A los 13 años, Erika Aline Hernández Ponce de León y Pérez [música] entró por primera vez a una sala de ensayos de la Ciudad de México, donde un productor musical de 33 años le dijo que tenía la voz que él había estado buscando. A los 15 ya era su esposa. A los 17 salió de esa casa con el cuerpo marcado, la identidad pulverizada y una historia que el mundo de la música no quería escuchar.
A los 12 años, Karina Alejandra Yapor Gómez, originaria de Chihuahua, subió a un escenario en su ciudad natal cuando una mujer famosa con el cabello alborotado la tomó de la mano desde el público, la invitó arriba y le dijo que tenía futuro. 3 años después, Karina tenía 15 [música] años. Estaba embarazada de un hombre de 41 y ese hombre había dado órdenes de dejar a su bebé recién nacido en un hospital de Madrid con el nombre de Pila equivocado, en un cojín en el suelo [música] con leche rebajada con agua para que no le
costara mucho. A los 20 años, Valentina de la Cuesta buscó en internet quién era su papá. Encontró miles de resultados, encontró procesos judiciales. Encontró artículos de 1998 [música] con fotos en blanco y negro de un hombre joven y seguro de sí mismo, al que la prensa describía como el rey Midas de la música mexicana.
Encontró expedientes de Chihuahua. Encontró la palabra violación junto al nombre de él. fue directo a terapia psicológica y tardó años en poder pronunciar lo que había descubierto. En mayo de 2025 tuvo que subirse a un avión y huir de México porque su seguridad estaba amenazada. Tiene 25 años, todavía no puede regresar a casa y todavía no puede decir públicamente quién la amenaza porque tiene demasiado miedo.
Y Ana Dalay nunca cumplió ni un mes de vida. Nació el 10 de octubre de 1999 en Río de Janeiro, Brasil, hija de una mujer que amaba cantar y de un hombre que nunca quiso ser padre de esa manera. En ese momento, en esa ciudad donde ambos eran fugitivos de la justicia. murió el 13 de noviembre de ese mismo año con 34 días de vida en condiciones que nadie investigó correctamente porque la persona que debía llamar a los paramédicos era la misma que decidió que no era conveniente [música] hacerlo.
Su cuerpo terminó en el río Recreello, en las afueras de Río de Janeiro, envuelto en una bolsa de plástico verde dentro de una maleta de mano, con las huellas dactilares borradas de manos y pies para que nadie la pudiera identificar si alguna vez la encontraban. No la encontraron. Hoy, en febrero de 2026, Sergio Gustavo [música] Andrade Sánchez tiene 69 años.
Se le atribuyen ocho hijos reconocibles con al menos siete mujeres distintas, la mayoría de ellas menores de edad, cuando comenzaron esas relaciones. La mayoría de esos hijos no lo conocen persona. Uno de ellos no llegó a vivir un mes. Otro fue abandonado, desnutrido en un país extranjero siendo bebé.
Otro carga el apellido de su madre porque el apellido del padre es sinónimo de condena. Y uno más tuvo que dejar su país, porque alguien relacionado con la historia de ese padre amenazó su seguridad. [música] Ninguno de sus hijos lo defiende públicamente. Ninguno. Su nombre completo es Sergio [música] Gustavo Andrade Sánchez.
El mundo lo conoció como el rey Midas, el hombre que todo lo que tocaba se convertía en oro. Y lo que les hizo a las mujeres jóvenes que cayeron en sus manos y lo que heredaron los hijos que nacieron de esas relaciones. Es una historia que México enterró [música] durante 25 años bajo discos de platino, contratos de televisora y sentencias que nunca estuvieron a la altura del daño.
Esta [música] es la investigación que la industria musical prefirió no completar. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambiarán todo lo que creías saber sobre este caso. Primero, lo que realmente pasó con el bebé que Sergio Andrade tuvo con una niña de 15 años, el hijo que dejó desnutrido en un hospital de Madrid, España, con instrucciones de no gastar más de lo necesario en su alimentación y las palabras exactas que la propia Karina [música] Japor usó para describir lo que le hicieron mientras estaba embarazada y sin poder llamar a
su madre. Segundo, el secreto de los dos hermanos que son también primos, Milton y Valentina. Bakini, hijos de dos hermanas que Andrade embarazó en el mismo periodo de tiempo y lo que esos dos jóvenes descubrieron de adultos sobre lo que fueron sus madres para ese hombre y sobre lo que son el uno para el otro.

Tercero, con todos los detalles que los medios mexicanos nunca pusieron en [música] una sola nota, lo que pasó con el cuerpo de Ana Dalay después de que murió en ese departamento de Río de Janeiro, las órdenes que Sergio Andrade dio en los siguientes minutos y la razón exacta por la que esas órdenes se obedecieron sin que nadie en esa habitación se atreviera a cuestionar una sola palabra.
Y cuarto, ¿dónde está hoy Sergio Andrade? ¿Qué anunció en junio de 2025? Y la ironía que no tiene nombre, que ese anuncio llegó exactamente en los mismos días en que una de sus hijas de 25 años acababa de abandonar su país, sus amigos, su pareja, su casa, sus autos y su trabajo, porque alguien vinculado a su historia la había amenazado de muerte.
Te voy a avisar [música] cuando llegue cada una de estas revelaciones. Si te vas antes del final, te pierdes [música] la cuarta. Y la cuarta es la que explica por qué esta historia no se cerró el día que cerraron las puertas de una cárcel en Chihuahua, en el año 2007. Porque el daño que Sergio Andrade sembró en el mundo no se fue preso con él.
Ese daño nació, creció, aprendió a caminar y hoy tiene nombre y apellido materno y cicatrices que no se [música] ven a simple vista. Pero antes de hablar de los hijos, necesitas entender quién era el [música] padre, porque hombres así no aparecen de la nada. Se construyen ladrillo por ladrillo, silencio por silencio, en una industria que aprendió muy temprano, que es más fácil mirar hacia otro lado cuando el hombre tiene talento.
El 26 de noviembre de 1955, en la ciudad portuaria de Cuatzacalcos, Veracruz, en la costa del Golfo de México, donde el aire huele a petróleo y a salitre, nació Sergio Gustavo Andrade Sánchez. Su padre fue Eduardo Andrade Aedo, ingeniero de petróleos mexicanos que después se dedicó a imprimir álbum de colección de estampillas.
