PABLO LARIOS: EL ÚLTIMO MEXICANO QUE VENCIÓ A INGLATERRA
Mañana Inglaterra pisa el Azteca. La última vez que lo hicieron salieron humillados. Un mexicano le cerró la portería y su final fue tan oscuro que nadie quiere contarlo. Fue el arquero titular del tri en el Mundial de México 86. El maestro silencioso de Jorge Campos, el portero que humilló a la selección de Inglaterra en el Azteca.
Ese mismo hombre destrozado, con la cara desfigurada, sin poder hablar, con toda su familia muerta, cinco familiares enterrados y una hija recién nacida que dejó huérfana a los 4 meses. Hoy vas a saber la oscura muerte que sufrió Pablo Larios y aún peor, cómo y quién mató a toda su familia en tan poco tiempo. Te lo advierto, no fue casualidad.
¿Qué le pasó realmente después del Mundial 86? y lo más oscuro, la razón real por la que se le desfiguró el rostro. Mañana habrá 80 y 7,000 personas en el Azteca y un fantasma, el hombre que defendió esa portería la última vez que cayó Inglaterra, pero antes debe saber cómo llegó ahí. Su nombre era Pablo Lario Iwasaki.
Nació el 31 de julio del año 1960 dentro de la clínica municipal del pueblo cañero de Zacatepec del estado de Morelos. Un pueblo que olía a caña quemada del ingenio Emiliano Zapata, a Tierra Roja de los embradíos del sur del estado, a humo negro de la chimenea del ingenio azucarero, que trabajaba día y noche durante los 6 meses de la safra anual, un pueblo modesto donde nadie había nacido para ser mundialista.
El padre se llamaba José Larios Reyes. Era hijo de un migrante japonés llegado al puerto mexicano de Manzanillo dentro del año 1927 durante la ola migratoria de trabajadores japoneses hacia América Latina. El apellido Iwasaki lo heredó del abuelo paterno, un pescador japonés originario de Nagasaki que jamás regresó al Japón después de emigrar a México.
José Larios Reyes había abierto dentro del municipio de Zacatepec una tienda modesta de materiales para la construcción durante el año 1953 dentro de la calle Álvaro Obregón número 40 y uno del centro histórico del pueblo. vendía bultos de cemento gris marca Cruz Azul, varillas corrugadas de tres cuartos, tabique rojo cocido de los hornos del municipio vecino de Jojutla.
La madre se llamaba Enriqueta Iwasaki Rodríguez. Cocía uniformes para el ingenio azucarero local durante 14 horas diarias, 6 días a la semana. cinco hijos, un hermano mayor llamado Francisco, tres hermanas mayores y el niño Pablo como el menor absoluto de toda la familia Larios y Wasaki.
A los 8 años del niño Pablo, el padre José Larios Reyes le regaló al hijo menor las primeras botas de fútbol durante el cumpleaños número ocho del propio niño. Botas de cuero color café marca Charlie, del taller del zapatero municipal de Zacatepec. Pero antes de entregarle las botas al niño Pablo dentro de la mesa del comedor de la casa modesta, el padre le dijo al hijo menor ocho palabras que iban a marcar la vida entera del arquero.
Las ocho palabras del padre dicen, “Si regresas con la ropa sucia, no jugarás fútbol.” Un mandato brutal del padre japonés mexicano al hijo menor. Un mandato que el propio niño Pablo iba a cumplir religiosamente durante los siguientes 51 años seguidos. Hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019 dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla. Guarda esta imagen.
El padre le sonriendo por primera vez al hijo menor. Las botas de cuero color café dentro de la mesa del comedor. La ropa blanca del niño Pablo sin una sola mancha. Porque 51 años después, esa misma imagen iba a explotar dentro de la vida del arquero de la manera más brutal imaginable. A los 10 años, el entrenador del equipo infantil del club Zacatepec, un hombre llamado Rogelio Aranda Pérez, detectó algo raro dentro del recreo escolar de la escuela primaria pública Vicente Guerrero del municipio. Una
tarde de octubre del año 1970, el niño Pablo Larios jugó como portero improvisado dentro del arco pintado con gis blanco de la pared trasera de la escuela durante 26 minutos seguidos. recibió 74 tiros, detuvo 72. Solo dos pasaron y una atajada al ángulo superior derecho impresionó al profesor Aranda de una manera que jamás había visto dentro de un niño mexicano de 10 años.
Esa misma noche del mes de octubre del año 1970, el padre José Larios Reyes firmó el permiso escrito para que el niño Pablo entrara a las fuerzas básicas del club Zacatepec de la Segunda División mexicana. 10 años de entrenamiento silencioso dentro del estadio Coruco Díaz. 5 de la tarde a 7:30 minutos de la noche, del lunes al sábado.
Nunca faltó a un solo entrenamiento durante los 10 años completos. Nunca regresó a la casa modesta con la ropa sucia. Un adolescente disciplinado hasta el silencio, reservado hasta la invisibilidad y destinado a aportar la playera del arquero titular del club Cañeros de Zacatepec. dentro del propio estadio Coruco Díaz del municipio natal.
Debut dentro de la segunda división mexicana con el Club Cañeros. Sábado 20 de septiembre del año 1980. Nueve atajadas dentro del partido contra el Club Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Cero goles recibidos. Nunca perdió la titularidad dentro del club Cañeros durante las siguientes tres temporadas seguidas.
Récord dentro de la segunda división mexicana del año 1981. Casi ocho partidos completos sin recibir un solo gol. 723 minutos completos sin recibir un solo gol dentro del arco defendido por el arquero suplente convertido en titular del club Cañeros de Zacatepec. Ese récord le abrió al portero Pablo Larios, la puerta del tricolor mexicano.
El seleccionador nacional, José Antonio Roca, lo convocó a la lista del tricolor para el partido amistoso contra la selección de Corea del Sur del 8 de mayo del año 1983 dentro del estadio Cuautemoc de la ciudad de Puebla. Un caso único dentro de la historia del fútbol mexicano.
