Eso va en el minuto nu. La segunda, te voy a decir el monto exacto, la cuenta exacta, el banco exacto, el día exacto y el firmante exacto de la transferencia de los 5,350,000 pesos hacia Andorra. Te voy a dar el nombre del titular de esa cuenta. Te voy a decir cuánto le tocó a Pacchelli y cuánto le tocó al intermediario.
Eso va en el minuto 20. La tercera. Te voy a decir los tres nombres que aparecen pronunciados en la grabación de 38 minutos del quirófano número cuatro. El primer nombre lo dice Pacheli. El segundo lo dice la anestesióloga. El tercer nombre, el más oscuro, lo dice un cuarto hombre que ni siquiera debía estar adentro del quirófano.
Eso va en el minuto 30. La cuarta, te voy a abrir el expediente entero. Las 29 páginas, te voy a leer la transcripción completa del audio del quirófano de las 11 con1 minutos a las 11:50 de la mañana del 14 de agosto. Y te voy a decir qué pasó en los 47 segundos del minuto 31 donde alguien apagó el micrófono.
Eso va en el minuto 45. Cada promesa cumplida te va a dejar una pregunta más oscura que la anterior. Pon atención y no apartes la mirada porque esto que viene no lo ha contado nadie en 29 años. Vamos a las tres páginas. Página 15, página 16, página 17. Las tres reconstruidas a partir del expediente sombra que Harfuch encontró esta madrugada cruzado con la bitácora personal de la enfermera Aurelia Z, quien firmó la entrada de lucha al quirófano 4 a las 9:37 y declaró bajo protesta de decir verdad ante el juez 11 años después. Página 15,
11:12 minutos. La anestesióloga titular, D.Ora Patricia Garza Castillo administra propofol vía intravenosa. Dosis inicial 2 mg por kilogramo. Lucha pesa 72 kg esa mañana. La dosis aplicada es de 165 mg. La dosis máxima protocolaria es de 144 mg. 21 mg por encima del máximo. 21. Eso es el primer error documentado.
Las 11:14. Lucha entra en sedación profunda. Las 11:16. Pacceli inicia el primer trazo de la liposucción en el flanco abdominal derecho. Las 11:18 aparece una segunda anestesióloga en el quirófano. No tiene credencial visible. Firma de auxiliar Margarita-N. Solo iniciales, sin apellido legible, sin cédula profesional reportada en el expediente. Página 16.
Las 11:22 saturación de oxígeno cae a 92%. Las 11,23 cae a 87. Las 11,24 cae a 71. La anestesióloga titular Garza Castillo solicita interrumpir el procedimiento. Pacceli responde con una frase de cinco palabras. La frase según la bitácora de Aurelia Z fue: “No, sigan ya casi acabo las 11:25 asistolia corazón en línea plana las 11:26 Pacceli ordena maniobras la segunda anestesióloga Margarita Gu asume el control de la vía aérea Aurelia Z anota textualmente.
La segunda, no sabe lo que hace. Le tiembla la mano, no encuentra el laringoscopio. Las 11:27, 3 minutos sin oxígeno. Las 11:28 4 minutos las 11:29 5 minutos las 11:31 Recuperación parcial del pulso. La grabación del audio del quirófano, según el contador titular del despacho de San Pedro, se silencia durante 47 segundos exactos entre las 11:32 y las 11:327.
Audio negro. Solo respiración mecánica del ventilador. Sin voces, sin gritos, sin órdenes médicas, negro absoluto y entonces se reanuda. Página 17. Las 11:40 lucha es trasladada del quirófano 4 al área de cuidados intensivos del piso 6. El traslado lo firma Pacceli. La hora de traslado en el expediente versión A, la oficial dice 11:32.
En el expediente sombra la página 17 dice 11:40. 8 minutos de diferencia, 8 minutos que el mugerza borró, 8 minutos que coinciden con el silencio del audio. Y al pie de la página 17, escrito a mano con pluma azul, la frase paciente trasladada con compromiso neurológico severo, código DN2G aplicado. La firma al pie es de Paquel.
La firma tiembla. La pluma se quedó sin tinta a mitad de la última letra. Eso es lo que decían las tres páginas. Eso es lo que el Muguerza borró del expediente oficial. Lucha pasó 11 días en coma. Cuando despertó, había perdido el habla, había perdido la motricidad fina, había perdido grandes bloques de memoria.
La voz que José Alfredo Jiménez juró amar durante 8 años. La voz que cantó la media vuelta. La diferencia amanecía en tus brazos. La voz que firmó Dos Ariel, dos diosas de plata, 34 discos de estudio. Esa voz se apagó en el quirófano 4 del Hospital Muguerza el 14 de agosto de 1997 entre las 11:12 y las 11:40 de la mañana y la causa fue exceso de propofol más 5 minutos de hipoxia más una segunda anestesióloga sin credencial.
Pero eso no fue todo, porque las 11:12 no fue la primera mención del código de N82G. La primera mención fue 13 horas antes, la noche del 13 de agosto a las 23:47 en una llamada telefónica que entró al consultorio personal de Paxeli en el piso 12 del edificio Punto Valle de Monterrey. Llamada de 3 minutos 14 segundos. Origen: Guadalajara. Jalisco.
Número fijo. Línea registrada a nombre de una empresa fantasma llamada Promotora Pacífica Servicios, sociedad anónima de capital variable. Dada de alta en enero de 1982. Paczcelli atendió la llamada. Paczcelli no la registró en su agenda. Pcelli no la mencionó en la rueda de prensa del 25 de agosto, pero la llamada quedó archivada en los registros de Telmex porque ese año todas las llamadas largas distancias se facturaban con detalle.
Y eso que escuchaste, eso que acabas de leer en las páginas 15, 16 y 17 es solo lo que aparece en papel. Lo que pasó en el audio del quirófano en los 38 minutos de grabación es otra cosa. Y lo que pasó en los 47 segundos de silencio del minuto 31 es la tercera cosa. 3 minutos, tres páginas, tres firmas.
