El año 2023 ha quedado marcado en la historia del mundo del entretenimiento como un periodo de profundas despedidas, un ciclo doloroso en el que el telón cayó de manera definitiva para decenas de luminarias que forjaron la cultura popular durante décadas. La industria del cine, la televisión, la comedia, la música y el deporte se vistió de un luto ineludible al tener que decir adiós a actores, cantantes, periodistas y deportistas que, con su inigualable talento, moldearon la vida de millones de espectadores a nivel internacional. Las ausencias van desde figuras consagradas que rozaron el siglo de vida, hasta jóvenes promesas cuyas vidas fueron arrebatadas trágicamente en la cúspide de su juventud y éxito.
El mundo de la comedia mexicana sufrió golpes devastadores que silenciaron carcajadas históricas. La dolorosa racha inició con el fallecimiento del inigualable Leopoldo Roberto García Peláez Benítez, mejor y universalmente conocido como Polo Polo. El maestro indiscutible de la comedia para adultos y del doble sentido falleció el 23 de enero a los 78 años en Cuernavaca, Morelos. Polo Polo se había retirado de los reflectores en 2016, desencadenando rumores sobre un posible padecimiento de Alzheimer; sin embargo, su hijo aclaró posteriormente que el comediante sufría de demencia vascular. En un acto de amor y respeto a su intimidad, fue cuidado en su propio hogar hasta el último de sus días, negándose a ser internado en un centro de salud. Desde sus inicios en los años 60 en el Keops y su posterior consagración en escenarios como el Hotel Crowne Plaza en los 80, su nombre se convirtió en un sello distintivo de irreverencia y genialidad que lo llevó a la televisión en programas como “La escuelita VIP” y “Qué nos pasa”.
Poco después, la tragedia volvió a enlutar la comedia con la muerte de Luis Hernández, popularmente conocido como “Queli”, el 24 de marzo. Famoso por su icónico personaje del alumno gangoso “Próculo Adame”, que siempre portaba una máscara del Santo en la exitosa serie “Cero en Conducta”, Queli fue un titán del humor regional. Con varias décadas dedicadas al albur y a la comedia picante, sus discos se vendían vertiginosamente en los años 70, pero fue su asociación en los 90 con Jorge Ortiz de Pinedo lo que catapultó su carrera
al reconocimiento masivo, consolidándolo como una figura entrañable de la televisión.
Apenas un día después, el 25 de marzo, México se paralizó ante una noticia que muchos creían imposible: la muerte de Xavier López, mundialmente adorado como “Chabelo”. El eterno “amigo de todos los niños” falleció a los 88 años debido a complicaciones abdominales. Su legado es simplemente monumental; su programa “En Familia con Chabelo” rompió récords históricos al transmitirse ininterrumpidamente durante casi 48 años, desde el 6 de enero de 1968 hasta el 20 de diciembre de 2015. Nacido en Estados Unidos de padres mexicanos, Chabelo comenzó su carrera casi por accidente cuando el locutor Ramiro Gamboa le pidió que leyera un chiste simulando la voz de un niño. Así nació el personaje de icónicas bermudas y voz inconfundible que, domingo a domingo, unió a las familias mexicanas alrededor de las famosas “catafixias”, ganándose un lugar irremplazable en el corazón del país.
La gran pantalla y el teatro tampoco escaparon de la sombra de la muerte. El 11 de marzo, las artes mexicanas perdieron a su máximo baluarte: el primerísimo actor Ignacio López Tarso, quien falleció a los 98 años. A escasos meses de llegar al centenario de vida, el inmortal protagonista de “Macario” sucumbió ante una oclusión intestinal y una neumonía tras una semana de hospitalización. López Tarso fue un guerrero incansable que superó el coronavirus y lidiaba con una enfermedad pulmonar crónica que lo obligaba a usar oxígeno las 24 horas del día. Falleció rodeado de su familia, dejando tras de sí un acervo cultural asombroso: 62 películas protagónicas, participación en 35 telenovelas, 9 programas de televisión y 31 obras de teatro.