El único jugador que jamás fue convocado al tricolor, perteneciendo al mismo tiempo a un club de la segunda división. Esa noche del 8 de mayo del año 1983, el portero Pablo Larios, de 22 años, atajó siete tiros del arquero coreano, cero goles recibidos. El tricolor mexicano ganó 4 por0 y el comentarista Enrique el Perro Bermúdez gritó dentro de la cabina de transmisión del estadio Cuautemoc esa noche siete palabras.
Acaba de nacer el arquero de la selva. Un apodo brutal que Pablo Larios iba a cargar sobre la espalda durante los siguientes 36 años seguidos. Firmó con Cruz Azul dentro del torneo verano del año 1984. Un contrato de cinco temporadas por 12 millones de pesos mexicanos de la época. Salto directo de la segunda división al club Cruz Azul de la primera división mexicana.
Pero lo que consolidó al arquero de la selva dentro de la memoria histórica del propio pueblo mexicano ocurrió durante el domingo 9 de junio del año 1985, 12 meses antes del Mundial de México. El partido amistoso oficial contra la selección de Inglaterra dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México.
114,000 aficionados mexicanos dentro del estadio Azteca. Temperatura ambiente de 21ºC a las 5 de la tarde. Del lado de Inglaterra, Gary Lineker, de 24 años recién cumplidos. Delantero centro del Everton, máximo goleador de la temporada oficial inglesa. Peter Shilton dentro de la portería, arquero legendario del club Southampton con 118 partidos dentro de la selección de Inglaterra hasta esa noche.
Brian Robson dentro del medio campo, capitán del Manchester United, Bobby Robson dentro de la banca del sector visitante, una selección de Inglaterra completa, favorita y que jamás había perdido dentro del estadio Azteca dentro de la historia del propio estadio. El lado del tricolor, Bora Milutinovic dentro de la banca del sector local, Pablo Larios y Wasaki de 24 años dentro de la portería, Tomás Boy como capitán, Fernando Quirarte y Raúl Servín dentro de la defensa central, Manuel Negrete y Luis Flores dentro del
ataque. Al minuto 23 del primer tiempo, Luis Flores recibió un pase filtrado de Manuel Negrete dentro del área grande de la selección de Inglaterra. definió con el pie izquierdo hábil al ángulo superior derecho del arco defendido por Peter Shilton. Gol del tricolor al minuto 23 del primer tiempo. 114,000 aficionados mexicanos gritando dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México.
Y esa misma tarde del domingo 9 de junio del año 1985, el arquero de la selva, Pablo Lario Iwasaki, firmó la actuación más brutal de toda la carrera profesional dentro del fútbol mexicano. 11 atajadas dentro de los 90 minutos completos del partido amistoso contra la selección de Inglaterra.
Seis dentro del primer tiempo, cinco dentro del segundo tiempo, dos atajadas a Gary Lineker frente al arco vacío del propio Estadio Azteca, una atajada bajo los pies de Brian Robson dentro del área chica del sector norte del estadio y una atajada legendaria al minuto 87 del segundo tiempo cuando el defensor central inglés Terry Butcher remató de cabeza dentro del área chica y el arquero de la selva se lanzó con la mano derecha.
extendida por encima del travesaño. Resultado final, un gol por cero a favor del tricolor. La selección de Inglaterra salió del Estadio Azteca de la Ciudad de México, humillada. Peter Shilton salió del vestidor visitante con la cabeza baja. Brian Robson salió del vestidor sin hablar con la prensa deportiva mexicana.
Bobby Robson salió del túnel del sector visitante caminando lento con las manos dentro de los bolsillos del pantalón oficial de la selección de Inglaterra. 114,000 aficionados mexicanos gritando el apellido Larios dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México durante los siguientes 23 minutos completos después del silvato final del árbitro central.
Un apellido japonés mexicano nacido dentro de la pobreza modesta de Zacatepec del estado de Morelos. humillando a la selección de Inglaterra dentro del propio estadio Azteca. Esa misma noche del domingo 9 de junio del año 1985, dentro del vestidor del tricolor del sector local del estadio Azteca, el arquero de la selva, Pablo Larios, firmó el pase directo a la lista oficial del Mundial de México del año 1986.
Boramilutinovic le puso la mano derecha sobre el hombro izquierdo dentro del vestidor esa noche le dijo cuatro palabras. Las cuatro palabras del director técnico serbio Bora Milutinovic al arquero de la selva esa noche del 9 de junio del año 1985 dicen, “Tú eres mi arquero.” Cuatro palabras que le abrieron al portero mexicano la puerta directa del mundial.
Cuatro palabras que ningún periodista deportivo mexicano jamás iba a saber. Un secreto guardado dentro del vestidor del sector local del estadio Azteca durante los siguientes 34 años seguidos hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019 dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla.
Pero lo más brutal de toda la vida del arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, no ocurrió dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México durante el partido amistoso contra la selección de Inglaterra del 9 de junio del año 1985. Ocurrió exactamente 33 años después, la mañana del jueves 31 de enero del año 2019.
dentro del cuarto número 423 del segundo piso del ala poniente del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla a las 10:29 de la mañana, lo que pasó dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla durante las últimas 26 horas de la vida entera del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986.
lo que el propio arquero de la selva escribió a mano dentro de una servilleta blanca del hospital durante las últimas 4 horas de la vida entera. La razón real por la que la esposa del propio Pablo Lario Siwasaki jamás llegó al cuarto durante el último respiro. Y las nueve palabras exactas que el arquero legendario Jorge Campos gritó dentro de la cabina de transmisión de la cadena Televisa Deportes, esa misma mañana va a hacer que se te revuelva el estómago.