Pero la primera cosa que Paxelli arrancó del expediente esa madrugada del 25 de agosto, dos horas antes de dar su rueda de prensa pública, no fue una página, fue un nombre. Y el nombre era el del intermediario que cobró la comisión por meter a Lucha Villa a su quirófano. Para entender el código DN82G, hay que entender primero el sistema que lo creó.
El sistema se llama corredor financiero ranchero. Operó entre 1980 y 1995, principalmente desde Guadalajara, secundariamente desde Monterrey, terciariamente desde Culiacán, tres plazas, 13 operadores conocidos, 47 empresas fantasma identificadas en archivos del SAT mexicano, desclasificados en 2018. 740 millones de pesos viejos lavados.
Según la auditoría retroactiva que la Procuraduría Fiscal de la Federación archivó sin consignar en 2002. Funcionaba así. Un cantante o cantante de la subceptaba contratos privados de noche en ranchos del vajío. El pago se hacía en efectivo. El efectivo se entregaba al manager. El manager lo depositaba en una cuenta sociedad anónima de capital variable, fachada empresarial.
La sociedad anónima emitía un crédito ficticio a nombre del artista. El crédito se documentaba con firma autógrafa. con testigos, con sello notarial falsificado. El crédito se cobraba años después en servicios, no en dinero. Cirugías estéticas, tratamientos oncológicos, operaciones cardíacas para familiares, hospitalizaciones de hijos, funerales con cobro inflado, servicios que un artista jamás podría pagar en efectivo sin generar reportes a Hacienda, servicios que se cobraban a un costo inflado entre 500 y 2000% sobre el
costo real mediante factura contra la línea de crédito ficticia. Y al final la diferencia entre el costo real y el costo facturado se transfería a Andorra, a Ltenstein, a las Islas Caimán, a Velice, a Panamá. Lavaba dinero, lavaba honorarios, lavaba todo. Lucha Villa firmó tres líneas de crédito ficticias con la empresa promotora Pacífica Servicios entre 1982 y 1985.
Tres líneas. La primera por 2 millones de pesos viejos, firmada el 15 de julio de 1982. La segunda por 3,500,000 firmada el 8 de noviembre del mismo año, la tercera por 5 m000ones firmada el 22 de septiembre de 1982. La tercera línea de crédito tiene fecha del 22 de septiembre de 1982. Dos días después de la factura de joyería Espinoza por las Esmeraldas Verdes, dos días después, las dos primeras se saldaron entre 1986 y 1990 por servicios médicos a familiares de lucha.
Una cirugía cardíaca a la madre en 1986. Un tratamiento oncológico al hermano en 1988. una operación de retina a una sobrina en 1990. Las tres operaciones se realizaron en hospitales privados de Guadalajara. Las tres se cobraron a precios inflados. Las tres se documentaron con factura y las tres diferencias acumulativas, sumando 6,24,000 pesos viejos, terminaron transferidas a Ltenstein entre 1987 y 1991.
Pero la tercera línea de crédito, la de 5 millones de septiembre de 1982, esa quedó abierta. Esa, según la bitácora de Carrillo, se reservó para una cobranza especial, una cobranza que dependía de una condición específica. La condición específica era, según una nota mecanografiada al margen de la línea de crédito, en caso de necesidad operativa, aplicar protocolo cierre con paciente.
Cinco palabras en lengua contable que significaban una cosa concreta. aplicar el cierre mediante una cirugía mayor a la propia titular de la línea de crédito, es decir, a Lucha Villa misma, el firmante autorizado de Promotora Pacífica Servicios, registrado en la escritura constitutiva número 13,468 del notario público número 7 de Guadalajara, era un señor llamado Ernesto Fonseca Carrillo.
Don Neto, esto es lo que se contó. Esto es lo que circuló durante años. Esto es lo que ahora encuentra Harfuch documentado en el expediente Sombra del Muguerza en la sigla DN82G escrita a lápiz al pie de una página arrancada en la llamada telefónica del 13 de agosto a las 23:47 en la transferencia a Andorra del 18 de agosto, en la cadena entera de operaciones financieras que conectaron una factura de joyería de 1982 con un quirófano de Monterrey. de 1997.
Primero se dijo que don Neto, en los meses previos a su detención de abril de 1985 en Puerto Vallarta, ordenó a su contador titular Cerrar todas las líneas de crédito vivas con artistas y políticos. Cerrar significa transferir, transferir las posiciones a otro operador. Se dijo que el operador receptor fue un sobrino lejano residente en Monterrey, contador de profesión con licencia activa hasta 2025.
El nombre del sobrino lejano aparece, también escrito a lápiz en la contraportada del expediente sombra de lucha. Las iniciales son R-C-N. El contador del despacho de San Pedro Garza García, donde está la caja fuerte con los 38 minutos de audio, se llamaba Ramiro Carrillo Núñez. Murió de infarto en julio de 2025. Tenía 73 años. Antes de morir, según su esposa viuda, le pidió a su hijo mayor que esa caja fuerte no se abriera hasta que pasaran al menos 10 años desde su muerte.
Segundo, se dijo que en 1997, 12 años después de la detención de Don Neto, la línea de crédito Lucha Villa, la tercera, la de 5 millones de pesos viejos, firmada en septiembre de 1982, todavía estaba abierta. Se dijo que Ramiro Carrillo Núñez, ya viviendo en Monterrey, ya integrado a un despacho contable de prestigio, decidió cerrar esa línea.
Para cerrarla había que cobrarla. Para cobrarla había que generar un servicio que justificara la cantidad inflada. El servicio elegido fue una cirugía estética. El cirujano elegido fue Eugenio Pacheli Chapa Valdez, cliente del despacho desde 1993. El paciente elegido fue Lucha Villa. La fecha elegida fue el 14 de agosto, un jueves, cuando Lucha estaba en mejor disposición tras recibir tres visitas confidenciales en su rancho de San Luis Potosí durante los meses previos.
La operación se cobró en 5,350,000 pesos nuevos. Los 250,000 de diferencia, según la bitácora del despacho, fueron honorarios de gestión. 700,000 pesos se quedaron en Paxeli. 4,650,000 se transferieron a Andorra el 18 de agosto a las 9:14 y la línea de crédito Lucha Villa quedó cerrada el 20 de agosto.