El encanto y la seducción de Hollywood perdieron a su máxima exponente el 15 de febrero con la partida de Raquel Welch a los 82 años. La estrella de ascendencia boliviana, bautizada mundialmente como “El Cuerpo”, falleció a causa de un paro cardíaco en medio de una devastadora y silenciosa lucha contra el Alzheimer, enfermedad que le había provocado una severa pérdida cognitiva severa. Semanas después, el 1 de marzo, el misticismo, la polémica y el poder se despidieron con la muerte de Irma Serrano, “La Tigresa”, a los 89 años en un hospital de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. La consagrada actriz, cantante y política mexicana, que logró amasar una inmensa fortuna permitiéndole retirarse a los 76 años, sufrió un infarto repentino. Su familia reveló que enfrentaba demencia senil, motivo por el cual decidieron alejarla del escrutinio público para cumplir su ferviente deseo de ser recordada en su etapa de mayor esplendor.
Abril trajo consigo la dolorosa partida del “Consentido de Dios”, el legendario galán del cine y la televisión Andrés García, quien falleció el día 4 a los 81 años en su residencia de Acapulco. La causa fulminante fue una cirrosis hepática diagnosticada tardíamente a sus 82 años (según los reportes médicos mencionados), enfermedad que lo debilitó al punto de requerir transfusiones de sangre de emergencia, algo sumamente complicado debido a su extraño tipo de sangre. A pesar de padecer previamente leucemia, osteoartritis y fibromialgia, fue el daño hepático lo que apagó la luz de este titán, quien en sus últimos días buscó fervientemente la reconciliación con sus hijos. Su carrera, que despegó en 1967 con su largometraje sobre el Golfo de México, abarcó cuatro gloriosas décadas.
El mundo de las telenovelas también lloró a sus reinas y grandes histriones. La querida y primera actriz Rebecca Jones falleció el 22 de marzo a los 65 años, tras una fiera, prolongada y valiente batalla contra el cáncer de ovario. Versátil como actriz y productora, Jones dictó sus últimas voluntades con admirable lucidez: no deseaba un funeral tradicional lleno de lágrimas, sino un hermoso homenaje donde sus amigos y familiares celebraran la vibrante estrella que siempre fue. Asimismo, la veterana actriz venezolana Nury Flores, indispensable en más de 30 producciones dramáticas como “Kassandra”, “Estefanía” y “Valeria”, perdió la vida a los 80 años el 10 de marzo, víctima de un cáncer que hizo metástasis. Más tarde, el 18 de junio, el mundo del espectáculo mexicano lamentó el deceso de Rosario Zúñiga a los 59 años, una actriz de carácter que durante más de 30 años brilló en producciones de televisión como “Señora Acero” y “Pasión”, y en joyas del cine como “Perfume de Violetas” y “No manches Frida”.
El luto en la televisión mexicana se profundizó el 28 de junio con la partida de “La Dama del Buen Decir”, la entrañable periodista, conductora y actriz Talina Fernández, a los 78 años. Su final fue súbito y desgarrador: lo que comenzó como un aparente cuadro de fatiga y falta de vitaminas, rápidamente evolucionó a una mielosis displásica (una grave alteración en la producción de células sanguíneas) que derivó en una leucemia agresiva. Talina luchó valientemente en un hospital de la Ciudad de México hasta que, en palabras de sus allegados, “su sangre ya no funcionó”. Su partida cerró un capítulo dorado en la conducción y el periodismo de espectáculos en México.
En paralelo, actores de reparto entrañables también dijeron adiós. Sergio Defassio, rostro icónico de telenovelas como “Amigas y Rivales”, “El Premio Mayor” y “La fea más bella”, falleció el 18 de abril a los 70 años. Su salud había mermado desde la extirpación de un tumor en la cabeza en 2019, y complicaciones tras la implantación de un marcapasos terminaron por costarle la vida. Curiosamente, Defassio temía profundamente la maldición del mundo del espectáculo de las “tres muertes consecutivas”. El 24 de julio, Alfonso Iturralde, pilar actoral en telenovelas inolvidables como “Marimar”, “Rebelde” y “Carita de Ángel”, falleció a los 73 años; Iturralde había confesado en 2019 haber superado un cáncer de próstata que deterioró severamente su salud. Por su parte, el extraordinario actor de carácter David Ostrosky falleció el 17 de agosto a los 66 años, tras vivir semanas de agonía por un tumor alojado en su brazo, el cual le causaba dolores insoportables que irradiaban hasta el cuello y la cabeza. A pesar de someterse a la amputación de la extremidad, quimioterapias e inmunoterapias, el querido villano de “El vuelo del águila” perdió la batalla, viéndose obligado a abandonar la producción de “Vencer la ausencia” antes de su fallecimiento.
