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LUCÍA MÉNDEZ: La Pregunta Sobre Su Hijo Que México Le Hizo Durante 40 Años… Y Lo Que Calló

Lucía entró porque la niña que recogía tomate sabía algo que los de casa cómoda no saben [música] que si no peleas por lo tuyo no te lo da nadie. Le dijo que sí. Y en 1972 [música] Lucía debutó al lado de Angélica María en muchacha italiana viene a casarse. Fíjate qué título para una de pueblo que llegaba buscando un sitio. A veces los títulos saben más de lo que parece y a partir de ahí Lucía Méndez ya no paró.

Telenovela tras telenovela, disco tras disco, [música] país tras país, una de las mujeres más vistas y deseadas de todo México año tras año. Y quiero que te quedes con una cosa aquí, porque es la semilla de todo lo que viene. Esa fuerza imparable, [música] esa incapacidad de parar, esa agenda que no tenía un solo hueco, es justo lo que la va a separar años después de la única persona que de verdad la necesitaba en casa. todavía no ha nacido.

Pero cada peldaño que Lucía sube ahora sin saberlo, es un peldaño que la aleja del niño que va a tener. Apunta [música] esto porque vamos a volver. Aquí pasó algo que conviene mirar de cerca porque tiene su precio. Lucía solo trabajó sin parar, se transformó, estilizó la figura, [música] se afinó el rostro, cambió la forma de vestir, de moverse, de hablar.

Se borró el origen a base de elegancia. Se inventó una mujer nueva, perfecta, intocable, [música] y la mantuvo en pie 40 años sin dejarse ver nunca con una grieta. Porque cuando vienes de donde venía ella, la belleza no es vanidad, es un seguro, la herramienta con la que sales. Y una herramienta así no se suelta jamás, ni cuando ya no hace falta de tal niña, tal diva.

Pero párate aquí conmigo porque hay una pregunta incómoda que casi nadie hace. Cuando te inventas una mujer nueva, perfecta, intocable, [música] ¿dónde queda la de verdad? La niña del surco, la que tenía miedo, la que se cansaba. [música] Porque una máscara que te pones 40 años sin quitártela ni en casa, deja de ser una máscara, [música] se te pega la cara y un día ya no sabes dónde acabas tú y dónde empieza el personaje.

Y te voy a decir lo que pienso, aunque suene duro, esa mujer [música] perfecta que Lucía construyó para protegerse acabó siendo también [música] su cárcel. La belleza la salvó de la pobreza, sí, pero esa misma armadura con los años fue lo que la dejó sola, porque a una mujer perfecta se la admira de lejos y se abraza [música] a la que se deja ver con grietas.

acuérdate de esto que vuelve al final y eh esa coraza tuvo su episodio más sonado en las rivalidades. La más famosa fue su guerra con otra grande de la época. Durante décadas se habló de [música] quién era la reina, de quién destronaba quién. Y Lucía siempre estuvo en el centro. Nunca fue la simpática, fue la que competía, la que no fingía amistades que no sentía y eso le costó fama de difícil.

Y aquí te doy mi opinión, [música] con sus luces y sus sombras. Por un lado, una mujer que salió de un campo de tomate [música] y llegó sola a la cima no iba a dejar que nadie le quitara lo que tanto le costó. Esa parte la entiendo y [música] la admiro. Pero te voy a decir algo que a sus fans no les va a gustar.

que vengas de [música] abajo no te da bula para todo. A Lucía la trataron injustamente. Sí. Y Lucía también muchas veces entró al trapo. Alimentó el circo que la prensa montaba, se enredó en guerras que no necesitaba. Contestó cuando lo más elegante habría sido callar. No todo lo que se le criticó era machismo de la época. Parte era sencillamente carácter.

Y el carácter no te lo perdona el público para siempre. Las dos cosas son verdad a la vez. La trataron injustamente y ella tampoco se lo puso fácil a nadie. Y esa es la pregunta que te dejo, porque aquí no vamos a [música] estar todos de acuerdo. Cuando una mujer fuerte se pasa de dura es víctima de cómo la trataron [música] o responsable de cómo respondió, dime tú de qué lado te cae, que esto se discute.

Y esa misma armadura era la que el niño se encontraba [música] en casa. Porque una mujer que no puede mostrar debilidad ante nadie, tampoco sabe mostrarle [música] a un hijo que está cansada, que tiene miedo, que lo necesita. La armadura te protege de tus enemigos, pero también te separa de los que quieres.

Y un niño que ve a su madre [música] siempre perfecta, siempre intocable, tan perfecta que parece no necesitarlo, aprende a no molestar, a quererla de lejos, a no pedir. Y el que se quedó al otro lado de esa armadura fue Pedro [música] Antonio, la armadura. Y si esto te está tocando algo por dentro, como a mí cuando lo entendí, [música] dale a suscribirte, anda, que la cosa más adelante se pone todavía más onda.

Ahora, fíjate en una cosa de su trabajo, porque aquí empieza la rima que recorre toda esta historia. En 1980 llegó Colorina y Colorina no fue una telenovela más. Lucía interpretaba a una mujer de la noche, una mujer [música] señalada. juzgada por todos, que acaba metida en una familia rica que no la quiere.

Y en el centro de la trama, un misterio que el país entero quería resolver. Había un niño y nadie sabía de quién era hijo de verdad. Colorina, [música] la mujer a la que todos miraban por encima del hombro, criando a un niño cuyo origen era un secreto, con la sociedad entera cuchicheando a sus espaldas. ¿De quién es ese niño? ¿Qué esconde esta mujer? Una mujer entera sostenida sobre un secreto de maternidad. México se volvió loco.

Colorina paralizó la capital a la hora de misión. La revista People la puso años [música] después entre las 10 mejores telenovelas de la historia. Y el país entero durante meses repetía la misma pregunta en la cola del pan, en la peluquería, en [música] la sobremesa. ¿Quién es el hijo de Colorina? Imagínate aquel México, ¿no? El de ahora, con cada uno mirando su teléfono.

Aquel, el del único televisor en el salón, el de la familia entera [música] junta a la hora de la novela, la abuela, la madre, los niños en el suelo y todos semana tras semana discutiendo lo mismo de quién es el niño. Hasta el noticiero serio, el de Sabludowski, picado [música] soltándolo al aire. ¿Quién es el hijo de Colorina? Era una pregunta de mentira, de una telenovela, de un guion, pero [música] tenía a un país entero sin dormir.

Lucía lo bordó [música] porque sabía ser de mujer señalada, de mujer de la que todos hablan. Aquí está lo que pone la piel de gallina, que esa [carraspeo] trama una mujer envuelta en [música] un misterio sobre un niño, todo un país preguntando de quiénes no se quedó en la pantalla. A los pocos años, la vida agarró el guion de Colorina y se lo aplicó a Lucía de verdad.

punto por punto. La mujer señalada era ella, el niño del misterio [música] era el suyo. Y el país que preguntaba en la telenovela pasó a preguntar en la vida real con su nombre y el de su bebé, como si alguien en alguna [música] parte hubiera dicho, “Muy bien, lo actuaste de maravilla, ahora vamos a ver si lo aguantas de verdad.

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