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Las GUERRILLAS COLOMBIANAS: Historia de las FARC, ELN y M-19

De todas las guerrillas de la América Hispana, ha sido la guerrilla colombiana la única que se niega a morir. La FARC, el ELN y el M19. Grupos guerrilleros de donde han salido incluso presidentes de la República, son los protagonistas de una historia inédita de poder, violencia, intrigas revolucionarias, narcotráfico y muchas polémicas más.

No te pierdas conmigo la verdadera historia de las guerrillas colombianas. Les habla Reinaldo José Carrillo Vilchez. Esto es La Nueva Enciclopedia y les invito a que nos den un gran apoyo dándole me gusta a este video, dejando sus comentarios que siempre los leemos todos, dándole a la campana para las notificaciones, por supuesto, suscribiéndose al canal y compartiéndolo con todos sus conocidos en redes sociales, en WhatsApp y en cualquier espacio.

Sin más nada que agregar, empecemos con la historia de hoy.  Para entender por qué Colombia fue tierra fértil para las guerrillas modernas, hay que retroceder mucho antes de que existiera la primera de ellas. Desde su independencia en 1810, Colombia fue una nación fracturada por un duelo ininterrumpido entre dos visiones del país, la liberal y la conservadora, que no eran nada más partidos políticos, eran identidades enteras grupales que se dividían en familias, regiones, creencias,  negocios y mucho más. Ese duelo durante el siglo XIX,

nunca resuelto con votos, produjo en Colombia nueve guerras civiles, siendo la última y la más devastadora la llamada Guerra de los 1000 días. Librada entre 1899 y 1902 con un saldo estimado de 100,000 muertos. Tras esa guerra, los conservadores consolidan una hegemonía política en el país de 30 años que reposaba a su vez sobre una estructura agraria profundamente jerarquizada, con grandes extensiones de tierra concentradas y administradas por  pocas familias, con un amplio campesinado que no era propietario de

prácticamente nada y que virtualmente carecía de acceso a las instituciones y prerrogativas amparadas por el Estado, a la par que el llamado Estado colombiano  no tenía presencia real en vastas regiones de toda Colombia. Prueba de esta realidad se da en 1928. En las plantaciones bananeras del Magdalena, los trabajadores de la United Fruit Company se declaran en huelga exigiendo condiciones laborales dignas.

Y la respuesta del gobierno conservador de Colombia fue mandar al ejército, pero a petición de la multinacional estadounidense.  Reprimiendo esa protesta, nadie sabe con certeza cuántos murieron en lo que se conoce como la masacre de las bananeras. Lo que sí es cierto es que la denuncia de esa masacre ante el Congreso colombiano lanzó la carrera política de un joven abogado bogotano de  origen humilde llamado Jorge Elier Gaitán, quien en los años siguientes se va a convertir en el líder popular más aclamado que Colombia

había tenido hasta entonces. Para la segunda mitad de los años 40, Gaitán era el candidato predilecto del Partido Liberal para las elecciones de 1950 y sobre todo representaba una tercera vía por encima de los dos partidos y las oligarquías tradicionales colombianas. El 9 de abril de 1948, hacia la 1:05 de la tarde, Gaitán sale de su oficina en el edificio Agustín Nieto en la carrera séptima con calle 14  en el centro de Bogotá.

Un hombre se le acerca y dispara a quemarropa. Gaitán recibe tres impactos de bala.  y fallece minutos después. El asesino Juan Roa Sierra fue linchado por la multitud antes de ser interrogado, mientras que el autor intelectual del magnicidio nunca ha sido determinado. Lo que le siguió este hecho fue conocido en la historia mundial como el bogotazo, protestas, revueltas y disturbios que redujeron el centro de Bogotá a cenizas y que se propagaron luego por todo el país.

Se incendiaron edificios públicos, se destituyeron alcaldes y se formaron juntas revolucionarias. Fue también el inicio de lo que los colombianos llaman simplemente, como abro comillas, la violencia, un periodo de violencia que se va a extender por más de una década, dejando entre 200 y 300,000 muertos causados directamente por el conflicto.