El cine internacional y el teatro también resintieron enormes pérdidas. Sergio Calderón, afamado mundialmente por su papel del Capitán Villanueva en “Piratas del Caribe: En el fin del mundo” y su participación en “Men in Black”, falleció el 31 de mayo a los 77 años en Los Ángeles, a consecuencia de una neumonía severa. Mientras tanto, en México, se lamentó la muerte de Farnesio de Bernal el 7 de abril a los 96 años, un colosal actor, bailarín y coreógrafo con más de 100 producciones, que trabajó al lado de Cantinflas en “Su Excelencia”, con Angelina Jolie en “Pecado Original” y bajo la dirección del ganador del Oscar, Guillermo del Toro. De igual forma, el cine de ficheras despidió a Alfredo Solares, alias “El Pelón”, actor y director clave en títulos como “Los Verduleros”, quien falleció el 23 de marzo a los 89 años por cáncer de pulmón.
Sin embargo, las partidas más estremecedoras del año fueron aquellas que truncaron vidas en la flor de la juventud. El 9 de abril, el mundo entero enmudeció ante la trágica muerte de Julián Figueroa, hijo de la actriz Maribel Guardia y el fallecido ídolo Joan Sebastian. A sus cortos 27 años, Julián fue encontrado sin vida en su residencia en la Ciudad de México, sin signos de violencia. El dictamen médico fue tajante y devastador: un infarto agudo de miocardio acompañado de fibrilación ventricular. El joven artista, que comenzaba a brillar en la actuación (“Mi camino es amarte”) y en la música regional con su propia banda, dejó un vacío inconmensurable. Tan solo un mes después, el 6 de mayo, la tragedia golpeó nuevamente con la muerte de Carlos Parra, vocalista del grupo Los Parra, a los 26 años en un atroz accidente automovilístico. Carlos vivía el mejor momento de su vida: acababa de comprarse una casa, adquirió un Mercedes Benz en su cumpleaños y se había comprometido con la influencer Lilian Griego, conformando una hermosa historia de amor que culminó en la más dolorosa de las tragedias.
En el ámbito musical, las estrellas más brillantes se apagaron. La legendaria Tina Turner, reina indiscutible del Rock, falleció el 24 de mayo a los 83 años en su hogar en Suiza, tras librar una estoica y privada batalla contra el cáncer intestinal diagnosticado en 2016. En la música regional y tropical, el dolor fue igualmente inmenso: Fito Olivares, “El Rey de la Cumbia” y creador de éxitos inmortales como “Juana la Cubana”, falleció a los 75 años el 17 de marzo en Houston debido a un agresivo mieloma múltiple (un cáncer en la médula ósea y glóbulos blancos). Fabián Gómez, estandarte de la música sonorense y creador de “Y cómo quieres que te quiera”, murió a los 60 años de un infarto fulminante el 18 de abril. Asimismo, el talentoso compositor Adán López Dávila, mente maestra detrás de los enormes éxitos de la agrupación Los Acosta (“Borracho de tristeza”, “Como una novela”), sucumbió ante el cáncer el 30 de mayo a los 61 años.
Finalmente, el año también cobró la vida de figuras legendarias en el esoterismo y el deporte. Antonio Vázquez Alba, el mundialmente célebre “Brujo Mayor”, oriundo de la mística tierra de Catemaco, falleció a los 84 años el 18 de mayo por un paro respiratorio, llevándose consigo sus inconfundibles rituales y famosas predicciones políticas y de la farándula. Y en el terreno deportivo, la leyenda nacional Antonio “La Tota” Carbajal, el primer jugador en la historia del balompié mundial en disputar cinco Copas del Mundo (desde Brasil 1950 hasta Inglaterra 1966), cerró sus ojos para siempre, dejando un legado directivo de 27 años, especialmente brillante en el banquillo del Club León.
El 2023 se ha consolidado como un año trágico e histórico en términos de pérdidas para la cultura pop. Aunque sus luces terrenales se han extinguido por causas que van desde devastadoras enfermedades hasta accidentes implacables, la obra, las sonrisas, la música y el drama que estas 30 personalidades regalaron al mundo seguirán vivos y palpitantes en la memoria colectiva. Su arte ha vencido a la muerte, asegurando que su legado resuene en la eternidad.