Su madre, Justina Sánchez Márquez, una familia de clase media respetable en una ciudad donde el petróleo olía a movilidad social y la gente del norte de Veracruz soñaba con el progreso [música] como si fuera algo que se podía tocar. Sergio era el hijo menor, tenía un hermano mayor, Eduardo Andrade Sánchez, que siguió el camino del derecho, la locución y la política, y que llegaría a ser diputado federal, senador por Veracruz y director del Canal del Congreso.
Un hombre de instituciones, un apellido [música] que se mantuvo limpio, dos hermanos, un mismo apellido, dos destinos opuestos. Sergio eligió la música. y desde muy joven mostró una inteligencia musical que lo distinguía de los demás. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música en la Ciudad de México. Aprendió piano, teoría, arreglos, composición.
cursó la primaria en la escuela artículo [música] 123 en Coazzacoalcos y terminó sus estudios en la escuela Árbol de la Noche Triste, en la colonia Popotla del Distrito Federal, cuando la familia se mudó a la capital. Desde esos años la música lo absorbía todo. Lo que nadie documentó entonces, pero que los testimonios de 15 años después harían dolorosamente evidente, es que Sergio Andrade desarrolló muy temprano una segunda fascinación, no solo la música, el control y específicamente [música] el control sobre personas que dependían de
él. Jóvenes con sueños que él podía moldear, jóvenes sin red de seguridad, jóvenes a quienes una palabra suya podía construirles [música] o destruirles la vida. En 1981, Sergio Andrade contra matrimonio por primera vez con Guadalupe Casillas. No tuvieron hijos. La relación terminó. En 1985 [música] grabó su primer disco como solista titulado Mis preferidas.
Bajo el sello Discos Valsur. Ese mismo año debutó como cantante con la canción divina en el programa Siempre en domingo. Trabajó con Lucero cuando ella era una niña prodigio de la televisión. Trabajó con Yuri, con Crrystal, con María José. Trabajó con César Costa. Tenía oído para detectar talento. Tenía contactos con las televisoras.
tenía el don de hacer que las voces sonaran más grandes de lo que eran en bruto y tenía una preferencia que nadie cuestionó durante años. Prefería trabajar con muchachas muy jóvenes. Guarda este detalle, porque lo que viene después no fue un accidente ni una coincidencia. Fue un patrón que se construyó deliberadamente durante más de 15 años ante los ojos de una industria que decidió que el talento lo justificaba todo.
En 1985, Sergio Andrade contra matrimonio por segunda vez. La novia era María Raquenel Portillo Jiménez, originaria de Chihuahua, a quien el mundo conocería décadas después como Mary Boquitas. Él tenía 30 años. Ella tenía 15. La diferencia de edades era de 15 años. Ella era menor de edad. Nadie en la industria musical mexicana dijo una sola palabra. Imagina eso.
Un hombre de 30 años con carrera establecida, con conexiones en Televisa, casándose con una niña de 15 en 1985 [música] y el mundo del espectáculo mexicano entero mirando hacia otro lado, no porque no supiera, porque sabía y eligió no importarle. Raquenel quedó embarazada. Sergio Andrade no quería ese bebé.
En su podcast en Boca Cerrada, que lanzó muchos años después, Raquenel Portillo narró lo que pasó. Los golpes no pararon cuando le dijo que estaba embarazada. El embarazo no prosperó y la relación continuó porque a los 15 años, en 1985, [música] en México, una niña casada con un hombre de 30 años [música] no tiene muchos lugares a donde ir si ese hombre es la única persona que le prometió una carrera en la música.
El matrimonio con Raquenel duró varios años, pero Sergio Andrade ya tenía la mirada puesta en otra niña. En 1988, un hombre [música] de 33 años estaba en un festival escolar en la Ciudad de México y vio a una niña que cantaba con una voz que le pareció interesante. La niña se llamaba Erika Aline Hernández Ponce de León y Pérez.
[música] Tenía 13 años. Cantaba en festivales escolares, soñaba con ser artista. Él la vio [música] y comenzó el proceso que durante 15 años repetiría con variaciones casi idénticas. [música] Se acercó, identificó el sueño, ofreció cumplirlo y comenzó a construir la dependencia. Lo que pasó después lo narró Aline Hernández en el libro Alín, la gloria por el infierno, escrito [música] por el periodista Rubén Aviña y publicado en abril de 1998 [música] bajo el sello editorial Grijalvo, que vendió más de 500,000 copias en sus
primeras ediciones y fue número uno en ventas de Amazon México en 2023, [música] 25 años después de haberse publicado por primera primera vez. El dato dice todo sobre esta historia. 25 años después, la gente todavía quiere leer lo que esa niña de 13 años vivió. Aline tenía 15 años cuando Sergio Andrade la llevó al altar. Él tenía 35.
La diferencia era de 20 años. Ella llegó virgen al matrimonio, según declaró en entrevista con la periodista Shanik Berman. Y lo que pasó dentro de ese matrimonio [música] lo describe a Viña en el libro con detalles que hacen imposible dudar de que lo que Andrade construía no era una academia de música ni una familia, sino un sistema de dominación total.
Una de las imágenes más devastadoras que recoge el libro es una que parece sacada de una película de horror psicológico, pero que sucedió en una habitación normal de una casa normal de la Ciudad de México. Aline, escondida debajo del escritorio de Sergio Andrade, escribiendo en un cuaderno una sola frase un millón de veces.
No debo decirle mentiras a Sergio Andrade mientras él recibía visitas de trabajo arriba. como si la situación fuera tan normal que no requería ninguna explicación. Imagina eso. Una niña de 15 o 16 años casada con un hombre de 35, de rodillas debajo de un mueble, copiando su propia humillación como si fuera una tarea de la escuela primaria.
Mientras el hombre que la puso ahí habla de negocios con visitas que probablemente nunca supieron que había alguien escondido bajo el escritorio. El matrimonio [música] entre Alín y Andrade duró aproximadamente 2 años. El divorcio se logró por causal de maltrato. Aline salió de ahí a los 17 años con el cuerpo marcado y la historia que nadie en la industria quería creer porque el hombre que ella acusaba era demasiado valioso para el negocio.
En 1991 lanzó su disco debut Chicas feas, producido por el mismo Andrade. La música salió, el sistema siguió funcionando y Sergio Andrade ya tenía un nuevo proyecto entre manos. Pero antes de hablar de ese nuevo proyecto, hay que entender que en los primeros años de la década de los 90, México vivía una fiebre del espectáculo que hacía casi imposible cuestionar a los que estaban en la cima.
Televisa dominaba absolutamente el entretenimiento. Emilio Azcárraga Milmo, apodado el tigre controlaba lo que el país veía, escuchaba y compraba. Y en ese ecosistema donde el poder de una televisora podía hacer y deshacer carreras de la noche a la mañana, un hombre con las conexiones de Sergio Andrade era demasiado [música] útil para que nadie lo cuestionara.
