Posted in

LOS LLANTOS DESCONSOLADOS QUE VIVE HOY CILIA FLORES EN LA CÁRCEL

 

  El Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn no es una prisión cualquiera. Es un edificio de hormigón y acero construido en los años 90 a orillas del East  River en Brooklyn, Nueva York, que durante décadas ha concentrado las denuncias más graves del sistema penitenciario federal estadounidense.

Abogados lo han calificado como un infierno  en la tierra. Jueces federales se han negado en redondo a enviar allí a acusados mayores de edad, argumentando  que las condiciones suponen un riesgo real para la salud. Y dentro de ese edificio, en una unidad completamente separada de los hombres, duerme desde enero de 2026 CIA Adela Flores de Maduro, quien durante más de una década fue la mujer más poderosa de Venezuela.

 Cilia Flores no llegó al MDC de Brooklyn  como una extraña al mundo de las instituciones. Llegó como alguien que las construyó, las manipuló y las utilizó durante 30 años para preservar  un sistema que hoy la tiene encerrada. fue diputada, presidenta de la Asamblea Nacional, procuradora general de la República.

 Primera dama fue la abogada que visitó a Hugo Chávez en la cárcel de Yare en 1990 y dos cuando nadie quería saber nada del militar golpista. fue la arquitecta silenciosa que colocó familiares en el poder judicial, la mujer que convirtió el Estado venezolano en una extensión de su red personal de influencia y fue, según la acusación formal presentada en el tribunal del distrito Sur de Nueva York, parte activa de una conspiración narcoterrorista que durante al menos una década permitió el tráfico de cientos de toneladas de cocaína hacia territorio

estadounidense. Hoy, Silia Flores llora en una celda que mide aproximadamente 2 met por tr. Duerme sobre una losa de metal con un colchón delgado y una almohada de apenas 5 cm. La alarma suena a las 6 de la mañana. La comida llega por una ranura en la puerta y su esposo,  el hombre con quien gobernó Venezuela durante más de una década, está en otro piso del mismo edificio y con toda probabilidad no puede verla ni hablarle.

La justicia tardó. Pero llegó. Antes de que esto avance, necesito que hagas una cosa. Dale like a este video ahora mismo, no al final, ahora, porque lo que vas a ver en los próximos minutos es la historia completa de cómo Silvia Flores construyó durante  30 años el poder más silencioso y más brutal de Venezuela, como colocó a casi 500 familiares en el estado, como sus sobrinos terminaron condenados en Nueva York por narcotráfico, cómo la capturaron en pijama dentro de una base militar a las 2 de la mañana y

cómo hoy llora en una celda. donde los presos describen que la comida llega infestada de gusanos. Todo eso está en este video. El like te lo pido ahora para que el algoritmo lleve esta historia a más gente que necesita conocerla. La mujer que construyó el poder desde las sombras, Tinaquillo es una ciudad pequeña del estado Cojedes, en el centro occidente de Venezuela, ubicada en la depresión de los Llanos a unos 230 km al suroeste de Caracas.

 Es una ciudad de paso flanqueada por sabanas interminables, calor seco y el olor a tierra roja que llega desde los valles cercanos. Allí, el 15 de octubre de 1956, nació  Cilia Adela Flores. Creció, sin embargo, en los barrios populares de Caracas, en una familia humilde de clase baja.

 La menor de seis hermanos. Estudió derecho en la Universidad Santa María de la Capital. una institución privada sin las élites de las grandes universidades públicas  del país y se especializó en derecho penal y laboral. No había nada en su infancia ni en su trayectoria académica temprana que anunciara a la figura que se convertiría.

 Nada, salvo quizás esa capacidad que algunos biógrafos y analistas políticos le han reconocido desde sus primeros años de activismo, la de leer a las personas, entender sus vulnerabilidades y posicionarse con precisión en el lugar exacto donde el poder estaba a punto de cambiar de manos. En 1992, Venezuela vivió una de las crisis institucionales más profundas de su historia contemporánea.

 El 4 de febrero de ese año,  un teniente coronel de 37 años llamado Hugo Rafael Chávez Frías encabezó un intento de golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez. El golpe fracasó. Chávez fue detenido y enviado a la cárcel de Yare en el estado Miranda, pero algo ocurrió en ese fracaso que no ocurre en la mayoría de los golpes fallidos.

Chávez emergió del intento como una figura política, casi como un mito. Miles de venezolanos empobrecidos lo veían como alguien que había tenido el coraje de intentar cambiar las cosas. Fue en ese momento cuando Cilia Flores tomó la decisión que definiría los siguientes 30 años de su vida. Se presentó voluntariamente como abogada defensora de Chávez y los otros militares presos.

 Fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos. Organizó redes de apoyo legal y político y se incorporó al equipo que trabajó por la liberación de los conspiradores. En 1994, cuando el presidente Rafael Caldera decretó el indulto y Chávez salió libre, Cilia Flores ya era parte de su estructura más cercana.

 Ya era, aunque todavía nadie lo llamara así, parte del movimiento que cambiaría Venezuela para siempre. Fue en esas jornadas en la calle, en las asambleas de apoyo donde Cilia Flores conoció a un joven activista sindical que acompañaba a Chávez en los actos políticos, Nicolás Maduro. En un podcast grabado en noviembre de 2023 y publicado antes de su captura, Flores recordó ese primer encuentro con una candidez que contrastaba notablemente con su imagen pública.

Estaba en una asamblea en Katia, el barrio popular de Caracas. Cuando un muchacho pidió la palabra, habló y ella no pudo apartar los ojos de él. Por ese entonces, Cilia Flores llevaba 14 años casada con Walter Ramón Gavidia y era madre de tres hijos, Walter Jacob, Joseper Daniel y Joswall Alexander. Ese matrimonio terminó y la historia que comenzó entre ella y el joven activista que habló en aquella asamblea de Katia terminaría décadas más tarde en un operativo militar estadounidense en el aeropuerto militar de fuerte

 Tiuna a las 2 de la madrugada del 3 de enero de 2026. Pero eso estaba muy lejos todavía. En 1997, Cilia Flores fue una de las fundadoras del movimiento  Quinta República, el primer partido político formal de Hugo Chávez, la organización que en 1998 llevó al militar al poder por vía electoral con una mayoría aplastante.

 Cuando Chávez ganó las elecciones de diciembre de 1998, Cilia Flores no solo era parte del movimiento, era parte del núcleo duro. En el año 2000, con la nueva Constitución ya aprobada y las instituciones reorganizadas, sacó su primer escaño en la nueva Asamblea Nacional. fue reelecta en 2005 y en 2006, cuando Maduro salió de la presidencia del Parlamento para ocupar el Ministerio de Relaciones Exteriores designado por Chávez, fue Silia Flores quien asumió la presidencia de la Asamblea Nacional, convirtiéndose en la primera mujer venezolana en ocupar ese

Read More