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Por ESTO la DOCTORA POLO Firmó el Documento que la Destruyó 13 Años Después

Sin negociación, sin tribunales, sin nada. Joaquín Polo tomó la decisión más difícil de su vida. Vio como amigos suyos resistían y desaparecían. Vio como otros se quedaban y se pudrían en la pobreza y entendió que él no podía proteger a su familia quedándose en la isla. Eligió huir. Eligió a su hija pequeña por encima de todo lo que había construido.

En 1961, cuando Ana María tenía 2 años, la familia Polo abandonó Cuba. Para siempre. Imagínate eso, mi gente. Se piensa que los niños no recuerdan. Se piensa que a los 2 años uno no registra nada. Es [música] mentira. El trauma se guarda en el cuerpo, en la sensación de que nada es seguro, [música] en la ansiedad que te llega sin aviso y no sabes por qué.

Ana María Polo cargó con ese exilio toda su vida, [música] aunque no lo recuerde conscientemente. La familia llegó a Puerto Rico. Joaquín empezó desde cero por segunda vez. negocios, contactos, [música] recomenzar todo a los 40 y tantos años, sin [música] red, sin capital, con una niña pequeña en brazos y una esposa de Elia González, que lloraba en silencio por una isla que ya no existía [música] como ellos la recordaban.

Y Ana María creció ahí en Puerto Rico [música] durante 12 años aproximadamente. Estudió en la Academia del Perpetuo Socorro. [música] Cantaba en el coro. En 1975, [música] formando parte del coro jubilé, le tocó cantar en la basílica de San Pedro frente [música] al Papa Pablo VI en las celebraciones del año santo.

Tenía [música] 16 años y aunque suene a una postal bonita, esa fue una de las pocas alegrías de aquella etapa, porque Puerto Rico al principio los recibió. Pero después los empezó a expulsar. La xenofobia contra los cubanos creció lentamente año tras [música] año. Primero fueron miradas, después [música] comentarios, después insultos y al final violencia.

La propia Ana María lo contó así [música] con sus palabras exactas. en una entrevista de 2014 que está en archivos públicos y te leo la cita textual entre comillas, [música] ¿por qué importa? Puerto Rico vivió una época muy difícil donde empezaron a odiar mucho al extranjero y especialmente al cubano.

Puerto Rico se sintió [música] en algún momento que el cubano invadía su país, que le quitaba su trabajo. Y siguió diciendo también textualmente: [música] “Nos pasaron cosas bastante terribles. A mi papá le mataron a su contador puertorriqueño en la empresa y había un cartel que decía: “Váyanse cubanos cochinos, y vamos a la escuela con guardaespaldas.

[música] Léelo otra vez, mi gente. Léelo despacio.” A esa niña, que terminaría siendo la jueza más famosa de la televisión hispana, le mataron al contador de la empresa de su [música] padre por trabajar con cubanos. Y a partir de ese día tuvo que ir a la escuela con guardaespaldas. [música] Niña de 8, 9, 10 años, escoltada por hombres armados [música] como si fuera hija de un presidente.

Pero no era por su importancia, era por la vulnerabilidad de ser hija de un exiliado [música] en un lugar donde los exiliados ya no eran bienvenidos. Recuerda ese momento, recuerda esa imagen de la niña con guardaespaldas, porque más adelante en su [música] vida, ya como adulta, Ana María Polo va a presenciar otra [música] muerte de cerca.

Y la combinación de las dos va a explicar por qué ella tomó las decisiones que tomó. [música] La familia Polo aguantó hasta que ya no se pudo aguantar. Y cuando Ana María tenía aproximadamente 17 años, hicieron el segundo exilio. [música] Esta vez a Miami, tercer país en menos de dos décadas. Tercer comienzo desde cero para Joaquín Polo.

Y la lección que esa niña aprendió, sin que nadie se la enseñara con palabras fue una sola. En este mundo nadie te regala nada. Todo lo que construyas [música] te lo pueden quitar mañana. La gente que parece tu amiga puede traicionarte. [música] Lo único que vale es la familia que tú eliges, la que tú proteges, la que tú aseguras con tu propia firma.

Esa lección, mi gente, fue la [música] que más tarde la llevó a firmar lo que firmó en aquel hospital de 2003. Pero todavía falta mucho para [música] llegar ahí. En Miami las cosas mejoraron. Por fin un lugar donde ser cubana no era un crimen. Por fin un barrio [música] donde se hablaba español en las tiendas. Por fin [música] un poco de paz.

Ana María terminó la secundaria y a los 19 años, todavía joven, todavía herida, todavía corriendo de algo que ni ella misma sabía nombrar, conoció a un hombre que le llevaba 10 años. Un hombre con auto, con trabajo, con esa seguridad que solo dan los años. Sus padres se opusieron. Su padre Joaquín, que [carraspeo] había sacrificado tanto por darle estabilidad, le pidió que esperara.

Su madre Delia le lloró encima, le advirtió, le rogó. Ana María no escuchó y años después confesó con una [música] honestidad que duele, ¿por qué se casó tan joven? Cita textual. [música] Me casé para poder independizarme de mis padres. Esa frase lo dice todo. Ahí no hubo amor maduro, ni enamoramiento profundo, ni proyecto [música] de vida común.

Lo que hubo fue escape, rebeldía, [música] ganas de demostrarse a sí misma que podía decidir su propia vida sin la sombra de Joaquín y de Elia encima. quedó embarazada al poco tiempo y por primera vez en una vida llena de exilios y de miedos, algo puramente [música] bueno parecía llegar. Una vida creciendo dentro de su cuerpo, una persona que sería completamente suya.

Preparó la [música] habitación del bebé, compró ropita, eligió nombres, soñó [música] con los primeros pasos. Con la primera palabra, con todo lo que las madres jóvenes sueñan. [música] A los 4 meses de gestación perdió al bebé. Mujeres que han pasado [música] por esto entienden. No hay palabras para nombrar lo que es sentir vida [música] dentro de ti y después nada.

La habitación preparada que ahora está vacía, la [música] ropita en cajones que nunca será usada. El cuerpo que te traiciona sin aviso, las preguntas [música] que no tienen respuesta. Si alguna de ustedes ha pasado por eso, sabe que se lleva [música] la mitad de tu alma y no te la devuelve jamás. Imagínate, mi gente, lo que significa vivir esa pérdida a los [música] 19 años.

A esa edad, tú no tienes herramientas emocionales [música] para procesar algo así. Tu cuerpo todavía está aprendiendo a ser mujer y ya te están enseñando lo que [música] es ser madre rota. Ana María se levantaba todas las mañanas a una habitación que había arreglado con sus propias manos [música] para un bebé que ya nunca iba a llegar.

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