Era el que descubría talentos, era el que producía discos que se vendían por millones, era el rey Midas. Y a los reyes Midas no se les hacen preguntas incómodas. En 1985, Sergio Andrade descubrió a una muchacha de 15 años de Monterrey, Nuevo León, que participaba en el concurso televisivo La doble de Chispita.
La muchacha se llamaba Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz. tenía un carisma que incendiaba cualquier habitación en la que entraba. Y Andrade, que tenía 30 años, la vio y decidió que quería ser su productor, su manager y con el tiempo algo más que eso. Pasaron 4 años antes de que el primer disco llegara. En 1989, de la mano de Andrade y bajo el sello BMG Ariola, Gloria Trevi lanzó su álbum debut ¿Qué hago aquí? El primer sencillo fue un golpe.
En 1991 [música] llegó el segundo álbum, Tu ángel de la guarda, y con él el sencillo pelo suelto, que fue la canción del año en México. En [música] 1992, Me río de ti. En 1993, con los ojos cerrados, cinco álbumes que sumaron casi 5 millones de copias vendidas a lo largo de la década. Estadios llenos. películas [música] taquilleras, portadas de revista, premios.
El nivel de fama que Gloria Trevi alcanzó en los años 90 en México es difícil de dimensionar desde hoy. Era absolutamente omnipresente y detrás de todo ese brillo, un hombre controlaba absolutamente todo. dinero, los contratos, los horarios, las relaciones personales, las llamadas telefónicas, los viajes, a quién podían ver, a quién podían hablar, lo que podían comer, lo que podían usar, lo que podían pensar de sí mismas.
Para la primera mitad de la década de los 90, la productora de Andrade no era solo Gloria Trevi, era un grupo más amplio de jovencitas a quienes él llamaba su academia. una escuela de música, una incubadora de talentos, una familia especial, como le gustaba decir. Y la familia especial vivía bajo sus reglas, en sus casas con su dinero, aisladas de sus familias de origen mediante una beca mensual que se enviaba puntualmente a los padres para que no preguntaran dónde estaban sus hijas.
El sistema era de una eficiencia escalofriante. La beca compraba el silencio de las familias. El talento de las chicas compraba su esperanza y la esperanza las mantenía atadas cuando el miedo solo no era suficiente. Para mediados de los 90, [música] el clan viajaba. España, Argentina, Chile. Gloria Trevi daba conciertos internacionales.
El negocio crecía y con el negocio crecía también el número de mujeres jóvenes en el círculo íntimo de Andrade. Las hermanas Carola, Carla y Katia de la Cuesta, originarias de México, entraron al clan en distintos momentos de la primera mitad de los 90. Tres hermanas, las tres bajo la influencia del mismo hombre.
Y en 1994, [música] en un concierto en la ciudad de Chihuahua, Gloria Trevi subió al escenario a una niña del público. La niña tenía 12 años. Se llamaba Karina Alejandra Yapor Gómez y cantaba desde que era pequeña y soñaba con ser artista. Y cuando Gloria Trevi le tendió la mano desde el escenario, Karina sintió que su vida estaba comenzando.
En realidad, lo que comenzó ese día fue algo completamente distinto. Poco después del concierto, el clan contactó a los padres de Karina, Miguel Yapor y Teresita de Jesús Gómez. La propuesta era clara. Su hija tenía talento. El productor Sergio Andrade quería darle formación artística. Habría una beca mensual para la familia, habría educación, habría oportunidades.
La familia pensó que les estaban ofreciendo el futuro de su hija. Karina Yapor entró a la academia de Andrade a los 12 años. Participó ese mismo año, 1994 o 1995, en la [música] película Una papa sin katsup, junto a Gloria Trevi y bajo la dirección de Sergio Andrade. Su primera aparición en el mundo del entretenimiento siendo niña bajo el control del hombre que pronto comenzaría a abusar de ella.
Lo que pasó durante los 5 años siguientes lo narró Karina en su libro Revelaciones. Mis amargas experiencias con Gloria Trevi, Sergio Andrade y Mary Boquitas. Publicado por Editorial Grijalvo el 1 de abril de 2001, cuando Karina tenía 18 años. El libro vendió más de 100,000 ejemplares en sus primeras semanas con una recaudación de 6 m,0000000es de pesos.
Era el testimonio de una sobreviviente que todavía era casi una adolescente, describiendo lo que le habían hecho cuando era definitivamente una niña. En una entrevista que Karina Japor concedió al programa Despierta América de Univisión en 2017, dijo palabras que el periodismo debería haber recogido mucho antes.
Yo seguía siendo abusada, torturada con cables en mi cuerpo, desnuda, dejada, sin comer. No te puedo describir el terror de una niña de quedar embarazada por violación. No te puedo describir el terror de una niña de quedar embarazada por violación. Eso dijo con su nombre y su cara en televisión en vivo. Años después, todavía hay personas que discuten si lo que Sergio Andrade hizo fue tan grave.

Karina quedó embarazada cuando tenía 15 años. Sergio Andrade tenía 41, 26 años de diferencia. La niña que había subido a un escenario soñando con cantar como Gloria Trevi, ahora esperaba un hijo del hombre que la tenía aislada de su familia en el otro lado del mundo. Aquí viene lo primero que te prometí.
En algún [música] punto de 1997, Karina Yapor dio a luz a un varón. Sergio Andrade, según varios testimonios, no quería al bebé, no quería varones en general. Según relatos que circularon durante el proceso judicial, [música] el niño fue nombrado Francisco Ariel. Lo que pasó con Francisco Ariel en los meses siguientes es una de las historias más brutales de este caso y una que los medios mexicanos relataron de manera fragmentada, siempre incompleta, siempre sin poner todas las piezas juntas en el mismo lugar. Las hermanas Carola y Carla
de la Cuesta recibieron instrucciones de Andrade de hacerse cargo del bebé en Madrid, España, donde el clan tenía una base temporal. María Raquenel Portillo, Mary Boquitas llegó después para relevarlas. Según el testimonio que Raquenel dio años después en su podcast en Boca Cerrada, cuando llegó al apartamento de Madrid donde estaba el bebé, lo que encontró fue un niño acostado en un cojín en el suelo, sin cobija, sin cuneta, escuálido.
El bebé estaba siendo alimentado con leche rebajada con agua porque esas eran las instrucciones de Andrade, no gastar más de lo necesario. Raquenel llamó a Andrade. Le preguntó si podía darle al bebé una alimentación adecuada. Obtuvo aprobación, pero poco después Raquenel enfrentó problemas [música] migratorios que le impedían permanecer en España con documentos regulares.
