Posted in

Thalía: Por ESTO Nunca Volvió a México… Lo Que CALLÓ 25 Años

A quizá tú también creciste en una casa donde una mujer tuvo que hacerse cargo de todo [música] después de que el hombre se fue. Quizá tú también escuchaste algo parecido. Tienes [música] que ser fuerte. No puedes depender de nadie. Y quizá tú también sabes lo [música] que esa frase hace cuando una madre la repite durante 20 años.

convierte a una hija en una guerrera, pero también [música] le quita el derecho a ser vulnerable, le quita el derecho a decir que no, le quita el [música] derecho a elegir. Yolanda matriculó a Talía en clases de ballet y piano en el Conservatorio Nacional de Música. La niña tenía 4 años cuando empezó su preparación artística. A los 10, [música] en 1981, ya era vocalista de un grupo infantil llamado Din Din.

La madre había visto algo en esa niña que las otras cuatro hijas [música] no tenían. carisma a una energía que llenaba cualquier espacio, una presencia que hacía imposible mirar a otro lado. Y Yolanda, [música] que tenía olfato para las oportunidades, entendió que esa niña era su boleto, no para salir de la pobreza, porque nunca fueron [música] pobres, para algo más grande, para construir un imperio.

[música] Pero mientras Yolanda construía el futuro de su hija menor, había alguien en esa familia que pagaba el precio. Alguien que fue borrada del proyecto [música] antes de que el proyecto empezara. Laura Zapata, la hermana [música] mayor, la hija del primer matrimonio, 15 años mayor que Talia, la misma [música] madre, distinto padre y un destino completamente diferente.

Laura ha contado su historia [música] muchas veces en muchas entrevistas con el dolor de quien sabe que nunca va a ser escuchada lo suficiente. Contó [música] que cuando su madre se casó con Ernesto Sodi, él no la quería. se lo hizo saber, se lo hizo sentir. Cuando [música] el padrastro estaba en la casa, Laura tenía que entrar por la puerta de la cocina, la puerta de servicio, para no incomodarlo.

Y [música] su madre, en lugar de defenderla, la mandó a vivir con su abuela, doña Eva Mangue. Laura tenía 3 años. [música] 3 años. y su madre la apartó de su lado. “No compartí [música] mucha vida con ella”, dijo Laura en una entrevista en 2018 hablando [música] de Yolanda. “Me hubiera gustado muchísimo más tener madre.

” Y en otra entrevista, años [música] antes, lo dijo de una forma que duele más. Viví una infancia y una adolescencia [música] y un principio de mi adultez como dislocada, como si mi cuerpo estuviera [música] aquí, pero mi mente quisiera estar allá. con su familia. [música] Guarda ese nombre, Laura Zapata, [música] porque su historia es el espejo oscuro de la historia de Talía.

La misma madre, el mismo [música] sistema. Pero mientras una hija fue elegida para brillar, [música] la otra fue apartada para que no estorbara. Y esa decisión no la tomó ningún ejecutivo de Televisa, no la tomó ningún productor, la tomó [música] la madre. Yolanda Miranda eligió. Eligió a [música] una hija sobre la otra y ese patrón, el de elegir por sus hijas sin preguntarles, es el que se repitió durante [música] 30 años.

Pero lo que la madre no calculó es que la hija apartada también iba a triunfar. Laura Zapata se convirtió en actriz, se convirtió en la villana más icónica de las telenovelas mexicanas, Rosa Salvaje, la [música] gata, Esmeralda, María Mercedes, donde compartió pantalla con su propia media hermana. [música] Y Laura nunca dejó de decir que fue ella, no su madre, quien le abrió las primeras puertas a Talía en la televisión, que fue ella quien la conectó con las personas correctas, que ella prácticamente le inventó [música] la carrera a su hermana menor y que nunca

en 40 años recibió el reconocimiento. Por eso, si hoy [música] le preguntas a Laura Zapata por Talía, te va a decir que ya no [música] se hablan, que la bloqueó, que ser familia no significa que se amen, se cuiden o se [música] respeten. Pero lo que no te va a decir, porque quizá ni ella lo ha procesado del todo, es que el día que su madre [música] la sacó de la casa, a los 3 años, Yolanda Miranda ya [música] estaba decidiendo quién iba a ser la estrella y quién iba a ser la sobra.

Y ahora la historia [música] llega al momento que cambió todo. 1986, Talía [música] tiene 15 años. Acaba de pasar de ser bailarina del coro del musical Vaselina [música] a integrante oficial de Timbiriche, el grupo juvenil más grande de México, [música] sustituyendo a Sasha Socol. Y quien firmó ese contrato [música] no fue ella, fue su madre.

Tú te acuerdas [música] de Timbiriche. Si tienes más de 50 años y creciste en México, te acuerdas [música] te acuerdas de los conciertos en el Auditorio Nacional. ¿Te acuerdas [música] de las canciones que cantabas con tus hijas? ¿Te acuerdas de esos chamaquitos que salían en la tele y que parecían tener el mundo a sus pies? Benny Ibarra, Paulina Rubio, Eric Rubín, Sasha Scol, Diego Shoning y de pronto una chica nueva con un mechón rubio, con una energía que hacía que los demás desaparecieran.

Talía 15 años. una sonrisa que no se apagaba. Y detrás de ella, en los camerinos, en las reuniones con los ejecutivos, en las negociaciones de contratos, [música] una mujer que no sonreía tanto. Su madre. Talía entró a Timbiriche en septiembre de 1986, [música] pero su camino hacia ese escenario empezó mucho antes o le empezó con un grupo infantil [música] llamado Pacman, que después cambió de nombre a Din Din.

Empezó en un festival de Televisa [música] llamado Juguemos a cantar, donde una niña de 13 años quedó en segundo lugar [música] cantando un tema que se llamaba Moderna niña del rock. Y ese segundo lugar [música] le abrió una puerta que cambiaría su vida. La pusieron como corista en el musical Vaselina, [música] la versión infantil de gris, protagonizada por los integrantes de [música] Timbiriche.

Tú te acuerdas de vaselina. ¿Te acuerdas de [música] esos muchachitos vestidos de cuero negro bailando en el escenario [música] del teatro insurgentes? ¿Te acuerdas porque tu hija te pidió que la llevaras? ¿O tú [música] misma fuiste una tarde de domingo y te sentaste en la butaca y viste [música] a esos chamaquitos y pensaste, “¡Qué talento!” Y entre [música] todos esos chamaquitos, en el fondo del escenario, había una niña bailando en el coro.

Una niña que nadie miraba todavía, [música] una niña con una energía que era imposible ignorar. [música] Esa era Talía. Talía antes de ser Talía. Esa niña pasó de corista a protagonista. [música] Le dieron el papel de Sandy D en vaselina y completó 500 representaciones del musical. 500. [música] Una niña de 13, 14 años subiendo al escenario 500 veces.

Y cada [música] una de esas 500 veces su madre estaba en algún lugar del teatro asegurándose [música] de que todo saliera perfecto. Cuando Sasha Socol dejó Timbiriche en septiembre del 86, los productores necesitaban un [música] reemplazo y ahí estaba Talia, lista, preparada, entrenada por años de ballet, piano, canto, [música] teatro, televisión.

A los 15 años ya tenía más experiencia profesional que muchos adultos y no fue casualidad, fue un plan en el plan de Yolanda Miranda. Pero hay algo que se cuenta poco [música] sobre la entrada de Talía a Timbiriche y es que no fue fácil. Los otros integrantes [música] llevaban años juntos, habían crecido juntos, eran una familia.

Read More