras [música] del cesio, del estroncio, del yodo en la tiroides.
Le habla del ingeniero del bar de San George esa noche del 21 de julio. Le cuenta del cónsul Campos Salas, del subsecretario en avenida Juárez y de la nota con la inicial G y le dice una cosa con todas sus letras, que el gobierno mexicano lo abandonó. Hay un párrafo en esa carta que ningún periodista publicó nunca. Lo conoce solamente la persona que abrió el sobre [música] el martes pasado y la familia.
El párrafo dice así: “Si yo me hubiera [música] quedado callado, hijo, ahora no tendrías nada. Ni esta carta, ni los nombres, ni los frascos del desierto, ni el mapa con los círculos. te van a [música] buscar. Cuando cumplas 25, van a aparecer tres tipos de personas en tu vida. Los primeros van a ofrecerte papeles que tú no buscaste. Acéptalos solo si son en estudios cerrados.
Los segundos van a [música] ofrecerte amistad de gente con apellidos importantes. Mira de qué lado de la frontera trabajan los apellidos. Los terceros van a ofrecerte dinero, a esos no los escuches. Si llegan los tres en menos de un año, es que la caja se filtró. Quema lo que puedas [música] quemar, lo que no puedas quemar, escóndelo donde nadie busque.
Tu madre conoce el lugar. Pedro Junior leyó ese párrafo a los 25 años y durante las semanas [música] siguientes, según testimonio que su hermana María Cristina dio en una conversación privada de 2018, los tres tipos de [música] personas aparecieron. El productor americano que le ofreció un papel en una [música] película de vaqueros en Almería sin haberlo audicionado.
El sobrino del embajador americano en México que se le acercó en una [música] fiesta en Las Lomas y le dio su tarjeta. Y un licenciado mexicano sin tarjeta, sin oficina visible, sin apellido conocido, que le ofreció comprarle la casa de San Ángel por una cifra cuatro veces superior a su valor de mercado. Pedro Junior aceptó el primero, despachó al segundo y al tercero le respondió con una sola frase que después se hizo leyenda dentro de la familia.
La frase fue, “Mi padre dejó la casa cerrada por algo y yo no soy quién para abrirla.” En el párrafo 12, Pedro escribe lo que años después tres personas confirmaron que era verdad. Lo que Pedro pidió antes de cerrar los ojos. Hubo dos peticiones. La primera, que su funeral fuera privado, sin prensa, sin políticos, solo familia. La segunda, que su cuerpo no fuera incinerado, que lo enterraran y que en la tumba pusieran una placa con tres palabras. Esa placa se puso.
Está todavía hoy en el panteón jardín de la Ciudad de México. La placa dice, “Aquí descansa Pedro.” No dice apellido, tampoco fechas y de profesión nada. Solo aquí descansa Pedro. Pedro escribió esa frase porque sabía que si ponía [música] su apellido completo, la prensa iba a ir y los políticos iban a ir.
Y la [música] verdad de cómo había muerto se iba a perder en los discursos. En el párrafo 16, Pedro escribe la frase [música] que ningún biógrafo ha publicado. La frase dice, “Te van a decir muchas cosas sobre cómo me morí. Te van a decir que fue suicidio, que no aguanté el dolor, que perdí la fe. Hijo, yo no perdí la fe.
Yo perdí la paciencia. Hay una diferencia. Y en el último párrafo, el 19, Pedro escribe las cinco palabras que [música] cierran la carta, las palabras que han estado siendo la semilla de todo lo que has escuchado [música] esta noche. Cuídate de los rodajes en el desierto, hijo.
Y aquí llega la cuarta cosa que te prometí. Cumplido el contrato, pero adentro había [música] algo que yo no te había dicho que ibas a ver, algo que estaba debajo del fondo de la caja. Y esto [música] cambia todo lo anterior. Harf saca la libreta verde. La Ojea, lee la lista de los 12 mexicanos. Asiente, saca los dos cassetes, [música] los pone sobre el escritorio.
Saca la foto de 1952. La mira, la pone junto a los cassets, mira la caja de caoba vacía y se da cuenta de algo. El fondo de la caja no está al ras del exterior, hay un espacio 4 cm más arriba del nivel real. La caja tiene doble fondo. Saca un cuchillo pequeño. Levanta el [ __ ] de terciopelo del fondo con cuidado.