Andrade le ordenó volver a Buenos Aires. Karina, la madre del bebé, no podía ir a recogerlo porque también tenía problemas para entrar a España. La solución de Andrade fue dejar al bebé. María Raquenel Portillo tomó una decisión, una de las pocas que se registran en todo este caso, en la que alguien dentro del clan se movió contra las órdenes.
Aunque fuera de manera incompleta, llevó a Francisco Ariel a un centro médico de Madrid. Los médicos confirmaron que el bebé estaba desnutrido. Raquenel dejó copia de su pasaporte en el hospital. Dejó el nombre de Karina Yapor como la madre del niño y se fue a Buenos Aires como Andrade le había ordenado. El 13 de octubre de 1998, más de un año después del nacimiento del bebé, la Secretaría de Relaciones Exteriores de España contactó a la familia Yapor en Chihuahua.
Un bebé registrado como hijo de Karina Alejandra Yapor Gómez había sido encontrado en un centro médico de Madrid. Sus abuelos maternos Miguel Yapor y Teresita de Jesús Gómez, que llevaban más de un año sin saber dónde estaba su hija, recibieron esa llamada como si el piso se les abriera bajo los pies. No solo sabían dónde estaba Karina, no sabían que Karina había tenido un hijo.
¿Sabes qué es lo más cruel de este momento? Que Karina intentó ir a España a buscar a Francisco Ariel. Llegó hasta allá. Los problemas de migración le impidieron entrar al país. Una madre de 17 años, violada por un hombre de 41, con un bebé suyo abandonado en un hospital de otro continente, sin papeles para cruzar la frontera que la separaba de ese bebé.
Tuvo que regresar sin él. Francisco Ariel fue rescatado finalmente por sus abuelos maternos. Bosky fue la denuncia que sus abuelos Miguel y Teresita de Jesús interpusieron ante la Procuraduría [música] de Justicia del Estado de Chihuahua en marzo de 1999 por los delitos de rapto y violación agravada, la que puso en marcha la maquinaria judicial.
El 1 de [música] junio de 1999, la Procuraduría giró orden de apreciónsión. La Interpol emitió ficha roja. El mundo comenzó a buscar al clan Trevi Andrade en 1999, cuando el escándalo ya era público y los medios hablaban de todo esto, Karina regresó a México. En Chihuahua se reunió con sus padres y con Francisco Ariel. Lo cargó por primera vez en mucho tiempo.
Tenía 17 años. Cargaba a un bebé que era suyo y de [música] un hombre ya declarado fugitivo de la justicia. En entrevista con el programa Otro rollo de Adal Ramones. Años después, Karina diría que Francisco Ariel fue lo único bueno que salió de esa etapa de su vida. Lo único bueno, piensa en eso un momento.
5 años de abusos, torturas, violaciones. Un embarazo producto de esas violaciones. Un bebé abandonado en un hospital extranjero, meses sin poder abrazarlo. Y en toda esa avalancha de horror, una sola cosa que valió la pena. Francisco Ariel Yapor Gómez tiene hoy alrededor de 28 años. Karina lo protege.
Tiene su apellido materno. Crece en Texas, donde su madre construyó una carrera como periodista de televisión. Primero en Telemundo El Paso, como parte del lanzamiento del primer noticiero en 2010 y luego [música] en Univision 45. Ganó premios por su labor periodística. Tiene cinco hijos en total, uno de ellos con autismo, causa con la que se ha comprometido públicamente.
Es [música] madre, es periodista, es sobreviviente y Francisco Ariel es el [música] hijo que el sistema de Andrade consideró un inconveniente logístico, el niño al que le rebajaron la leche con agua para ahorrar dinero, el que sus abuelos rescataron de un hospital extranjero porque nadie más lo iba a hacer.
No hay registro de ningún contacto entre Francisco Ariel Japor Gómez y Sergio Andrade, ninguno. En 1997, mientras el clan comenzaba a acelerar su huida y la presión mediática crecía, Sergio Andrade se casó por cuarta vez. La novia fue Sonia Ríos, una de las jóvenes que formaban parte del grupo desde hacía tiempo. Con Sonia, Andrade tuvo dos hijas.
Sofía Andrade Ríos y Antonia Andrade Ríos. De las ocho hijos que se le atribuyen a Andrade, Sofía es la que más relación pública ha tenido con él. En 2010, cuando tenía aproximadamente 15 años, Sofía tocaba la percusión en el grupo musical que su padre formó mientras purgaba condena en el Centro de Readaptación Social de Chihuahua.
apareció en entrevistas [música] defendiéndolo. En el programa Hoy de Televisa, en algún momento de la segunda mitad de la década del 2010, habló sobre su padre con un tono que sorprendió a muchos. Era la excepción la que eligió acercarse, la que eligió defenderlo, aunque esa defensa nunca fue fácil ni simple. Antonia Andrade Ríos construyó un perfil más discreto. Vive en Madrid.
intenta una carrera de actuación. Carga el apellido paterno como quien carga algo pesado que no eligió, pero que es suyo de todas formas. Sonia Ríos [música] y Sergio Andrade. Algunos medios los reportaban viviendo juntos en Morelos después de que él salió de la cárcel en 2007. Después, en 2022, se habló de que habían abierto un restaurante [música] cerca de Cuernavaca, que los reconocieron, que tuvieron que cerrarlo, que después abrieron un local de hamburguesas más pequeño y discreto donde podían trabajar sin que nadie los fotografiara. un
hombre que alguna vez fue el productor más poderoso de la música pop mexicana, vendiendo hamburguesas en Morelos para pagar la renta. Pero antes de llegar al presente de Andrade, hay que hablar de lo que pasó en los últimos meses de 1999, porque ahí es donde esta historia alcanza su punto más oscuro.
Y cuando digo más oscuro, no lo digo como figura retórica, lo digo porque hay un bebé muerto y un río de Brasil. donde están sus restos. Aquí viene lo segundo que te prometí. Para el año 2000, mientras el clan estaba prófugo y los medios de comunicación de toda Latinoamérica [música] hablaban del caso, varias mujeres del grupo dieron a luz y entre esas mujeres [música] estaban las hermanas Carola y Carla de la Cuesta.
Carola de la Cuesta era una de las primeras en haber llegado al círculo de Andrade. Carla, su hermana, llegó después. Las dos estaban dentro del mismo sistema de control. Las dos habían viajado con el clan por España, Argentina, Brasil. Las dos tenían una historia que ninguna de las dos eligió y Sergio Andrade las embarazó a las dos al mismo tiempo, con apenas unos meses de diferencia entre los dos embarazos.
