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¡IMPACTANTE! León XIV ATERRIZA en México y Norberto Rivera ya Fue Notificado | Padre Samuel

Norberto Rivera ya fue notificado y lo que eso significa para la Iglesia en México va a cambiar todo lo que conocía sobre el hombre más poderoso del catolicismo latinoamericano durante tres décadas. En las últimas horas, algo ha ocurrido que millones de católicos mexicanos llevan décadas esperando. Algo que muchos rezaron que sucediera sin saber si sus oraciones llegarían.

 Algo que los que tenían el poder para impedirlo creyeron que nunca pasaría. Algo que los que intentaron hacer lo posible pagaron con sus carreras, con su reputación, con años de silencio forzado y de espera sin respuesta. León XIV aterrizó en México y su primera acción, antes de cualquier misa multitudinaria, antes de cualquier discurso público, antes de cualquier protocolo diplomático, antes incluso de que los fotógrafos de los medios oficiales tuvieran tiempo de preparar sus cámaras, fue enviar una notificación, una sola,

con un nombre en el sobre, Norberto Rivera Carrera. Quédate hasta el final de este documental porque lo que voy a contarte en los próximos 90 minutos no lo vas a encontrar en ningún otro lugar con esta profundidad, con este detalle y con esta claridad. Vamos a hablar de quién es realmente Norberto Rivera, más allá de la imagen pública que construyó durante 30 años de primacía sobre la Iglesia mexicana.

 Vamos a hablar de lo que León XIV sabe, de lo que lleva en el archivo que trajo desde Roma y de por qué eligió México como primer destino latinoamericano de su pontificado cuando tenía docenas de países esperando su visita. Vamos a hablar de las víctimas que esperaron décadas para que Roma mirara hacia ellas con ojos que no estuvieran nublados por los intereses del poder.

 Y vamos a hablar de lo que está pasando ahora mismo y de lo que viene en los próximos días, porque esto no ha terminado, apenas está comenzando. Bienvenidos. Soy el padre Samuel. Si es la primera vez que nos visitas aquí, no hacemos entretenimiento religioso superficial. No hacemos videos bonitos sobre temas tranquilos que no incomodan a nadie.

 Hacemos algo mucho más difícil y mucho más necesario. Contamos la verdad sobre la iglesia que amamos, incluso cuando duele, especialmente cuando duele. Porque la iglesia que Cristo fundó merece ser defendida precisamente de los que la usan para sus propios intereses, de los que convirtieron lo sagrado en instrumento de poder personal, de los que pusieron su carrera por encima de las almas que tenían encomendadas.

 Suscríbete ahora y activa la campanita. Y si ya eres parte de esta familia, sabes que lo que compartimos aquí no lo encontrarás en ningún otro lugar con esta honestidad. Vamos. Para entender por qué la llegada de León XIV a México tiene a Norberto Rivera aterrorizado, necesitas entender primero el contexto de lo que está pasando dentro del Vaticano desde que este Papa tomó posesión del solio de Pedro.

 Porque lo que está ocurriendo en México no es un evento aislado, no es una decisión improvisada de un papa reformista que reacciona a la presión mediática. Es la extensión latinoamericana de algo que comenzó en Roma hace apenas unos meses y que está sacudiendo la estructura de poder de la Iglesia Católica desde sus cimientos más profundos.

 León XIV llegó al papado desde fuera del sistema, no desde los salones de la curia romana, no desde las universidades pontificias de Roma, ni desde los despachos climatizados del Palacio Apostólico, donde se toman las decisiones que mueven el mundo católico. llegó desde las periferias, desde comunidades donde la fe no es teoría, sino supervivencia, donde las personas no debaten sobre hermenéutica, sino que se preguntan cómo van a alimentar a sus hijos, donde la Iglesia no es una institución de poder, sino un punto de apoyo en medio de la precariedad. Y ese

origen lo formó de una manera que ningún cursus sonorum Vaticano habría podido formarle, con una comprensión visceral, profunda e irrenunciable de que la misión del pastor es proteger al rebaño, no gestionar su propio poder. Desde el primer día de su pontificado, León XIV dejó una cosa absolutamente clara.

 La misericordia es para los que se arrepienten y la justicia es para los que no. sin excepciones, sin nombres que estén por encima de la ley de Dios y de la ley canónica, sin intocables, sin figuras demasiado grandes para rendir cuentas. Y en esa lista de personas que no están por encima de nada, el nombre de Norberto Rivera lleva años esperando ser confrontado por alguien con autoridad suficiente para hacerlo.

Desde niño, León XIV sabía que Jesús era su amigo y disfrutaba de servir en Misa

 Hoy ese alguien está en México y la espera terminó. Antes de continuar, quiero que entiendas una cosa. Este documental no es un ataque a la iglesia, todo lo contrario. Este documental es un acto de amor a la iglesia. Porque defender la verdad dentro de la iglesia, nombrar el mal cuando existe dentro de sus muros, exigir que los pastores sean verdaderos pastores y no lobos con sotana, eso no es atacar a la iglesia.

 Eso es exactamente lo que Cristo hizo cuando entró al templo y volcó las mesas de los mercaderes. No estaba atacando el templo, estaba defendiéndolo de los que lo habían convertido en otra cosa. Y eso es lo que León XIV está haciendo en México. Y eso es lo que nosotros hacemos aquí en este canal cada vez que contamos la verdad, aunque incomode.

 Para entender la magnitud de lo que está pasando, necesitas conocer al hombre que está en el centro de esta historia. No, el Norberto Rivera de las homilías televisadas. y las apariciones importadas de revistas católicas. No el Norberto Rivera que recibía premios, que se reunía con presidentes, que hablaba ante multitudes con la autoridad de quien se sabe intocable.

 El otro, el que conocen los que estuvieron cerca del poder durante sus 30 años de primacía sobre la Iglesia mexicana, el que emerge cuando se leen los expedientes, los testimonios y las cartas que durante décadas fueron enviadas a Roma y que llegaron, fueron leídas por alguien y luego desaparecieron en el silencio de los archivos.

 Norberto Rivera Carrera nació en Tepeguanes, Durango, en 1942. Fue ordenado sacerdote, después obispo de Tehuacán y en 1995 fue nombrado por Juan Pablo II, arzobispo primado de México, el cargo más alto de la Iglesia católica en el país, la posición de mayor influencia del catolicismo latinoamericano. Ese mismo año fue creado cardenal.

 Desde ese momento y durante casi tres décadas, Norberto Rivera fue el hombre más poderoso del catolicismo en América Latina. No solo espiritualmente, políticamente, económicamente, mediáticamente, institucionalmente. La Arquidiócesis de México es la más grande e influyente del continente. Controlaba recursos, relaciones, narrativas y accesos a una escala que muy poca gente fuera de los círculos de poder realmente comprende.

 Tenía acceso directo a presidentes de la República. Sus pronunciamientos sobre asuntos políticos tenían peso real en las decisiones de gobierno. Los medios de comunicación lo trataban con la deferencia que se reserva a las figuras que no conviene tener como enemigas. Las grandes empresas cultivaban su relación con él con la misma diligencia con la que cultivaban su relación con cualquier otro actor de poder de primera magnitud.

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