Lo que pasó dentro del cuarto solitario del hospital durante las últimas 26 horas del calvario del arquero de la selva, Pablo Larios Iwasaki, fue lo siguiente. Miércoles 30 de enero del año 2019, 8:47 minutos de la mañana, Casa Modesta de la calle Reforma número 153 del centro histórico de la ciudad de Puebla. Pablo Lario Siwasaki, de 58 años recién cumplidos, se despertó dentro de la cama matrimonial del cuarto principal con un dolor abdominal que jamás había sentido dentro de toda la vida entera.
Un dolor que empezó exactamente a la altura del ombligo y se extendió hacia el costado derecho del cuerpo durante los siguientes 28 minutos seguidos. Un dolor tan intenso que le impidió al arquero de la selva levantarse de la cama matrimonial durante los siguientes 2 minutos completos. Llamó al vecino del departamento contiguo, un mecánico de 34 años llamado Fernando Ávila Trejo.
El vecino lo cargó sobre los hombros y lo metió dentro del asiento trasero del Volkswagen Sedán color blanco. Arrancó hacia el hospital general del norte de la ciudad de Puebla. 11 cuadras del centro histórico, 19 minutos dentro del tráfico de la mañana. Llegaron al Hospital General del Norte a las 9:33 de la mañana.
El médico de guardia del área de urgencias, un doctor llamado Ricardo Ramírez Aguirre dentro del expediente del hospital, revisó al arquero de la selva durante los siguientes 23 minutos completos. le tomó signos vitales, le pidió al enfermero de guardia una radiografía de abdomen a las 10:26 minut de la mañana del miércoles 30 de enero del año 2019 dentro del cubículo 4 del área de urgencias del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla, el Dr.
Ricardo Ramírez Aguirre le comunicó al arquero de la selva el diagnóstico más severo que un médico de urgencias haya dado dentro del propio hospital durante los últimos 7 años seguidos. Ocho palabras del doctor. Las ocho palabras dicen oclusión intestinal severa con perforación abdominal. El arquero de la selva de 58 años recién cumplidos entendió esa misma mañana algo que había sabido silenciosamente durante los últimos 11 años seguidos.
Se estaba muriendo. El cuerpo destrozado por dentro del arquero de la selva le había estado avisando silenciosamente durante los últimos 11 años seguidos. Desde la muerte del hijo menor Pablo Larios Garza dentro de los matorrales del desierto de Granjeno del estado de Texas de los Estados Unidos de América, el 9 de septiembre del año 2008, desde el vicio silencioso que empezó dentro del baño de la Casa Modesta durante el mes de octubre del año 2008, 11 años completos durante los cuales el cuerpo del arquero de la selva se había
estado destruyendo por dentro del silencio más profundo del propio fútbol mexicano. Esa misma mañana del miércoles 30 de enero del año 2019, dentro del cubículo 4 del área de urgencias, el arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, tomó la decisión más importante de toda la vida entera.
Pidió al enfermero de guardia una servilleta blanca del hospital, pidió al enfermero de guardia un bolígrafo de tinta negra y escribió a mano dentro de la servilleta blanca del hospital. Durante los siguientes 4 minutos completos, cuatro nombres de personas del propio fútbol mexicano a las que el arquero de la selva quería ver antes de morir.
Los cuatro nombres exactos escritos dentro de la servilleta blanca dicen Jorge Campos Navarrete, Tomás Boy Espinoza, Javier Aguirre Onaía, Manuel La Puente Díaz, cuatro leyendas del fútbol mexicano, cuatro compañeros del tricolor dentro del Mundial de México del año 1986 a las 11:47 de la mañana del miércoles 30 de enero del año 2019, el arquero de La selva le entregó al enfermero de guardia la servilleta blanca escrita con los cuatro nombres. Le dijo cinco palabras.
Llamen a estos hombres ya. Cinco palabras que fueron la última voluntad del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986. A las 12:13 minutos de la tarde del propio miércoles 30 de enero, el arquero de la selva entró al quirófano 4 del hospital para la cirugía de emergencia. La cirugía duró 4 horas47 minutos.
Fue trasladado al cuarto número 423 del segundo piso del ala poniente y esa misma noche entró en un coma inducido oficial por el Dr. Ricardo Ramírez Aguirre durante las siguientes 14 horas completas. Ninguno de los cuatro nombres escritos a mano dentro de la servilleta blanca del hospital llegó al cuarto número 423 durante las 14 horas seguidas del coma inducido. Nadie les avisó.
El enfermero de guardia del área de urgencias jamás llamó a los cuatro nombres exactos. La servilleta blanca escrita con los cuatro nombres fue descartada esa misma tarde del miércoles 30 de enero del año 2019. dentro del cesto de basura del área de urgencias del propio hospital. A las 10:29 minutos de la mañana del jueves 31 de enero del año 2019, dentro del cuarto número 423 del segundo piso del ala poniente del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla, el arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, titular del tricolor
mexicano dentro del Mundial de México del año 1986, el portero mexicano que humilló a la selección de Inglaterra dentro del Estadio Azteca del año 1985, el maestro silencioso del arquero legendario Jorge Campos, tomó el último respiro de la vida entera. Paro respiratorio durante los siguientes 5 minutos completos.