Nació Milton, hijo de Carola de la Cuesta, y Sergio Andrade. Nació en el año 2000, mientras el clan todavía estaba huyendo. Tres meses después nació Valentina, hija de Carla de la Cuesta y Sergio Andrade, también en el año 2000, también mientras todo se derrumbaba. Piensa en eso un momento. Dos hermanas, un mismo hombre, dos bebés nacidos con tres meses de diferencia.
Milton y Valentina son al mismo tiempo hermanos por parte de su padre y primos por parte de sus madres. Son hermanos primos. Una categoría de relación familiar que no debería existir, pero que existe porque un hombre adulto decidió que las reglas que aplican al resto del mundo no le aplicaban a él.
¿Sabes qué es lo más cruel de este punto? Que Milton tiene hoy alrededor de 25 años y Valentina tiene 25 años. Y ninguno de los dos eligió la historia [música] de sus padres. Ninguno de los dos eligió ser hermano y primo al mismo tiempo. Y ninguno de los dos tiene ningún tipo de relación con el hombre que los engendró. Milton [música] mantiene su vida completamente privada, no da entrevistas.
Su Instagram cuando existió fue privado. Es la protección del silencio que a veces es lo único que queda cuando tu historia de [música] origen es una denuncia pública. Valentina eligió otro camino y ya vamos a hablar de él. Pero antes hay algo que necesitas escuchar, porque a dos meses de [música] que nacieran Milton y Valentina ocurrió algo que durante años fue la parte más oscura y menos documentada de todo este caso.
Aquí viene lo tercero que te prometí y este es el punto en el que esta historia se vuelve algo para lo que no existe una palabra adecuada. El 10 de octubre de 1999, en algún lugar de Río de Janeiro, Brasil, gloria de los Ángeles, Treviño Ruiz dio a luz a una niña. La madre tenía 31 años. El padre era Sergio Andrade, que tenía 43 años y cuyo nombre ya aparecía en todas las agencias de noticias de México y Latinoamérica, como el productor acusado de corrupción de menores, rapto y violación agravada.
La bebé fue nombrada Ana Dalay. En ese momento el clan llevaba meses prófugo. Habían pasado por España, por Argentina. Ahora estaban en Brasil, en un apartamento de Río de Janeiro, donde convivían Andrade, Gloria, Raquenel, las hermanas de la cuesta, Karina Yapor, Liliana Soledad Regueiro, Marlene Calderón y otras jóvenes del grupo.
Todos sabían que la Interpol los buscaba. Todos sabían que si llamaban a cualquier servicio de emergencia o institución oficial, corrían el riesgo de ser encontrados. El 13 de noviembre de 1999, [música] exactamente 34 días después de nacer, Ana Dalay dejó de respirar. [música] Lo que pasó en las horas siguientes es lo que María Raquenel Portillo narró en su podcast [música] en boca cerrada, con detalles que hacen imposible escuchar sin quedar paralizado.
Y lo que Liliana Soledad Regueiro describió en el programa especial [música] El ojo del huracán. Fue Karina Yapor quien encontró a la bebé sin signos vitales y la llevó a la sala. Raquenel y Regueiro intentaron reanimarla. No lo lograron. Alguien fue a buscar a Sergio Andrade. Andrade llegó. Vio a su hija, a la bebé de 34 días que había nacido en ese apartamento, mientras él y todos los demás eran fugitivos de la justicia.
Y entonces habló, no llamar a nadie, no llamar a una ambulancia, no llamar a un hospital, [música] no llamar a la policía, nada, porque si llamaban los encontraban. No, obviamente no se le puede llamar a nadie, ya no hay nada que hacer. Eso es lo que Raquenel narró que dijo a Andrade en ese momento. No hay nada que hacer.
su hija recién nacida, 34 días de vida y la decisión de un hombre de no llamar a los paramédicos, porque llamar a los paramédicos era un riesgo para él. [música] Gloria Trevi estaba en ese apartamento. En el programa Viajando con Chester del periodista Risto Mejide, grabado en España años después, Gloria describió ese momento en términos que indican un estado de shock disociativo.
Cuando vi a mi hija y entendí, mi razón se puso rara. Yo no me di [música] cuenta ni siquiera cuando se llevaron a mi hija. Una de las mujeres del clan se acercó a Gloria y le dijo que la bebé había muerto de síndrome de muerte súbita, [música] que la habían llevado a un hospital a hacerle el acta de defunción, que la habían enterrado en un lugar cristiano.
Gloria lo creyó. Durante más de 20 años [música] lo creyó. Décadas después, en la misma entrevista con Viajando con Chester, Gloria supo la verdad. He hablado con esa persona y todo lo que me dijo fue algo que el Señor le pidió que me dijera, pero ella era otra persona que estaba aterrada.
[música] El Señor así llamó Gloria Trevi a Sergio Andrade en esa entrevista. No el [música] padre de mi hija, no Sergio, el Señor. ¿Y qué pasó realmente con Ana Dalay? Liliana Soledad Regueiro, la bailarina argentina que formaba parte del clan, narró en su testimonio lo que ocurrió esa noche. Andrade le dio instrucciones específicas, tomar los restos de la bebé, llevarlos en una maleta y enterrarlos en algún lugar fuera de la ciudad.
Le dijo que si en algún momento se acercaba la policía mientras hacía eso, que tirara la maleta al río más cercano sin que se percataran. El cuerpo de Ana Dalay fue envuelto en una bolsa de plástico verde. Fue colocado dentro de una maleta de mano. Antes de salir del apartamento le borraron las huellas dactilares de las manos y los pies para que no la pudieran identificar si alguien la encontraba.
Las huellas dactilares de una bebé de 34 [música] días las borraron. Regueiro llegó al río Recreyo, a las afueras de Río de Janeiro. En su testimonio, narró cuando llegó, recordó las instrucciones de Andrade y sacó la maleta del auto. No quise pensar y la arrojé porque esa era la orden que él me había dado.
Se escuchó que cayó al agua. [música] Me di la vuelta y me fui. La policía de Río de Janeiro realizó una búsqueda extensiva del río Recreello después de que el caso se hizo público y comenzaron los interrogatorios. No encontraron los restos. La conclusión oficial fue que el cuerpo probablemente quedó atrapado bajo la vegetación del fondo del río.