Cuando Lucha llevaba 6 días en coma, cuando todavía nadie sabía si iba a despertar. Tercero, se dijo que el código DN82G escrito a lápiz por Paxel y al pie de la página 17 del expediente era el último registro contable de esa operación. DN por don Neto, 82 por 1982, año de origen de la línea de crédito. G por Guadalajara, plaza de origen.
Tres bloques, una sigla. Una sigla que escrita en el expediente médico de una paciente en coma no debió aparecer jamás porque vincula la cirugía con una operación financiera de 15 años antes, porque vincula al Dr. Axeli con una empresa fantasma porque vincula al Hospital Muguerza con una transferencia internacional y porque sobre todo vincula a Lucha Villa con un encuentro de 2 horas en una habitación del segundo piso de un rancho de las afueras de Guadalajara en septiembre de 1982.
El encuentro que la periodista Anabel Hernández documentó por escrito en 2021. en su libro Emma y las otras señoras del narco. El encuentro de las Esmeraldas Verdes, el encuentro que Lucha cargó callada durante toda su vida. Eso fue lo que se contó. Eso fue lo que circuló entre los anestesiólogos del Muguerza, entre los contadores del despacho de Ramiro Carrillo, entre los enfermeros del piso quirúrgico 4.
La familia de Lucha lo negó en 1997. La familia de lucha lo desmintió en 2003 cuando Anabel Hernández publicó su primer adelanto. La administración del Muguerza hasta hoy no ha respondido a ninguno de los 12 oficios. Pacchelli en su última entrevista pública del 22 de octubre de 2018 dijo textualmente que la culpa del coma fue suya y de nadie más, pero nunca explicó por qué la línea de crédito de 1982 se cerró el 20 de agosto de 1997 y nunca explicó por qué 4,650,000 pesos terminaron en Andorra 4 días después de que él dejara a Lucha sin oxígeno
durante 5 minutos en su mesa. y los 5,350.000 pesos que se transfirieron a la cuenta 662007842 de la banca privada de Andorra el 18 de agosto de 1997 a las 9:14 de la mañana fueron firmados por una sola persona. Esa firma aparece en la página 29 del Expediente Sombra. La última. La firma no es de Paxeli, la firma no es de Carrillo.
La firma es de un tercer hombre, un hombre que hasta hoy está vivo, libre, sin imputación, sin denuncia formal en su contra. Vamos a la grabación. 38 minutos. Audio digital. Formato DAT. Almacenada en cinta original más copia de respaldo. Las dos cintas están dentro de la caja fuerte del despacho de Ramiro Carrillo Núñez en San Pedro Garza García, Nuevo León.
La copia de respaldo fue digitalizada en 2015. La digitalización generó un archivo de 914 MB en formato wave. Ese archivo, según la bitácora del despacho, fue compartido en una sola ocasión, en febrero de 2020, con un destinatario externo, cuyo correo electrónico aparece tachado en la bitácora con marcador negro grueso. Solo se alcanza a leer el dominio del correo.
El dominio termina en pungobiomexicano.gob.mx. La grabación arranca a las 11:12 minutos 12 segundos. Termina a las 11:50 minutos 12 segundos. 38 minutos exactos. Tres voces principales se escuchan a lo largo de los primeros 30 minutos. Paczelli, la anestesióloga titular, Garza Castillo. La segunda anestesióloga, Margarita GuN.
Cuatro voces secundarias se escuchan parcialmente, dos enfermeras, un asistente quirúrgico y una cuarta voz masculina no identificada que entra al cuarto a las 11:27, 4 minutos después del paro, 22 minutos después de que comenzara la cirugía. La cuarta voz. Según el análisis forense de audio que un perito independiente realizó en 2021 por encargo del despacho de Carrillo, corresponde a un hombre de entre 50 y 65 años, hablante de español mexicano del centro occidente, sin acento regional marcado, con un ligero
ceceo en las eses finales. La voz pronuncia tres frases completas a lo largo de los siguientes 8 minutos de grabación. Las tres frases incluyen cada una un nombre propio. Primer nombre, las 11:29. La cuarta voz dice textualmente, Paccheli, no la dejes despertar antes de que llegue. La firma de Don Neto, la necesito hoy.
La frase incluye dos nombres, Paxeli, ya identificado, y don Neto. Ernesto Fonseca Carrillo, detenido en 1985. Para 1997, encarcelado en el penal del altiplano. Paceli no responde verbalmente, solo se oye su respiración acelerada y el ruido del electrocardiógrafo. La cuarta voz continúa hablando consigo misma durante 16 segundos.
Lo que dice ahí, lo que murmura, no se entiende con claridad, pero según el perito forense, una palabra es identificable. La palabra es esmeralda. Segundo nombre, las 11:30. La cuarta voz dice textualmente, “Busca a Ramiro, dile que ya, que la firma viene esta tarde, que la transferencia se autoriza el lunes.
Ramiro es Ramiro Carrillo Núñez, contador, sobrino lejano de Don Neto, operador del corredor financiero ranchero desde 1985. La frase es la prueba que vincula directamente al despacho de San Pedro Garza García con el quirófano número 4 del Muguerza. La frase es la prueba que demuestra que la cirugía no era estética, que era una operación financiera disfrazada de procedimiento médico, que el coma de Lucha Villa fue técnicamente un efecto colateral de una transferencia bancaria de 5,350,000es.
Tercer nombre, el más oscuro, las 11:31. La cuarta voz dice textualmente, “Y cuando termine, antes de pasarla a recuperación hablas con Ulises. Tú sabes para qué.” Y aquí, en este punto exacto del minuto 31, el audio se silencia durante 47 segundos. Ulises, una palabra, cuatro sílabas, un nombre propio sin apellido, un nombre del que no hay registro en el expediente, un nombre del que no hay registro en la nómina del Muguerza de agosto de 1997.
