En el fragor de la contienda electoral colombiana, las definiciones de último minuto suelen ser las que más peso tienen en el imaginario colectivo. Esta vez, el foco mediático se ha posicionado sobre Claudia López, exalcaldesa de Bogotá y figura clave del progresismo, quien ha confirmado su apoyo a Iván Cepeda de cara a la segunda vuelta presidencial. Lejos de ser una adhesión incondicional, López ha presentado su decisión como un ejercicio de responsabilidad democrática ante lo que ella considera riesgos diametralmente distintos.
evias a la administración de Gustavo Petro, la exsenadora fue clara: sus reparos al actual gobierno son técnicos y éticos —especialmente en temas de seguridad y transparencia—, pero eso no la obliga a favorecer una opción que, a su juicio, representa un retroceso peligroso para el país.
López ha sido enfática en que su voto no es para “Petro”, sino para evitar lo que ella denomina un proyecto de derecha “recalcitrante, excluyente y antiderechos”. En sus palabras, el país se encuentra en una encrucijada donde la ciudadanía debe elegir no entre candidatos ideales, sino entre niveles de riesgo.

‘Un Mafiosongo’ frente a un ‘Hombre Decente’
Quizás el punto más álgido de sus declaraciones fue el calificativo contundente que lanzó contra el candidato Abelardo de la Espriella. López no escatimó adjetivos al describirlo como un “mafiosongo” y defensor de corruptos, acusándolo de haber construido su carrera bajo el beneficio de blanquear la reputación y las finanzas de actores cuestionables.
Por el contrario, la exalcaldesa respaldó la trayectoria de Iván Cepeda, destacando su ética y su “decencia” como un rasgo constante de su vida pública, no solo durante la campaña electoral. Este contraste busca instalar en el electorado la idea de que, mientras Cepeda ofrece un talante humano y democrático capaz de corregir errores y dialogar, la otra candidatura promete un escenario de persecución, amenazas y la posible eliminación de libertades fundamentales, empezando por la libertad de prensa.
Desmitificando las Transacciones Políticas
Uno de los rumores que ha cobrado fuerza en los corrillos políticos es la supuesta transacción de apoyos a cambio de favores para su esposa, la senadora Angélica Lozano. Ante esto, López fue tajante: Angélica Lozano no interviene en sus decisiones y las determinaciones del Partido Verde —del cual ella ha estado alejada por dos años— le corresponden exclusivamente a la colectividad.
La exalcaldesa insistió en que su decisión responde a una urgencia personal por defender la democracia. Reconoce que las cosas en Colombia “están muy complicadas”, pero sostiene que existe una posibilidad real de mejora con Cepeda si se establecen acuerdos serios sobre temas como el sistema anticorrupción, la creación de una fiscalía antimafia y una descentralización que realmente beneficie a los ciudadanos, eliminando la intermediación corrupta en el Congreso.
El llamado a la Democracia
Claudia López cerró su intervención con una invitación a la reflexión. Aunque reconoció que ella hubiera preferido que la baraja de opciones fuera distinta, enfatizó que el sistema democrático obliga a tomar decisiones sobre lo que está disponible en las urnas.
“Es mi decisión en una regla democrática. Las mayorías escogieron estas dos candidaturas”, expresó, reafirmando que su apuesta es por la opción que percibe como menos peligrosa para los derechos y libertades de los colombianos. Con este espaldarazo, el panorama electoral se clarifica: para López, la elección de este domingo no es solo un trámite administrativo, sino una defensa de la civilidad frente a un proyecto que, a su parecer, está dispuesto a “destripar a sus oponentes”.

El debate queda abierto. Mientras Colombia se prepara para el veredicto en las urnas, la voz de Claudia López se suma a las de miles de ciudadanos que, con ilusión pero también con realismo, esperan que el resultado de este domingo sea el inicio de una reconstrucción nacional basada en la tolerancia y el respeto a la decisión popular.