El tiempo pasa, Whney Houston deja de ser una promesa y se convierte en una de las mayores estrellas del planeta. Es justo ahí cuando su nombre ya lo ocupa todo, cuando alguien en Hollywood mira ese guion olvidado y plantea una idea que sobre el papel es tan lógica como arriesgada. Y si esta historia se levanta alrededor de ella, ese planteamiento reactiva el proyecto de golpe.
Para dirigirla, el estudio confía en Mick Jackson, director británico con experiencia en cine comercial, elegido no para imponer una visión autoral, sino para sostener una película complicada y mantener el equilibrio entre romance, tensión y música. Porque el guardaespaldas no nace como una película pensada para que Whney esté cómoda ni como un simple escaparate musical.

Nace como una apuesta incierta con una cantante sin experiencia en cine y un guion que llevaba años sin convencer a nadie. Y desde el primer momento dentro del estudio todos son conscientes de lo mismo. Si Whney Houston no funciona delante de la cámara, la película no tiene ningún sitio al que agarrarse. Whdney no viene del cine, nunca ha rodado y aquí no vale esconderse detrás de la música todo el tiempo.
Así que el siguiente paso es clave. Encontrar al actor que esté a su lado y que de algún modo sostenga la película cuando haga falta. Ese actor es Kevin Kner. Kostner no aparece por casualidad. El guion llevaba años rondándole y el mismo empuja para que salga delante. Además, no llega solo como protagonista. Llega opinando, proponiendo y teniendo claro que no quiere una historia empalagosa ni una película hecha solo para lucir canciones.
Eso tranquiliza, pero también genera tensiones. Desde el principio, el guardaespaldas se construye así. con dos estrellas enormes, dos mundos muy distintos y una película que depende por completo de que ese equilibrio no se rompa. El rodaje del guardaespaldas comienza con una preocupación muy clara encima de la mesa.
La película tiene una estrella mundial, pero no puede depender solo de eso. Desde el primer día, el equipo intenta que el rodaje no se convierta en una sucesión de números musicales. Las canciones están en el guion, sí, pero no se ruedan como actuaciones pensadas para lucirse, sino como parte de la historia. Para Windney Houston, el rodaje supone un choque frontal con el cine.
No está acostumbrada a repetir una escena 10 veces, ni a rodar planos en silencio, ni mucho menos a sostener una secuencia sin cantar. Hay escenas que requieren varias tomas simplemente para ajustar gestos, miradas o tiempos. Algo normal en cine, pero completamente nuevo para alguien que viene del escenario. Aquí Kevin Kostner juega un papel decisivo.
Kostner no solo actúa, está muy encima del tono de la película, de cómo se construye la relación entre los personajes y de que el romance avance despacio y sin prisas. De hecho, muchas escenas entre ambos se ruedan buscando justo eso, distancia física, miradas largas y pocas palabras. Nada de química explosiva desde el primer momento. Las secuencias musicales se ensayan y se colocan con mucho cuidado.
El equipo prueba dónde funcionan y dónde rompen el ritmo de la película. Durante el rodaje hay una sensación constante de ajuste, no de caos, pero sí de estar afinando algo que puede desequilibrarse en cualquier momento. No hay grandes peleas ni un rodaje conflictivo en el sentido clásico, pero sin muchas dudas silenciosas.
si la mezcla va a funcionar, si el público va a comprar a Whdney como actriz y si la película va a encontrar su sitio. El rodaje avanza así, escena a escena, con la impresión de que la película funciona en el set, pero sin que nadie se atreva todavía a decir qué va a pasar cuando llegue a los cines. Cuando termina el rodaje, la película entra en una fase igual de delicada.
darle forma definitiva a todo ese material y decidir qué película es realmente el guardaespaldas. En montaje se ajusta mucho el ritmo, cuánto romance hay, cuánta tensión se mantiene y sobre todo, ¿qué peso tiene la música dentro de la historia? Porque aquí hay algo importante. Las canciones no están metidas porque sí.
Temas como Run to you o I have nothing se escriben específicamente para la película pensadas para acompañar emocionalmente al personaje de Whdney Houston. La más icónica de todas, I will Always Love you, no es un tema nuevo. Es una versión de la canción que Dolly Parton había escrito y grabado años antes y que en el guardaespaldas se coloca casi al final de la película.
Nadie imagina en ese momento hasta qué punto esa canción va a quedar asociada para siempre a esta historia. Mientras tanto, el estudio empieza a preparar una buena promoción. La combinación de Kevin Kner y Whdney Houston genera mucha expectación, por lo que la mitad de la promoción ya está hecha. Hay curiosidad real por ver cómo funciona Whney en su primer gran papel en el cine y cómo encaja con Kevin Costner y también dentro de una historia romántica con suspense.
Aún así, dentro del estudio, nadie se atreve a hacer previsiones claras. Con esa mezcla de expectación y dudas, el guardaespaldas llega finalmente a los cines el 18 de diciembre de 1992. Y así conocemos a la superestrella musical Rachel Marron, que empieza a recibir amenazas de muerte de un acosador. Tras la explosión de una bomba en su camerino, su representante Billy Veiny, busca al guardaespaldas profesional Frank Farmer, exagente del servicio secreto que formó parte de los equipos presidenciales de Jimmy Carter y Ronald
Rigam para protegerla. Frank acepta regañadientes la oferta de Bill y así va a conocer a Rachel. Nada más ver su mundo, entiende que Rachel es una diva con la que va a ser muy complicado trabajar. De primeras rechaza la oferta y más cuando se entera que su equipo le ha ocultado lo de las amenazas. Sin embargo, tras conocer al pequeño Fletcher, hijo de Rachel, Frank se lo piensa.
acaba aceptando el puesto de ser el guardaespaldas de Rachel Marrow. Esta no entiende demasiado bien la insistencia de su representante de tener un guardaespaldas y más cuando ve que este no se separa de ella y no le deja seguir su vida como la llevaba. Hasta entonces, Frank empieza a instalar cámaras por toda la mansión de Rachel y a poner mayor vigilancia en los puntos por donde el acosador pueda colarse.
Pronto, Rachel lo acusa de paranoico, quejándose de que sus técnicas de protección son intrusivas. Sin embargo, su opinión de él cambia radicalmente cuando tras dar un concierto, un disturbio la pone en peligro. Frank demuestra su profesionalidad y logra sacarla de allí sin que le ocurra nada.
Desde ese momento, Frank se convierte en su sombra y Rachel empieza a sentirse atraída por él. Aunque Frank intenta mantener las distancias porque sabe que es trabajo, no puede resistirse y él y Rachel terminan acostándose. Al día siguiente, Frank decide cortar lo que han empezado, ya que esto promete su capacidad para protegerla. Heridas, Rachel empieza a desafiar sus medidas de seguridad ajena que realmente su vida y la de su familia están en peligro.
