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El CAMPEÓN más CUESTIONADO del BOXEO | Canelo Álvarez

 Un niño pelirrojo lleno de pecas ayuda a su padre con el negocio familiar vender paletas de hielo. Se sube a los camiones en movimiento y recorre el pasillo ofreciendo una tras otra a cambio de unas cuantas  monedas. Cuando regresa a casa lo esperan sus siete hermanos mayores, seis de ellos hombres, y a todos los ve practicando boxeo.

 La chispa la encendió el mayor Rigoberto, que soñaba con ser como su ídolo, Julio César Chávez, el gran campeón mexicano y uno de los mejores boxeadores de la historia. Pero también estaba la vida en la colonia. Si alguien te molestaba,  más valía saber defenderte. Así el boxeo terminó convirtiéndose en la cultura de la casa y marcó el destino del más pequeño, Saúl Álvarez.

Beltless for first time in 10 years, Canelo Alvarez gracious in defeat | NEWS10 ABC

 En la escuela lo molestan por ser pelirrojo y pecoso. Rigoberto, a quien Saúl admira, le dice que si lo hacen batallar, aprenda a usar las manos. Y este le hace caso. Al poco tiempo ya están derribando a niños mucho más grandes. En la escuela no saben qué hacer con él más que expulsarlo una y otra vez.

 Cuando tiene 8 años ve a Rigo irse a Tijuana para intentar convertirse en boxeador profesional. Desde ese momento lo tiene claro. Quiere ser como su hermano y como Julio César Chávez. En Tijuana las cosas no salen como Rigo esperaba y termina regresando a casa. En la entrada lo espera  Saúl. No lo abraza ni lo saluda.

 Lo primero que hace es pedirle los guantes. Rigo se ríe y se los da. Al segundo, Saúl desaparece. 10 minutos después vuelve con todos sus amigos listos para boxear. Rigo lo observa y se da cuenta de que sabe tirar golpes y moverse bien sin haber tomado ni una sola clase, quizás de tanto ver a sus hermanos hacerlo. Entonces se le acerca y le pregunta, “¿De verdad quieres ser boxeador?” Saúl responde sin titubear, “Sí, quiero ser como tú.

” Rigo sonríe y le dice, “Quiero que vengas todos los días a entrenar, pero no vas a ser como yo, vas a ser mucho mejor.” Empiezan entrenando en la cochera de Rigo y desde el primer día Saúl se clava. No quiere otra cosa más que entrenar y mejorar. Su mamá lo ve tan comprometido que empieza a creer que con ese nivel de disciplina puede llegar lejos.

 Le dice que todo lo que sueña puede ser suyo, incluso ser campeón del mundo, pero solo si no afloja. Desde niño, Saúl tiene un claro ejemplo de que nada se consigue sin trabajar duro. Su papá se la pasa vendiendo paletas para llevar dinero a la casa y a veces el propio Saúl lo acompaña. Su mamá no cree en la suerte.  le repite que si quiere lograr algo tiene que esforzarse todos los días y su hermano Rigo le muestra que no hay que conformarse con lo que hay, que se puede aspirar  a más.

 Hoy ya como adulto el propio Canelo dice que gran parte de su éxito se lo debe a eso, al ejemplo que vio en casa y a la ética de trabajo que le inculcaron desde siempre. Al poco tiempo, Rigo se da cuenta de que Saú está aprendiendo demasiado rápido y que lo que él puede enseñarle ya no es suficiente. Decide que necesita un entrenador de verdad.

 Para conseguirlo, lleva a su hermanito a una pelea Mateur con la esperanza de que alguien lo note. Ahí está José Chepo Reinoso. Vea Saul y lo primero que piensa es que es demasiado chico. Su rival se ve más grande, más fuerte. Todo indica que lo van a barrer, pero Rigo le pide que no se adelante, que mejor vea la pelea. En el segundo round, Saúl noquea a su oponente.

 Chepo se queda sorprendido. Ese mismo día decide entrenarlo. Hasta hoy, Chepo sigue siendo su entrenador junto con su hijo Eddie. De hecho, fue el propio Chepo quien le puso su famoso apodo. Lo vio pelirrojo con el cabello color canela y empezó a llamarlo canelito.  Pero claro que no pasó mucho antes de que ese diminutivo se quedara corto y  se convirtiera simplemente en Canelo.

 Bajo la guía de Chepo, Canelo empieza a pulir su técnica. A los 13 gana la medalla de plata en el Campeonato Nacional Juvenil de México y después la de oro. A partir de ahí encadena victoria tras victoria. Acumula 44 peleas ganadas, 12 por knockout y solo dos derrotas. Con el tiempo ya nadie quiere subirse al ring con él, es demasiado fuerte y apenas tiene 15 años.

Chepo intenta conseguirle rivales, pero nadie acepta. Entiende que ya no hay nada más que hacer en la Liga Mateur. Canelo tiene que dar el siguiente paso, volverse profesional. Habla con sus papás. Ellos dudan, su hijo todavía es muy chico, pero al final aceptan. Ahora, para entender todo lo que Canelo va a lograr más adelante, vale la pena saber algo básico del boxeo.

 Las categorías por peso se usan para que los peleadores enfrenten a rivales de tamaño parecido. No es lo mismo enfrentarte a alguien de tu tamaño que a uno que te lleva 20 kg. Cada división tiene un límite y subir o bajar puede cambiar por completo el tipo de pelea. Aunque hay muchas divisiones, las más conocidas son cinco: peso ligero, welter, mediano, semipesado y pesado.

 Canelo empieza en peso welter, una de las divisiones más ligeras. Con los años va a ir subiendo, pero lo que en un inicio parecía una señal de ambición,  después se convertirá en una de sus mayores críticas, que muchas de sus victorias en realidad fueron contra peleadores más pequeños. ¿Y qué tan cierto es esto? Lo veremos más adelante.

 Su debut profesional llega el 29 de octubre de 2005 con solo 15 años. Se enfrenta a Abraham González y aunque González no se rinde, el referee lo ve tan lastimado que decide detener la pelea para evitar que pase a más. Canelo gana por knockout técnico. Ya que estamos en esto, vale la pena explicar algo más. En el boxeo hay varias formas de ganar.

 Una es justo esa, el knockout  técnico, cuando el referie o el entrenador detiene la pelea porque seguir sería demasiado riesgoso. Otra es el knockout directo cuando uno de los dos cae al piso y no logra levantarse antes de que el referee cuente hasta 10. Esta es la forma más contundente  de ganar porque ahí no hay duda de quién fue el mejor.

 Pero no todas las peleas terminan así. Cuando se llega al último round, la victoria se define por la decisión de los jueces, es decir, por puntos. Y ahí empiezan las polémicas, que si los jueces estaban vendidos, que si la organización presionó para que ganara el peleador que más boletos vendió o que si las tarjetas ya estaban  decididas desde antes.

 Y nuevamente esta es otra de las grandes críticas hacia Canelo. Varias de sus peleas más importantes terminaron con decisiones que muchos consideran demasiado convenientes. Después de esa primera victoria, Canelo entiende que su futuro puede estar en el boxeo.  Decide apostarlo todo, deja la escuela y se enfoca por completo en entrenar.

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