Esa es la conclusión oficial. Vegetación del fondo. No hay acta de defunción oficial de Analay. No hay autopsia, no hay investigación formal por su muerte, porque los padres de esa niña eran fugitivos internacionales y la persona que tomó las decisiones posteriores a su muerte era la misma persona que tenía motivos para que nadie supiera que estaban en ese apartamento.
años [música] después, en declaraciones recogidas por el periodista Gustavo Adolfo Infante para su canal de YouTube, Sergio Andrade mencionó brevemente la muerte de Ana Dalay en una entrevista con un canal de televisión de Estados Unidos [música] mientras estaba detenido en Brasil.
dijo que habían perdido a una hija de 33 días de vida sin más detalles, sin explicación de cómo murió, sin explicar qué pasó con su cuerpo. 33 días, dijo, “El dato oficial es 34, pero nadie en esa habitación estaba llevando un registro. Gloria Trevi dedica a Ana Dalay una de sus canciones más famosas, Timbre postal.
El 10 de octubre de cada año, en el aniversario del nacimiento de su hija, publica en Instagram una fotografía de la bebé. En la imagen, Ana Dalay está en brazos de su madre, mirando a la cámara con los ojos abiertos. Tiene unos pocos días de vida, no sabe que tiene 34. El 13 de enero de 2000 [música] a las 11 de la mañana, un operativo de la policía federal brasileña entró a [música] un edificio del barrio recreyo Dos Bandeirantes en Río de Janeiro.
Ejecutaban una orden de captura de la Interpol. Dentro del apartamento encontraron a Sergio Andrade, a Gloria Trevi y a María Raquenel Portillo. Los tres fueron detenidos. Andrade fue trasladado primero a la cárcel de Papuda en Brasilia. permaneció ahí más de 3 años en prisión preventiva mientras el gobierno mexicano tramitaba la extradición.
El Tribunal Supremo de Brasil autorizó la extradición bajo dos condiciones, que no fuera procesado por [música] delitos anteriores al año 2000 y que el tiempo cumplido en Brasil se contabilizara como parte de una eventual condena en México. En noviembre de 2003, Andrade fue extraditado a México. Lo llevaron al Centro de Readaptación Social de Aquile Serdán en Chihuahua.
En ese penal, durante los años de su proceso, Andrade formó un grupo musical con otros internos, tocó piano, compuso. En algún momento de 2005, el grupo se presentó en el teatro de la ciudad de Chihuahua. [música] La imagen de Sergio Andrade tocando piano en un teatro con presos como acompañantes fue tan perturbadora en su normalidad que los medios la registraron sin saber exactamente [música] cómo comentarla.
El 23 de marzo de 2005, el juez séptimo penal de Chihuahua, [música] Javier Pineda Arzola, declaró a Sergio Andrade culpable por los delitos de corrupción de menores, rapto y violación agravada. La sentencia fue de 7 años y 10 [música] meses de prisión, una multa de 3,590 y un pesos mexicanos al Fondo Auxiliar de Justicia y una indemnización de 1,61,500 pesos por daño moral a favor de Karina Yapor.
En 2007, el Supremo Tribunal de Justicia de Chihuahua revocó la condena por corrupción de menores, aunque mantuvo las otras. Andrade solicitó un amparo para anular el resto. Un juez federal lo rechazó y en 2007 Sergio Andrade salió de la cárcel 7 años y 10 meses por más de una década y media de abuso sistemático. Por los hijos que dejó en distintos países, por la bebé cuyo cuerpo está en un río de Brasil.
Por las torturas con cables que Karina Yapor describió en televisión en vivo. Por la niña debajo del escritorio escribiendo su propia humillación en un cuaderno. 7 años y 10 meses. Y la condena más grave se revocó en apelación. Gloria [música] Trevi fue absuelta de todos los cargos en septiembre de 2004 después de 4 años, 8 meses y 8 días en prisión.
El tribunal reconoció que ella también había sido víctima del sistema de control de Andrade. Entrevista reciente con la escritora Sabina Berman, cuando le preguntaron si Andrade era culpable, dijo, “Para mí, ese señor es culpable de muchísimo dolor, muchísimo sufrimiento, muchísimo dolor, muchísimo sufrimiento.” Esas son las palabras de la mujer que estuvo 3 años presa en Brasil y 4 [música] años presa en México por una historia en la que la única persona que fue declarada culpable salió libre en 2007.
Marlén Calderón, la corista originaria de los Mochis, Sinaloa, que había llegado al clan también siendo menor de edad, presentada por Aline Hernández cuando tenía 13 años, fue exonerada de los cargos. Construyó su vida lejos de los medios. Tuvo hijos Víctor Isaac Medina Calderón, sobre quien circulan versiones de que podría ser hijo de Andrade, aunque Marlene nunca lo ha confirmado públicamente.
Y Orlando, el hijo menor, que no era hijo de Andrade. En agosto de 2022, Orlando falleció. Tenía 16 años. Un adenocarcinoma, un cáncer en la pleura. en el pulmón y en el bronquio izquierdo. Una enfermedad tan rara en alguien de esa edad que los médicos tardaron meses en diagnosticarla correctamente porque no podían creer que un adolescente tuviera ese tipo de tumor.
Mi hijo enfermó con 15 años y falleció cuando recién cumplió los 16 de un cáncer sumamente agresivo, único a su edad”, declaró Marlén Calderón en una entrevista con TV Notas [música] en 2025. Marlen, que sobrevivió el sistema de Andrade, que pasó 8 meses en prisión preventiva en Brasil, que reconstruyó su vida como instructora de Zumba, luego como conductora de televisión en Televisa del Pacífico, luego lanzando música, que en 2025 le diagnosticaron cáncer de mama y que además enterró a su hijo de 16 años. Acabaron con mi
autoestima, mi talento, mis ilusiones, mi inocencia. Pero no con mi actitud. Por eso, a mis 46 [música] años lo intento de nuevo. Eso dijo Marlén Calderón en 2025, con cáncer de mama, con un hijo muerto, con toda la historia todavía pesando. Hoy, en febrero de 2026, Sergio Gustavo Andrade Sánchez tiene 69 años.
Aquí viene lo cuarto que te prometí. Nadie sabe con certeza dónde vive. Algunas versiones lo ubican en Cuernavaca, en el estado de Morelos, en una casa que compró en los años de gloria con el dinero que llegaba de todos lados. Otras versiones lo sitúan en Mérida, Yucatán, otras en Madrid, España, donde vivió temporadas después de salir de prisión.
El periodista Gustavo Adolfo Infante declaró en su canal de YouTube en 2024 que logró hablar con Andrade por teléfono, que trae un celular que prende cada 15 días, 15 días de silencio, 15 días de desconexión, 15 días entre cada llamada. El presentador Lalo Carillo del programa de Primera Mano, reveló en junio de 2022 que Andrade se dedicaba a dar clases de música a niños.
