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RAMÓN RAMÍREZ: la LEYENDA de CHIVAS que la MAFIA del fútbol HUNDIÓ en SILENCIO

Pero su talento llamó la atención de varios equipos de primera división. Según [música] se ha contado, tanto Cruz Azul como Monterrey mostraron interés en él. Sin embargo, el club que finalmente lo fichó fue Santos Laguna de Torreón, un equipo que a finales de los años 80 y mediados de los 90 pasaba [música] por una crisis futbolística, luchando para no descender de categoría y que vio en este joven Nayarita una pieza que podía ayudarles.

Detente un momento y piensa en la situación. Santos Laguna en ese momento no era el club ambicioso y competitivo que muchos aficionados conocen en otras etapas de su historia. [música] era un equipo en problemas luchando contra el descenso. Y fue precisamente ese contexto de necesidad el que abrió la puerta para que un joven de 19 o 20 años proveniente de la Segunda División de un estado sin tradición futbolística llegara a debutar en la máxima categoría del fútbol mexicano.

El 28 de septiembre de 1990, Ramón Ramírez debutó con la casaca de Santos Laguna en el estadio Olímpico Universitario. Tenía 20 años. Y rápidamente escucha esto, se convirtió en un prospecto con un techo altísimo, según describen las crónicas de la época, [música] tan alto que ese mismo potencial lo llevó poco tiempo después a su primera convocatoria con la selección nacional de México en 1991.

Pero el camino de Ramón Ramírez hacia la consolidación no fue lineal. Y aquí viene algo que probablemente no sabías. En la temporada 91 hasta 92, enfrentando justamente al club América, Ramírez sufrió lo que las crónicas describen como una artera entrada del jugador americanista Carlos Carrillo. Esa entrada lo alejó de las canchas durante 9 meses completos.

Piensa en eso un [música] momento. El primer gran golpe en la carrera de Ramón Ramírez, el primer momento donde su futuro como futbolista de élite estuvo en duda, vino precisamente de un jugador del América. Años antes de que su nombre quedara ligado para siempre a una polémica relación con ese club, ya existía este antecedente, [música] una lesión grave provocada en un partido contra las Águilas que lo dejó fuera 9 meses.

Detente y piensa en lo que significa para un futbolista de 22 años recibir una lesión de esa magnitud, precisamente contra el equipo que años después se convertiría en el centro de [música] la controversia más grande de su carrera. 9 meses es mucho tiempo en la carrera de cualquier deportista. Es tiempo de rehabilitación, de incertidumbre, de preguntarse si el cuerpo volverá a responder igual, de ver como otros compañeros [música] mientras tanto, ganan minutos, consolidan posiciones y avanzan en sus propias carreras. Para un jugador joven, recién

llamado a la selección nacional, una lesión de 9 meses representa un riesgo real de que esa ventana de oportunidad se cierre para siempre. Pero en una demostración de disciplina y resiliencia que sus propios compañeros [música] y entrenadores destacarían después, Ramón Ramírez volvió y volvió [música] justo a tiempo para alcanzar el momento más importante de su carrera hasta ese punto, ser convocado para representar a México en la Copa del Mundo de Estados Unidos. 1994.

[música] Ese mundial, sin embargo, fue en sus propias palabras agridulce. Ramírez solo disputó [música] dos partidos, contra Noruega y contra Bulgaria. Llegaba con expectativas altas, [música] esperando tener mayor participación. Y el ambiente alrededor del torneo, jugado en un país donde la cultura [música] futbolística todavía era incipiente, también fue distinto a lo que él esperaba.

Aún así, ese mundial terminaría siendo, sin que él lo supiera todavía, la plataforma que cambiaría el resto de su carrera. Sobre ese torneo, el propio Ramírez recordaría después. El primer gran reto era calificar y lo hicimos, pero no sé si al mismo tiempo nos relajamos [música] o confiamos porque sentíamos que Bulgaria ya no era tan poderoso como los rivales de grupo y que eventualmente íbamos a pasar.

Nos vimos sorprendidos. [música] Esa reflexión hecha después muestra a un jugador capaz de analizar con honestidad los propios errores de su selección, sin excusas fáciles, algo que se repetiría, como veremos, en la forma en que también analizaría décadas después los momentos más difíciles de su carrera a nivel de clubes.

que ese mismo año, en el verano de 1994, ocurrió el movimiento que definiría la identidad futbolística de Ramón Ramírez para el resto de su [música] vida. Fue transferido del Santos Laguna al Club Deportivo Guadalajara, las Chivas, [música] y este no fue un traspaso cualquiera, fue un intercambio. A cambio de Ramírez, el Santos recibió al experimentado mediocampista Benjamín Galindo, así como a Everaldo Vejines y a Juan José Balcázar.

Detente y procesa esto. Para conseguir a Ramón Ramírez, las Chivas tuvieron que entregar a Benjamín Galindo, un jugador con muchísima trayectoria y reconocimiento dentro del fútbol mexicano. Es decir, desde el primer momento la dirigencia rojiblanca dejó claro, con hechos, no con palabras, cuánto valoraban a este jugador de 24 años proveniente de Torreón.

Piensa en la dimensión de ese intercambio desde la perspectiva de Santos Laguna. Benjamín Galindo no era un jugador cualquiera, era una de las figuras más reconocidas del fútbol mexicano de esa época. [música] Alguien que había representado a la selección nacional en múltiples ocasiones y que llegaba a Torreón con un prestigio acumulado durante años.

que las Chivas estuvieran dispuestas a entregar a un jugador de ese calibre junto con otros dos elementos adicionales para quedarse con un mediocampista de 24 años que apenas estaba consolidándose. Habla del nivel de proyección que la directiva rojiblanca veía en Ramón Ramírez. No lo veían como un jugador más para rotar en el plantel.

Lo veían como una pieza central de su proyecto a futuro [música] y la afición de Guadalajara respondió de inmediato. Según las crónicas de la época, Ramón Ramírez tuvo gran aceptación por parte de la afición rojiblanca desde el primer momento hasta convertirse con el tiempo en figura y posteriormente en leyenda del equipo. Esta es la primera revelación que te prometí.

[música] Cómo este muchacho de Tepic se convirtió en el alma del rebaño sagrado y para entenderlo necesitas conocer el contexto del proyecto en el que Ramírez se integró. La promotora deportiva Guadalajara en 1994 estaba construyendo lo que con el tiempo se conocería popularmente como las Super Chivas, un equipo cargado de jugadores mexicanos de altísimo nivel con la ambición de devolverle al Guadalajara los títulos que la afición llevaba años esperando.

Y aquí necesitas entender algo fundamental sobre la identidad del Club Deportivo Guadalajara, algo que es clave para comprender por qué todo lo que vino después tuvo el impacto [música] que tuvo. Las Chivas, a diferencia de prácticamente cualquier otro equipo grande de México, han mantenido a lo largo de su historia una política de utilizar exclusivamente jugadores mexicanos.

Eso significa que para la afición rojib blanca, cada jugador de su plantel no es solo un [música] futbolista contratado, es en cierto sentido, un representante directo de la identidad nacional del club. Cuando un jugador como Ramón Ramírez se ganaba el cariño de esa afición, ese cariño tenía una capa adicional de significado.

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