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¿Pati Chapoy contra MasterChef 24/7? La crítica que incendió la cocina de TV Azteca

La polémica volvió a sentarse a la mesa de MasterChef México 24/7, pero esta vez no llegó en forma de platillo mal ejecutado, salsa cortada o eliminación inesperada. El nuevo ingrediente explosivo fue Pati Chapoy, una de las figuras más influyentes y temidas del periodismo de espectáculos en México, quien lanzó comentarios severos contra el comportamiento de algunos participantes y contra la forma en que el reality está manejando la disciplina dentro de la cocina.

El video titulado “Pati Chapoy quiere destruir a Master Chef / MICHISMECITO” retomó una discusión que ya venía creciendo desde hace semanas: ¿MasterChef México 24/7 está apostando por la cocina o por el escándalo? La pregunta no es menor. El programa, que se presentó como una versión más intensa, expuesta y cercana al público, prometía abrir la puerta a todo lo que ocurre detrás de los retos, las emociones y la convivencia. Sin embargo, esa misma exposición también dejó al descubierto comportamientos que provocaron críticas de chefs, televidentes y conductores de la propia televisora.

El origen de esta tensión puede rastrearse al arranque del formato 24/7. TV Azteca anunció que Claudia Lizaldi regresaba a la conducción de MasterChef México para encabezar una temporada con un formato renovado, donde el público tendría acceso constante a lo que viven los participantes dentro y fuera de los retos culinarios. Según la propia televisora, la temporada fue confirmada para estrenarse el 17 de mayo de 2026 y buscaba mostrar el proceso completo: frustraciones, risas, lágrimas, convivencia y presión diaria dentro de la competencia.

En teoría, la idea sonaba poderosa: convertir la cocina en una experiencia de observación total, donde los espectadores no solo vieran el resultado final, sino también el camino emocional y humano que conduce a cada platillo. Pero en la práctica, el formato abrió una puerta complicada. Cuando todo se ve, también se ven los errores. Cuando todo se transmite, también quedan grabados los momentos incómodos. Y cuando el reality vive de la exposición permanente, cualquier acto de indisciplina puede transformarse en un incendio mediático.

Ahí apareció el caso de Lancer, identificado en reportes como Bruno Alonso Bautista Quintero. El participante se volvió foco de críticas después de ser captado subido en una estación de cocina, un espacio destinado a la preparación de alimentos. La escena fue señalada por los jueces como una falta grave de respeto e higiene. Radio Fórmula reportó que el episodio generó un fuerte regaño por parte de los chefs Zahie Téllez, Poncho Cadena y Adrián Herrera, y que Lancer recibió el primer mandil negro de la temporada como sanción.

La molestia no quedó solo dentro del programa. En Ventaneando, Pati Chapoy reaccionó con dureza y cuestionó la selección de algunos participantes. Su comentario más comentado apuntó a que no imaginaba que se hubiera elegido a tantos jóvenes que, según su opinión, no tenían lugar en MasterChef. También pidió que los participantes maleducados fueran expulsados, una frase que rápidamente circuló en redes y fue retomada por medios de espectáculos.

La fuerza de las palabras de Chapoy no sorprendió a quienes conocen su estilo. Durante décadas, la conductora ha construido una carrera basada en opiniones directas, preguntas incómodas y una postura editorial que rara vez intenta suavizar sus juicios. Pero esta vez había un elemento diferente: no estaba criticando a una figura ajena a su entorno televisivo, sino a un programa de TV Azteca, la misma casa donde ella se convirtió en un rostro histórico de los espectáculos.

Por eso la polémica creció tan rápido. No se trató únicamente de una conductora comentando un reality. Para muchos televidentes, la escena reflejó una fractura dentro de la narrativa del propio canal: mientras MasterChef México 24/7 intenta vender cercanía, entretenimiento y drama en tiempo real, una de sus comunicadoras más reconocidas advierte que el programa podría estar perdiendo disciplina, respeto y sentido culinario.

La crítica de Chapoy volvió a tomar fuerza el 25 de junio de 2026, cuando, según Tribuna, arremetió nuevamente contra la producción durante una emisión de Ventaneando. En esa ocasión, su molestia apuntó a lo que consideraba permisividad con los participantes, especialmente después de un episodio descrito como autosabotaje dentro de un reto. Para Chapoy, si los concursantes no cumplen con lo mínimo exigido por la competencia, la respuesta debería ser más firme.