Muerte certificada por el Dr. Ricardo Ramírez Aguirre a las 10:34 minut de la mañana del jueves 31 de enero del año 2019, 58 años completos. Solo el arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986 murió dentro del cuarto solitario del hospital sin uno solo de los cuatro nombres escritos dentro de la servilleta blanca al lado, sin la esposa dentro del cuarto, sin la hija recién nacida de 4 meses dentro del cuarto, solo con el enfermero de guardia del segundo piso del ala poniente, un
hombre llamado Miguel Ángel Rojas Domínguez. que durante el año del Mundial de México tenía solamente 2 años de edad y jamás había visto jugar al arquero de la selva. Esa misma mañana del jueves 31 de enero del año 2019, dentro del estudio de transmisión de la cadena Televisa Deportes de la Ciudad de México, exactamente 33 años después del Mundial de México del año 1986, el arquero legendario Jorge Campos Navarrete, discípulo silencioso del propio Pablo Larios Iwasaki, se enteró de la muerte dentro del transmisor del
programa Los protagonistas. se quebró frente a las cámaras durante los siguientes 47 segundos completos y gritó dentro del micrófono nueve palabras. Las nueve palabras exactas dicen, “Se fue el mejor de todos los tiempos. Fui su obra maestra.” Y esa misma tarde del jueves 31 de enero del año 2019, mientras el arquero legendario Jorge Campos se quebraba frente a las cámaras de la cadena Televisa Deportes dentro de la Ciudad de México, dentro del panteón municipal del municipio de
Zacatepec, del estado de Morelos, ya había una fosa acabada silenciosamente durante los últimos 7 años. Cinco fosas cavadas antes que la del propio Pablo Lario Sihwasaki dentro del mismo panteón municipal del municipio natal, con las cruces de madera plantadas silenciosamente durante los últimos 10 años seguidos por cinco familiares directos del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986.
Cinco tragedias que ningún periodista deportivo mexicano jamás se atrevió a contar dentro del propio fútbol nacional. Pero antes de llegar al panteón municipal del municipio de Zacatepec, donde el arquero de la selva iba a ser enterrado el sábado 2 de febrero del año 2019 al lado de los cinco familiares directos, debe saber lo que pasó dentro de los 33 años completos que separaron la humillación a la selección de Inglaterra dentro del Estadio Azteca del 9 de junio del año 1985.
del último respiro del arquero titular del tricolor mexicano dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla del jueves 31 de enero del año 2019 y todo empezó dentro del propio Mundial de México del año 1986. 2 de junio del año 1986. Debut del tricolor mexicano dentro del mundial contra la selección de Bélgica dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México.
Bora Milutinovic escribió con marcador negro dentro de la pizarra del vestidor del sector local del propio estadio. La formación titular. El primer nombre escrito dentro de la portería, Pablo Larios Iwasaki. Un arquero de la selva de 25 años dentro de la portería del tricolor mexicano, frente a 114,000 aficionados mexicanos dentro del Estadio Azteca.
Ganó el tricolor mexicano dos goles a uno contra la selección de Bélgica. Fernando Quirarte anotó al minuto 23 del primer tiempo, Hugo Sánchez anotó al minuto 38 del segundo tiempo y el arquero de la selva, Pablo Larios, firmó seis atajadas dentro de los 90 minutos completos del debut. Segundo partido, martes 3 de junio, dentro del estadio Cuautemoc de la ciudad de Puebla, contra la selección de Paraguay.
Empate a un gol, cinco atajadas del arquero de la selva. Tercer partido, jueves 11 de junio, dentro del estadio Ciudad Universitaria de la Ciudad de México, contra la selección de Irak. Victoria del tricolor, un gol a cer. Tres partidos dentro de la fase de grupos del Mundial de México. Un solo gol recibido dentro de los 90 minutos completos de los tres partidos.
Uno de los mejores promedios defensivos dentro del propio Mundial. Cuartos de partido, domingo 15 de junio del año 1986. Dentro del Estadio Azteca contra la selección de Bulgaria, el tricolor ganó dos goles a cero. Manuel Negrete anotó al minuto 34 del primer tiempo el gol legendario de tijera invertida que dio la vuelta al mundo dentro de los siguientes 40 años.
Raúl Servín anotó al minuto 61 del segundo tiempo y el arquero de la selva firmó cuatro atajadas legendarias dentro de los 90 minutos completos. El tricolor dentro de los cuartos de final del Mundial de México. Uno de los mejores resultados históricos del propio fútbol mexicano. Un solo partido se paraba al tricolor de las semifinales del Mundial dentro del propio Estadio Azteca de la Ciudad de México.
Sábado 21 de junio del año 1986, 12 del día con 0 minutos exactos. Dentro del Estadio Azteca, 114,000 aficionados mexicanos. Del lado de Alemania Federal, Carl Heines Rumenigue dentro del ataque, Lotar Mateus dentro del medio campo, Andreas Breme dentro del lateral izquierdo, Tony Schumacher dentro de la portería alemana, Franz Beckenbauer sentado dentro de la banca del sector visitante, del lado del tricolor, Bora Milutinovic dentro de la banca del sector local.
Pablo Lario y Basaki dentro de la portería. Tomás Boy como capitán, Manuel Negrete y Hugo Sánchez dentro del ataque. 90 minutos completos, cero goles por cero. 30 minutos de tiempo extra, cero goles por cero. 120 minutos completos dentro del Estadio Azteca sin un solo gol dentro del arco defendido por Pablo Lario Siwasaki.
Ronda de penales dentro del Estadio Azteca frente a 114,000 aficionados mexicanos. El arquero de la selva caminó desde el arco del sector norte del estadio Azteca hasta el círculo central del propio estadio. Fernando Quirarte se acercó al arquero, le puso la mano derecha sobre el hombro izquierdo, le dijo cinco palabras dentro del oído izquierdo.
Las cinco palabras exactas del defensor central Fernando Quirarte al arquero de la selva, Pablo Larios y Wasaki dentro del círculo central del estadio Azteca. Esa tarde del sábado 21 de junio del año 1986. Dicen, “Hoy nos vamos a semifinales y esa tarde del sábado 21 de junio del año 1986 dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México, todo se derrumbó.
Primer penal de Alemania. Klaus Alops pateó al ángulo superior izquierdo. Pablo Larios se lanzó al lado izquierdo. La pelota pegó dentro de la red. 1-0 a favor de Alemania. Primer penal del tricolor. Fernando Quirarte pateó al centro del arco defendido por Tony Schumacher.
El arquero alemán se lanzó al lado izquierdo y el balón pegó dentro del travesaño. Fernando Quirarte falló el primer penal del tricolor mexicano dentro del Estadio Azteca. 114,000 aficionados silenciados dentro del propio estadio. Segundo penal alemán, Andreas Breme. Pablo Lario se lanzó al lado derecho. La pelota pegó dentro de la red. 2-0.