Él se dedica a ser maestro de música al día actual de hoy, dando clases a infantes. Dijo. La reacción del público al escuchar eso fue inmediata y unánime. En 2024 se informó que Andrade habría estado en España, donde se le habría diagnosticado pancreatitis. y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Una condición que afecta la capacidad de respirar y que suele estar relacionada con el tabaquismo crónico o exposición prolongada a gentes irritantes.
Su hija [música] Antonia, que vive en Madrid, habría estado presente. Poco después, la noticia se cerró. Antonia no habló más sobre el tema y entonces llegó el mes de mayo de 2025. Y lo que pasó en mayo de 2025 es la razón por la que este guion termina con esta ironía específica y no con ninguna otra.
El 29 de mayo de 2025, las conductoras del podcast Tecito de Calzón publicaron en sus redes sociales un comunicado. Valentina de la Cuesta ha tenido que [música] huir del país a raíz de que su seguridad ha sido vulnerada. Esto ya fue reportado a las autoridades. Les pedimos discreción y empatía en momentos difíciles. Valentina de la Cuesta, influencer, actriz, cantante, 25 años, hija de Carla de la Cuesta y Sergio Andrade, nacida el 23 de septiembre de 1999.
[música] nacida mientras su madre era víctima de un sistema de control del que no podía [música] salir. Nacida en los peores meses de esa historia, Valentina tiene más de 2,5 millones de seguidores en TikTok, tiene más de 435,000 en Instagram, hace sketches, habla de feminismo, tiene un podcast, [música] es actriz, ha participado en obras de teatro y en capítulos de televisión.
A los 12 años estudió actuación en el Expresión Artística, la escuela de Carlos Espegel. [música] Después en la CEFAT. En 2021 lanzó su disco Espectro Nebular. En entrevista con el podcast La José describió el momento en que a los 20 años supo con detalle quién era su padre. Fue como la peor cosa de la vida, así, sin rodeos, sin metáforas, la peor cosa de la vida.
En entrevista con Shanik Berman, dijo algo que merece ser escuchado completo. Jamás he tenido ningún tipo de acercamiento con Sergio Andrade, ni siquiera mensajes, porque es un agresor sexual y eso choca con todo lo que yo soy y todo lo que represento. Ningún tipo de acercamiento, ni siquiera mensajes.
Su madre, Carla de la Cuesta, [música] se convirtió en abogada, activista y escritora. En 2024 publicó el libro Todo a la luz, el caso criminal [música] que México dejó en la oscuridad, en el que narra su experiencia y la de otras 10 mujeres que fueron víctimas del clan Trevi Andrade, respaldadas por documentos oficiales. El libro, según la propia editorial, estuvo basado en el expediente judicial completo del caso, un expediente [música] que en su versión física pesa casi una tonelada de hojas.
El libro de Carla de la Cuesta fue publicado en diciembre de 2024 y es ese libro, ese acto de contar la verdad, lo que Valentina confirmó en junio de 2025, que desencadenó las amenazas. El 18 de junio de 2025, [música] Valentina reapareció en Instagram después de semanas de silencio. Escribió, “Y si no he denunciado públicamente las agresiones tan inhumanas que estamos viviendo por los ataques de estas personas, [música] es porque no sé a dónde puedan ser capaces de llegar. Nos han quitado todo.
Ya falta la vida. No lo sé. Por eso no he declarado nada, porque me muero de miedo. Me muero de miedo. Eso escribió la hija de un hombre que salió de la cárcel en 2007 y que en junio de 2025 anunció su regreso a la música. Porque ese es el punto final de esta historia. El 21 de junio de 2025, apenas días después de que Valentina publicó ese mensaje de terror desde un país extranjero al que tuvo que huir con una maleta, su casa vendida, sus autos vendidos, su pareja dejada atrás.
Sergio Andrade apareció en sus redes sociales, anunció su regreso a la industria musical, agradeció a Dios. Le agradezco a Dios esta nueva oportunidad de expresar sentimientos y emociones para establecer comunicación con el mundo por medio de lo más noble que hay para alimentar el espíritu. Ese bueno, eterno, maravilloso compañero de la humanidad, [música] el arte.
El arte, ese bueno, eterno, maravilloso compañero de la humanidad. Eso escribió el [música] hombre que tiene una hija desnutrida, que fue bebé en un hospital de Madrid, el hombre que tiene una bebé en un río de Brasil, el hombre que tiene una hija que no puede regresar a su país porque alguien vinculado a su historia la amenaza de muerte.
El hombre que tiene ocho hijos que no lo buscan. Ese hombre anunció su regreso a la música y dio gracias a Dios. Recapitulemos esta historia en números fríos. 1955 nace Sergio Gustavo Andrade Sánchez [música] en Cuatzacualcos, Veracruz, 1981. Primer matrimonio con Guadalupe Casillas, sin hijos 1985. Se casa con María Raquenel Portillo.
Ella tiene 15 años. Él tiene 30. 1985. Raquenel queda embarazada. El embarazo no prospera por los golpes. 1988. Conoce a Aline Hernández. Ella tiene 13 años. Él tiene 33. 1990. Contrae matrimonio con Alí. Ella tiene 15. Él tiene 35. 1991. Alin escapa. El divorcio es por causal de maltrato. 1994. Karina Yapor, de 12 años entra al círculo de Andrade en un concierto en Chihuahua, 1997.
Karina, de 15 años tiene a Francisco Ariel con Andrade de 41 años. 1997, Andrade se casa con Sonia Ríos. Tienen dos hijas, Sofía y Antonia. 1998, Francisco Ariel es encontrado desnutrido, abandonado en un hospital de Madrid, España. La leche era rebajada con agua. 1998 sale el libro de Alí Hernández, que detonó el escándalo público.
10 de octubre de 1999. Nace a Nadalay en Río de Janeiro. Su madre tiene 31 años, su padre 43. Es fugitivo de la justicia. 13 de noviembre de 1999, Anna Dalay muere con 34 días de vida. Su padre ordena no llamar a nadie. 13 de noviembre de 1999. Horas después, el cuerpo de Ana Dalay con las huellas borradas es arrojado al río Recreello, nunca fue recuperado.
- Nacen Milton, hijo de Carola de la Cuesta, y Valentina, hija de Carla de la Cuesta. Dos hermanas, un mismo hombre, dos bebés, hermanos y primos al mismo tiempo. 2000. Nacen también [música] Víctor Isaac con Marlene Calderón y María Miel con Wendy Selene Castelló. Cuatro hijos de Andrade en un solo año.
