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ANTES de IRSE al CIELO en MEDJUGORJE, LA VIRGEN habló y ASEGURÓ ESTO A PRESENTES EN LA NOVENA

Termina una de las novenas más esperadas por el mundo católico desde un santuario mariano que año tras año reúne a miles de peregrinos y millones de fieles unidos en oración desde todos los continentes. Durante esta novena mundial por la paz, la vidente marija Pablovic Lunetti ha manifestado que, como ha sucedido en los últimos años, la santísima Virgen María se hace presente de una manera especial para acompañar la oración de sus hijos.

No sabemos si esta gracia extraordinaria seguirá concediéndose cada año, pero durante los últimos 3 años ha sido un regalo del cielo que ha fortalecido la fe y la esperanza de innumerables personas. Y antes de concluir esta novena, en la víspera del 45º aniversario de las apariciones, Nuestra Señora quiso dejar un mensaje para toda la humanidad, un llamado.

Escuchemos con el corazón abierto las palabras que la Reina de la Paz dirige hoy a cada uno de nosotros.  La noche cayó sobre Medyugorge. Poco a poco el silencio envolvió el monte Podbo, mientras miles de peregrinos llegados de todos los rincones del mundo, ascendían con velas, rosarios y el corazón lleno de esperanza.

Al mismo tiempo, cientos de miles de personas seguían este momento histórico  desde sus hogares a través de Mary TV y el centro Medu Gorgorge, unidos espiritualmente para responder al  último llamado de la santísima Virgen en esta novena mundial por la paz, ofreciendo sus oraciones a Jesús, el príncipe de la paz, por toda la humanidad.

Era el noveno y último día de una preparación espiritual que ha conmovido al mundo entero. En un ambiente de profundo recogimiento, la vidente Marija  Pavlovic Lunetti tomó la palabra antes de comenzar el rezo de los misterios gozosos del Santo Rosario. Con emoción y gratitud expresó, “Gracias a Dios, hoy estamos aquí en el noveno día, tal como la Virgen nos lo pidió.

Por eso les ruego que este sea un día de gracia. Apaguen sus teléfonos y abran sus corazones. Saludamos a los dos obispos que están aquí con nosotros y a todos los sacerdotes que nos acompañan. De manera especial deseo agradecer a la querida Virgen por habernos permitido estar con ella durante estos 9 días. Sus palabras fueron una invitación a dejar atrás toda distracción para entrar en un verdadero encuentro  con Dios.

No era una noche cualquiera, era la culminación de una novena que millones de fieles habían vivido con oración, ayuno y  penitencia, implorando el don de la paz para un mundo herido por la guerra, el  odio y la división. Antes del primer misterio, una  conmovedora oración proclamada en varios idiomas elevó aún más el espíritu de los presentes.

Sus palabras parecían resumir el  misterio que envuelve aquel monte bendecido. Concluido el Santo Rosario, llegó el momento más esperado de la noche. A las 2303 horas comenzó la última aparición de esta novena. Fueron cerca de 7 minutos de profundo  silencio y oración. Nadie pronunciaba una palabra.

Miles de personas permanecían de rodillas conscientes de estar viviendo un instante que marcaría para siempre sus vidas. Al finalizar la aparición, Marija se puso de pie y compartió visiblemente emocionada lo que había vivido durante la aparición. Cuando la Virgen vino, estuvo especialmente alegre. En nombre de todos nosotros le presenté nuestras oraciones, penitencias  y ayunos por todas sus intenciones.

La Virgen nos miró durante largo tiempo, extendió sus manos y oró mucho, mucho tiempo sobre nosotros. En un momento le pedí que intercediera ante su hijo Jesús por la paz en nuestros corazones, en nuestras familias y en el mundo entero. Entonces volvió a extender sus manos y nuevamente oró sobre nosotros.

Finalmente, Nuestra Señora dejó un mensaje lleno de esperanza que conmovió profundamente a todos los presentes. Queridos hijos, les doy las gracias por cada penitencia y cada oración que han ofrecido por mis intenciones y no se arrepentirán ni ustedes, ni sus hijos, ni los hijos de sus hijos. Después de pronunciar estas palabras, la Virgen extendió sus manos por tercera vez, hizo con alegría la señal de la cruz sobre todos los presentes y dijo, “Vayan en paz, queridos hijos míos.

” Y según el testimonio de Marija, la reina de la paz regresó al cielo. Con lágrimas en los ojos y una inmensa paz en el corazón, la vidente concluyó diciendo, “Cuánta gracia hemos  sentido esta noche y cuánta más recibiremos. Lo veremos en el futuro. Así concluyó la novena del 45 aniversario. Pero más que el final de 9 días de oración, fue el comienzo de una nueva  invitación del cielo.

Vivir el evangelio con mayor fidelidad, volver a la oración, al ayuno, a la conversión y a la paz. Medu Gorge se prepara ahora para celebrar su gran aniversario. Sin embargo, la verdadera fiesta no ocurre solamente en aquel pequeño pueblo de Bosnia, Hercegovina. Se celebra también en cada hogar donde una familia vuelve a rezar unida, en cada corazón que decide reconciliarse con Dios y en cada alma que tocada por la gracia de María emprende nuevamente el camino hacia Jesucristo.

Porque Meyugorge sigue siendo para millones de creyentes  ese lugar donde el cielo toca la tierra y donde el amor de una madre continúa conduciendo a sus hijos hacia el corazón de su hijo Jesús, el verdadero príncipe de la paz. No hay lugar más hermoso para la oración que el monte de las apariciones. Piedras sagradas impregnadas de la gracia del cielo y de las lágrimas de arrepentimiento de innumerables almas que aquí han encontrado descanso.

Aquí muchos han derramado desde lo más profundo de su corazón todas las cargas, angustias y heridas que durante años los habían oprimido. Por eso esta es Tierra Santa. Aquí ha quedado grabado el encuentro entre Dios y el hombre, entre la madre y sus hijos, en cada piedra desgastada por millones de pasos, muchos de ellos descalzos, recorridos con amor, sacrificio y esperanza.

Y en esta noche bendita de paz, nuestros corazones permanecen abiertos para recibir el amor del Padre y la ternura de la madre. Querida madre, queremos refugiarnos una vez más bajo tu manto. Aunque nuestros ojos no puedan verte, sabemos que estás aquí invisible para el mundo, pero realmente presente  entre tus hijos.

Qué inmensa gracia es estar en este lugar. Cuánto nos ha amado Dios al llamarnos hasta aquí. Durante estos 9 días has abierto incontables corazones, has derramado innumerables gracias y a lo largo de estos 45 años has conducido a millones de almas nuevamente hacia tu hijo Jesucristo. Queridísima madre reina de la paz, venimos ante ti en este último día de la novena con el corazón rebosante de gratitud.

Y finalmente llegó el gran día. Después de nueve jornadas de intensa oración, ayuno y penitencia, Medju Gorge amaneció envuelto en un ambiente de profunda alegría y esperanza. Era la víspera del 45º aniversario de las apariciones de la Reina de la Paz. Una fecha esperada por millones de fieles alrededor del mundo. En una solemne y emotiva procesión con la imagen de la santísima Virgen María, dio inicio la Santa Misa vespertina de la víspera del aniversario.

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