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“Millones vieron mi detención en televisión, y pasé 20 años en PRISIÓN INJUSTAMENTE” Israel Vallarta

No estoy pidiendo otra cosa más que justicia. Yo siempre fui muy claro, muy puntual. La justicia que busco, que busca mi familia no es una justicia de sangre, no es una justicia económica. Sabemos que estoy reconocido como víctima desde el año 2022, 212. Hay muchos israeles, muchos israelas que se encuentran hoy en iguales circunstancias o peores incluso eh la forma en como se van los hechos con mi persona de abuso de de poder, abuso de autoridad, etcétera.

Soy Israel Ballarta, soy un sobreviviente más a esos abusos de poder. Estuve 24 horas antes o muchas horas antes siendo golpeado, torturado, electrocutado. El Ministerio Público tuvo que utilizar unos cordones de las cortinas para someter mi dedo. Este cordón lo levantaban y con la mano lo bajaban. Es un ejemplo de las muchas abus que hicieron conmigo.

Está probado que te torturaron y está probado que  te eh que sales de la cárcel porque no encuentran alguna prueba que demuestre que cometiste esos delitos. ¿Cómo es vivir 19 años esperando una sentencia? Te empiezan a torturar mentalmente porque te ponen varios perros alrededor de ti, a dos tipos custodios del penal, gritándote al mismo tiempo distintas cosas, te empiezan a desnudar totalmente, te dan un uniforme, ese uniforme trae un número, te rapan totalmente el cabello y a partir de ahí después decirte que el te preguntarte de

qué color es el y si tú preguntas rojo, te dan una un golpe, una futada, un un unos bajos, un golpe con las rodillas y dice, “No, a partir de hoy para ti el se viste de color azul.” ¿Qué sería para ti que se hiciera justicia en tu caso? Pues que se lleve a juicio a todos los responsables. Bienvenidas y bienvenidos al sistema, Un espacio en donde a partir de historias reales, exploramos el sistema de justicia.

Diciembre del año 2005, Ciudad de México. Todavía no son ni siquiera las 7 de la mañana. El noticiero más visto del país anuncia a todas las personas que no se muevan porque van a entrar a transmitir en vivo un megaoperativo policial con el cual van a detener a una peligrosa banda de secuestradores. A cuadro se ven tomas perfectas de policías perfectamente sincronizados que entran a una enorme propiedad.

Las cámaras, el reportero van a la parque, los policías, el reportero anticipa que ahí hay tres personas que están secuestradas. Incluso dice que uno es un menor de edad y que tiene 8 años. Lo dice antes incluso de que los policías y las cámaras lleguen a quien sería señalado como el líder de la banda. Es un guion perfectamente hecho que va anticipando lo que va pasando a cuadro, la cabaña donde tienen a las personas, las víctimas.

Hay una mujer de nacionalidad extranjera que se señala es la esposa de quien se sigue afirmando es el líder de la banda. El reportero llega hacia este señalado como presunto lind, bueno, no se dice presunto, llega con el líder de la banda, le hace preguntas, no satisfecho con las respuestas, le pide que le precise quién le paga por tener ahí a la gente.

Él tiene que contestar. La escenificación sigue. Las cámaras registran a las víctimas. Ellas lloran. Agradecen a la policía por la liberación. El estado se felicita. Una detención más. Años después, la justicia determinó que esa escena, esos momentos, esos minutos que condenaron a algunas de las personas que ahí participan era una ficción, un montaje.

Y aún así, la persona que fue señalada como líder de la banda estuvo 20 años en prisión sin recibir una sentencia. Nunca se le probó nada. Este episodio busca explorar algo sumamente inquietante. ¿Qué pasa con una persona que se queda esperando una sentencia que se defina su situación jurídica por más de 19 años? ¿Qué dice del sistema de justicia que es incapaz de poder sostener una acusación, de probarla y de emitir una sentencia? Y para eso está con nosotros el señor Israel Vallarta, quien me ha dado permiso de tutearlo. Muchas gracias,

bienvenido. Muchas gracias, Fabi. Yo también me diste permiso de tutearte. Aquí estamos con mucho gusto y una un saludo a tu audiencia. Muchas gracias.  te han hecho contar muchas veces la misma historia y sin embargo creo que el poder que tuvo esa esos minutos en televisión eh en el noticiario más importante del país que se después se sucedió a otros espacios hace que las personas tengan desde ese momento una convicción firme de qué fue lo que pasó.