13 de enero de 2000, Andrade [música] es detenido en Río de Janeiro. Noviembre de 2003, es extraditado a México. 23 de marzo de 2005. es declarado culpable. Sentencia 7 años y 10 meses. [música] Multa 3,591 pesos. Indemnización a Karina Yapor 1,61,500 pesos. 2007 sale libre. 7 de agosto de 2022 muere Orlando, hijo de Marlene Calderón, de 16 años de Adenocarcinoma.
No es hijo de Andrade, pero es un niño que creció en el mundo que Andrade destruyó. Diciembre de 2024, Carla de la Cuesta publica Todo a la luz. El libro sobre el clan. Las amenazas comienzan. 29 de mayo de 2025. Valentina de la Cuesta, hija de Carla, de 25 años, huye de México porque su seguridad ha sido vulnerada.
Se va con una maleta. [música] vende su auto, deja a su pareja, llega al otro continente con el corazón destrozado y la vida entera metida en una maleta en sus propias palabras. 18 de junio de 2025. Valentina escribe en Instagram, “Nos han quitado todo, ya falta la vida. No lo sé. 21 de junio de 2025. Sergio Andrade aparece en redes sociales para anunciar su regreso a la música y agradecer a Dios.
69 años, al menos ocho hijos, siete madres distintas, la mayoría víctimas documentadas, un bebé muerta en un río en Brasil, un hijo abandonado desnutrido en un hospital extranjero, una sentencia de 7 años y 10 meses, una condena reducida en apelación, una hija que no puede regresar a su país y ninguno de los ocho hijos que le busca.
¿Es esto justicia? No, esto es el resultado predecible de un sistema que decidió durante décadas [música] que el talento de un hombre valía más que la integridad física y la dignidad de las adolescentes que ese hombre eligió como víctimas de una industria musical que vio las señales durante 15 años y eligió mirar hacia otro lado porque el hombre producía discos que se vendían de una televisora que durante años permitió y en algunos unos sentidos facilitó que el negocio [música] de Andrade prosperara de un sistema judicial que al final le puso 7
años y 10 meses de prisión a una historia que destruyó la vida de más de 40 mujeres jóvenes y dejó ocho hijos en el mundo sin padre de una industria entera que aprendió a hacer como que no sabía, cuando sí sabía. Sergio Andrade merecía ser padre de otra manera y sus hijos merecían un padre completamente diferente.
Merecían tener que ir a terapia psicológica cuando alguien les explicaba quién los había engendrado. Merecían no tener que cambiar de país por culpa de lo que ese hombre dejó como legado 25 años después. Merecían nacer en circunstancias que no incluyeran la palabra fugitivo ni la palabra condena. No lo tuvieron. Nadie se los dio.
Las ocho personas que Sergio Andrade trajo al mundo las vio como consecuencias de sus actos, no como el motivo de ellos. Las vio como problemas logísticos, como niños que en varios casos no quería y que, sin embargo, nacieron porque él ejerció un control total y absoluto sobre los cuerpos de mujeres que no podían decirle que no.
La industria musical [música] los vio como chisme de nota de espectáculos. El sistema judicial los vio como daño colateral de un proceso que se cerró con una sentencia que no alcanzó para cubrir lo que se había roto. Y el mundo del entretenimiento, ese mundo que durante los años 90 puso a Gloria Trevi en todos los estadios del país y que le pagó a Andrade por hacer posible esa gloria, también falló.
Falló a las madres, falló a los hijos, falló a Ana Dalay, que tiene 34 [música] días de vida y un río de Brasil como tumba, y que nunca va a poder contar su propia historia. Quizá tú conoces a alguien que alguna vez confió a una hija adolescente al cuidado de un adulto con poder, con dinero, con conexiones, con la promesa de que ese hombre la iba a convertir en estrella.
Quizá conozcas a una familia que aceptó una beca mensual a cambio de no hacer preguntas. Quizá tú mismo, siendo joven, admiraste a alguien que en secreto era exactamente lo que Sergio Andrade era. La historia de los hijos de Sergio Andrade nos habla de eso, del precio que pagan los que no eligieron estar en esa historia, pero heredaron sus consecuencias.
Valentina de la Cuesta. Toque tiene 25 años y tuvo que dejar su casa con una maleta porque alguien decidió que contar la verdad debía tener un precio. Francisco Ariel, que creció en Texas sabiendo que fue un inconveniente logístico para su padre. Milton, que protege su identidad con el escudo del silencio.
Anay, que no tuvo tiempo de tener historia. Esos son los hijos. Esas son las consecuencias, las que nadie quiso contar completas. Pero la historia de Sergio Andrade no existe en el vacío. Existe dentro [música] de un país y una industria que todavía hoy siguen debatiendo cuánto talento se necesita para que un adulto con poder pueda hacer lo que le dé la gana con los que no tienen ninguno.
Y hablando de historias que México necesita escuchar completas, hay otra que sigue esperando ser contada. La historia de otro hombre con poder, con conexiones, con una academia y un sistema y una red de promesas. Una historia que tiene décadas de antigüedad y que también tiene hijos que no eligieron estar en ella. La próxima semana vamos a contar esa historia con nombres, con fechas, con los documentos que nadie quiso poner en el mismo lugar.
Porque las consecuencias no prescriben, aunque el tiempo pase. Porque los hijos que cargaron con lo que sus padres construyeron merecen que alguien cuente su historia entera. Y porque el arte, ese bueno, eterno, maravilloso compañero de la humanidad, no es excusa para nada. Si esta [música] historia te impactó, si crees que las verdades incómodas deben contarse aunque duelan, aunque incomoden, aunque alguien prefiera que se queden enterradas, dale like, suscríbete, porque la próxima semana hay nombres que México no ha escuchado
juntos en el mismo video y cuando los escuche juntos, va a entender por qué esta historia no es la de un solo hombre, sino la de un sistema. Y deja en comentarios esta pregunta. ¿Sabías lo que les pasó a los hijos de Sergio Andrade? ¿Conocías los nombres de todos? ¿O esta es la primera vez que los escuchas en el mismo lugar, en el mismo relato? Porque detrás de cada escándalo que México prefirió olvidar, hay niños que [música] no pudieron olvidar.
Hay jóvenes que crecieron con esa historia pegada a la espalda como algo que no eligieron cargar, pero que tuvieron que aprender a llevar de todas formas. Esos niños merecen que su historia se cuente completa. [música] Nos vemos la próxima semana.
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