En ese caldo de cultivo, campesinos liberales y comunistas comienzan a organizarse en las llamadas guerrillas de autodefensa a lo largo del campo colombiano. Vale decir que la guerrilla como fenómeno y método de guerra que nace más bien en España desde al menos el siglo XVIII, aunque relacionado, no es el equivalente al término moderno de guerrilla que se ha asociado más bien a los grupos armados de tendencia socialista de izquierda o entre otras que se han formado en la América Hispana. Regresando del paréntesis,

estas guerrillas de autodefensa que se forman en el campo no eran todavía guerrillas ideológicas o políticas como se entienden después. eran comunidades que se armaban fundamentalmente en defensa, como lo dice la palabra, porque el Estado no las iba a proteger de las diversas amenazas que podían llegar a tener, tanto desde sus patronos como de otros grupos políticos.

Pero entre 1953 o 1957, durante el mandato del general Gustavo Rojas Pinilla, algunos de estos grupos de autodefensa terminan entregando las armas y se van reduciendo considerablemente  en un proceso que comparado con la década de violencia anterior avanzaba de manera efectiva como parte de la política del general Rojas Pinilla  en la pacificación del país.

Aún así, distintos grupos de estos van a seguir armados desobedeciendo al gobierno y tan tenaces como en los primeros años. Para 1957, el llamado Frente Nacional, un pacto entre los partidos y élites tradicionales colombianas para quitarle el apoyo a Rojas Pinilla y forzarlo a la renuncia, acuerdan turnarse la presidencia de la República cuando esta renuncia es consumada, instaurándose tras la renuncia de Pinilla, un sistema bipartidista en Colombia.

Para esta élite con este nuevo pacto político, la violencia había terminado  y la paz llegaba a Colombia. Pero con ella llega también un sistema político cerrado herméticamente a cualquier fuerza por fuera del bipartidismo. Frente al argumento de que era imposible competir por las vías legales y del voto en un sistema que, según ellos, seguía dominado por un pequeño grupo, distintos grupos de la política colombiana empiezan a ver la organización guerrillera nuevamente como un camino para hacerse del poder. Fue el contexto

en el que los grupos guerrilleros ya existentes, que aunque eran pocos se mantenían de pie y otros grupos políticos en Colombia, empiezan a renacer sus actividades dentro del marco de la organización de guerrillas.  Así que con el nuevo estatus qu imperaba en Colombia, en plena guerra fría, con la revolución cubana de 1959 como el faro ideológico para la izquierda hispanoamericana, el surgimiento de grupos guerrilleros en varios países de la región y el ejemplo de figuras casi mitológicas como el cheegue vara se dan las condiciones para

que aquellas llamadas autodefensas campesinas del campo colombiano se fueran transformando en algo distinto, en organizaciones guerrilleras con un programa político con estructura militar y con vocación al poder. En la cordillera de Tolima, en una vereda remota llamada Marquet Italia, vivió una comunidad de campesinos sin tierra, muchos de ellos exguerrilleros liberales que no entregaron las armas bajo rojinilla y quienes se organizaban en torno al liderazgo de un hombre llamado Pedro Antonio Marín, apodado también

como tiro fijo por la gran puntería que tenía con el fusil y que también era conocido como Manuel Marulanda Vélez, un pseudónimo de guerra que tomó de un líder sindical que había sido asesinado. Marquetalia era una de las llamadas repúblicas independientes que habían florecido en las zonas más aisladas y abandonadas del campo colombiano en los años 50.

Pequeñas comunidades de campesinos, liberales, comunistas y otros marginados que nunca se habían integrado con el Estado. El senador conservador Álvaro Gómez Hurtado había denunciado estas comunidades en el Congreso como unas amenazas al orden nacional y el gobierno del entonces presidente Guillermo León Valencia decide actuar.

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