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GUILLERMO OCHOA : CUMPLE 40 AÑOS Y CÓMO VIVE ES MUY TRISTE

 Y la cuarta, el motivo real de fondo, el que explica por qué el fútbol mexicano le cerró las puertas a su propio arquero más grande. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te marchas antes del final, te pierdes la más importante, porque así es como el portero con más historia de México acabó jugando para un equipo de barrio en Chipre.

 Sí, ya vas tiempo siguiendo estas historias y aún no te has suscrito a detrás de la fama, hazlo ahora, porque lo que viene es exactamente el tipo de historia que no encontrarás en ningún otro lado. 17 de junio de 2014, Estadio Castelán, Fortaleza, Brasil. Ochoa detuvo cuatro remates claros de gol contra Brasil en 90 minutos.

 México empató 0 a0 y al día siguiente el nombre de Ochoa aparecía en la portada de todos los periódicos deportivos del planeta, no de México, del planeta. Tenía 28 años, ganaba 4,500 tungs dólares al año con el América. Esa noche fue la cima y de esa cima a Chipre hay una caída que duele verla completa. ¿Cómo pasó? En unos minutos lo sabrás, no lo creerás.

 Hay algo que nadie menciona cuando cuentan la historia de Memo Ochoa, algo que está en el centro de todo. Ochoa no cayó por viejo, no cayó porque le fallaron los reflejos, no cayó porque el nivel le quedó grande, [música] cayó porque tomó una decisión después de Qatar 2022 que lo transformó todo.

 Una decisión que en ese momento parecía la correcta, que todos los que lo rodeaban aplaudieron y que 3 años después lo dejó sin nada. Hay una imagen de julio de 2025 que ningún medio quiso analizar en serio. La final de la Copa Oro, Houston, Texas. México acaba de ganar. Los jugadores se abrazan, festejan y Memo Ochoa está parado en el campo llorando sin haber disputado un solo minuto en todo el torneo.

 [música] El hombre con más títulos en la historia de la selección mexicana, parado como un fantasma en la celebración que él ayudó a construir durante 20 años. Grábate esa imagen, la vamos a necesitar. Pero antes de llegar ahí hay que ir a Qatar. Diciembre de 2022, la noche más oscura del fútbol mexicano en 40 años y la noche en que algo dentro de Memo Ochoa se quebró para siempre.

 Esta es la primera cosa que te prometí al inicio y antes de contártela, necesito que entiendas el contexto completo. Qatar 2022 no fue solo una Copa del Mundo para México. Fue la Copa del Mundo que se suponía iba a cambiar todo. El Tata Martino llevaba 4 años al frente de la selección, 4 años edificando un equipo que debía ser distinto a todos los anteriores, no el equipo del quinto partido que empata y sale en octavos, un equipo porque ganara en serio.

 México llegó a Catar con esa promesa y el primer partido fue esperanzador. 22 de noviembre de 2022, México versus Polonia, Estadio 94, Doja. Minuto 58, penal para Polonia. Robert Lewandowski, el goleador más en forma del mundo, se posicionó frente al balón. Todo México se puso de pie. Memo Ochoa adivinó el lado, se lanzó hacia su derecha y detuvo el disparo con la palma de la mano.

 Los aficionados mexicanos en el estadio enloquecieron. México terminó empatando 0 a0. Mal resultado para avanzar, pero Ochoa fue la figura del partido y entonces llegó el segundo encuentro, el más complicado del grupo. 26 de noviembre de 2022, México versus Argentina. El Lucil Iconic Stadium, el coloso más imponente del mundial.

 90,000 personas adentro. Argentina venía de caer ante Arabia y Audit en su debut. Humillada, furiosa, con todo por demostrar. Y México tenía un plan, sostener el empate y resolverlo en el tercer partido. El plan funcionó durante 52 minutos, pero entonces apareció Lionel Messi. Un zurdazo desde fuera del área al minuto 52 que Ochoa rozó con la punta de los dedos, pero que no pudo detener. 1 a0 Argentina.

 Y 3 minutos después, una combinación entre Messi y Enzo Fernández que terminó en el 2 a0. México nunca se repuso, perdió 2 a0 y la noche del tercer partido llegó como sentencia. 30 de noviembre de 2022, Estadio 974. Doja, Qatar. México necesitaba ganar y necesitaba que Argentina le anotara tres goles a Polonia. Una combinación casi imposible.

Pero en el fútbol lo imposible a veces ocurre y México salió a la cancha creyendo que podía pasar. Los primeros minutos fueron lentos, demasiado lentos para un equipo que necesitaba tres goles y que tenía 90 minutos para lograrlo. Henry Martín abrió el marcador al minuto 47, luego Funesmori al 52.

 México ganaba 2 a0. El sector de los aficionados mexicanos explotó. Faltaban 38 minutos. Necesitaban un gol más para avanzar en diferencia de goles. Y entonces la selección mexicana hizo lo que ha hecho en cada Copa del Mundo desde hace décadas. Se cerró, se replegó, esperó, no buscó el tercer tanto, no presionó con todo, se conformó con lo que tenía y aguardó que los números le favorecieran.

Los minutos transcurrieron, el tercer gol nunca llegó. México ganó 2 a 1, pero Polonia le ganó 0 a0 a Argentina al mismo tiempo y las cifras dijeron lo que México no quería escuchar. Eliminados en fase de grupos, séptimo lugar en el grupo. Fuera del Mundial, el quinto partido que nunca llegó, que llevaba ocho a Patlesmund sin aparecer.

 Memo Ochoa salió del terreno de juego esa noche con la camiseta verde empapada de sudor. Había cumplido bien su trabajo, no había cometido errores, no le habían anotado un gol por descuido suyo, pero México estaba eliminado y lo que le esperaba dentro del vestidor era peor que la derrota. Cuando te digo lo que pasó en ese vestidor es en serio.

 El Tata Martino, el entrenador, entró al vestidor, observó a sus jugadores en silencio durante varios segundos y entonces anunció su renuncia ahí en ese instante, sin aguardar una rueda de prensa, sin pronunciar un discurso, sin dar explicación a los jugadores que lo habían seguido 4 años. solo dijo que se marchaba y se fue.

 Los jugadores y el cuerpo técnico quedaron en ese vestidor procesando dos situaciones al mismo tiempo. La eliminación y el abandono de su entrenador. [música] Memo Ochoa, el capitán, el más experimentado, el que había estado en cinco copas del mundo, se quedó sentado en ese vestidor mirando al suelo. Sin palabras.

 horas después escribió en redes sociales, “Gracias por todo el apoyo. Siempre será un orgullo buscarlo dar todo por México. Por supuesto, tristes de no poder entregarles esa alegría que tanto merecían. No es la declaración de un hombre que acaba de fracasar, es la despedida de un hombre que siente que algo concluyó.

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