Documentando come papa luch. 14 de octubre de 1978. Las puertas de la capilla Sixtina se vuelven a cerrar para un cónclave tras la repentina muerte de Juan Pablo I. Tan solo 33 días después de su elección. El cardenal polaco Carol Gotila deja Cracovia y viaja de nuevo a Roma. Hay que elegir a un nuevo papa. Tras tr días de votaciones, el purpurado polaco se convertía en Juan Pablo II, siendo el primer papaano no italiano en más de cuatro siglos.
Termina el cónclave y de un momento a otro fumata blanca, abemus papam Carol Voitila. La gente se preguntaba, “¿Pero ese es africano?” Yo grité bien, “Carolitila era él. Casi me dio un infarto de la alegría.” Desde el mismo momento en el que apareció, tuvimos la sensación de que algo nuevo estaba apareciendo.
: 400"> No solo porque era un hombre guapo, era un hombre de 58 años. Se vio inmediatamente que tenía un enorme carisma. El nuevo Papa había sido hasta entonces un desconocido fuera de su Polonia natal. Su vida tampoco fue fácil. Trabajó picando piedra en una cantera y después en una fábrica. Su paso por el seminario, además fue en secreto.

Nuestra experiencia, experiencia de un operario en stesso tempo de un seminarista clandestino. Mi rimasta per tutta la vita nella fabbrica per fare il mio turno 8 ore di giorno o di notte. Ho portata con alcuni libri, i miei coleghi dire operai sono meravigliato, ma venía de un país que había vivido primero la la terrible invasión nazi y muchísimos años, muchos años de un régimen comunista ateo, beligerante con la iglesia y Eso fue ya una novedad enorme.
Y luego él efectivamente rompía muchos el esquema hierático sumamente distante de la gente. Un modelo revolucionario de Papa al que la Santa Sede estaba acostumbrada. Y si no, miren estas imágenes. El pontífice era aficionado a la poesía. Le gustaba ir al campo y hacer deporte. De ahí que llegasen a apodarlo. El atleta de Dios.
era un hombre que había estado entre actores y actrices, jóvenes, muchachos y muchachas, iba de excursión, si va en canoa, eh si va a esquiar y aquí inmediatamente empezó a hacer de alguna manera lo mismo. Tanto es así que en sus casi 27 años como papa se escapó del Vaticano para esquiar hasta en más de 100 ocasiones.
Lo solía hacer los martes, en su día libre de la semana, de incógnito y en un coche anónimo, se iba a unos 200 km de Roma. pequeñas escapadas que compaginaba con sus largas visitas internacionales por las que se ganó el sobrenombre del papa viajero, como le llamaban, el globe trotter del mundo, porque visitó durante esos 104 viajes que realizó, pues visitó prácticamente el continente africano entero, el continente latinoamericano entero, eh muchos países de Asia y, por supuesto, prácticamente todos los países de de Europa. Pero más allá de ser
peregrino en el mundo entero, su carisma y cercanía calaron también en los pasillos del Vaticano. Todo aquel que pasó por su lado, desde sus colaboradores hasta los trabajadores, compartían la misma impresión. Cada vez que entraba en el ascensor y teníamos que acompañarle, siempre preguntaba por la familia, ¿cómo están? ¿Todos bien? Y poco a poco, con el servicio que hacía, tuve la suerte de ir hasta una misa por la mañana en su apartamento con mis hijos, mi mujer y mi madre.
Puedo decir que él me trató como a un hijo y yo lo veía como a un padre. Él tenía tiempo para preguntarme cómo estaba, si iba bien en casa con mi mujer. Habló hasta tres veces con ella y a día de hoy todavía no sé qué le dijo. Siempre que le pregunto me dice, “No es asunto tuyo.” La frescura en su estilo y la normalidad de sus palabras.
rompieron los moldes del concepto de papa de su tiempo, un legado que 20 años después sigue vigente. Guárdalos en tu nombre a los que
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