Segundo penal mexicano. Raúl Servín pateó al ángulo superior derecho. Tony Schumacher se lanzó al lado derecho y el balón pegó dentro del poste derecho. Raúl Servín falló el segundo penal. Tercer penal alemán, Lotar Mateus 3-0. Tercer penal mexicano, Manuel Negrete anotó al ángulo superior izquierdo. 31. Cuarto penal alemán. Pierre Lidbarski.
Pablo Lario se lanzó al lado derecho con la mano derecha extendida. le atajó el penal a Pierre Litbarski dentro del ángulo inferior derecho del arco. 314,000 aficionados mexicanos gritando el apellido Larios dentro del Estadio Azteca durante los siguientes 23 segundos completos. Pero ya era tarde. Los dos penales fallados por Fernando Quirarte y Raúl Servín habían decidido el partido de los cuartos de final.
Alemania Federal ganó 4 por la ronda de penales. El tricolor mexicano eliminado del Mundial dentro de los cuartos de final dentro del propio Estadio Azteca, frente a 114,000 aficionados mexicanos silenciados dentro del vestidor del sector local del Estadio Azteca. Esa misma noche, el arquero de la selva, Pablo Lario Iguasaki, lloró silenciosamente durante los siguientes 47 minutos completos, sentado dentro de la banca de madera, con la playera del tricolor manchada de sudor, con las manos temblando,

con la mirada fija dentro del piso de losa blanca, sin una sola palabra durante los 47 minutos completos. Tomás Boy, el capitán del tricolor, se sentó al lado del arquero de la selva, le puso la mano derecha sobre el hombro izquierdo y dijo dentro del oído izquierdo cuatro palabras que ningún periodista deportivo mexicano jamás iba a saber durante los siguientes 33 años seguidos.
Las cuatro palabras del capitán Tomás Boy, al arquero de la selva dentro del vestidor esa noche del 21 de junio del año 1986 dicen, “No fue culpa tuya, pero el arquero de la selva jamás las creyó. cargó esa culpa silenciosa sobre la espalda durante los siguientes 33 años, hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019 dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla.
La primera semilla del calvario silencioso del arquero de la selva. Después del Mundial de México, la carrera profesional del arquero de la selva Pablo Lario Siwasaki despegó. Firmó con Puebla dentro del torneo verano del año 1989 bajo el mando del director técnico Manuel La Puente Díaz, uno de los cuatro nombres que el arquero iba a escribir a mano dentro de la servilleta blanca del hospital 30 años después.
El club Puebla firmó la mejor temporada de toda la historia del propio equipo. Campeón de la primera división mexicana dentro del torneo verano del año 1989 al 90. Campeón de la Copa MX del propio torneo. Campeón de la Copa de Campeones de la CONCACAF del año 90 al 91. El arquero de la selva firmó 38 partidos dentro del torneo verano 89 al 90.
Solo 16 goles recibidos, un promedio de 0,42 goles por partido. El mejor promedio defensivo dentro de la historia del club Puebla durante toda la década. 5 años dentro del Puebla, del 89 al 94. La época dorada de toda la carrera del arquero de la selva. Firmó después con Toros Nesa del 94 al 98.
Subcampeón del torneo verano del año 96 contra el club Chivas. Regresó al club Cañeros de Zacatepec, una temporada durante el 97 y regresó al Toros Nesa durante el invierno del año 98. Y esa temporada del invierno del año 1998 dentro del estadio Nesa 86 del municipio de Nesaualyotl, el arquero de la selva, Pablo Lario Iwasaki, de 38 años cumplidos, tomó la decisión más difícil de toda la carrera profesional.
Retirarse, colgar los guantes definitivamente, salir de las canchas después de 18 años completos dentro del propio Balonpié Nacional. El retiro del arquero de la selva dentro del vestidor del sector local del estadio Nesa 86 fue silencioso, sin conferencia de prensa, solo con el bolso deportivo de cuero café cargando los guantes usados durante 18 años completos y con la playera del toros nesa doblada dentro del propio bolso.
Regresó al municipio de Puebla. Esa misma noche del retiro se sentó dentro del sofá de la sala de la casa modesta de la calle Reforma número 153 del centro histórico y encendió por primera vez dentro de la vida entera un cigarrillo márlboro rojo. El primer cigarrillo del arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki. El primero de una cadena silenciosa que iba a acompañar al arquero durante los siguientes 20 años seguidos hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019 dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte
de la ciudad de Puebla. Pero el cigarrillo márlboro rojo del retiro del año 98 apenas fue el inicio silencioso del calvario. El problema silencioso llegó exactamente 10 años después del retiro dentro del desierto de Granjeno del estado de Texas de los Estados Unidos de América la tarde del 4 de septiembre del año 2008 a las 3:47 de la tarde con el hijo menor del arquero de la selva Pablo Lario Siwasaki.
Un adolescente de 19 años recién cumplidos llamado Pablo Larios Garza, estudiante de la Universidad Valle del Bravo, del municipio de Reyosa del estado de Tamaulipas. Hijo del arquero titular del tricolor mexicano dentro del mundial de México del año 1986, connovia dentro del estado de Texas, de los Estados Unidos de América, con visa americana caducada dentro del mes de julio del año 2008.
El 3 de septiembre del año 2008, el hijo menor Pablo Larios Garza cruzó silenciosamente el río Bravo del norte del municipio de Reyosa hacia el estado de Texas. Iba al concierto del cantante español Enrique Iglesias dentro de la Dodge Arena del municipio de Hidalgo del estado de Texas.
Iba a ver a la novia que vivía dentro del propio municipio de Hidalgo. Cruzó el río Bravo caminando dentro del agua durante 7 horas seguidas. Salió del agua del propio río por el lado texano y caminó silenciosamente dentro del desierto de Granjeno del estado de Texas hacia el municipio de Hidalgo. El hijo menor Pablo Larios Garza jamás llegó al concierto de Enrique Iglesias.