A mí lo que me gustaría es revisar tus tres vidas y cómo este caso exhibe esta fotografía del sistema de justicia que debería dolernos mucho, porque si le quitamos tu apellido y esto le pasa a cualquier persona, creo que ayudaría a dimensionar por qué no puede quedar como si nada hubiera pasado con tu absolución.

Entonces, me gustaría ir tantito al revés de cómo se suele abordar tu historia. Y es empezando por cómo estás. Ya pasaron algunos meses desde que te liberaron. Pues  no del todo bien. No de todo bien, pero pero alú algún momento lo expresé a un buen amigo  que me vistó en algunas ocasiones en el antiplano, que se llama Pepe Rebeles.

Él alguna ocasión llegó y me preguntó, “Irra, ¿y cómo estás?” Hoy casi puedo dar la misma respuesta. Desesperado, sí, pero no desesperanzado. ¿Y por qué? Porque bueno, hoy, gracias a Dios, después de muchos años, de mucha lucha, tanto propia como también desde el otro lado de las rejas, que en este caso lo llevó mi esposa Mari Mari Sence que todo el mundo conoce y también con el apoyo de mucha de mi familia, pues logramos al final que hoy estemos en libertad absolutoria, en donde mi previsión de docencia se confirmó.

Pero bueno, yendo a al punto Toral, eh si bien ya estamos libres físicamente, pues por ahí hay algunos temas que todavía nos nos está costando un poco de trabajo pues vencer, ¿no? Superar. Vamos al día. Eh, no me quejo, jamás, jamás me he quejado, porque finalmente, insisto, si regresamos a las memorias pasadas, a las propias, pues créeme que siempre lo dije, se toma un vaso con agua de distinta, se disfruta distinto en libertad que detrás de unas rejas.

Entonces, hoy te lo puedo decir, soy bendecido con la familia que tengo, con la vida que hoy tengo, eh, pero estamos esperando. Hace, te comentaba, hace unos días tuvimos un otro episodio de de salud, estuve ahí una noche en un hospital y luego me empezaron en otro hospital y bueno, son como medios propios, ¿no? Y no me quejo, gracias a Dios.

Le digo, “La familia ahí está y ahí estamos. eh caminando, pero hasta el día de hoy pues yo no veo nada claro. Eh, no estoy pidiendo otra cosa más que justicia. Yo siempre fui muy claro, muy puntual. La justicia que busco, que busca mi familia no es una justicia de sangre, no es una justicia económica. Sabemos que estoy reconocido como víctima desde el año 2022,21.

Eh, tengo un registro federal de víctimas, un registro nacional de víctimas como víctimas de del Estado, pero desde entonces eh no se me acercado más que un que un documento que así me prueba. Pero fíjate que en todo ese tiempo eh insisto ahí en esa en esa reconocimiento y en algunas recomendaciones también eh se emite que tengo que derecho a una reparación integral del daño y como insisto, va a llegar, si va a llegar, va a llegar.

O sea, no no es algo que esté buscando porque no lo buscamos desde hace años. Busqué mi libertad plena, eh, que se confirmara mi inocencia. que se conociera la otra verdad, no la verdad que vendieron los noticiarios, no la verdad que que vendieron en ese entonces esos eh facciones de poder. Sí, efectivamente, bien lo dices. En mi caso, si le quitamos mi apellido, nos  podríamos tomar en cuenta, y eso lo invito a que lo reflexionen, todo tu auditorio, que sí hay muchos israeles, muchos israelas que se encuentran hoy en iguales circunstancias o peores incluso.

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