El [ __ ] cede y debajo hay una segunda libreta más pequeña. Tapas de cartón gris, sin título, sin fecha. La abre, adentro hay otra lista. 12 nombres más, pero estos no son del rodaje de Deonkeror, estos son de los rodajes que vinieron [música] después. Películas filmadas en zonas que la AES también había contaminado [música] y que los productores siguieron usando entre 1955 y 1960.
Una lista que Pedro armó por su cuenta, que Pedro hizo [música] investigando con cartas. con llamadas a sus contactos, nombres [música] americanos, nombres mexicanos, nombres que el público todavía conocía en 1962 [música] y al final de la lista, escrito con la misma tinta, pero con fecha posterior, junio de [música] 1963, hay un nombre más, un nombre que pesa.
El nombre dice Pedro Armendariz hijo, 23 años filmando en Almería y al lado del nombre Una palabra [música] escrita en letra grande. Advertido. Aquí Harf se queda quieto. Los peritos se quedan quietos. El sol del amanecer empieza a entrar por la ventana de la cortina verde.
La luz cae sobre el escritorio de Caoba, sobre la libreta [música] gris abierta, sobre la palabra advertido escrita en mayúsculas. Y por primera vez en toda la madrugada, Harf dice una frase en voz alta. Dice, “Cabrones, el padre lo supo desde el principio. La advertencia se la mandó al hijo. El hijo no le hizo caso. Acuérdate del mapa con los tres círculos rojos.
Acuérdate de cómo te lo describí. Mapa militar. Tres círculos, Nevada y Uta. El mapa no era solo Nevada y Uta. El tercer círculo, el que estaba más al sur, no estaba en territorio [música] americano, estaba en territorio europeo, en la zona de Almería, España, donde el ejército de los Estados Unidos había hecho ejercicios con armas atómicas tácticas entre 1955 y 1959, [música] y donde en 1962 Pedro Armendari Jor estaba filmando su primera película importante, una coproducción americana en el desierto español. Pedro Padre lo
supo. Pedro Padre le mandó tres telegramas a su hijo entre [música] marzo y abril de 1962 pidiéndole que no fuera a Almería. Los telegramas [música] están en la libreta gris. Las copias en papel carbón. El primer telegrama decía, “Hijo, no vayas a Almería, tengo razones. Cancela el contrato, papá.
” El segundo telegrama [música] decía, “Hijo, es urgente. El desierto de Almería está contaminado. Te lo explico [música] cuando vuelva de Hollywood. No firmes nada, papá.” El tercer [música] telegrama decía cuatro palabras. Hijo, por favor, hazme caso. Papá Pedro Junior, le respondió uno solo. Decía, “Papá, necesito el dinero. Voy.

” Pedro Junior fue a Almería, filmó, volvió a México, vivió y murió 48 años después del mismo mal. Cáncer de hueso, cáncer de cuello. La misma palabra que [música] apareció siete veces en el informe del Cedar Sinai del Padre, apareció también en el informe forense del Hijo. Aquí viene el rumor que [música] nunca se cuenta.
Hay un rumor sobre Pedro Armendarz, padre, que circuló en los círculos privados de la familia durante años. Un rumor [música] que tres personas conocían. Una era Carmelita Pardo, la segunda era el Dr. Frederick Smith, la tercera fue una enfermera del Cedar Sinai que se llamaba Margaret Conor. Carmelita murió en 1993. Smith murió en 1987.
Margaret Conor murió en 2003 [música] en Fénix, Arizona. antes de morir le contó la versión a su nieta. La nieta nunca la publicó, pero la versión se quedó. La versión decía que Pedro Armendari no se disparó solo, que esa madrugada del 18 de junio alguien entró a [música] la habitación 311, que ese alguien le entregó a Pedro la pistola 45, que Pedro le pidió a ese alguien que se fuera, que ese alguien se fue y que entonces Pedro hizo lo que tenía que hacer.
La nieta de Margaret O’conor dijo el nombre de ese alguien una sola vez. Después nunca lo repitió. La familia Armendari lo desmintió [música] en términos absolutos. El cedar Sinai negó tener registro de visitas [música] esa noche, pero la versión se quedó. ¿Quién era ese alguien? La nieta de Margaret Ocon dijo que era un hombre, que era mexicano, que llevaba un sombrero de fieltro gris y que tenía un acento del [música] norte del país.