Jamás llegó al municipio de Hidalgo del estado de Texas. Jamás vio a la novia dentro del propio estado. Se extravió dentro de los matorrales del desierto de Gran Geno durante 6 horas seguidas. La temperatura ambiente dentro del propio desierto es tarde del 4 de septiembre llegó a los 43ºC. El hijo menor no traía agua dentro de la mochila, no traía comida dentro de la mochila, solo el boleto del concierto de Enrique Iglesias dentro del bolsillo derecho del pantalón y 7 americanos dentro de la cartera de
piel color negro. murió silenciosamente dentro de los matorrales del desierto de Granjeno a las 3:47 minut de la tarde del 4 de septiembre del año 2008. Deshidratación severa dentro del desierto texano. 5 días después, el 9 de septiembre del año 2008, la patrulla fronteriza de los Estados Unidos encontró el cuerpo del hijo menor Pablo Larios Garza dentro de los matorrales del desierto de Granjeno.
La cónsul de México dentro del municipio de McAlen, una mujer llamada Miriam Medel dentro del expediente del consulado, llamó a la casa modesta del municipio de Puebla esa noche del 9 de septiembre. El arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, de 48 años recién cumplidos, contestó la llamada dentro del teléfono fijo de la sala de la casa modesta.
Escuchó silenciosamente durante 4 minutos completos. Colgó silenciosamente, se sentó dentro del sofá y lloró silenciosamente durante las siguientes 6 horas seguidas. Frase textual del arquero de la selva a la prensa deportiva mexicana. Durante la conferencia de prensa dentro del municipio de Reyosa, el día 11 de septiembre del año 2008, dos días antes del entierro del hijo menor dentro del panteón municipal del municipio de Reinosa, dice, “Yo no aguanto la angustia de pensar lo que mi hijo pudo haber sufrido. Fue la
primera muerte dentro de la cadena silenciosa que iba a devorar a la familia Lario Siwasaki durante los siguientes 5 años seguidos. Pero lo más brutal de toda la vida del arquero de la selva, Pablo Larios Iwasaki, llegó silenciosamente después del entierro del hijo menor Pablo Larios Garza, dentro del panteón municipal del municipio de Reinosa del estado de Tamaulipas.
Fueron las cuatro muertes brutales que llegaron silenciosamente dentro de la familia Lario Hiwasaki durante los siguientes 5 años seguidos después del entierro del hijo menor dentro del panteón municipal del municipio de Reinosa del estado de Tamaulipas, lo que pasó dentro de la familia del arquero de la selva Pablo Lario Siwasaki durante los 5 años seguidos que separaron la muerte del hijo menor dentro del desierto de Grángeno del año 2008.
del entierro de la hermana mayor dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec del año 2013. Las nueve palabras exactas que el propio Pablo Lario Hiwasaki escribió a mano dentro del cuaderno personal de tapas de cuero café. El mismo día del entierro de la quinta muerte dentro del propio panteón municipal y la conexión silenciosa entre las cinco muertes brutales dentro de la familia Lario Siwasaki, que ningún periodista deportivo mexicano jamás se atrevió a investigar, va a hacer que se te revuelva el estómago. Las cinco
muertes dentro de la familia del arquero de la selva, Pablo Larios y Wasaki fueron las siguientes. Primera muerte, el hijo menor Pablo Larios Garza. 19 años. 4 de septiembre del año 2008. Desierto de Granjeno del estado de Texas. Deshidratación severa dentro de los matorrales del propio desierto. Segunda muerte.
La esposa del arquero Leticia Garza Rodríguez, 51 años. Marzo del año, 2010. Hospital general del municipio de Reyosa del estado de Tamaulipas. Cáncer de mama fulminante diagnosticado dentro del propio hospital el 23 de octubre del año 2009, un año con 5 meses de tratamiento silencioso. La esposa Leticia Garza jamás perdonó al arquero de la selva por la muerte del hijo menor dentro del desierto de Granjeno.
Le habló al arquero de la selva por última vez dentro del teléfono fijo del Hospital General del municipio de Reyosa la noche del 26 de marzo del año 2010. Dos horas antes del último respiro, le dijo siete palabras dentro del propio teléfono fijo. Las siete palabras exactas de la esposa Leticia Garza Rodríguez al arquero de la selva Pablo Lario Siwasaki dentro del teléfono fijo del Hospital General del municipio de Reyosa, la noche del 26 de marzo del año 2010 dicen, “Nuestro hijo se murió por tu culpa.” Siete
palabras que el arquero de la selva jamás olvidó durante los siguientes 9 años seguidos hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019 dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla. La esposa Leticia Garza Rodríguez murió a las 10:47 minutos de la noche del 27 de marzo del año 2010.
Enterrada dentro del panteón municipal del municipio de Reyosa, dos días después, dos días después, el arquero de la selva jamás asistió al entierro. Tercera muerte, el padre José Larios Reyes, 78 años, 12 de febrero del año 2011. Casa modesta de la calle Álvaro Obregón número 41, del centro histórico del municipio de Zacatepec.
Cáncer de estómago avanzado diagnosticado dentro del hospital civil del municipio de Cuernavaca el 15 de agosto del año 2010. 6 meses de tratamiento silencioso dentro del propio hospital civil. El padre José Larios Reyes murió silenciosamente dentro de la cama matrimonial de la Casa Modesta a las 4:53 de la madrugada del 12 de febrero del año 2011.
80 palabras dentro del testamento del Padre. escritas a mano dentro de un cuaderno personal de tapas de cuero café durante las últimas siete semanas del padre. Las últimas ocho palabras del testamento del padre al hijo menor Pablo dicen, “Cuida a tus hermanos, hijo mío querido.” Cuarta muerte. La madre Enriqueta Iwasaki Rodríguez, 67 años. Marzo del año. 2012.