Un nombre que no aparece en la rueda de prensa de Pacheli del 25 de agosto. Un nombre que la familia de Lucha jamás ha pronunciado en público, pero un nombre que la cuarta voz dice con familiaridad, como si Patselli lo conociera, como si fuera evidente para los dos, como si Ulises hubiera estado esperando del otro lado de una puerta durante esos 47 segundos de silencio.
Y aquí es donde se cae el muro, porque la única forma de saber quién es Ulises, ¿qué hizo durante esos 47 segundos? ¿Qué pasó dentro del quirófano 4 entre las 11:31 y las 11:31,47? es escuchar la grabación completa y la grabación completa está dentro de la caja fuerte de un despacho contable de San Pedro Garza García, que la viuda del titular va a subastar antes de fin de año.
Antes de cerrar este bloque, te debo 30 segundos. 30 segundos de reconstrucción de lo que probablemente pasó en ese cuarto entre las 11:31 y las 11:31,47. Según el perito forense de audio, según la bitácora de la enfermera Aurelia Z, que firmó turno a las 9:37, según el cruce de los seis testimonios indirectos recopilados por el despacho de Carrillo entre 2015 y 2020.
Esa escena nadie la presenció con todos sus detalles, quienes los conocieron de cerca, quienes trabajaron en el piso quirúrgico 4 esa mañana, quienes firmaron la bitácora de ingreso o la bitácora de salida, la reconstruyeron años después, fragmento por fragmento, con miedo, sin sus nombres en ningún registro público.
Lo que sigue es la reconstrucción narrativa que combina esos testimonios. No es transcripción, es reconstrucción. Y va así, 11:31,0 segundos. Pacchelli baja la voz, le pide a la enfermera Aurelia Z y al asistente quirúrgico que salgan al pasillo por una sutura específica que en realidad ya tiene a la mano. Aurelia Z. y el asistente obedecen.
La puerta del quirófano se cierra. Adentro quedan Paccheli, la anestesióloga titular Garza Castillo, la segunda anestesióloga Margarita Gu N y la cuarta voz 11,31,8 segundos. La cuarta voz da una instrucción que el micrófono captura parcialmente. La instrucción incluye la palabra propofol y la palabra otra vez 11,31,15. La anestesióloga titular Garza Castillo dice textualmente, “No, no es necesario.
” La segunda anestesióloga Margarita GuN contradice a la titular. le dice textualmente, “Si lo es, hazlo.” 11:31,22. Garza Castillo se niega. 11:31,25. Garza Castillo abre la puerta y sale del quirófano. 11,31,30. Una segunda dosis de propofol no autorizada se administra a lucha por vía intravenosa. La dosis estimada por el peritaje toxicológico posterior fue de 90 mg.
Sin justificación clínica, sin firma autorizada. 11,31,39. Alguien apaga el micrófono. 11:321 El micrófono se vuelve a encender. Paczcelli está hablando a solas con la cuarta voz. La cuarta voz dice textualmente, “Ya está, ya está, no se va a acordar de nada.” Y Paxeli responde con una sola palabra. La palabra es bien. Esos son los 47 segundos.
Eso es lo que la cuarta voz Ulises hizo dentro del quirófano. Una segunda dosis de propóofol no autorizada, aplicada con lucha ya en paro respiratorio, ya en hipoxia, ya con el cerebro pidiendo oxígeno desesperadamente. La segunda dosis no le mató, le borró la memoria, le borró la voz, le borró la capacidad de recordar lo que José Alfredo le había dicho al oído en el cuarto de hospital del 23 de noviembre de 1973, antes de morir.
Le borró los nombres, le borró las fiestas en Guadalajara, le borró las esmeraldas, le borró todo lo que ahí pasó. tiene un nombre técnico en la literatura médica forense. Se llama Propofol Sequence Amnesia o secuencia amnésica de Propofol. Es una técnica documentada en cuatro casos publicados entre 1992 y 1998 en revistas anestesiológicas estadounidenses, todos catalogados como protocolos experimentales aplicados sin consentimiento informado a pacientes terminales en estado de hipoxia controlada.
La técnica produce, según el reporte clínico de la doctora Helen Brooks, publicado en el Journal of Anestesiology en 1994, una pérdida selectiva de la memoria episódica reciente de hasta 48 horas previas, combinada con afasia motora persistente cuando se aplica durante un evento hipóxico cerebral. Cuatro casos. Cuatro pacientes.
Cuatro hospitales privados de Estados Unidos. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro pacientes. Cuatro. pacientes, cuatro pacientes, cuatro pacientes, cuatro pacientes, cuatro pacientes, cuatro pacientes.
El cuarto se cerró extrajudicialmente y la técnica, según la última actualización del journal, dejó de aplicarse oficialmente en 1999. Oficialmente, Lucha Villa fue operada el 14 de agosto de 1997. Y la doctora Garza Castillo, la anestesióloga titular, que salió del quirófano a las 11:31:25, escribió en su libreta personal esa noche en su casa con sus dos hijos durmiendo.
Una frase que apareció 11 años después en el expediente sombra del despacho de Carrillo. La frase es Le borraron la voz a propósito y no fui yo. 3 minutos, tres páginas, tres firmas. Lo que Harfuch leyó en la página 16 del expediente, lo que la anestesióloga Garza Castillo escribió en su libreta personal esa noche.
Lo que la cuarta voz Ulises ordenó dentro del quirófano 4 durante los 47 segundos de silencio, no fue mala praxis, fue una decisión, una decisión tomada por una segunda anestesióloga sin credencial, una decisión avalada por un cirujano que cobró 5,350,000 pesos 4 días después. Una decisión ordenada por un cuarto hombre que no debía estar adentro del quirófano.
Antes de abrir el expediente entero, Harfuch revisa tres detalles que parecían adornos del archivo médico permanente del Muguerza. Primero, en el sobre adjunto al expediente, debajo de la doble factura, hay una tarjeta de presentación, tarjeta de cartulina blanca, esquinas redondeadas, sin logo. Dice tres palabras. Promotora Pacífica Servicios.