Es lo único que dijo. No dio apellido, no dio profesión y se llevó la mayoría de la versión a la tumba. Eso es [música] lo que queda. Un sombrero gris, un recento del norte y una pistola [música] que apareció en la mano derecha de Pedro Armendarif a las 6 de la [música] mañana del 18 de junio de 1963. Hay quien dice todavía [música] hoy y se dice con peso, que el hombre del sombrero gris no entró al Cedar Sinai por la puerta principal, que entró por la puerta de servicio del cuarto piso, que tenía una credencial del Consulado
mexicano de Los Ángeles, que llegó a [música] la habitación 311 a las 4:15 de la madrugada, que estuvo dentro [música] de la habitación 9 minutos, que salió por la misma puerta de servicio [música] a las 4:24 y que cuando la enfermera entró a la habitación a las 6 de la mañana, Pedro ya estaba muerto desde hacía hora y media.
La administración del hospital lo desmintió, el consulado mexicano lo desmintió, la familia Armendari lo desmintió, pero la versión se quedó. Cuídate de los rodajes en el desierto, hijo. Esas cinco palabras Pedro Armendariz [música] las escribió pensando en su hijo de 22 años, que ya estaba enfermo, y todavía no lo sabía. Las escribió pensando en los 12 mexicanos del rodaje que ya estaban muriéndose.
Las escribió [música] pensando en el consul campos salas que había firmado No procede con tinta azul. Las escribió pensando en la nota con la inicial G. Las escribió pensando en [música] el ingeniero del bar de San George, que se le había acercado 9 años antes. Las escribió porque sabía que el desierto no era el desierto, que el desierto era el lugar donde [música] las dos cosas más grandes del siglo XX habían encontrado y se habían tapado mutuamente.
La industria [música] del cine y la industria atómica, las dos máquinas que vendían sueños y muerte en partes iguales. Cuídate de los rodajes en el desierto, hijo. Esa frase Pedro Junior la guardó en una caja durante 48 años. La leyó una sola vez, el día que [música] cumplió 25 años. Después la metió de nuevo en el sobre con cera roja.
La devolvió a la caja de Caoba, cerró el candado y se prohibió a sí mismo volverla a abrir. La filmografía de Pedro Junior tiene 112 [música] títulos. Hizo películas con San Pequá, hizo películas con Robert Rodríguez, trabajó en Hollywood 30 años y nunca en ninguna [música] entrevista, en ningún libro, en ninguna conversación pública mencionó [música] la carta.
La carta murió con él el 25 de diciembre de 2011 en Nueva York. Harf terminó el cateo a las 7 de la mañana del miércoles. Los peritos catalogaron 27 objetos del estudio, la caja de caoba con sus cuatro contenidos visibles, la libreta gris del doble fondo, el cuarzo blanco del tamaño de un puño cerrado, el mapa militar con los tres círculos rojos, la foto enmarcada de Pedro con María Félix en el set de Enamorada, los dos cassetsf que nadie ha escuchado todavía.
La fotografía de 1952. 12 álbumes de recortes [música] de prensa, cuatro guiones encuadernados con piel, una agenda con direcciones de 1962, una pluma estilográfica pelicán con tinta azul seca, tres camisas [música] blancas dobladas en un cajón, un sobre con tres telegramas en papel carbón, una libreta de cheques sin usar, un reloj de pulsera Longines de 1959, detenido a las 6:3 minutos.
Cada objeto se metió en [música] una bolsa con etiqueta. Cada bolsa se selló con un código. Cada código [música] entró a un expediente que la fiscalía abrió bajo el folio Armendar Hastings, Pedro 1912-1963. [música] La notaria firmó cada acta. La diligencia se cerró a las 7:42. La imagen final que se quedó. Harf saliendo [música] de la casa de la calle de Frontera con el sobre de cera roja en la mano izquierda, el sol apenas levantándose [música] sobre las palmeras del jardín.
Las dos camionetas negras esperando con los motores encendidos. Y en el asiento trasero [música] de la primera, la caja de caoba abierta con la libreta verde, los dos cassetts [música] y la foto de 1952. Acomodados sobre el tercio [música] pelo del [ __ ] en el cielo de San Ángel, una bandada de palomas cruzando hacia [música] el oriente.
Y en la radio de la camioneta encendida en una estación que pasaba boleros de las 5 [música] de la mañana sonando una canción que el conductor no escogió, estaba ahí. La canción se llamaba Compréndeme y la cantaba Pedro Infante. Pedro Armendarz Junior, el hijo advertido, el que recibió tres telegramas y no hizo caso. El que filmó en Almería, el que filmó en México, el que vivió 48 años más que su padre y murió del mismo cáncer en el mismo cuello.
