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🚨 Michael Jackson DIJO “ME VAN A MATAR”… Y NADIE HIZO NADA | YA NO LO PUEDEN OCULTAR

 Hoy vamos a contar la historia completa de Michael Jackson. No el ídolo, no el monstruo, no el rey del pop que los medios construyeron, ni el  pedófilo que los medios destruyeron, el hombre. El hombre que fue entrenado desde los 5 años para ser la persona más famosa del planeta, el hombre que nunca eligió eso, el hombre que pasó 40 años rodeado de personas que lo querían por lo que él producía, no por lo que él era.

 Y el hombre que en los últimos meses de su vida le decía a las personas más cercanas que no llegaría a esos conciertos en Londres, que algo iba a pasar y que tenía nombres.  Gary, Indiana, una ciudad industrial en las afueras de Chicago, 1964. En una casa de dos dormitorios en la calle Jackson, vivía una familia de 12 personas,  Joe Jackson, su esposa Ctherine y 10 hijos.

 Joe había sido boxeador, luego guitarrista de Rit and Blues en una banda local llamada Falcons, trabajador en la planta de acero de US Steel, un hombre que nunca llegó a donde quería llegar, ni como deportista ni como músico, y que cuando vio  que sus hijos tenían un talento que él nunca tuvo, decidió que no iba a decepcionarlos.

 En 2003, en una entrevista con Martin Bashir, Michael Jackson recordó algo.  Describió cómo eran los ensayos cuando era niño. Su padre se sentaba en una silla con un cinturón en la mano. Si no lo hacías de la manera correcta, te daba una paliza. Realmente  te azotaba. En ese mismo año, Joe Jackson reconoció públicamente queaba a sus hijos durante los ensayos, no como negación, como confirmación.

 Katherine Jackson diría después  que en esa época era una forma común de disciplina, pero Michael Jackson nunca lo describió así.  Lo describió de una manera diferente. En una entrevista con OPA Winfrey en 1993, con millones de personas mirando,  dijo algo que nadie en su posición diría, a menos que fuera completamente verdad.

 Mi padre se burlaba de mí y lo odiaba.  Me hacía llorar cada día. Había veces en que venía a verme y yo me ponía enfermo. Comenzaba a rejurgitar. Ese hombre,  ese miedo, esa náusea, eso es lo que está detrás de cada paso de baile, de cada nota de thriller, de cada récord de ventas. Quiero que recuerden ese miedo, esa náusea física que sentía Michael Jackson al ver a su padre.

Cuando lleguemos al último año de su vida, vamos a ver que ese mecanismo nunca desapareció.  Solo cambió de forma, solo cambió de persona. Lo que muchos no saben sobre la infancia de Michael Jackson es que él era el octavo de 10 hijos. Octavo. No era el mayor, no era el menor. Era el que desde los 5 años hacía que todos en la habitación dejaran de respirar cuando empezaba a cantar.

 A los 8 años ya era la voz principal de los Jackson 5. A los 10  años el productor Berry Gordy los fichó para Mown. A los 11 años, Michael Jackson era una celebridad nacional. A los 11 años, cuando la mayoría de los niños están aprendiendo que le gustan las ciencias  o que se les dan bien los deportes, Michael Jackson estaba firmando contratos, dando entrevistas, ensayando horas y horas cada día y viviendo con el miedo al cinturón.

 En su autobiografía Moonwalk  publicada en 1988, Michael escribió algo que en ese momento pasó casi desapercibido. Escribió sobre ver a otros niños jugar después de la escuela, correr en los parques, no tener que ir a ningún lugar y escribió que él miraba desde una ventana,  que él no recordaba haber tenido eso.

 30 años después de esa autografía, en documentales, en entrevistas, en todo lo que rodea a Michael Jackson,  la misma palabra aparece una y otra vez. Neverland, el rancho que construyó en Santa Bárbara con un parque de diversiones privado,  con una montaña rusa, con un zoológico, con una estación de tren, el lugar que él describió como la infancia que nunca tuvo.

 Ese rancho, Neverland, el nombre que eligió Michael Jackson para su refugio. En la historia de Peter Pan, Neverland es el lugar donde los niños nunca crecen. Eso no es coincidencia. Y más adelante vamos a ver cómo ese mismo lugar se convirtió en la prueba más grande en su contra.  Thriller, lanzado en 1982, sigue siendo el álbum más vendido de la historia.

 Más de 66 millones de copias. Billy Jeans, Beat, Thriller. Tres sencillos de un mismo álbum que dominaron las listas al mismo tiempo. Algo que ningún artista había logrado antes ni había logrado después. La noche del 25 de mayo de 1983  en el especial de televisión Mown 25, 135 millones de personas mirando la televisión en vivo.

 Un paso de baile que nadie había visto. Un artista que en ese momento tenía 24 años. Para la mitad de los años 80, Michael Jackson no era una celebridad, era algo diferente. Era el artista más famoso del planeta  en cualquier idioma, en cualquier país. Y detrás de eso había un niño que vomitaba cuando veía a su padre.

 Esa fama enorme fue la misma fama que lo puso en la mira de todos y lo primero que fue a buscarlo fue la primera acusación. En 1993, Michael Jackson tenía 34 años. era el artista más famoso del mundo. Estaba en la cima del Tour Dangerous y en agosto de ese año algo cambió para siempre. Un dentista llamado Ivan Chandler denunció penalmente a Michael Jackson por haber abusado sexualmente de su hijo Jordan de 13 años.

 Ahora voy a decir algo que todos los documentales sobre Michael Jackson mencionan de pasada y que en este canal vamos a analizar con la misma frialdad con la que analizamos todo. La policía interrogó a 30 niños que habían visitado Neverland. 30.  Todos dijeron que Jackson nunca los había tocado inapropiadamente. Y Michael Jackson nunca fue a juicio en 1993.

¿Por qué? por un acuerdo.  Ahora vamos a verlo. En enero de 1994, Michael Jackson llegó a un acuerdo civil con la familia Chandler. El monto exacto nunca fue revelado oficialmente, pero según investigaciones periodísticas, la cifra rondó los 23 millones de dólares. Ese acuerdo incluyó una cláusula.

 Jordan Chandler no podría testificar en un eventual juicio penal.  Sin el testigo principal, los fiscales cerraron el caso. No hubo condena, no hubo absolución, hubo un cheque  y Michael Jackson siguió siendo el artista más famoso del planeta, pero algo se había roto, no en su carrera, en él.

 Ese acuerdo de 1994, ese cheque de 23 millones, lo vamos a ver aparecer de nuevo en el momento más inesperado de esta historia, en 2025, cuando una película sobre Michael Jackson tuvo que gastar 15 millones de dólares para regrabar su película completa, porque ese acuerdo incluía una cláusula que nadie había leído correctamente. 31 años después, ese dinero seguía siendo el centro de todo.

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