Dirección Avenida Vallarta 3,890, piso 7, Guadalajara, Jalisco. Teléfono clave 33 658 0471. Sin nombre de contacto, sin razón social completa, solo eso. La tarjeta tiene un sello al reverso, dos letras minúsculas, manuscritas a tinta separadas por un punto U. s iniciales. Segundo, adentro del expediente sombra, entre las páginas 22 y 23 hay una hoja de papel adicional, no foliada, no sellada, pegada con cinta adhesiva amarilla por el tiempo.
La hoja es una lista mecanografiada de cuatro nombres. Los cuatro nombres están seguidos por una cantidad en pesos. Lucha Villa 5,350,000 y abajo tres nombres más, tres pacientes adicionales, tres cirugías estéticas del Muguerza entre 1996 y 1998. Tres pacientes que despertaron con secuelas neurológicas idénticas a las de lucha.
Tres pacientes que firmaron acuerdos extrajudiciales con el hospital y nunca llegaron a juicio. Tres nombres que hasta hoy jamás se han publicado en ningún medio. Las cantidades suman las cuatro 18,800,000 18 millones cuatro pacientes, una sola operación financiera repetida. Tercero, en el lomo de la encuadernación del expediente sombra, además de la sigla DN82G escrita a lápiz, hay otra inscripción bajo relieve hecha con punzón, solo una línea.
La línea dice, en letras mayúsculas marcadas a mano sobre la piel del lomo, lo siguiente: El que lea esto sabe que nunca fue una operación estética. sin firma, sin fecha, sin destinatario, una sola frase, 15 palabras marcadas a mano, con punzón en la piel del lomo por alguien que tuvo el expediente en sus manos antes que Harfuch. Harf toma aire, coloca las tres pruebas sobre la mesa del archivo y abre el expediente entero. 29 páginas.
Por primera vez en 29 años, alguien que no es Paxeli, que no es Ramiro Carrillo, que no es la cuarta voz, lee la totalidad del documento. Cuatro elementos físicos centrales aparecen en el expediente, acomodados con cuidado, separados por hojas de papel cebolla amarillento. Elemento 1. La hoja de admisión hospitalaria del 14 de agosto a las 9:37, firmada por Aurelia Z, enfermera de turno, indica diagnóstico de ingreso.
Paciente femenino de 60 años, peso 72 kg, presión arterial 120 sobre 78, frecuencia cardíaca 72 por minuto. Ningún factor de riesgo cardiovascular reportado. estado anímico de la paciente, según la hoja, ansiosa pero cooperativa, acompañante registrado, ninguno. Lucha llegó sola al hospital esa mañana.
Elemento dos, la doble factura con la transferencia internacional a Andorra y la inscripción manual al pie. La inscripción dice: escrita por Pactly con pluma azul, tinta corrida por humedad. Tres letras R, D, N. D N las iniciales de Ramiro Carrillo Núñez leídas al revés. R por Ramiro. D no por D. Por sigla de Don Neto, su tío. N por Núñez. Una sigla.
Una firma encubierta. La firma que Pacchelli escribió en lugar de su propia firma para autorizar la transferencia. Elemento tres, la hoja de muestreo toxicológico postoperatorio realizada el 17 de agosto de 1997 por el laboratorio interno del Muguerza. Resultados: propofol residual en sangre de Lucha Villa, 12,4 mg por litro.
La dosis terapéutica máxima es de 4 mg por litro. Lucha tenía tres veces la dosis terapéutica máxima en sangre tres días después del paro, lo cual prueba físicamente, químicamente, que recibió al menos dos administraciones de propóofol, no una. La segunda administración, la del minuto 31, la de los 47 segundos de silencio en el audio.
Elemento cuatro. Y aquí está la inscripción manual que el formato V10.8 Exige cada vez que se abre un objeto central. La inscripción no está en una hoja del expediente, está en una página suelta, plegada en cuatro, metida entre las páginas 18 y 19. La página suelta es una hoja arrancada de una agenda personal. La agenda es de Pseli.
La fecha al margen es del 25 de agosto de 1997, tres días antes de su rueda de prensa pública. La hoja contiene cuatro líneas escritas a mano con pluma fuente, con letra apretada y temblorosa. La primera línea dice, “No pude.” La segunda dice, “Dios mío, no pude.” La tercera dice, “Ella va a despertar.” La cuarta línea dice, “Tres palabras, solo tres.
” Las tres palabras son, “Perdóname, lucha, perdón.” Esa es la inscripción manual, una hoja arrancada de una agenda personal del cirujano. Tres palabras escritas a mano por un hombre que tres días después iba a salir frente a las cámaras a decir textualmente, “La culpa fue mía y de nadie más.” Pero tres días antes, en privado, en su agenda, escribió, “Perdóname, lucha, perdón.
” y luego escondió esa hoja dentro del expediente sombra que él mismo selló como confesión silenciosa, como acto fallido, como mensaje en botella para el primer juez, periodista o investigador que alguna vez abriera ese expediente. Hasta aquí las cuatro promesas cumplidas, las tres páginas, la cuenta de Andorra, los tres nombres, el expediente entero abierto.
Pero antes de cerrar este bloque, dos rumores más. Dos rumores que circularon entre los anestesiólogos del Muguerza durante toda la década siguiente al coma de lucha. Son rumores, son rumores, son rumores. Te los cuento como me los contaron a mí, sin afirmar nada. Primero, se dijo que la segunda anestesióloga, Margarita Gu no era anestesióloga.
Se dijo que era enfermera quirúrgica con entrenamiento en anestesia, sin cédula profesional, contratada por el despacho de Ramiro Carrillo Núñez en 1996, específicamente para procedimientos de alto riesgo en pacientes con líneas de crédito pendientes. Se dijo que cobró por procedimiento, no por nómina, mediante facturación a la empresa promotora Pacífica Servicios.
Se dijo que Lucha no fue su primer caso, se dijo que fue el cuarto. Y se dijo que después del coma de lucha, Margarita Gu N salió del país. Voló a Houston el 29 de agosto. Nunca regresó. Sus credenciales fueron canceladas por la Secretaría de Salud en 2003. La familia de lucha lo desmintió. El Muguerza nunca lo confirmó.
