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ARACELY ARÁMBULA: La Frase Que Dijo Ya De Mayor Que Explica Por Qué Acabó Tan Sola

Veo a una cría que muy pronto dejó de tener la infancia tranquila que tienen los demás, porque ya estaba trabajando, ya estaba representando, ya estaba haciendo la imagen de algo. Y a mí eso lejos de darme envidia, me da un poco de ternura, porque detrás de cada corona había una niña que se estaba perdiendo sin saberlo [música] una parte de ser simplemente niña.

Pero esa niña no se quejaba, esa niña apretaba los dientes y seguía. Y eso años después iba a ser su mayor virtud. y también su condena reina de la suerte. [música] Pero los tronos de Chihuahua se le empezaron a quedar pequeños y un día [música] la niña de los papelitos hizo algo que muy pocas crías de 17 años se atreven a hacer. Hizo la maleta.

Aquí quiero que te pares conmigo porque esta escena es el corazón de toda la historia y la gente la pasa por encima como si nada. 17 [música] años. una chica de provincia del norte que agarra una maleta y se planta en la ciudad de México ella sola, a probar suerte, a meterse en el sitio [música] más competitivo, más cruel, más lleno de gente guapa, con sueños idénticos al suyo que te puedas imaginar.

Imagínate el momento de hacer esa [música] maleta. Imagínate a esa chica de 17 años doblando la ropa, decidiendo qué se lleva y qué deja, sabiendo que se va a una ciudad de millones [música] de personas donde no la espera nadie. Tú sabes la cantidad de chicas que llegaban a esa ciudad cada año [música] con la misma maleta y el mismo sueño, miles.

¿Y sabes cuántas se volvían a casa calladas a [música] los 6 meses? Casi todas. Llegaban con los ojos llenos de ilusión [música] y se volvían con la maleta más pesada de lo que se fueron, cargada de no. Si has tenido alguna vez 17 años y has querido marcharte de tu pueblo a comerte el mundo, ¿sabes exactamente el nudo que se [música] le hacía a esa chica en el estómago en la estación? esa mezcla de miedo y de rabia y de ilusión todo junto, [música] las ganas de demostrar y el pánico de fracasar peleándose dentro del mismo

pecho. Pero ella no se volvió. Entró en el centro de educación artística de Televisa la fábrica donde se hacían las estrellas y ahí estudió de todo, actuación, canto, baile, las técnicas de verdad, las de currar. Y déjame que te pinte cómo [música] era aquello, porque la gente se imagina una escuela bonita y no.

Aquella era una máquina de exigencia, horas y horas de clases, profesores duros, compañeras que eran tu amiga por la mañana y tu competencia por la tarde porque todas iban a por los mismos papeles. Te levantabas, ensayabas, te corregían, llorabas un poco escondidas y volvías al día siguiente. Así durante años. Y ella, la niña del norte, ahí en medio, sola.

Lejos de su casa, [música] renovando otra vez el sitio como aprendió de cría. Piensa una cosa, una chica [música] de Chihuahua recién llegada, sin la familia al lado para el día malo, sin la madre para hacerle la comida cuando volvía agotada, sin nadie que le dijera, [música] “Oye, tranquila que vas bien, las noches de esa chica en la Ciudad de México, sola en un cuarto, lejos de todo lo conocido, repasando el papel para el día siguiente con miedo [música] a no ser suficiente, esas noches no salen en ninguna biografía, pero existieron. Te

lo digo yo que existieron. Porque nadie llega de un pueblo del norte a la capital del espectáculo y triunfa sin pasar por un montón de esas noches. Ella pasó [música] calladas como todo en su vida, sin quejarse como le enseñaron en su tierra, aguantando, renovando, [música] demostrando otra vez. Y todo ese esfuerzo, todas esas noches [música] calladas iban a quedar enterrados debajo de una sola palabra que el público le colgaría para siempre.

Una palabra que lo tapó todo lo demás. Porque esto también hay que decirlo, que luego se nos olvida, a esta mujer le colgaron toda la vida la etiqueta de guapa, la chule, la bella, la de las curvas y se quedaron ahí. Y aquí te voy a confesar [música] una cosa, porque yo también tenía un prejuicio con ella.

Yo pensaba que Araceli era una de [música] esas mujeres a las que la vida les abre todas las puertas por ser guapísimas y poco más. Lo pensaba. [música] Te lo digo de verdad. hasta que me puse a mirar de cerca y descubrí una cosa que me dejó callado, que mientras medio país hablaba de su cara, ella estaba escribiendo [música] canciones.

Mientras hablaban de sus curvas, ella estaba grabando un disco entero compuesto y cantado por ella. [música] Y mientras la llamaban la novia de a esa misma mujer la estaba nominando a un [música] billboard, a un premio de música de verdad de los gordos por un trabajo suyo, no por su cara, por lo que sabía hacer.

Y ahí me cayó la venda, porque a lo mejor el problema de Araceli no fue nunca que fuera demasiado guapa. A lo mejor el problema es que era tan guapa que nadie [música] se molestó en mirar nada más. Y a lo mejor tú sabes lo que es eso, que la gente te mire y vea solo lo de fuera, lo fácil y nunca [música] se moleste en mirar lo que hay debajo.

Da una rabia tremenda, ¿verdad? Pues ella vivió con eso toda la vida. Mientras tanto, [música] seguía haciendo lo que aprendió de niña ganarse el sitio. En el tercer año de la escuela [música] le dan un papelito en una telenovela pequeño, una frase dos. lo de siempre cuando empiezas, pero ahí estaba otra vez la presencia, [música] esa cosa que nos enseña y los productores que de eso saben se la quedaron mirando, [música] la volvieron a llamar y la historia justo aquí se pone interesante porque viene la primera vez que esta mujer va a

tener que elegir [música] entre dos cosas que quiere mucho. Pero antes déjame que te cuente una cosa. Suscríbete. Si tú también crees que [música] hay personas que se acostumbran tanto a poder solas que luego ya no saben dejarse querer. Dale a suscribirte, anda, [música] que la historia se va a poner mucho más grande de lo que parece ahora mismo. Seguimos.

Los 90 fueron suyos poquito a poco, pero poquito a poco, de verdad que esto es otra cosa que se nos olvida porque la leyenda dice que llegó y arrasó y no [música] empezó por abajo. Papeles pequeños, una telenovela, otra, personajes secundarios de esos que salen un rato y se van. [música] Le tocó hacer de la versión joven de Verónica Castro en una novela.

Fíjate qué papelón y qué responsabilidad. Hacer de la versión de cría de una de las reinas absolutas de la televisión. [música] Y mira, te paro un segundo aquí porque hay un detalle pequeño que a mí me dice mucho. Su primer trabajo grande fue ese, hacer de otra de la versión joven de otra mujer.

Y si lo piensas, eso resume bastante bien [música] los primeros años de Araceli. Empezó su carrera siendo la sombra de alguien más, [música] prestándole su cara a un personaje que ni siquiera era suyo. Llevaba toda la vida ganándose el sitio para acabar ganándoselo haciendo de otra persona. Para ser ella misma en pantalla todavía. iba a tener que esperar bastante y ahí otra vez callando y currando, aprendiendo en cada plató, mirando cómo trabajaban las grandes, hasta que en el 98 llegó el papel que lo cambió todo, soñadoras, su primer protagónico de de verdad.

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