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VICTORIA RUFFO: 33 Años Sin Hablarle Mal Del Padre A Su Hijo… Y Lo Que Pasó Después Lo Cambia Todo

Y fue justo ahí, en lo más alto donde apareció el hombre que le iba a partir la vida en dos, un comediante, Eugenio Dervz. Con él vino una boda que media España y Media América vieron por [música] televisión y que según una de las dos versiones de esta historia nunca existió. Cura incluido. [música] Un cura que dice ni siquiera era cura.

Con él vino el hijo y con el hijo 30 años de guerra. Pero para, porque si voy directo a esa guerra no vas a entender nada. Para entender por qué Victoria tomó las decisiones que tomó con ese niño, hay que volver un momento a la otra [música] niña, a la de 14 años, a la que ya estaba aprendiendo, [música] sin saberlo, justo lo que años después le haría falta.

Aguanta que en un minuto te suelto a Derb entero. [música] Y mientras medio continente lloraba con aquellas mujeres [música] que callaban, Victoria todavía no sabía una cosa, que el silencio más grande de su vida no iba a ocurrir delante de una [música] cámara. iba a ocurrir en su propia casa y ese silencio iba a decidir la infancia de un niño que aún no había nacido.

[música] Lo raro viene ahora y no te lo van a contar en ningún reportaje de su carrera porque cuanto más famosa se hacía Victoria, cuanto más la veía el país entero, menos parecía hablar de sí misma. La misma que aprendió de niña a no quejarse, ahora tenía un país de testigos y seguía sin contar lo suyo. Y las señoras hablaban de ella como de una sobrina. sufrían.

Cuando ella sufría, el país entero sentía que conocía a Victoria Rufo de toda la vida y en realidad no conocían [música] a Victoria, conocían al personaje, a la mujer de la pantalla, la que el país iba a querer, pero [música] a Pecas, la de adentro, la de los 14 años, la que se tragaba lo suyo, esa no la conoció nunca [música] nadie. Esa se quedó en casa.

Ya había dos victorias. Guárdate esas dos victorias [música] porque vamos a volver a ellas. Y ahora fíjate en una cosa de su trabajo porque aquí empieza lo inquietante. De verdad, mira qué tipo de mujer [música] le tocaba interpretar a Victoria Rufo. Una y otra y otra vez. la sufrida, la acusada, la que aguanta, la que carga con una culpa que no es suya y se la traga enterita, en la fiera, la muchacha brava a la que la vida golpea, en Simplemente María, la costurera humilde que todos miran por encima del hombro y

en la madrastra, [música] el papel más grande de su vida, una mujer que se pasa años pagando por una culpa que no es suya y entonces aparece una coincidencia rarísima, porque una vez puede ser [música] casualidad, dos veces también, pero 40 años interpretando a la misma mujer, la acusada, la que aguanta, la que no responde, ya es otra cosa.

Y llega [música] un momento en que te tienes que preguntar, ¿la elegían a ella para esos personajes o esos personajes la estaban retratando a ella? Porque dentro de unos años iba a tener delante una decisión que ninguna de esas mujeres de ficción tuvo que tomar una de verdad, la de decidir cuánto iba a saber un hijo sobre su propio padre.

[música] Y esa no traía guion. Y la pregunta de su vida, la de verdad, es, ¿cuál de las dos victorias [música] era la real? la mujer de hierro que veía México o la niña que aprendió a callar para no cargar [música] a su mamá y que se quedó viviendo calladita dentro de la otra. A lo mejor por eso le salían también esos papeles, [música] porque interpretar a una mujer que esconde quién es de verdad no le costaba ningún trabajo.

[música] Lo hacía todos los días dentro y fuera del foro. No fingía el aguante. Lo conocía de memoria. Se lo había enseñado su [música] madre a los 14 años en una cocina sin un solo foco encima. Y hay una cosa que a mí me da hasta un poco de cosa decir. Toda Latinoamérica le aplaudía a Victoria lo bien que fingía el sufrimiento de aquellas mujeres.

[música] Le daban premios por ello y resulta que no fingía casi nada. Le aplaudíamos el dolor de verdad, creyendo que era de mentira. Pero el dolor de verdad todavía no había empezado. Pero toda esa práctica de tragarse lo suyo en pantalla estaba [música] a punto de tener su prueba de fuego en la vida real.

Y empezó con un [música] hombre. Y ahora sí, vamos con él. Como te prometí, Eugenio [música] Dervz. Se conocieron en los pasillos de Televisa, en lo más [música] alto de la carrera de ella. La reina del drama y el rey de la risa. Ella lloraba en pantalla cinco tardes por semana. Él se ganaba la vida haciendo reír.

Y Victoria se enamoró como se enamora la mujer que lleva toda la vida haciéndola fuerte, de cabeza, sin red. Y a los pocos meses se quedó embarazada. Pero ese embarazo no fue uno cualquiera, fue durísimo, tan complicado que por lo que ella misma ha contado, el cuerpo le pasó factura de una forma que la dejó marcada para siempre.

Ese hijo le costó el cuerpo. Por ese lado, José Eduardo no iba a ser un hijo más. Iba a ser casi el único que podría tener. Acuérdate de eso, porque explica por qué después peleó por él como peleó. [música] Y ahí entra el episodio que todo México conoce, el que convirtió esto en la guerra más larga del espectáculo mexicano.

Te resumo el conflicto rápido porque no es el corazón del video, aunque sea lo más famoso. Hubo una boda [música] o algo que parecía una boda. Victoria de blanco, el de traje, [música] invitados, anillos, la marcha nupsial. Durante años, México creyó que se habían casado, pero no [música] había acta, ni papeles, ni firma. Y cuando todo se rompió, quedaron dos versiones.

[música] Él jura que aquello nunca fue una boda real, que fue una fiesta, una broma entre amigos con el vestido sujeto con cinta y un cuate disfrazado de cura y que ella lo sabía. Ella jura lo contrario, [música] que se vistió de novia creyendo de verdad que se casaba y que le vieron la cara. Y párate a pensar lo gordo que es esto.

Si es verdad lo de ella, un hombre le montó una boda de mentira con cura falso, incluido a la mujer con la que iba a tener un hijo. Si es verdad lo de él, la mujer más vista de México sostuvo 30 años [música] delante de su propio hijo. Una boda que nunca existió. No hay versión cómoda. Uno de los dos no está contando toda la verdad y probablemente [música] no lo vamos a saber nunca.

Pero espérate, porque la boda no es ni [música] de lejos lo más fuerte que se dijeron. Hay una cosa que Eugenio soltó años después en televisión que casi nadie repite y que le da la vuelta a toda la historia. dijo con estas palabras que cuando el niño tenía 7 años, Victoria ya no lo dejó verlo, que estuvo así hasta los 12 5 años y que él para poder ver a su propio hijo se lo tenía que robar de la [música] escuela escondidas para que el niño no supiera que en sus palabras lo había abandonado.

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