Casa modesta de la calle Álvaro Obregón. Infarto agudo al miocardio silencioso 13 meses después del entierro del padre. Enterrada al lado del padre dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec, el 21 de marzo del año 2012. Quinta muerte. La hermana mayor María de los Ángeles Larios y Wasaki, 58 años. Octubre del año 2013.
Hospital ABC de la Ciudad de México. Número, cáncer de páncreas fulminante. Diagnosticado dentro del propio hospital. El 3 de junio del año 2013. 4 meses de tratamiento silencioso. La hermana mayor María de los Ángeles murió dentro del propio hospital ABC el 4 de octubre del año 2013. Enterrada al lado del padre y la madre dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec del estado de Morelos. El 7 de octubre del año 2013.
Cinco muertes brutales dentro de la familia del arquero de la selva, Pablo Lario Siihwasaki, durante 5 años seguidos. un hijo menor de 19 años dentro del desierto de Gran Geno del estado de Texas por deshidratación severa. Una esposa de 51 años dentro del Hospital General del municipio de Reyosa por cáncer de mama fulminante.
Un padre de 78 años dentro de la casa modesta del municipio de Zacatepec por cáncer de estómago avanzado. una madre de 67 años dentro de la casa modesta del municipio de Zacatepec por infarto al miocardio silencioso. Una hermana mayor de 58 años dentro del hospital ABC de la Ciudad de México por cáncer de páncreas fulminante.
Cinco entierros dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec del estado de Morelos. Cinco cruces de madera plantadas dentro del propio panteón durante 5 años seguidos. Y el mismo día del entierro de la quinta muerte, el 7 de octubre del año 2013, dentro de la casa modesta de la calle Álvaro Obregón número 40 y uno del centro histórico del municipio de Zacatepec, el arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, de 53 años cumplidos, sacó del cajón inferior derecho del Buró de Madera del cuarto matrimonial del padre, el cuaderno personal de tapas de
cuero café del propio padre. abrió el cuaderno dentro de la última página en blanco disponible. Sacó del bolsillo derecho del pantalón un bolígrafo de tinta negra y escribió a mano dentro de la propia última página en blanco nueve palabras exactas. Las nueve palabras exactas del arquero de la selva Pablo Larios y Wasaki dentro del cuaderno personal de tapas de cuero café del padre José Larios Reyes.
Esa noche del 7 de octubre del año 2013. dicen, “La maldición del apellido cae sobre mi cabeza silenciosamente.” Nueve palabras. Un lamento silencioso del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986 sobre las cinco muertes brutales dentro de la familia Lario Siwasaki durante los últimos 5 años seguidos.
El lamento silencioso que jamás salió del cuaderno personal de tapas de cuero café del padre, que jamás fue leído por ningún periodista deportivo mexicano y que el propio Pablo Lario Siwasaki iba a cargar sobre la espalda durante los siguientes 6 años seguidos, hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019, dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla.
El lamento iba a explotar dentro del propio pueblo mexicano, exactamente 3 años después del entierro de la hermana mayor María de los Ángeles Larios y Wasaki, dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec. El día 26 de junio del año 2016, dentro del estudio de televisión de la cadena Univisión Deportes del municipio de Miami del estado de Florida de los Estados Unidos de América, frente a las cámaras de la propia cadena Univisión Deportes, frente a los millones de aficionados mexicanos que veían silenciosamente el programa oficial del propio
canal desde los estados oficiales de la República Mexicana y lo que el arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, y confesó públicamente esa misma tarde del 26 de junio del año 2016 dentro del estudio de televisión de la cadena Univisión deportes del municipio de Miami del estado de Florida va a hacer que se te revuelva el estómago.
3 años después del entierro de la hermana mayor María de los Ángeles Larios y Wasaki, el arquero de la selva Pablo Larios Iwasaki, confesó públicamente por primera vez dentro del estudio de televisión de la cadena Univisión Deportes del municipio de Miami del estado de Florida, la tarde del 26 de junio del año 2016. La verdad silenciosa de los últimos 8 años.
Frase textual del arquero dentro del estudio de Univisión Deportes dice, “Cuando me retiré me pasó todo esto y es muy fuerte. Es la primera vez que lo digo. No lo he platicado con nadie. Hubo mucha especulación. Millones de aficionados mexicanos vieron la confesión pública. El arquero se encerró dentro de la casa modesta de la calle Reforma número 153 del centro histórico de Puebla.
Durante 18 meses seguidos se registró como candidato oficial por el partido Movimiento Ciudadano para la presidencia municipal del propio pueblo natal. El mes de mayo del año 2018 perdió las elecciones el primero de julio del año 2018 contra una maestra de la escuela primaria pública del propio municipio.
Frase textual del arquero esa noche dentro del municipio natal dice: “Nadie es profeta en su tierra.” Pero el destino del arquero titular del tricolor mexicano durante los últimos 7 meses de la vida entera iba a dar un giro que ningún periodista deportivo mexicano jamás supo. La noche del 23 de septiembre del año 2018, dentro de la clínica particular Ángeles del municipio de Puebla nació una niña recién nacida con el apellido Larios.
3, con 200 g de peso, ojos muy grandes, mameluco color rosa, dentro del cunero de la clínica. Nume, la hija menor del arquero titular del tricolor mexicano dentro del mundial de México del año 1986. Producto silencioso del segundo matrimonio del arquero con una enfermera de la clínica llamada Verónica Ramírez Domínguez, sellado dentro del registro civil del municipio de Puebla.
El 14 de febrero del año 2018, un segundo matrimonio que ningún periodista deportivo mexicano jamás supo. Esa misma noche del 23 de septiembre del año 2018, el arquero de la selva regresó a la casa modesta de la calle Reforma. sacó del cajón inferior derecho del buró de madera del cuarto matrimonial el cuaderno personal de tapas de cuero café del padre José Larios Reyes.