Pero el dato del vuelo a Houston aparece en los registros de migración del aeropuerto de Monterrey. Vuelo 247 de Continental Airlines. Salida 9:32 de la mañana del 29 de agosto. Coincide. Segundo, se dijo que la cuarta voz, Ulises, no era una sola persona. Se dijo que Ulises era un alias operativo del corredor financiero ranchero usado entre 1992 y 1999, asignado a una persona física distinta en cada procedimiento.
Para lucha, según la bitácora del despacho de Carrillo, el operador asignado Ulises era un médico interno del Muguerza, formalmente del piso 12, área de oncología, sin relación oficial con el quirófano 4, sin acceso autorizado a procedimientos estéticos. Su iniciales aparecen en el reverso de la tarjeta de presentación de promotora pacífica U.
Ss, S iniciales que según la bitácora, corresponden a Ulises Salazar Mendoza, médico oncólogo de 47 años en 1997, hijo de un empresario del Bajío, yerno político de un funcionario del IMS de Jalisco, Ulises Salazar Mendoza. Según los registros públicos, falleció en accidente automovilístico en la carretera Guadalajara Guic el 4 de febrero de 2004, 7 años después del caso Lucha, un día después de que la viuda de Don Neto, en una entrevista breve a un periódico de Sinaloa, mencionara por primera vez la existencia de una grabación de 38 minutos guardada en una
caja fuerte de Monterrey. Un día la familia Salazar lo desmintió siempre. El acta de defunción no menciona terceros involucrados, pero la sincronía, como tantas sincronías de este caso, se quedó. Y debajo del expediente sombra, debajo de la hoja arrancada de la agenda, con las tres palabras, “Perdóname, lucha, perdón,” había una llave, una llave pequeña de bronce sin pulir de 4 cm con un anillo de metal mate al extremo.
La llave tiene grabados tres números. 1 510. Es la llave que abre, según los registros del despacho de Ramiro Carrillo Núñez, la caja fuerte número 1510 del Banco Confía sucursal, Galerías Valle Oriente de Monterrey. Una caja a nombre de la empresa Promotora Pacífica Servicios. Una caja que jamás ha sido abierta por orden judicial.
Una caja que la viuda del contador todavía conserva. una caja que va a entrar a subasta en las próximas seis semanas. Pero hay una cosa más que tienes que saber, una cosa que ya no existe físicamente, porque alguien esa misma madrugada del 25 de agosto de 1997, 2 horas antes de la rueda de prensa pública de Pacheli, decidió que esta historia no debía ser contada nunca.
La página 17, la página tercera de las tres que el Muguerza borró. La que tiene la firma temblorosa de Paxeli al pie. La que tiene escrita a mano la sigla DN82G. Esa página, esa no fue cortada con tijera al ras del foliado. Esa página fue arrancada a mano con violencia, con la página todavía pegada al lomo de la encuadernación.
La parte superior quedó dentro del expediente pegada al lomo y legible. La parte inferior, la que tenía el contenido importante, se la llevó Paxelli en el bolsillo interior de su saco esa misma madrugada del 25 de agosto. La metió en el bolsillo. Salió del archivo médico permanente del Muguerza a las 5:22 de la mañana. Subió a su coche un Audi color gris plata.
manejó hasta su casa en la colonia Vista Hermosa de Monterrey. Llegó a las 5:47. Entró al jardín trasero, encendió la parrilla de carbón que tenía instalada para asados familiares y quemó la página. Esto, esto que acabas de escuchar no es invención. Esto está grabado en el sistema de cámaras de seguridad de la casa contigua a la de Pacheli.
La casa contigua era de un vecino llamado Roberto, exdirector financiero de una cementera de Monterrey, instalado en el cargo desde 1995, instalada su cámara de seguridad desde 1996. La cámara, según peritaje técnico solicitado por el despacho de Carrillo Núñez en 2015, capturó a Paxelli encendiendo la parrilla a las 5:49. Capturó humo subiendo del jardín durante 14 minutos.
La cámara no capturó que quemó, pero capturó la hora, capturó la duración y capturó a Paquel volviendo al interior de su casa a las 6:3, con las manos vacías, sin el saco que llevaba al entrar. Lo que quemó Paquel esa madrugada, según el cruce de los testimonios indirectos del despacho de Carrillo, fue la parte inferior de la página 17 del expediente sombra, la parte que contenía el nombre completo de Ulises Salazar Mendoza, su firma como testigo del procedimiento y la lista numerada de las cuatro líneas de crédito Lucha Villa, con sus fechas, sus
cantidades, sus fechas de pago y sus referencias bancarias. La parte que si hubiera existido todavía en el expediente cuando los hijos de lucha demandaron a Paxeli en septiembre de 1997, hubiera convertido la demanda civil por mala praxis en una denuncia penal por homicidio calificado en grado de tentativa. Esa página ya no existe.
Es ceniza. sumo que subió del jardín de una casa de la colonia Vista Hermosa de Monterrey durante 14 minutos la madrugada del 25 de agosto de 1997. Pero hay un rumor que jamás se ha contado en voz alta. Un rumor que circuló solo entre tres personas. El contador Ramiro Carrillo Núñez, su esposa, que hoy es viuda, y un médico forense del servicio médico forense de Nuevo León.
que firmó el dictamen de 1997 y firmó también el dictamen del accidente de Ulises Salazar Mendoza en 2004. Tres personas. El rumor dice que la página quemada incluía un cuarto nombre. un nombre que no es de un cirujano, que no es de un anestesiólogo, que no es de un contador, que no es de un narco. Un nombre que pertenece hasta hoy a una persona viva, libre, con cédula profesional vigente, con consultorio activo y con familiares públicos que protegen su anonimato, con dos despachos de abogados de la Ciudad de México y un despacho de Houston. Un
nombre que si se publicara encendería al país entero. Un nombre cuya inicial escrita en pluma roja al margen de la página 17 antes de quemarse era una sola letra. La letra M. M. Una sola letra. Pluma roja. Margen izquierdo. Página arrancada. Quemada cenizas. La cuarta voz fue Ulises, pero la cuarta firma, la firma que autorizaba la transferencia, la firma que ordenó el segundo propofol, la firma de la quinta persona dentro del quirófano 4, empezaba con M.
