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El ‘Pequeño’ Tanque Cubano Que Destruyó Columnas Blindadas Sudafricanas en Angola

El ‘Pequeño’ Tanque Cubano Que Destruyó Columnas Blindadas Sudafricanas en Angola

Noviembre de 1975, Angola. A 200 km al sur de Luanda. Una columna blindada sudafricana avanza por la carretera principal. Va rápido, va confiada. Lleva semanas sin encontrar resistencia seria. En seis semanas, las fuerzas sudafricanas habían recorrido más de 3,000 km desde la frontera de Namiri.

Habían destruido todo lo que se había interpuesto en su camino. Habían aplastado a las fuerzas angolanas en cada enfrentamiento. Estaban a las puertas de Luanda. La capital estaba a punto de caer y entonces aparecieron los tanques cubanos. No eran tanques modernos, no eran las últimas máquinas de guerra soviéticas, eran T34, el mismo tanque que había combatido en Kursk y Berlín 30 años antes, el mismo tanque que el mundo entero había dado por obsoleto, el mismo tanque que ningún manual militar de 1975 consideraba una amenaza seria para un ejército moderno. Pero en la sabana

angolana, en noviembre de 1975, esos T34 cubanos detuvieron en seco el avance sudafricano, los expulsaron de Angola y cambiaron el resultado de la guerra fría en África para siempre. Su nombre era el TI3485. Su historia en Angola duró 13 años y la forma en que Cuba los usó, con pilotos sin experiencia en guerra convencional, con mecánicos improvisados, con piezas de repuesto que llegaban en aviones de pasajeros cubanos reconvertidos en cargueros.

Es una de las historias de logística militar más extraordinarias que nadie ha contado. Para entender por qué Cuba envió tanques a Angola, necesitas entender lo que estaba en juego en noviembre de 1975. Portugal había concedido la independencia a Angola ese mismo mes, el 11 de noviembre de 1975. Pero Angola no era un país unificado, era un campo de batalla.

Tres movimientos de liberación. El MPLE, la FNLE y la UNIT llevaban años combatiéndose entre sí. Cada uno tenía patrocinadores externos distintos. El MPL recibía apoyo soviético y cubano. La FNL y la UNITA recibían apoyo de Estados Unidos, China y crucialmente de Sudáfrica. El 23 de octubre de 1975, Sudáfrica lanzó la operación Sabana.

10,000 soldados del ejército sudafricano cruzaron la frontera desde Namibia en dos columnas blindadas. Su objetivo declarado era apoyar a la UNIT y a la FNLA contra el NPLA. Su objetivo real era impedir que un gobierno marxista alineado con la Unión Soviética se instalara en la frontera norte de Namibia, que entonces controlaba Sudáfrica.

La operación Sabana fue devastadoramente eficaz en sus primeras semanas. La columna principal apodada Grupo de Tarea Zulu avanzó 3,159 km en 33 días. Combatió 21 enfrentamientos. Destruyó todo lo que encontró. Las fuerzas angolanas del MPLA no podían resistir. Sus armas eran más viejas. Su entrenamiento era inferior. Su moral, después de semanas de derrotas, estaba destrozada.

Para el 8 de noviembre de 1975, las fuerzas sudafricanas estaban a 200 km de Luanda. A ese ritmo llegarían a la capital en menos de 48 horas. Esa misma noche, los primeros barcos cubanos atracaron en el puerto de Luanda. La operación Carlota había comenzado. Fidel Castro había tomado la decisión de intervenir en Angola el 5 de noviembre, apenas 3 días antes.

La velocidad del avance sudafricano había transformado una posible victoria del MPLA en un colapso inminente. Castro calculó que si Sudáfrica tomaba Luanda, el continente africano perdería su primer gobierno independiente de orientación socialista. La consecuencia geopolítica sería devastadora. La marina cubana no tenía capacidad de transporte militar.

No existían buques de guerra capaces de movilizar tanques y artillería a través del Atlántico en el tiempo disponible. Castro requisó prácticamente toda la flota mercante cubana. Cargueros civiles que transportaban azúcar y níkel fueron vaciados y llenados de tanques, vehículos blindados, artillería y munición.

Las líneas aéreas cubanas de aviación desviaron sus viejos aviones Britannia, jets de pasajeros de los años 50 adquiridos antes de la revolución para transportar tropas y suministros ligeros directamente a Luanda. El primer contingente cubano que desembarcó en Angola no era un ejército convencional, eran instructores militares que habían pasado años entrenando a las fuerzas del MPLA.

Conocían el terreno, conocían a los combatientes angolanos, sabían exactamente dónde estaban las columnas sudafricanas y llegaron con T34. Para entender por qué el T34 era tan improbable como arma en Angola en 1975, necesitas entender lo que era ese tanque para el mundo militar de esa época. El T3485 había sido diseñado en 1943. Era el tanque que había derrotado a los pancer alemanes en Kursk, la mayor batalla de tanques de la historia.

Era el tanque que había entrado en Berlín en 1945. Era, en términos absolutos, el tanque que había ganado la Segunda Guerra Mundial para la Unión Soviética. Pero en 1975, 30 años después del fin de esa guerra, el T34 era considerado obsoleto por cualquier ejército moderno. Sus rivales de 1945, el Tiger, el Panther, hacía décadas que habían desaparecido, los tanques de 1975, el T54, el T55, el M60 americano, el Centurion británico.

Eran máquinas de otra generación completamente. Más blindaje, mejores cañones, sistemas de control de tiro modernos, visión nocturna, estabilizadores de tiro que permitían disparar con precisión en movimiento. El T34 no tenía nada de eso. Pesaba 32 toneladas. Su cañón de 85 mm podía penetrar hasta 135 mm de blindaje a 500 m.

No tenía estabilizador, lo que lo hacía muy impreciso en movimiento. Su sistema de visión era primitivo. Su motor diésel V2 de 500 caballos lo llevaba a 55 km/h en carretera. Requería mantenimiento constante, especialmente en el calor y el polvo de la sabana africana. Sobre el papel era un tanque que ningún ejército serio debería haber enviado a combate en 1975.

En la práctica, en Angola fue exactamente el arma correcta en el momento correcto, antes de llegar al primer enfrentamiento entre los T34 cubanos y las columnas blindadas sudafricanas y a lo que ocurrió cuando el ejército sudafricano comprendió lo que tenía enfrente. Si este análisis de uno de los episodios más desconocidos de la Guerra Fría te parece valioso, dale a suscribirse un segundo sin costo y ayuda a que este canal continúe produciendo este tipo de contenido.

El primer enfrentamiento significativo ocurrió el 23 de noviembre de 1975 en las afueras de la ciudad de Evo. El grupo de tarea Foxbath bajo el mando del capitán Johan Holm intentaba avanzar hacia Kíbala. para cortar las líneas de suministro del MPLE hacia Luanda. La ruta pasaba por el cruce del río Masa. Los cubanos y las fuerzas del MPLA habían preparado una emboscada con cuidado meticuloso cuando los vehículos blindados sudafricanos alcanzaron el cruce del río.

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