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Esa Noche Ganó Julio Iglesias… Pero La Canción De Nino Bravo Se Hizo Eterna

Esa Noche Ganó Julio Iglesias… Pero La Canción De Nino Bravo Se Hizo Eterna

España la rechazó en la preselección de Eurovisión. Ni siquiera pasó a la final, pero meses después en Bélgica consiguió la máxima puntuación y hoy, más de 50 años después, sigue siendo una de las canciones más queridas de Nino Bravo. ¿Cómo es posible? Porque a veces los que dicen no están equivocados. Febrero de 1970.

¿Recuerdas cómo era la televisión en aquellos años? Blanco y negro, una sola cadena. Y los sábados por la noche toda España pegada a la pantalla. Porque televisión española no era solo entretenimiento, era el evento de la semana. Era lo que todos comentaban al día siguiente en el trabajo, en el mercado, en la peluquería.

Y en febrero de 1970 TV e preparaba algo grande. España venía de ganar Eurovisión dos veces consecutivas. Maciel en 1968 con Lalala. Salomé en 1969 con Vivo cantando. Dos años seguidos, dos triunfos históricos. ¿Te imaginas la presión? Porque ahora tocaba ir por el tercero, el hattrick. Tres victorias consecutivas, algo que ningún país había conseguido jamás.

 Y para lograrlo, TV e organizó el segundo festival de la canción española. una preselección nacional para elegir al representante que iría a Ámsterdam ese año. Pero este no era un festival cualquiera porque en 1970 Eurovisión no era lo que es hoy. No era un espectáculo de lentejuelas y coreografías imposibles. Era algo mucho más importante. era la única ventana que tenía un artista español para llegar a toda Europa.

 No había internet, no había redes sociales, no había Spotify. Si querías que te conocieran en Francia, en Alemania, en Italia, necesitabas Eurovisión y todos lo sabían. Por eso, cuando Teuve anunció la preselección, [carraspeo] los mejores cantantes del país levantaron la mano porque ganar ese festival significaba cambiar tu vida para siempre.

 Entre ellos un joven de Valencia, un chico que llevaba años cantando en grupos locales, en vervenas, en fiestas falleras, que había trabajado como lapidario en una joyería, que había cumplido el servicio militar en la Marina. Luis Manuel Ferriopis, Nino Bravo. En 1970 Nino tenía 25 años. Llevaba apenas un año grabando discos, tres singles, ningún éxito, ventas mínimas, pero tenía algo que nadie más tenía.

 Esa voz, tú la recuerdas, ¿verdad? Esa voz que podía romper cristales, que podía hacerte llorar en medio de una canción, [carraspeo] que cuando la escuchabas por primera vez te detenías y preguntabas, ¿quién es ese? Y Nino sabía que Eurovisión era su [carraspeo] oportunidad, su momento. Así que cuando le ofrecieron participar en la preselección nacional, dijo que sí.

 La canción se llamaba Esa será mi casa. Pero había un detalle, un detalle que hacía este festival diferente a todos los demás, porque en la preselección española de 1970 cada canción era interpretada por dos artistas, dos voces, una masculina, una femenina. ¿Por qué? Nadie lo sabe exactamente. Quizás para darle más espectáculo, quizás para que el público votara por la canción, no por el cantante.

 Quizás simplemente porque a alguien en TV se le ocurrió y sonó bien. El caso es que funcionaba así. Y la mujer que iba a cantar Esa será mi casa junto a Nino. Se llamaba Francisca. ¿La recuerdas? Si no la recuerdas es normal, porque Francisca fue una de esas artistas a las que, como ella misma dijo, les faltó la sonrisa del éxito rotundo, pero su historia merece ser contada.

María Francisca del Toro había nacido en Barcelona a finales de los años 30. Sus padres eran puertorriqueños que habían llegado a España en la década de 1940 buscando una vida mejor. Su hermano mayor, Eliseo del Toro, se convirtió en cantante melódico, un nombre conocido en aquellos años.

 Y él fue quien le abrió las puertas a su hermana pequeña. Ella decidió llamarse Francisca con K. Porque si Rafael tenía su pH, ella quería su toque exótico. Y durante los años 60, Francisca fue una de las chicas yeye que llenaban los escenarios de España. Minifalda, botas blancas, melena corta, el sonido de una generación que quería romper con todo lo anterior.

En 1963 quedó segunda en el festival del Mediterráneo con la canción Paz. [carraspeo] Casi gana, casi, pero en la música casi no cuenta. ¿Alguna vez has estado a punto de conseguir algo grande y se te escapa por poco? Esa sensación de casi lo logro que duele más que nunca haberlo intentado. Así era la carrera de Francisca.

Casi, siempre casi. Para 1970 llevaba años sin un éxito real. La moda y estaba muriendo. Las minifaldas ya no eran noticia y ella necesitaba una oportunidad. Cuando su productora, Mariní Callejo, le propuso participar en la preselección de Eurovisión junto a un cantante llamado Nino Bravo, Francisca aceptó. Era su última carta.

 La canción que iban a defender se llamaba Esa será mi casa. La habían compuesto tres personas: Carmen Fons, Enrique Carniser y Álvaro Sebastián. Los arreglos los había hecho Juan Carlos Calderón, uno de los mejores del país. Era una balada melancólica, una despedida, una canción sobre dejar atrás un hogar, un amor, una vida, sobre cerrar una puerta y no saber si alguna vez volverías a abrirla.

 El estribillo decía, “Esa será mi casa cuando me vaya yo. Esa será mi casa. cuando te diga a Dios, ¿cuántas veces has tenido que decir adiós a algo que amabas? A una casa, a una ciudad, a una persona, a una vida que dejabas atrás. Esa canción hablaba de eso y cuando Nino Bravo la cantaba con esa voz, parecía que estaba despidiéndose del mundo entero.

 Francisca y Nino ensayaron juntos. Probaron armonías, ajustaron tiempos, buscaron la química, pero algo no encajaba, porque Francisca venía del yye, de la alegría, del ritmo, de la juventud. Y esa será mi casa era todo lo contrario, era nostalgia, era peso, era mirar atrás. Nino, en cambio, parecía haber nacido para cantar esa canción, [carraspeo] pero no importaba.

Las reglas eran las reglas, dos voces, una canción. Y el 12 de febrero de 1970, ambos subieron al escenario del Palacio Nacional de Monik en Barcelona para defender esa será mi casa frente a toda España. El palacio de Monik estaba lleno. Joaquín Prat y Laura Valenzuela presentaban el festival. dos jóvenes presentadores que años después se convertirían en leyendas de la televisión española.

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