¿Quién es M? Se han propuesto, en los 14 años que el rumor lleva circulando entre los tres testigos indirectos, ocho posibles identidades, cuatro de ellas son médicos, dos son políticos federales de la administración Cedillo, uno es un empresario regiomontano vivo, presidente de un consejo de administración con cuatro razones sociales en bolsa mexicana de valores y uno, el más perturbador de todos.
Es una mujer, una mujer del propio entorno familiar de lucha, una mujer cuyo nombre empieza con m, una mujer que tenía motivos legales, financieros y de herencia para que Lucha no recordara ciertas líneas de crédito firmadas en 1982. Una mujer que viajó a Monterrey el 12 de agosto de 1997. Una mujer que se hospedó en el mismo hotel que Pacchelli usaba para reuniones privadas, el Quinta Real San Pedro.
Registro de checkin a las 16:42 del 12 de agosto. Registro de checkout a las 9:15 del 14. 2 horas antes de la cirugía. una mujer cuyos registros de vuelo desaparecieron de los archivos de Aeroméxico en 2003 en una purga rutinaria de datos previos a 6 años. Esa mujer existe. Esa mujer está viva. Esa mujer asistió al cumpleaños número 89 de lucha hace 2 años en el rancho de San Luis Potosí.
Esa mujer le entregó un ramo de calas blancas envuelto en celofán transparente. Esa mujer fue fotografiada esa tarde por una sobrina. Fotografía publicada en Facebook el primero de diciembre de 2024. Fotografía borrada 48 horas después, sin explicación. La sobrina contactada para este reportaje no quiso entrevistarse.
Mandó decir por un familiar intermediario que ella no sabe nada y que prefiere que no se la moleste. Pero eso también es un dato. Y aquí es donde se rompe el corazón, porque Lucha Villa en su rancho de San Luis Potosí, durante uno de sus ratos de lucidez en 2006, frente a una cámara de Ventaneando, fue preguntada por la liposucción, fue preguntada por Paxeli, fue preguntada por Monterrey.
lucha movió la cabeza tres veces, negó tres veces y después dijo, con esfuerzo, con dificultad, con la pronunciación rota por la hipoxia de 1997. Dos palabras. Las dos palabras fueron mme. Mme. La conductora le preguntó qué quería decir. Lucha repitió, Meme y se quedó callada. Y después, con un esfuerzo enorme, intentó pronunciar una tercera palabra.
La conductora bajó la voz, le acercó el micrófono. Lucha pronunció lo que parecía ser una palabra de tres sílabas terminada en A. La grabación de Ventaneando fue editada antes de salir al aire. La parte donde Lucha intenta pronunciar la tercera palabra no se transmitió, pero el editor de Ventaneando, un señor que se retiró en 2018, conserva la grabación íntegra en un disco duro externo en su casa de Coyocán.
Y en esa grabación íntegra, según un conocido suyo, la tercera palabra que lucha intenta pronunciar termina en a y empieza con la sílaba ma. Ma, M, A, L. Cuatro letras. Una posible coincidencia con el nombre de la mujer que se hospedó en el Quinta Real San Pedro la noche del 12 de agosto de 1997. Mm.
Lo que Lucha pudo decir antes de que el daño cerebral le cerrara la frase fue, posiblemente M me hizo esto, M me firmó, M me ordenó, M me lo dijo, la inicial, la cuarta firma, la quinta persona, la sigla que se quemó en el jardín de Pacheli, la madrugada del 25 de agosto. Pero lucha no pudo terminar la frase y 21 años después sigue sin poder y el 30 de noviembre va a cumplir 90 años y ya casi no habla.
3 minutos, tres páginas, tres firmas y una letra, la letra M, que sigue libre y que pudo haber estado en el cumpleaños número 89 de lucha en San Luis Potosí, entregándole un ramo de calas blancas envuelto en celofán transparente. Mientras lucha, sin poder hablar, sin poder explicar, sin poder denunciar, recibió el ramo con la mano izquierda, que ya casi no responde, y bajó la mirada.
Harfuch terminó de catalogar el contenido del expediente sombra a las 5:52 de la mañana, ya con luz natural, entrando por el respiradero del sótano 2 del Muguerza. El inventario quedó en siete fojas firmadas, 29 páginas del expediente, una doble factura, una lista de cuatro pacientes y 18,800,000 pesos.
Una hoja de muestreo toxicológico con 12 con4 mg de propóofol en sangre. Una tarjeta de presentación con iniciales U.S S al reverso. Una hoja arrancada de agenda con las palabras perdóname, lucha, perdón, una llave de bronce con los números 1 tres testigos firmaron. La caja archivadora M4712 se selló con cinta plástica color azul. Se ordenó que ninguna copia digital fuera transmitida fuera del juzgado segundo civil de Nuevo León hasta que un juez determine el destino del expediente.
El equipo de Harfuch se retiró a las 6:19 y allá lejos, a 700 km del Muguerza, en una clínica de rehabilitación neurológica de San Luis Potosí, donde lucha pasa tres tardes a la semana desde 2004, ocurre algo que casi nadie ha visto. Cada 14 de agosto, sin excepción, desde 1998, una mujer anónima vestida de negro entra a la sala de espera de la clínica entre las 9:37 y las 9:40 de la mañana.
Se sienta en la misma silla, espera 10 minutos, deja un sobre blanco en la mesita central y se va. El sobre no lleva nombre, no lleva dedicatoria. La recepcionista, una señora que lleva 21 años en el puesto, jamás lo abre. El sobre lo guarda en un cajón cerrado con llave. Al día siguiente, la hija de Lucha, María José Rengifo, pasa por la clínica y lo recoge.
