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La CANCION MAS VENDIDA del AÑO 1970 l Clasicos IMPARABLES de HACE 56 AÑOS

¿Crees que en 1970 la música se hacía por amor al arte? Estás muy equivocado.  El disco físico más vendido de este año nació de una banda que literalmente no se soportaba más. Y si compraste estos vinilos en su momento, sabes perfectamente  de lo que te estoy hablando. Número 15, Derek and the Dominos. Laila.

 ¿Te acuerdas la primera vez que escuchaste este ataque a los altavoces? Era imposible quedarse quieto.  El tipo estaba destruido por culpa de una mujer prohibida. entró al estudio intentando sacarse esa angustia del pecho y la furia contenida terminó estallando en este arranque.  Ese desahogo personal tardó en arrancar, pero a la larga se volvió una de las piezas más sagradas y compradas de la historia del rock clásico.

 Tú no conocías el triángulo amoroso que había detrás, pero cuando la ponías a todo volumen, sentías que alguien se estaba desangrando de verdad por culpa de otro.  Y esa misma necesidad de escupir todo afuera fue lo que fundó un sonido totalmente nuevo. Número 14, Black Sabbath, Paranoid. Esta  marcha oscura huele a acero frío y a mugre de fábrica inglesa.

El sello les exigió grabar urgente un relleno corto para vender discos  en la radio. Improvisaron en dos horas porque no tenían otra opción. Préstale atención a cómo castigan las cuerdas aquí. Ese relleno obligado de último minuto  le dio al metal su primer gran éxito comercial en Europa. Arrasó masivamente.

 Siempre supiste que este corte era distinto. tenía una urgencia, una pesadez calle que te obligaba a prestarle atención por encima del resto del disco. Un golpe de suerte que te cambiaba el humor de un plumazo número 13, The Kings, Lola.  Un comienzo acústico que parece tranquilo, pero que te prepara para el desastre.

 Escribió sobre un encuentro confuso en un club nocturno. Las  radios la prohibieron por nombrar una gaseosa y la tensión amenazaba con hundir todo hasta que el público respondió en la calle.  La censura funcionó al revés. El vinilo se agotó en las tiendas de discos y le regaló al grupo el  regreso comercial más rotundo de su carrera.

 Tú la cantabas sin saber qué decía la letra completa, pero notabas que esa melodía tenía algo adelantado a  su tiempo. Había un peligro ahí. Ese  peligro también lo usaban los que recién se soltaban de las cadenas. Número 12, George Harrison, My Sweet Lord.  Este deslizador te baja a tierra en segundos.

 Te hace olvidar todo el ruido de afuera.  Venía de vivir años a la sombra de los otros líderes. Cuando finalmente se quedó solo, en vez de hacer rock pesado, armó una obra de arte espiritual y monumental.   Ese ruego despachó millones de copias físicas a una velocidad absurda. lo convirtió en el primer integrante de la banda en coronarse número uno absoluto en el mundo entero.

Nosotros la escuchábamos y no importaba lo que creyeras. La canción imponía un respeto inmenso. Te dejaba pensando en silencio en medio de la sala.  Pero el silencio no duraba mucho cuando entraba esta fuerza de la naturaleza. Número 11, Led Zeppelin, Immigrant Song.  ¿Te acuerdas de este alarido? Era como si te agarraran del cuello sin  pedirte permiso.

Odiaban el formato comercial y no querían cortar  sus obras, pero tenían una pieza de tanta violencia rítmica que se dieron ante las presiones del mercado americano. Escucha este muro de sonido.  Ese pequeño plástico de 7 pulgadas fue un éxito arrollador e inmediato. Definió toda la mística pesada que iba a dominar esa época en las estanterías.

 Siempre lo supiste. Esto no  era música de fondo, era una declaración de guerra que te obligaba a subir el volumen hasta que vibraran las ventanas.  Si disfrutas recordando esta época dorada, sigue con nosotros que las sorpresas se ponen más fuertes. Número 10, The Doors Road House Blues.

 Un piano que marca el compás despacio y huele a cerveza rancia en un bar oscuro. La empresa la escondió como un simple lado B porque no le tenía fe, pero la fuerza de la armónica hizo que la gente explotara los teléfonos de las radios.  La presión popular ganó la batalla, se transformó en el corte roquero más vendido de la banda durante todo ese calendario, aplastando al sencillo principal.

 Tú sentías en la piel esa mugre del cantante. No era un intelectual en ese momento. Era un tipo normal ofreciéndote  el blu más sucio que tenía a mano.  Esa suciedad instrumental era el mismo combustible que  usaba la competencia. Número nueve, dej de Seeker.  Acordes cortados con hacha.

 El sonido de un tipo caminando enojado por la calle buscando respuestas.  Tenían que mantener vivo su estatus de dioses después de su disco más enorme. Armaron esta marcha rítmica.  con un enojo existencial crudo y el pulso interno hizo el resto. La marcha golpeó directo en el top 20. Demostraron que no necesitaban obras de teatro gigantes para vender discos y sostener su honor en alto.

Nosotros la poníamos y entendíamos perfectamente esa frustración. Sentías que los tipos golpeaban los instrumentos con la misma bronca que tenías tú por dentro. Un alivio gigante para soltar la tensión del día. Número ocho, free all right now.  Hay pausas en la música que te preparan para la explosión.

 Este silencio valía oro.  Grabaron esta melodía directa y contagiosa con una sola meta. Querían que el público les respondiera en vivo. Escucha como la limpieza de esa guitarra domina el espacio. La fórmula fue letal en el mercado. logró el número uno en más de 20 países y vendió copias físicas  como si regalaran dinero en pleno verano.

 ¿Te acuerdas de esta melodía sonando en todas partes? Era un ritmo simple, limpio, que celebraba la vida sin pedirle permiso a nadie.  Y del ritmo celebratorio caemos de golpe en una crítica que dolió bastante. Número siete,  Creedence Clear Water Revival, Hull Stop the Rain.  Una acústica que te transporta directo al barro y a la tormenta.

 Melancolía sureña pura. decidieron asaltar las tiendas de discos editando dos temas brutales en un mismo vinilo. De un lado, pura fiesta imparable, pero del otro dejaron una metáfora  muy pesada escondida a plena vista. Esa jugada doble los hizo vender 2 millones de copias de inmediato. Demostraron que dominaban las listas con una autoridad comercial que nadie les podía discutir.

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