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¡ORGULLO AZTECA! Los 10 NOCAUTS Más BRUTALES de Guerreros Mexicanos 🇲🇽🥳

Barrera conecta una combinación a la cabeza de Kelly y el estadounidense cae como si le hubieran cortado los cables. Primera caída. Kelly se levanta, pero sus ojos ya no están completamente presentes. Sobrevive el round, pero está herido, muy herido. Los rounds dos y tres pasan. Barrera es un tiburón oliendo sangre en el agua, cada vez más cerca, cada vez más peligroso.

 Llega el round cuatro y es hora de la ejecución. Barrera acorrala a Kelly contra las cuerdas. Sus puños son relámpagos. Izquierda, derecha, gancho, upercut. Kelly cae por segunda vez. se levanta, pero ya no es un boxeador, es un hombre tratando de sobrevivir un huracán. Barrera no muestra piedad porque en el boxeo la piedad es debilidad  y los mexicanos no conocen la debilidad.

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Otra combinación brutal. Kelly cae por tercera vez en el mismo round. Esta vez cuando el árbitro mira sus ojos, ve el vacío. Ve a un hombre que ya no está en Las Vegas. Ve a un hombre que está en algún lugar entre la conciencia y la oscuridad. Pelea terminada. Barrera levanta los brazos. Kelly está siendo atendido en la esquina.

 Primer knockout,  pero esto apenas comienza. Número nueve. Eric Morales rompe a Daniel Zaragoza. 6 de septiembre de 1997. Un joven de 20 años está a punto de anunciar su llegada al mundo. Su nombre Eric el terrible Morales. Su misión destronar a una leyenda. Daniel Zaragoza tiene 39 años. Ha peleado 65 veces.  Es un veterano curtido en 1 batallas.

 es un icono del boxeo mexicano, pero esta noche la juventud viene a cobrar su deuda. Desde el primer campanazo, Morales  pelea como si cada round fuera el último de su va al cuerpo una y otra y otra vez. Los golpes al hígado suenan como tambores de guerra en un campo de  batalla ancestral. Round 4.

 Morales conecta un gancho al cuerpo que dobla a Zaragoza como una  bisagra oxidada. El veterano cae, la multitud enloquece, pero Zaragoza es de la vieja guardia. se levanta porque los mexicanos de su generación preferían morir antes que quedarse en la lona. La pelea continúa, pero algo ha cambiado. Los ojos de Zaragoza comienzan a cerrarse.

 No por cansancio, por daño acumulado. Cada golpe de Morales está  escribiendo el final de esta historia. Round tras round, Morales castiga el cuerpo del veterano, le quita el aire, le roba la voluntad, le arrebata el futuro. Llega el round once. Morales desata una tormenta. Combinaciones al cuerpo, ganchos a la cabeza, uppercuts que vienen desde el infierno mismo.

Zaragoza ya no se defiende, solo intenta sobrevivir, pero la juventud es implacable.  El árbitro ha visto suficiente, detiene la pelea. Morales ha hecho lo imposible. A los 20 años acaba de destronar a una leyenda y el mundo del boxeo tiene un nuevo terror, un nuevo terrible. Número ocho. Fernando Montiel shocka a Japón.

30 de abril de 2010. El nipón Budocan en Tokio, Japón. Fernando Cochulito. Montiel está en territorio enemigo. Enfrenta a Josumi Jasegawa, el héroe local, el invicto, el intocable.  Y Montiel está perdiendo, no solo perdiendo, está siendo dominado. Jasegahwa gana los primeros tres rounds casi sin discusión.

 Es más  rápido, más técnico, más preciso. Los jueces lo tienen arriba 30 a 27. 29 a 28. 29 a 28. Montiel parece estar en camino a una derrota clara en tierra japonesa. Los fanáticos locales ya saborean la victoria. Jasegawa está dando una clínica de boxeo. Pero hay un problema. Fernando Montiel es mexicano y los mexicanos no saben rendirse.

 Round cuatro. Quedan segundos en el round. Jasegawa se confía, baja las manos por una fracción de segundo y en ese instante microscópico, Montiel  ve su oportunidad. lanza un gancho de izquierda que sale desde su alma misma. El puño viaja a través del aire como una bala buscando su destino y encuentra su objetivo. El sonido es inconfundible.

 Es el sonido de hueso contra hueso. Es el sonido de un sueño rompiéndose. Es el sonido de shock. Jaseggawa se congela por un momento infinito. Permanece de pie como si su cerebro no pudiera procesar lo que acaba de suceder. Luego, como un edificio demolido, colapsa sobre la lona. El nipón Budokan queda en silencio absoluto.

 10,000 personas no pueden creer lo que acaban de presenciar. Montiel, el supuesto inferior, acaba de noquear brutalmente al campeón invicto japonés en su propia casa con un solo golpe. El árbitro ni siquiera necesita contar hasta 10. Jasegawa está terminado.  México acaba de conquistar Japón con un solo puño.

 Número siete, Ricardo Finito López. La perfección hecha puño. 23 de agosto de 1997. Madison Square Garden, Nueva York. El templo del boxeo. Ricardo López, el Finito, está aquí para unificar títulos contra Alex Sánchez de Puerto Rico. López llega con un récord que parece imposible. 50  victorias, cero derrotas, un empate.

 Es la definición de la perfección, pero esta noche quiere más. Quiere los cinturones WWBC y WWBO. Quiere ser indiscutible. Sánchez es peligroso, es puertorriqueño, lo que significa que también lleva fuego en las venas. Es la vigésima defensa de título para López, pero Sánchez no está aquí para ser un número más en la estadística.

 La pelea comienza y es una guerra técnica. López muestra por qué muchos lo consideran el mejor peso mínimo de todos los tiempos. Su job es  un láser. Sus combinaciones son ecuaciones matemáticas de dolor. Round tras round, López va desmantelando a Sánchez. No con un solo golpe grande, con acumulación,  con precisión quirúrgica, con la paciencia de un maestro que sabe exactamente cuándo y cómo destruir  a su oponente. Round cinco.

López decide que ya es suficiente, aumenta el ritmo. Los golpes vienen más rápido, más fuerte, más preciso. Sánchez intenta responder, pero es como intentar apagar un incendio con las manos desnudas. López  conecta una combinación devastadora. Gancho al cuerpo, Uercuta a la barbilla, derecha cruzada, Sánchez se tambalea, López no da tregua.

 Otra combinación y otra y otra. El árbitro se mete entre los dos boxeadores. Suficiente. López ha unificado los títulos, ha extendido su récord invicto y lo ha hecho con la clase y la precisión que lo definieron toda su carrera. 51 victorias, cero derrotas. Leyenda absoluta. Número seis. Canelo duerme a Amir Kh. 7 de mayo de 2016.

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