Lo guarda en una caja en su casa de Polanco. Hasta hoy, 27 sobres, 27 de agosto, 27 años. Ningún sobre se ha abierto. Ninguno. Ni siquiera los hijos de lucha saben quién es la mujer de negro. Ni siquiera la recepcionista. La mujer de negro tiene aproximadamente 55 a 60 años, según los recuerdos cruzados de la recepcionista. Habla poco, saluda con la cabeza, no deja huellas y lleva siempre un anillo de oro liso en la mano izquierda.
Un anillo idéntico al que llevaba la doctora Patricia Garza Castillo, la anestesióloga titular que salió del quirófano 4 a las 11 con3:25 minutos del 14 de agosto de 1997. Esa mujer va a dejar un sobre menos tarde o temprano, cuando ya no esté, cuando se haya muerto antes de poder explicar lo que ese sobre carga adentro, cuando los 27 sobres sin abrir queden en una caja de Polanco, en una casa de la calle Aristóteles, esperando a un juez o a un periodista o a Harfuch.
Y aquí estás tú del otro lado de la pantalla con esta historia en la cabeza. Si tú creciste oyendo a Lucha Villa cantar la media vuelta en el radio de la cocina de tu mamá, si tú creciste pensando que la voz que se apagó en Monterrey en 1997 fue un accidente. Si tú creciste creyendo lo que Pacceli dijo en su rueda de prensa, esta noche ya sabes que no.

Esta noche sabes que fueron tres páginas borradas, 5,350,000 pesos transferidos a Andorra. una segunda anestesióloga sin cédula, una cuarta voz llamada Ulises, una hoja de agenda con tres palabras manuscritas, una página arrancada y quemada en un jardín y una letra M que sigue libre. Esta noche, antes de dormir, piensa en esto.
Piensa en cuántas voces se apagaron en mesas de quirófano de hospitales privados de México durante los 90 y nadie las contó. Piensa en cuántas líneas de crédito ficticias firmaron artistas, políticos, deportistas, presentadoras, sin entender lo que estaban firmando. Piensa en cuántos códigos de tres bloques tipo DN82G están escritos a lápiz al pie de cuántos expedientes médicos olvidados.
Piensa sobre todo en cuántas cuartas voces llamadas Ulises están todavía libres. Y mientras piensas en eso, contesta cinco preguntas, solo cinco. La primera, ¿quién es M? ¿Es médico? ¿Es político? ¿Es empresario? La segunda, ¿qué hay dentro de la caja fuerte 1510 del banco confía, Galerías Valle Oriente. Sigue ahí la grabación original en cinta Dat.
La tercera. ¿Quién es la mujer de negro de la clínica de San Luis Potosí? ¿Es Garza Castillo? ¿Es alguien más? La cuarta. ¿Qué dicen los 27 sobres abrir que María José Rengifo guarda en una caja en Polanco? La quinta, la que más duele. ¿Cuántas otras luchas villas hay? ¿Cuántas otras voces de México se apagaron en una mesa de quirófano por un código de N escrito a lápiz? No te voy a dar las respuestas porque no las tengo, porque nadie las tiene, porque la única persona viva que podría confirmar la letra M va a cumplir 90 años el 30 de
noviembre y ya casi no habla. Si Harfuch alcanza antes de fin de año a abrir la caja fuerte 1510 antes de la subasta de la viuda del contador, esas respuestas llegarán. Si no, se irán con la mujer de negro y con los sobres cerrados y con la firma temblorosa de Pacheli al pie de una página que ya es ceniza.
Y antes de cerrar, una cosa más. La próxima vez que abramos un archivo sellado en este canal, vamos a viajar muy lejos de Monterrey. Vamos a un 15 de abril de 1957. Vamos a Mérida. Vamos a una avioneta que se parte en dos sobre un terreno valdío a 5:30 de la mañana. Pedro infante adentro, 45 años, y dos relojes en su muñeca que jamás aparecieron en el inventario oficial.
Uno era de hombre, otro era de mujer, pero ninguno de los dos era el secreto más oscuro que se cayó del cielo esa madrugada. Te espero el próximo martes a las 8:30. Y antes de irte, suscríbete, activa la campana, comparte este video con esa amiga tuya que también creció oyendo a Lucha Villa cantar en el radio, porque ella hoy también necesita saber lo que hicieron con esa voz.
Este contenido es una obra de docuficción creada con fines de entretenimiento. todos los pasajes del guion, incluidos los relativos al cateo, los documentos encontrados, las grabaciones, los objetos descubiertos, los diálogos atribuidos a personas reales, los rumores referidos y las circunstancias descritas son reconstrucciones narrativas del guionista y no deben interpretarse como afirmaciones de hechos.
El expediente sombra del Hospital Muguerza, la grabación de 38 minutos del quirófano 4, la cuenta de la banca privada de Andorra, las cuatro líneas de crédito de la empresa promotora Pacífica Servicios, los nombres Ulises Salazar Mendoza, Patricia Garza Castillo, Aurelia Z, Ramiro Carrillo Núñez, Margarita Gu N y la inicial M son personajes y elementos ficticios creados para la narración.
Las únicas referencias documentadas en fuentes periodísticas verificadas son las siguientes. La fecha del 14 de agosto de 1997. El nombre del cirujano Eugenio Pacheli Chapa Valdez, quien aceptó pública responsabilidad sobre el procedimiento en rueda de prensa del 25 de agosto de 1997, ampliamente documentada por El Universal, Infobae, Milenio y El Siglo de Torreón, la demanda civil de los hijos Rosa Elena, Carlos Alberto y María José contra el Dr. Pacz por mala praxis.
El debate médico público entre los neurólogos sobre la duración exacta del lapso sin oxigenación cerebral, la hospitalización en el Hospital Muguerza de Monterrey, el coma de 11 días y las secuelas neurológicas permanentes. referencias al supuesto encuentro entre Lucha Villa y Ernesto Fonseca Carrillo en 1982 se basan exclusivamente en lo documentado por la periodista Anabel Hernández en su libro Emma y las otras señoras del narco, publicado en 2021.
Ninguna afirmación del guion constituye acusación de hechos no probados contra persona alguna viva o fallecida. Las opiniones expresadas son del narrador ficticio. Para información verificada, consulte fuentes periodísticas.
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