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PAUL POGBA : TODO SALIÓ A LA LUZ

PAUL POGBA : TODO SALIÓ A LA LUZ

La verdad salió a la luz una Copa del Mundo, campeón con Francia. 105 millones de euros, el fichaje más caro de la historia del fútbol y su propio hermano apuntándole con una pistola en la cabeza, exigiéndole 13 millones de euros mientras le grita que lo va a matar. 4 años suspendido por Dopaje, su carrera destruida a los 30, su nombre manchado para siempre.

Lo que nadie te contó es como las personas en las que más confiaba lo arrastraron al peor infierno que puedas imaginar. Su nombre es Paul Laville Pogba, hijo de inmigrantes guineanos en Francia. Y lo que le hicieron su propia sangre, sus amigos de la infancia. Y un brujo africano es más oscuro que cualquier película de terror.

En los próximos 55 minutos vas a conocer cuatro cosas que nunca te contaron. Primera, la noche del secuestro. Como su hermano Matías y cinco criminales lo encerraron en un apartamento durante 13 horas. Le pusieron armas de asalto en la cabeza y le dijeron que si no pagaba 13 millones, lo matarían a él y a toda su familia.

Los nombres, los audios, las amenazas que duraron 6 meses. Segunda, el brujo que lo destruyó todo. Cómo un marabut africano se infiltró en su vida prometiéndole protección mágica contra sus enemigos. los rituales extraños que le hizo hacer a medianoche, los 300,000 € que le sacó y cómo ese mismo brujo era la pieza clave de la extorsión desde el principio.

Tercera, el dopaje que nadie esperaba, la sustancia prohibida que encontraron en su cuerpo, ¿por qué un jugador millonario haría algo así? Y la defensa que presentó que casi nadie creyó. Y la cuarta, la traición que lo rompió. Porque su hermano, el mismo que lo crió cuando no tenía nada, decidió destruirlo públicamente.

Los videos que publicó, las acusaciones, el momento exacto donde Paul entendió que estaba completamente solo. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes. Lo más importante, la respuesta a cómo un campeón del mundo puede perderlo absolutamente todo en 3 años. 1993. Lagni Surmarn, un suburbio al este de París, un edificio de departamentos de protección social.

 Familias inmigrantes, trabajos precarios, pocas oportunidades. Allí nació Paul Pogba. El tercero de cuatro hermanos, su madre, Jeo Moriva  limpiaba casas 12 horas al día, se días a la semana, manos agrietadas del cloro, espalda rota de cargar bolsas de basura. Ganaba lo mínimo, a veces menos. Su padre Fasu Antoan trabajaba en la construcción, pero casi nunca estaba.

Cuando estaba tomaba y cuando tomaba gritaba y cuando gritaba pegaba. Los hermanos Pogba crecieron sin padre. Técnicamente vivía en la casa, pero no era padre. Matías era el mayor. 9 años más grande que Paul. Matías fue quien le enseñó a jugar fútbol, quien lo cuidaba cuando su madre trabajaba, quien le conseguía zapatillas de segunda mano cuando las suyas se rompían.

 Matías era mi héroe dijo Paul años después. Era mi padre, mi hermano, mi mejor amigo. Todo. Guarda eso, esa frase era todo. Porque después ese mismo hermano le pondría una pistola en la cabeza. 6 años. Paul Pogba tiene 6 años. Su madre lo lleva a un club de barrio. US Ryan Bre. Ni siquiera tiene zapatos de fútbol.

 juega con tenis escolares, pero hay algo en ese niño, algo que el entrenador nota de inmediato. No juega como los otros, le dice a Jeo. Su cabeza está tres jugadas adelante. Paul era diferente. No era el más rápido, no era el más fuerte, pero veía el fútbol de otra manera. Pasaba el balón antes de que el defensor supiera dónde iba. Robaba el balón antes de que el rival supiera que lo tenía.

Tiene visión, decía el entrenador. Una palabra que seguiría a Paul. Visión en la cancha. Ninguna visión fuera de ella. A los 9 años, Paul entró a la cantera del Leabre, uno de los clubes formadores más importantes de Francia. Dos horas entrén desde su casa. Su madre lo llevaba a las 5 de la mañana, trabajaba, lo recogía a las 8 de la noche.

Nunca tuve infancia”,  confesó Paulos después. Cuando otros niños jugaban en el parque, yo estaba en un tren, pero no se quejaba. Su madre sacrificaba todo. Él no iba a fallarle. En Leavre, Paul era una estrella.  A los 12 años jugaba con chicos de 15. A los 13 los ojeadores europeos ya preguntaban por él y entonces llegó la primera traición.

2007, Paul tiene 14 años. Manchester United quiere ficharlo. Le abre, se niega. Es nuestro jugador, tiene contrato, pero Paul quiere ir. Manchester United, el club más grande de Inglaterra. la oportunidad de su vida. Su madre no sabe qué hacer. ¿Es legal esto? Los agentes le dicen, “Sí, confíe en nosotros.

” Paul firma se va a Inglaterra solo  14 años sin hablar inglés, sin conocer a nadie. Le abre denuncia al Manchester United a la FIFA. Nos robaron al jugador. La FIFA investiga,  encuentra irregularidades, sanciona al Manchester United con una  multa, pero Paul ya está en Inglaterra, ya no hay vuelta atrás.

Ese fue mi primer error, confesó años después. Confiar en gente que solo quería dinero. No aprendí la lección. Guarda eso. No aprendí la lección porque lo mismo pasaría 10 años después, pero con consecuencias mucho peores. Manchester  2007 a 2012, los años  donde Paul Pogba se convirtió en promesa mundial.

 En la academia del United Paul era imparable, no en el primer equipo todavía, en las categorías juveniles, pero todos sabían que llegaría. Alto, fuerte, técnico, visión de juego, pase largo, llegaba al área rival, defendía en su área,  era completo. Es el centrocampista perfecto, decía el entrenador de la sub-19. Si no, la caga fuera de la cancha  será de los mejores del mundo.

 Fuera de la cancha, Paul vivía en una residencia con otros  chicos de la cantera. compartía cuarto con un chico italiano. Se llamaba Moise. Moise Kean. Los dos se hicieron inseparables. Jugaban PlayStation hasta las 3 de la mañana. Comían pizza escondidos. Se saltaban entrenamientos de gimnasio. “Éramos niños”, dijo Moise años después.

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