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HARFUCH ABRE la CAJA FUERTE de LUCHA VILLA y HALLA el SECRETO PERTURBADOR que GUARDÓ 28 AÑOS

 Ese es el dato del que no vamos a poder olvidarnos en  los próximos 60 minutos. Una hoja doblada en cuatro partes con seis nombres escritos a mano por ella y cuatro palabras al pie. Eso es lo que dejó en la caja fuerte de su casa esa mañana antes de subirse al avión. Eso  es lo que Harfuch va a encontrar hoy.

 San Luis Potosí, fraccionamiento Las Águilas. 5:30 de la mañana. Arfug llega con seis  elementos de la secretaría. No hay sirenas, no hay luces giratorias, solo dos camionetas blancas  que se detienen frente a una casa de muros altos y bugambilias trepando por la barda, una puerta de madera oscura con un picaporte de bronce.

 La pista llegó dos días  antes. Una llamada al área de Harf desde un teléfono fijo de la colonia Roma de la Ciudad de México. La hizo un compositor ya retirado que durante años acompañó a Lucha Villa por Palenques, un señor que pidió que su nombre quedara fuera. El compositor mencionó una  caja fuerte, una grabación que dijo que existía y un nombre que dejó caer al final de la llamada y que después no quiso repetir.

Arfush toca el timbre. Una empleada  doméstica abre atrás en el pasillo, en una silla de ruedas, Lucha Villa  los mira. La hija menor María José está al lado con un suéter gris encima del camisón. Habla con los  oficiales en voz baja. Acepta el procedimiento sin oponerse. Le pide a Harfus una sola cosa, que su madre no se entere de los detalles.

 Que la dejen  ahí en el pasillo mientras todo pasa. Harfuch entra. La sala huele  a desinfectante con un fondo de cera de muebles. Hay una mesa redonda al centro con un  mantel bordado. En las paredes hay fotografías enmarcadas en madera oscura. Lucha con Vicente Fernández en un palenque de Guadalajara. Los dos riéndose.

 Lucha con Antonio Aguilar montados a caballo en Zacatecas. Lucha con Juan  Gabriel sentados los dos en el piso de un estudio de grabación. Ella  descalza, él con sombrero negro y al fondo, en la pared más  larga, un cuadro grande enmarcado en madera dorada. Es la portada  original del disco que se llamó 25 años de lucha, la que dibujó Rufino Tamo.

 Está torcido levemente, apenas  3 cm caído hacia la izquierda. Harfs lo nota. Se detiene  3 segundos enfrente del cuadro. Le pide al oficial de la derecha que tome una fotografía del tamaño  en esa posición exacta. Después le dice una sola frase en voz baja, “Ese cuadro no está caído por casualidad.

 En esta casa  nadie deja un tamao torcido durante 28 años a menos que esté tapando algo.” El oficial asiente. Harf. pasa primero a las recámaras. En el segundo cajón del escritorio de la antigua oficina de lucha aparece una libreta de piel color verde botella,  de las que vendía la papelería La Estrella en los años 70 con esquinas redondeadas y elástico negro.

 20  páginas escritas con lápiz, cuentas, fechas, iniciales,  valuaciones en pesos viejos y en dólares. Y al margen de la página 12, escrito a tinta  azul con una letra distinta a la de lucha, un nombre corto,  tres sílabas, un nombre que el oficial que tomó la foto miró dos veces antes de pasar la página.

 Harfu saca su  libreta de notas, apunta el nombre, no abre la caja todavía, sale  al pasillo, pasa por delante de la silla de ruedas, lucha lo  mira de frente, le sostiene la mirada a los dos segundos completos. Harf se det,  asiente con la cabeza, sigue caminando. Antes de que  sigamos, escúchame esto.

 Se decía en los pasillos de discos Musart y se decía con peso que en el último año antes de la cirugía  lucha había recibido visitas extrañas. No solo gente de la disquera, también un señor que llegaba en un cadilac blanco con placas de Sinaloa, un señor que le dejaba sobrecerrados arriba de la mesa de la cocina y se iba sin quedarse a comer.

 Un señor del que lucha no quería hablar ni con su hija mayor. El chóer de lucha lo contó años después en una reunión de músicos en el salón Tenampa. La familia siempre lo desmintió. La disquera nunca quiso comentar, pero la versión se quedó. Y aquí está la  primera vuelta de tuerca de este video. Lo que Harf tenía enfrente  ese amanecer no era una sola caja fuerte, era una caja fuerte detrás de  un cuadro torcido en una pared.

 Adentro habían cuatro cosas que vas a saber hoy y debajo de la cuarta una quinta  que nadie te anunció. Pero antes de abrir nada, las cuatro cosas que te prometo en este momento. Te voy a  contar cuatro cosas hoy y te voy a avisar cada vez que llegue una. La primera que dejó Lucha Villa  por escrito en un sobrecerrado con cera blanca dirigido a sus tres hijos dentro de la caja fuerte de su casa, la noche anterior  a salir hacia Monterrey.

 Eso lo sabes en los próximos 4 minutos. La segunda, ¿quién era el hombre con el que Lucha Villa se reunió en un hotel de Guadalajara en 1984 durante varias  horas a puerta cerrada? Un hombre cuyo nombre apareció hace 5 años en un libro de una de las periodistas  más reconocidas del país con tres testigos vivos que firmaron sus declaraciones.

 ¿Por qué tres  escoltas vieron lo que pasó? Y qué llevaba lucha en las orejas y en las muñecas cuando salió de esa habitación. Eso lo sabes en 15 minutos. La tercera. ¿Qué disco le tenía Juan Gabriel  esperando a lucha para empezar a grabar el primero de septiembre del 97? Las 10 canciones, los arreglos y la fecha  exacta de la cita en estudios a la que lucha nunca llegó. Eso lo sabes en media hora.

La cuarta. ¿Qué firmó Lucha Villa 48 horas antes de subirse a la mesa del quirófano? ¿Por qué tres médicos  amigos suyos se negaron a operarla? ¿Y por qué otros le abrieron la puerta?  Eso lo sabes antes de los 48 minutos de este video. Cuatro cosas. Acuérdate del sobre cerrado de la primera.

 Eso es lo más fácil. Falta menos. Aquí llega la primera cosa que te prometí. Harf  regresa a la oficina, saca la libreta verde otra vez. Detrás de la libreta hay algo más. Un sobre color crema cerrado con cera blanca de la que se usaba en los archivos  notariales del 70 al frente del sobre, escrito a mano por lucha.

 Tres iniciales separadas por puntos. RCM, R de Rosa Elena, C de Carlos Alberto, M de María José, sus tres hijos. El sobre está fechado el 13 de agosto de 1997,  la noche anterior al vuelo a Monterrey, 34 horas antes de  que Lucha entrara al quirófano del cirujano que la dejó sin voz.

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