Posted in

BRAZO DE PLATA: vendía MÁSCARAS a 50 PESOS para COMER… El INFARTO del SÚPER PORKY en la MISERIA

Shadito Cruz no llegó a ese nivel de fama, pero llegó a algo más duradero. Le heredó el oficio a sus hijos de una manera tan completa que décadas después su apellido seguiría siendo sinónimo de lucha libre en México. Sus hijos tomaron ese legado y lo multiplicaron. Jesús Alvarado se convirtió en brazo de oro. Juan Alvarado Nieve se convirtió en el brazo.

José Luis Alvarado Nieve se convirtió en brazo de plata. Y además de esos tres hubo más. Brazo cibernético, brazo de platino, superbrazo. Una familia de seis hermanos luchadores, todos con variaciones del mismo nombre, todos con el apellido del padre grabado en el personaje de maneras distintas. Piensa en lo que eso significa dentro del sistema de la lucha libre.

[música] El apellido artístico es el activo más importante de un luchador. Es lo que el público reconoce, lo que genera el clic de fidelidad cuando ve en el cartel. Y los Alvarado construyeron un apellido artístico tan poderoso que podían llenar arenas solo con el anuncio de que los brazos iban a pelear esa noche.

José Luis, el brazo de plata, era el menor de los tres hermanos principales [música] y desde el principio mostró algo que lo diferenciaba de sus hermanos, un carisma natural que iba más allá del atletismo. Brazo de Oro era el líder táctico, el que organizaba las estrategias. [música] El brazo era el más combativo, el que ponía la garra en los momentos difíciles [música] y brazo de plata el que hacía que el público se enamorara, el que tenía esa capacidad, que nos enseña, de conectar con las personas en el ring de

una manera que trasciende los golpes y las llaves y se convierte en algo más parecido a una conversación. Su debut en la lucha libre profesional ocurrió en los años 80 siguiendo los pasos de sus hermanos mayores. Empezó en la NWA, la National Wrestling Alliance, que en México operaba a través de diferentes promotoras, [música] incluyendo la que tenía su base de operaciones en el toreo de Cuatro Caminos.

Y en ese circuito, los brazos construyeron su reputación como una de las ternas técnicas más completas del país. Grábate este detalle porque va a ser importante más adelante. En los años del toreo de Cuatro Caminos, la lucha libre mexicana tenía una estructura de dos grandes empresas que competían entre sí, la UA, donde los brazos desarrollaron buena parte de su carrera en esos años, y la EML, que después se convertiría en el CML.

Esa competencia entre empresas fue uno de los elementos que definió el ambiente económico de los luchadores de esa generación. Había trabajo, había demanda, había arenas llenas, pero los contratos que firmaban los luchadores de ese periodo raramente reflejaban de manera justa la parte que les correspondía del negocio que generaban.

Los brazos se enfrentaron contra algunos de los equipos más importantes de su época, los infernales, comandados por satánico MS1 y pirata Morgan, los Misioneros de la Muerte, el trío de Ringo Mendoza, Kiss y Rayo de Jalisco Junior. y también hicieron apariciones internacionales, incluyendo presentaciones para la NWA Hollywood Wrestling en Los Ángeles en 1981, siendo de los primeros luchadores mexicanos de su generación en llevar el estilo nacional al mercado americano.

Escucha esto. En una función en Japón, la familia completa de los brazos se enfrentó entre sí en una lucha de relevos australianos, los Alvarado contra los Alvarado. Ese tipo de evento habla de la dimensión que había alcanzado el apellido artístico de la familia. No era solo una terna de luchadores, era una marca suficientemente grande para que su rivalidad interna fuera un evento por sí mismo.

Aquí viene la primera revelación que te prometí. El 21 de octubre de 1988, Monterrey, Nuevo León, la plaza de toros de Monterrey. No la Arena México, no el toreo. La plaza de toros, adaptada para recibir a miles de aficionados para la lucha más importante que los brazos habían peleado hasta ese momento. El cartel de esa noche ponía sobre la lona dos de las familias más poderosas de la lucha libre mexicana.

Los brazos técnicos queridos por el público defensores de sus máscaras durante años de carrera y los villanos, la dinastía de rudos encabezada por el Dr. Alfonso con sus hijos villano primero, villano tercero, villano cuarto y villano quinto construyendo uno de los equipos más temidos del pancracio mexicano. La puesta era total.

Los brazos ponían sus tres máscaras sobre la lona. Los villanos ponían las suyas. El ganador se llevaba la identidad del perdedor y en la lucha libre mexicana. Eso no es una frase, es literalmente lo que ocurre. El perdedor se quita la máscara frente al público y revela su rostro, su nombre real, y en el proceso pierde el personaje que lo definía ante el mundo.

Los brazos perdieron esa noche. Las máscaras que habían construido durante años de carrera quedaron en manos de los villanos. brazo de oro. El brazo y brazo de plata se quitaron las máscaras frente [música] al público de Monterrey y se convirtieron en ese momento en Jesús Alvarado, Juan Alvarado y José Luis Alvarado.

Nombres reales que el mundo no tenía razón de conocer antes y que ahora eran todo lo que les quedaba. Piensa en lo que ese momento significa dentro de la cultura [música] de la lucha libre mexicana. Ya lo discutimos en el expediente de Fabián el Gitano. La pérdida de la máscara no es solo la derrota en una pelea, es la pérdida de la identidad construida durante años.

Es el fin de una era y el inicio de algo que todavía no tiene forma clara. Y para los brazos que habían construido su carrera entera detrás de esas máscaras, la derrota de Monterrey era el final de la primera versión de sus vidas profesionales. Pero lo que pasó después [música] con José Luis es lo que hace su historia diferente a la de la mayoría de los luchadores que pierden [música] la máscara y desaparecen lentamente de las carteleras principales.

Lo que pasó después fue Super Porky. [música] Grábate el origen del apodo porque es una de las historias más reveladoras sobre quién era este hombre. Después de perder la máscara, José Luis Alvarado comenzó a trabajar en la EML, que para entonces estaba en proceso de convertirse en el CMLL. Y en una función, durante un clavado hacia el exterior del ring, uno de esos vuelos que [música] los luchadores de su estilo ejecutaban para asombro del público, el [música] comentarista de la empresa, el Dr.

Alfonso Morales, gritó al micrófono con esa forma que tenía de capturar un momento. S super Porky. La referencia al personaje de los Lunyoney Tons era obvia. José Luis Alvarado, que para entonces ya había subido considerablemente de peso y cuya figura no era la de un atleta convencional, se convirtió en el instante en que Morales dijo esas dos palabras en algo nuevo y distinto y lo más revelador.

José Luis escuchó el apodo, buscó a Morales después de la función y le preguntó si podía usarlo. [música] Quería ese nombre. lo vio inmediatamente, no como un insulto, sino como una oportunidad, [música] como el personaje que necesitaba construir para la segunda etapa de su carrera, la actitud [música] de quien tiene el carisma suficiente para convertir lo que podría ser una burla en un trono.

Read More