Es INJUSTO: el paraguayo que GANÓ TODO en el Bayern… y el fútbol lo BORRÓ
Mientras lees esto o mientras escuchas esta narración, hay un hombre de 44 años jugando fútbol profesional en Paraguay. No es un partido de veteranos, no es un amistoso de beneficencia, es la primera división, es la Copa Sudamericana, es fútbol en serio. Ese hombre se llama Roque Santa Cruz.
Firmó contrato con el Club Nacional de Paraguay en 2026 a sus 44 años, con más de 100 goles en la Liga de su país y luego de tres décadas de carrera profesional. Ese mismo hombre ganó la Champions Leageue, conquistó cinco Bundesligas y cuatro copas de Alemania. Marcó 19 goles en una sola temporada en la Premier League. Representó al Paraguay en tres Copas del Mundo.
Es el máximo goleador histórico de la selección paraguaya con 32 goles en 112 partidos. Y si le preguntas a la mayoría de los latinoamericanos quién es Roque Santa Cruz, muchos no van a saber qué responderte. ¿Cómo pasa eso? La respuesta a esa pregunta no es sencilla y no es la respuesta que tú crees. Roque Santa Cruz no fue olvidado porque falló, fue olvidado porque nació en el lugar equivocado, porque el fútbol latinoamericano tiene una jerarquía invisible de qué países importan y cuáles no.
Brasil importa, Argentina importa, Colombia, Uruguay, a veces. Paraguay, un país de 7 millones de personas sin salida al mar, encerrado entre gigantes, casi nunca importa. Y sin embargo, Paraguay produjo al jugador que ganó más títulos con el Bayern de Munich que cualquier otro latinoamericano de su generación, que fue cuarto artilero de la Premier League, que a los 44 años sigue compitiendo en primera división cuando la mayoría de los futbolistas ya están en el sofá viendo los partidos por televisión.
Quédate porque al final de este video vas a entender algo que va más allá del fútbol, que América Latina no solo tiene el problema de que el mundo nos ignora, a veces nos ignoramos a nosotros mismos. Roque Luis Santa Cruz Cantero nació el 16 de agosto de 1981 en Asunción, Paraguay. Creció en el barrio Villa Policial de Luque, un suburbio de clase trabajadora en las afueras de la capital, donde las oportunidades económicas eran escasas y el fútbol era una de las pocas salidas posibles.
Su padre, Aproniano Santa Cruz, había sido futbolista profesional, jugador de campo que ayudó al club capitán Figari a ascender a la primera división en 1979 y cuando vio jugar a su hijo entendió que había algo diferente. A los 9 años, Rock entró a las categorías inferiores del Olimpia, el club más grande de Paraguay.
A los 15, el entrenador del primer equipo lo invitó a entrenar con los mayores. A los 16 debutó en primera división. Lo llamaban Babigol, el heredero de Gabriel Batistuta. Sus 14 goles en la temporada 1998 o99, combinados con sus tres goles en la Copa América de ese año siendo apenas un adolescente, le valieron el premio al jugador paraguayo del año en 1999 y la atención de los clubes europeos más grandes del mundo.
Juventus lo quería, Fiorentina lo quería, el Barcelona lo quería. Fue el Bayern de Munich quien ganó la carrera, firmándolo en agosto de 1999 por 5 millones de euros. La transferencia más cara de un jugador paraguayo hasta 2019. Tenía 17 años. No hablaba alemán, no tenía amigos en Munich y había llegado a uno de los clubes más exigentes del planeta con Oliver K bajo los palos, Stefan Fenberg en el medio y Lotar Mataus como capitán, una generación de veteranos acostumbrados a ganar y a no tolerar errores. El sistema jerárquico del
Bayern era famoso en Europa. Los jugadores jóvenes sabían cuál era su lugar y los jugadores del sur, especialmente los latinoamericanos, llegaban sin red de contención, sin familia, sin idioma, sin cultura. Lo que hizo Roque Santa Cruz en ese ambiente no fue brillar de inmediato, fue sobrevivir y hacerlo con suficiente calidad para que los entrenadores no pudieran ignorarlo.
En su primera temporada en Munich, Roque marcó cinco goles en 28 partidos de liga. El Bayern ganó la Bundesliga y también la DFB Pocal, la Copa Alemana. A los 18 años, Roque ya era campeón de Alemania, pero lo que vino en la temporada siguiente fue lo que nadie en Paraguay esperaba. El Bayern de la temporada 2001 fue uno de los mejores equipos del mundo.
Tenían a Kan, a Effenerg, a Serroberto, a Elber y tenían a un paraguayo de 19 años que entrenaba cada día sabiendo que el delantero titular no era él, que su lugar en el campo había que ganárselo minuto a minuto. El 23 de mayo de 2001, en el estadio Giuseppe Measa de Milán, el Bayern enfrentó al Valencia de España en la final de la Champions League.
El partido terminó 1 después del tiempo reglamentario y la prórroga. En la tanda de penales, el Bayern ganó 5-4 y se consagró campeón de Europa. Roque Santa Cruz estaba en el banco. Jugó seis partidos en esa campaña de Champions contra el Singborg, Rosenborg, PSG, Lyon, Manchester United y Real Madrid. En la final contra el Valencia fue suplente no utilizado, no entró al campo, no pateó un penal, no levantó el trofeo como titular, pero es campeón de la Champions League.
La medalla que cuelga en algún lugar de su casa en Asunción lo dice con toda claridad. Y eso, ese detalle de haber ganado el título más grande del fútbol de clubes a los 19 años como parte de un elenco de campeones sin haber jugado la final es el resumen perfecto de toda la carrera de Roque Santa Cruz. Siempre presente, siempre contribuyendo, casi nunca en el centro del escenario.
En ocho temporadas con el Bayern, Roque Santa Cruz sumó 11 títulos, cinco Bundesligas, cuatro copas de Alemania, la Champions League y la Copa Intercontinental ganada en Tokio, Japón, derrotando al Boca Juniors de Argentina. En total marcó 51 goles en 229 partidos con la camiseta del gigante bárbaro. Pero también hubo algo que nadie mencionaba en los comunicados del club.
En 2005, su hermano mayor, Óscar Daniel Santa Cruz, murió en un accidente de tránsito en San Lorenzo, Paraguay. Tenía 23 años. Óscar conducía una camioneta junto con unos amigos cuando chocó violentamente con un micro en la ruta mariscal Estigarrivia. murió en el acto. También falleció en el accidente Adrián Medina, cuñado de Óscar.
Roque Santa Cruz voló de vuelta a Paraguay para el entierro y luego volvió a Munich a entrenar, a competir, a intentar estar presente para el siguiente partido. Nunca habló mucho de aquello, pero quien conoce la historia lo sabe. Durante los años más difíciles de su carrera en Bayern, lesiones, competencia feroz, rol de suplente, también estaba cargando el peso de esa pérdida.
Fue en ese contexto que llegó la llamada que cambió su carrera. En el verano de 2007, Mark Jugues, manager del Blackburn Rovers, llamó a Santa Cruz personalmente. Jugues había jugado en el Bundesliga y le dijo algo que ningún director técnico le había dicho antes, que entendía perfectamente lo difícil que era llegar a un club alemán siendo latinoamericano y que en Blackburn iba a ser el protagonista, no el suplente.