Ese señalamiento toca el corazón del debate. MasterChef no es cualquier reality. Aunque tiene drama, edición televisiva, rivalidades y momentos emocionales, su identidad siempre ha estado ligada al respeto por la cocina. Las estaciones de trabajo, los ingredientes, la higiene y la disciplina no son simples decorados: forman parte del lenguaje del programa. Cuando un participante cruza ciertos límites, el público no lo interpreta solo como una travesura, sino como una falta al espíritu de la competencia.

La pregunta es si el formato 24/7 está empujando a los participantes a actuar más como personajes de reality permanente que como aspirantes a cocineros. Esa es una tensión conocida en la televisión contemporánea. Los programas buscan viralidad, clips cortos, momentos explosivos y conversaciones en redes. Pero cuando el ruido supera al contenido central, el riesgo es que la audiencia deje de hablar de los platillos y empiece a hablar únicamente del conflicto.

En este caso, las críticas de Chapoy funcionan como un espejo incómodo. Puede que su tono haya sido duro, incluso excesivo para algunos espectadores. Sin embargo, también puso sobre la mesa una preocupación real: si MasterChef permite que la convivencia, el show y la indisciplina dominen el relato, podría terminar debilitando la credibilidad que ha construido durante años como competencia culinaria.

Del otro lado, también existe una defensa posible del formato. La televisión actual ya no se consume como antes. El público quiere ver lo que ocurre detrás de cámaras, conocer la personalidad de los concursantes, opinar en tiempo real y sentirse parte de la historia. MasterChef 24/7 no nació solo para mostrar recetas; nació para mostrar convivencia, presión psicológica, errores humanos y momentos que antes quedaban fuera de la edición principal. En ese sentido, el caos también puede ser parte del producto.

Pero hay una línea delicada entre mostrar humanidad y normalizar el desorden. Un participante que llora por presión genera empatía. Un concursante que se equivoca en una receta puede despertar ternura o frustración. Pero una conducta que compromete higiene o respeto dentro de una cocina profesional toca un punto más sensible. Ahí la audiencia suele ser menos tolerante, porque entiende que cocinar no es solo creatividad: también es responsabilidad.

Por eso el caso Lancer se convirtió en símbolo. No fue solo un momento aislado; fue la escena que permitió a muchos espectadores expresar lo que ya venían sintiendo sobre el nuevo formato. Algunos creen que MasterChef México 24/7 se volvió más entretenido precisamente porque muestra los defectos de sus participantes. Otros consideran que el programa está cayendo en una fórmula de escándalo fácil, donde la cocina queda relegada por pleitos, actitudes inmaduras y decisiones polémicas.

Pati Chapoy, con su intervención, terminó dándole voz a uno de esos bandos. Sus palabras sonaron como una exigencia de autoridad: menos permisividad, más reglas y más respeto por el espacio culinario. No obstante, también desataron críticas contra ella. En redes, según reportó Tribuna, hubo quienes le dieron la razón, pero también quienes cuestionaron su postura y sugirieron que debería ocuparse de otros problemas televisivos.

Ese choque de opiniones demuestra que el tema va más allá de MasterChef. Habla de cómo ha cambiado el entretenimiento. Antes, un reality podía controlar mejor su imagen mediante edición, selección de escenas y narrativa semanal. Ahora, con formatos extendidos y contenido permanente, los errores se multiplican y la audiencia se convierte en juez instantáneo. Lo que antes podía quedarse como una anécdota interna, hoy se vuelve tendencia, clip, crítica y debate.

También es importante señalar que el título del video de MICHISMECITO usa una frase provocadora: “Pati Chapoy quiere destruir a Master Chef”. Esa formulación pertenece al terreno del comentario de espectáculos, donde los encabezados suelen dramatizar el conflicto para captar atención. Con los datos disponibles, lo más prudente no es afirmar que Chapoy quiera destruir el programa, sino entender que sus críticas han sido interpretadas por algunos como un ataque fuerte contra el reality y su producción.

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