Pedro Junior está enterrado en el panteón jardín de la Ciudad de México a 10 met de su padre. En la placa de [música] su tumba hay un nombre completo y dos fechas. En la placa de la tumba del Padre hay tres palabras. Aquí descansa Pedro. Si vas al panteón jardín hoy, puedes ir a buscar las dos [música] tumbas. Vas a notar algo extraño.
La tumba del Padre [música] está siempre limpia. Alguien va a llevarle flores cada 15 días sin firma, sin tarjeta, solo flores frescas. Crisantemos [música] amarillos. Llevan 63 años llegando desde el mes que Pedro murió. El velador del panteón dice que nunca [música] ha visto a la persona que las lleva. Solo encuentra los crisantemos cada mañana de los días [música] 15.
Ahora tú sabes lo de los 220. Ahora tú sabes lo de los 91 [música] con cáncer. Ahora tú sabes lo de los 12 mexicanos del rodaje. Ahora tú sabes lo del cónsul [música] campos Salas. Ahora tú sabes lo de la inicial G. Ahora tú sabes lo del cuerzo blanco. Ahora tú sabes lo del ingeniero del bar de St. George.
Ahora tú sabes lo del sombrero gris. Ahora tú sabes lo del [música] Telegrama de Almería. Ahora tú sabes lo del piloto Hernández de la Torre. Ahora tú sabes lo del doble fondo de la Caja de Caoba. El 99% [música] de México no lo sabe. Tú sí. Y hay preguntas que quedan [música] abiertas.
¿Qué decían los dos cassets Basef que estaban dentro de la caja de Cauba? ¿Quién fue la persona del sombrero gris que entró a la habitación [música] 311? ¿Quién fue el funcionario de la inicial G que firmó la nota que llegó al escritorio del cónsul? ¿Dónde [música] está hoy el segundo documento? el que se rumoreaba que era el original verdadero del contrato de REQO con la Comisión de Energía Atómica y por qué la familia Armendari [música] durante 60 años dejó la casa cerrada con todo adentro en lugar de venderla.
Una de esas preguntas tiene respuesta parcial. La de la familia. La casa nunca se vendió porque Carmelita Pardo, antes de morir en 1993, le pidió a sus dos hijos una sola cosa. Les pidió que esperaran. Les dijo que en algún momento alguien iba a venir a buscar la caja, que cuando ese [música] alguien llegara le entregaran las llaves.
Pedro Junior y María Cristina esperaron 32 años. Pedro Junior se murió esperando. María Cristina vive todavía. Es ella [música] quien le entregó las llaves a Harfuch el lunes pasado. María Cristina tiene 81 años. Vive en una casa en Coyoacán. No quiso dar entrevistas, solo dijo una frase cuando le devolvieron el inventario.
Esa frase fue, “Mi papá tenía razón. tarde, pero tenía razón. Las otras [música] preguntas siguen abiertas. Los cafettes están en la fiscalía, nadie los ha digitalizado todavía. El nombre [música] del sombrero gris no aparece en ningún registro. La inicial G se mantiene [música] como inicial y el segundo documento, si existió, sigue sin aparecer, pero la versión se quedó.
Esas preguntas [música] son las que te llevas a la cama esta noche y mañana, cuando estés haciendo el café o esperando el camión o caminando al mercado, vas a pensar en una de ellas y vas a pensar [música] en Pedro Armendari y vas a pensar en una habitación de hospital donde alguien con un sombrero gris dejó una [música] pistola y se fue por la puerta de servicio.
Próximo martes a las 8:30 de la noche, Antonio Aguilar, su panteón privado en una propiedad de Cuernavaca, una capilla [música] familiar con dos puertas. La de afuera, todo el mundo la conoce, la de adentro no. Y lo que Harfush encontró cuando abrió la segunda puerta cambia la historia [música] del charro de México.
Este contenido es una obra de docuficción creada con fines de [música] entretenimiento. Todos los pasajes del guion, incluidos los relativos al cateo, los documentos encontrados, las grabaciones, los objetos descubiertos, los diálogos atribuidos a personas reales, los rumores referidos y las circunstancias descritas, son reconstrucciones [música] narrativas del guionista y no deben interpretarse como afirmaciones de hechos.
Ninguna afirmación constituye acusación de hechos reales contra ninguna [música] persona viva o fallecida. Las opiniones expresadas son del narrador ficticio. Para información verificada, consulte fuentes periodísticas. M.
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