Posted in

LA VERDAD PROHIBIDA, Lo Que Elba Esther Gordillo FIRMO en Secreto Para No Volver Jamás a la Cárcel

 Su ascenso dentro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,  el SNET, fue lento al principio y luego vertical. Trabajó como maestra, como activista sindical, como operadora  política en los pasillos del PRI, cuando el PRI era el partido que decidía todo en México. Aprendió a leer los equilibrios de poder,  aprendió a saber cuándo empujar y cuándo esperar.

 Y aprendió, sobre todo, a construir  lealtades de una manera que hacía que las personas que la seguían  sintieran que no tenían otra opción mejor que seguir siguiéndola. Para Nintendo 89,  Elva Ester Gordillo era secretaria general del SNT, el sindicato más grande de América Latina. Millón y medio de afiliados, cuotas  que llegaban cada mes sin excepción, presupuestos que movían cantidades que hacían palidecer a muchas secretarías de Estado.

 Pero aquí  está el primer dato que pocos mencionan cuando cuentan su historia. El SNT había mutado con los años hasta convertirse en algo que los organigramas oficiales no capturaban bien, una máquina política con sus propios mecanismos de movilización, presupuestos  que circulaban por canales paralelos al Estado y capacidad de mover votos en cada rincón del país.

 una estructura que en las elecciones valía lo que un partido mediano que podía garantizar movilización, que tenía presencia en cada municipio del país, porque en cada municipio del país había maestros y los maestros dentro del sistema que  Elva Baester construyó no votaban solo como ciudadanos, votaban como  parte de una maquinaria que tenía instrucciones.

 ¿A qué precio mantuvo esa maquinaria funcionando durante tantos  años? Ahí está el núcleo de todo lo que vino después.  El precio se pagaba en plazas docentes que se heredaban, se vendían o se repartían como favores,  en presupuestos que circulaban por canales donde el SNT tenía la llave, en licitaciones de libros de texto, de uniformes, de infraestructura  escolar, donde las empresas vinculadas al sindicato aparecían con una regularidad que no podía atribuirse a la casualidad. Había un sistema, funcionaba

 y Elva Ester Gordillo estaba en el centro de ese sistema como nadie más había estado antes. Lo que ocurrió después cambió todo porque en  2006 Elva Ester cometió el error que en la política mexicana de esa época era imperdonable apostar por el bando equivocado en el momento equivocado. Rompió  con el PRI.

 creó su propio partido político, el Nueva Alianza, y apoyó abiertamente a Felipe Calderón en las elecciones presidenciales más disputadas  de la historia reciente de México. La decisión le dio resultado a corto plazo. Calderón  ganó. El SNT mantuvo sus privilegios. Elbava Ester conservó su posición como interlocutora  indispensable entre el gobierno federal y los 2 millones de maestros mexicanos.

 Pero también acumuló enemigos dentro del  PRI que no olvidaron. Y cuando el PRI volvió al poder en 2012 con Enrique Peña  Nieto, esos enemigos tenían por primera vez en años la capacidad de actuar. El 26 de febrero de 2013, Elva Ester  Gordillo fue detenida en el aeropuerto de Toluca cuando estaba a punto de abordar un avión privado rumbo a San Diego.

 La acusación, lavado de dinero y delincuencia organizada, las cantidades que los fiscales  pusieron sobre la mesa eran concretas y documentadas. más de 2,000 millones de pesos presuntamente  desviados de las cuentas del sindicato hacia cuentas personales, hacia propiedades, hacia gastos que iban desde una mansión en San Diego hasta cirugías estéticas  y artículos de lujo que quedaron registrados en transferencias bancarias  perfectamente rastreables.

 La detención fue un terremoto  político. ¿Por qué en ese momento? ¿Por qué después de décadas en que todos los que estaban en posición de investigarla prefirieron mirar hacia otro lado? La respuesta tiene que ver con algo que en política se llama utilidad. Elva  Ester había sido útil durante muchos años para actores que en ese momento ya no la necesitaban de la misma forma.

 La reforma educativa que Peña Nieto quería impulsar requería  debilitar al SNT. Y debilitar al SNT significaba primero  debilitar a quien lo controlaba. La detención fue también un mensaje, un mensaje para todos los actores del sistema político que estuvieran  pensando en resistir la reforma.

 Esto es lo que le pasa a quien se pone en el camino. Pero aquí aparece el verdadero problema de esta  historia. Porque Elbava Ester Gordillo no se quedó quieta.  Tenía 70 años cuando la detuvieron, problemas de salud documentados y una red de abogados, aliados y contactos políticos  que sabían exactamente cómo funcionaba el sistema, que la había sostenido durante décadas.

 La pelea legal fue larga, compleja,  llena de recursos, de amparos, de peleas técnicas sobre la validez de las pruebas.  Y mientras esa pelea legal se desarrollaba, algo más estaba ocurriendo en paralelo, algo que los expedientes judiciales  no capturan y que es precisamente lo que hace tan relevante esta historia.

 Estaban ocurriendo conversaciones, conversaciones  que no se grabaron o que si se grabaron no están en ningún expediente público, entre personas  que tenían interés en que el caso de Elva Ester se resolviera de una manera específica.  ¿Quiénes eran esas personas? ¿Qué querían a cambio de que Elva Ester recuperara su libertad?  La respuesta está repartida entre lo que se puede demostrar y lo que solo  puede inferirse a partir de los hechos que vinieron después.

 Lo que se puede demostrar es esto. El Ester Gordillo pasó  3 años en prisión preventiva. En 2016 fue liberada bajo la figura de arresto domiciliario por razones de salud. Y en 2019, un tribunal federal determinó  que las pruebas con las que el gobierno de Peña Nieto la había acusado tenían problemas procesales  suficientemente graves como para librarla de los cargos más importantes. Quedó libre.

 ¿Cómo es posible que alguien acusada con  pruebas documentadas de transferencias bancarias, de propiedades registradas, de gastos que el propio sistema financiero había rastreado hasta sus cuentas,  quedará libre? La respuesta tiene varios componentes que  hay que separar para entender la imagen completa.

 El primero es legal. Los abogados de Elva Ester trabajaron durante años en identificar fallas en el proceso de obtención  de las pruebas en los procedimientos que siguió la Procuraduría General de la República bajo el gobierno de Peña Nieto y algunas de esas fallas eran reales. El  sistema judicial mexicano tiene vicios procesales que permiten que evidencia sólida  quede inhabilitada si el camino para obtenerla no siguió todos los pasos formales correctos.

 El segundo componente es político y aquí está el detalle que casi nadie ha articulado con la claridad que merece. Para 2019, el gobierno que había metido a Elba Ester en la cárcel ya no existía. Peña Nieto había terminado su sexenio sumido en el escándalo de la Casa Blanca y de otros casos de corrupción que lo habían dejado  políticamente destruido.

Read More