En una entrevista que recorrió todos los matices de la coyuntura política colombiana, el ministro del Interior, Armando Benedetti, se despojó de formalismos para abordar los temas más álgidos del momento: desde la crisis institucional desatada por la Comisión de Acusaciones, hasta su convulsa situación personal derivada de las sanciones internacionales.
Benedetti no escatimó palabras al referirse al intento de la representante Gloria Arizabaleta de suspender al presidente Gustavo Petro. Calificó el episodio como un “despropósito” jurídico y político, enfatizando que las leyes orgánicas y la Constitución son claras sobre el procedimiento para i
nvestigar a un Jefe de Estado, y que una decisión unilateral de un investigador no tiene asidero legal.
El ministro arrojó luz sobre el origen del malestar: la molestia de algunos congresistas, como Wilmer Carrillo, por cambios en la dirección de la Fidu Previsora. Cuando se le preguntó si esta presión por puestos constituía una “extorsión”, Benedetti fue elocuente. Aunque matizó que pedir hojas de vida no es un delito per se, afirmó que la línea roja se cruza cuando un servidor público condiciona su voto o sus decisiones judiciales a la entrega de burocracia. Al ser consultado sobre si existía una relación directa entre esta molestia y las investigaciones contra el mandatario, su respuesta fue un contundente “sí”.

La relación con Petro y el ‘polémico’ celular
Uno de los momentos más esperados de la charla fue cuando se abordó la relación del Presidente con su teléfono móvil y sus constantes mensajes en redes sociales. Ante la pregunta de si alguien debería “decomisarle” el celular al mandatario en momentos de tensión, Benedetti reveló que, aunque en ocasiones le ha sugerido no entrar en ciertos temas, existe un impedimento fundamental: muchas veces él mismo comparte las posturas del Presidente.
“A mí me gustan muchas de las cosas que él dice, entonces no estoy en contravía de muchas de las cosas que él termina diciendo”, confesó, aclarando que, aunque Petro a veces no mide las consecuencias de sus palabras, él no se siente responsable ni cómplice de cada trino presidencial.
El calvario financiero de la ‘Lista Clinton’
En un plano más personal, Benedetti habló con crudeza sobre el impacto de haber sido incluido en la Lista Clinton (OFAC). Describió el proceso como “demoledor” y “doloroso”, explicando cómo el estigma social y financiero ha afectado su vida cotidiana. Según el ministro, la percepción pública ha distorsionado el alcance de la sanción, llevándola al extremo de que personas cercanas evitan cualquier contacto por miedo a consecuencias legales inexistentes.
Además, denunció una “persecución perversa” en el caso de la extinción de dominio sobre un apartamento adquirido mediante un leasing bancario. Benedetti insiste en que su situación es producto de una decisión política y no judicial, dado que, según asegura, no existe una acusación formal en su contra en ninguna corte de los Estados Unidos.

Futuro político: “No hay vuelta”
Finalmente, el ministro fue tajante respecto a los rumores sobre su papel en un eventual nuevo gobierno o su relación con la campaña de Iván Cepeda. Descartó cualquier posibilidad de participación futura, argumentando que su intención es retirarse a Barranquilla, lejos del ruido político, para estar con su familia. Con su peculiar sentido del humor, zanjó las especulaciones sobre su futuro: “No es chévere, la relación está picha”, sentenció, dejando claro que su ciclo en la primera línea de la política nacional se acerca a su fin.
La entrevista dejó una imagen clara de un funcionario que se siente bajo asedio, pero que mantiene intacta su habilidad para leer el tablero político, incluso cuando las piezas parecen moverse en su contra.