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Así es la Vida de Carlos Valderrama a Sus 64 Años Lejos del Ruido y los Focos

Esta es una verdad que probablemente jamás has oído sobre la leyenda del fútbol colombiano, Carlos Valderrama, porque solo se revela cuando llega la retirada y los aplausos se van perdiendo por el camino. Cuando el fútbol dejó de ser su único propósito, regresó a su tierra natal para tener una vida más tranquila dedicada a la naturaleza, la familia y a lo cotidiano.

Carlos Valderrama sigue viviendo cerca de una casa con jardín de estilo rural, no por su tamaño ni para mostrarla, sino por la manera en que la vida transcurre allí. En ese lugar, la fama se desvanece y lo que prevalece son los hábitos sencillos y los valores fundamentales que resisten con el paso del tiempo.

Si tienes curiosidad por saber qué hay detrás de esa elección, acompáñame a descubrirlo. La historia de Valderrama comienza con la carrera que lo llevó a ser el hombre que conocemos hoy. Creció en una familia con una tradición futbolística, donde su padre Carlos Jaricho Valderrama lo acercó al fútbol desde muy joven.

Su infancia estuvo marcada por las calles soleadas y ventosas de Santa Marta, donde pasaba horas jugando al fútbol. El apodo, El pibe, dado por un entrenador argentino cuando era niño, lo acompañó durante toda su carrera. A finales de los años 70, tras finalizar la secundaria, Valderrama decidió seguir el camino profesional.

En 1981 debutó en la primera división colombiana con Unión Magdalena, mostrando rápidamente su estilo característico. Jugar a un ritmo calmado, controlar los tiempos del partido y pensar el pase antes que la velocidad. Luego pasó por Millonarios y Deportivo Cali y es donde se convirtió en el eje del equipo y fue nombrado futbolista sudamericano del año en 1987.

Paralelamente desde 1985, Valderrama fue parte de la selección colombiana, asumió la capitanía y llevó al equipo a tres copas del mundo consecutivas: 1990, 1994 y 1998. Aunque no consiguió títulos mayores, esa generación cambió para siempre la posición de Colombia en el fútbol mundial.

A finales de los 80 dio el salto a Europa con Montpelier, donde contribuyó al título de la Copa de Francia en 1990. Posteriormente regresó a Colombia para jugar en Atlético Junior, donde ganó dos campeonatos nacionales y fue elegido nuevamente como futbolista sudamericano del año en 1993. A los 34 años dio un nuevo paso en su carrera al unirse a la MLS en 1996, siendo parte de su temporada inaugural y convirtiéndose en el primer MQCP de la liga.

Hizo además de un pilar en el desarrollo del fútbol profesional en Estados Unidos. Tras su retiro en 2002, continuó vinculado al fútbol a través de funciones técnicas, comentarios deportivos y actividades comunitarias. De aquel niño que jugaba en las calles de Santa Marta al líder de la Generación Dorada de Colombia, la carrera de Valderrama ha sido un viaje coherente marcado por la calma, la creatividad y un profundo amor por su tierra.

Ahora bien, después de tantos años, ¿dónde vive Carlos Valderrama en Colombia y qué dice su hogar sobre la persona que es hoy? Acompáñame y exploremos ese espacio de vida. Este es uno de los terrenos que Valderrama posee en Colombia y es el lugar donde él y su familia residen y descansan actualmente. Más que una propiedad destinada a la exhibición, este espacio funciona como un hogar a largo plazo, donde el ritmo de vida es relajado y cercano a la vida cotidiana.

Desde afuera, la finca se integra de forma natural en las verdes colinas características de Colombia. El terreno es amplio y abierto, sin muros altos ni portones grandes, sino con árboles bajos, caminos de grava y césped bien cuidado que delimitan el espacio sin crear una sensación de aislamiento. Aquí la naturaleza no está separada, sino que acompaña la vida diaria.

La casa principal está construida en una sola planta y se extiende a lo largo del terreno. Un techo de barro tradicional cubre toda la estructura dándole una imagen baja, abierta y sencilla. Los diferentes espacios están conectados mediante amplios corredores con puertas de madera y vidrio que se abren directamente al exterior, permitiendo que la luz y el aire circulen libremente durante todo el día.

Desde estos corredores, el exterior se convierte en una parte central de la vida familiar. Una piscina rectangular alargada se encuentra paralela a la casa construida a un nivel bajo y revestida con piedra natural. A un costado se encuentra un pequeño jacuzzi y algunas tumbonas sencillas. El suelo alrededor combina piedra y césped y hay senderos que conducen a otras áreas del terreno.

Es en este entorno donde Valderrama suele reunirse con su esposa, hija y nietos para disfrutar de parrilladas simples en un ambiente claramente familiar. En este mismo corredor abierto, Valderrama se sienta en sillas blancas para disfrutar de la tranquilidad del entorno rural sin horarios ni preparativos. En ocasiones también comparte este espacio en videos cotidianos donde él y su esposa bailan de forma espontánea como parte de su rutina diaria o en el interior, la sala de estar funciona como el principal punto de encuentro. Las

paredes de ladrillo visto y los muebles de madera aportan una sensación cálida y familiar. Un sofá gris de perfil bajo ocupa el centro de la sala rodeado de fotografías familiares. Es un espacio pensado para permanecer, ya sea en solitario o acompañado, sin la intención de exhibir el pasado.

Desde la sala, la vida en el hogar fluye hacia la cocina, que tiene un estilo más moderno, con tonos blancos y un equipamiento funcional. Aquí Valderrama suele preparar platos tradicionales colombianos para su familia. Muy cerca de allí hay una mesa de comedor de madera sencilla ubicada junto a una ventana que deja entrar la luz natural en cada comida.

La casa también cuenta con una habitación dedicada a guardar recuerdos de su carrera futbolística, la cual se utiliza de vez en cuando para grabar contenidos personales. Además, junto a la vivienda hay un espacio de entrenamiento privado donde Valderrama y su esposa practican ejercicio ligero, yoga y rutinas de baile, manteniéndose activos sin exigencias competitivas.

Este lugar no busca narrar historias de fama o logros pasados. Refleja la decisión personal de Carlos Valderrama. Vivir con calma, cerca de la naturaleza y con la familia en el centro de su vida actual. ¿Y por qué para él? La familia siempre es lo más importante. Los vehículos que utiliza hoy siguen esa misma lógica.

A través de las imágenes que Valderrama ha compartido en Instagram, se puede notar que sus coches están directamente relacionados con su vida diaria, más que pensados para la exhibición. El coche que aparece con mayor frecuencia es el BMV i5, un sedán eléctrico producido desde 2023 con un precio aproximado de $70,000 en el mercado estadounidense.

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