Abrió el cuaderno dentro de la última página escrita 5 años atrás. Sacó del bolsillo derecho del pantalón un bolígrafo de tinta negra y escribió a mano dentro del cuaderno del padre 12 palabras exactas. Las 12 palabras exactas del arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, dentro del cuaderno personal de tapas de cuero café del padre esa noche del 23 de septiembre del año 2018 dicen: “Le prometo a mi hija que no la voy a dejar sola.
” 12 palabras. Una promesa del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986. a la hija recién nacida de 3 kg con 200 g, que el arquero iba a cargar sobre la espalda durante los siguientes 4 meses y 8 días seguidos y que jamás iba a poder cumplir dentro del propio pueblo mexicano.
Porque exactamente 4 meses y 8 días después de la promesa dentro del cuaderno del padre. La mañana del jueves 31 de enero del año 2019 a las 10:29 de la mañana dentro del cuarto número 423 del segundo piso del ala poniente del hospital general del norte de la ciudad de Puebla. El arquero de la selva Pablo Larios Iwasaki, de 58 años cumplidos, rompió la promesa dentro del propio cuaderno.
Murió solo dentro del cuarto solitario del hospital. con la hija recién nacida de 4 meses y 8 días dentro del cuarto contiguo del propio hospital, sin conocer la voz del padre, sin saber cómo olían las manos del padre y sin escuchar las canciones que jamás iba a cantarle el padre, solo con la foto del perfil del WhatsApp del padre, con el mameluco rosa del cunero de la clínica particular Ángeles del municipio de Puebla, con las 12 palabras del cuaderno personal de tapas de cuero café del padre José Larios Reyes y con la promesa
que el arquero de la selva, Pablo Lario Iwasaki, jamás pudo cumplir dentro del propio pueblo mexicano. Una hija huérfana de 4 meses y 8 días de vida dentro del municipio de Puebla del estado de Puebla de la República Mexicana. La hija huérfana del portero mexicano que humilló a la selección oficial de Inglaterra dentro del estadio Azteca del 9 de junio del año 1985.
Esa misma tarde del sábado 2 de febrero del año 2019, dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec, del estado de Morelos, el arquero de la selva fue enterrado al lado del padre José Larios Reyes, de la madre Enriqueta Ivasaki Rodríguez y de la hermana mayor María de los Ángeles Larios y Basaki dentro del propio panteón municipal.
Seis cruces de madera dentro del propio panteón del municipio natal. Y a las 5:37 minutos de la tarde del propio sábado 2 de febrero, la enfermera Verónica Ramírez Domínguez, de 41 años cumplidos, cargó a la hija huérfana de 4 meses y 8 días dentro del mameluco rosa, durante los siguientes 47 minutos completos frente a la cruz de madera del padre, dentro del pueblo silencioso del municipio natal y frente al fantasma del arquero titular del tricolor mexicano.
dentro del Mundial de México del año 1986. Ese fue el calvario silencioso del arquero de la selva Pablo Lario Iwasaki. la historia oscura que ningún periodista deportivo mexicano jamás se atrevió a contar dentro del propio fútbol nacional sobre el hombre que humilló a la selección oficial de Inglaterra dentro del estadio Azteca de la Ciudad de México durante el partido amistoso del 9 de junio del año 1985 y mañana, domingo 5 de julio del año 2026, exactamente 7 años, 6 meses y 4 días después del entierro de
el arquero de la selva, Pablo Lario Iguasaki. Dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec del estado de Morelos, la selección oficial de Inglaterra va a pisar el propio Estadio Azteca de la Ciudad de México por primera vez en 41 años seguidos. 87,000 aficionados mexicanos dentro del propio estadio Azteca de la Ciudad de México, con los corazones latiendo por el tricolor mexicano, con los recuerdos vivos del partido amistoso del 9 de junio del año 1985, cuando el arquero de la selva, Pablo
Lario Siwasaki, humilló a la propia selección de Inglaterra dentro del mismo estadio Azteca. Y un fantasma silencioso, el fantasma del hombre que defendió esa portería. La última vez que cayó la selección oficial de Inglaterra dentro del estadio Azteca, del hombre enterrado dentro del panteón municipal del municipio de Zacatepec del estado de Morelos, del padre que jamás pudo cumplir la promesa escrita a mano dentro del cuaderno personal de tapas de cuero café del padre José Larios Reyes, el fantasma del arquero de
la selva, Pablo Larios Iwasaki, olvidado por Televisa Deportes. por Jorge Campos dentro de los programas de televisión de la propia cadena y por el pueblo mexicano durante los 6 años seguidos del año 2019 al año 2025. Del arquero mexicano que humilló a la selección oficial de Inglaterra dentro del propio estadio Azteca durante el partido amistoso del 9 de junio del año 1985.
Ese fantasma silencioso mañana va a estar dentro del propio estadio Azteca de la Ciudad de México. 87,000 aficionados mexicanos y un fantasma, el arquero de la selva, Pablo Lario Siiwasaki. Si esta oscura historia del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986 te tocó el corazón.
Comparte este video con tu familia dentro del propio grupo del WhatsApp para que el fantasma del arquero de la selva, Pablo, Larios Iwasaki, jamás sea olvidado por el propio pueblo mexicano. Suscríbete al canal Estrellas Caídas para seguir descubriendo las oscuras historias que ningún periodista deportivo mexicano jamás se atreve a contar dentro del propio fútbol nacional.
¿Recuerdas al arquero de la selva Pablo Lario Siwasaki dentro del propio Mundial de México del año 1986? ¿Recuerdas el partido amistoso del 9 de junio del año 1985 dentro del Estadio Azteca cuando el tricolor mexicano humilló a la selección oficial de Inglaterra? Déjanos silencioso dentro de los comentarios del propio video.
La palabra Larios en homenaje al fantasma. Silencioso del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986. 87000 aficionados mañana dentro del estadio Azteca de la Ciudad de México y un fantasma, el arquero de la selva, Pablo Lario Iwasaki.
Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.