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¡CRISTIANO ESTÁ DESTRUYENDO A PORTUGAL! EL VESTUARIO DIJO LA VERDAD EN VOZ ALTA Y ESTAN EN CRISIS

Comparte esto con alguien que todavía crea que el problema de Portugal es táctico, pero para entender lo que pasó esta noche, hay que entender lo que pasó antes. Empezó con los números y hay que empezar por ahí porque los números son lo más honesto que tiene el fútbol. Son lo único que no se puede manipular, que no se puede defender con argumentos de autoridad, que no se puede silenciar con el peso de un nombre.

Portugal contra la República del Congo. Debut mundialista. El partido que todo el mundo esperaba que Portugal ganara con comodidad, con autoridad, con la calidad que tiene este equipo desplegada desde el primer minuto. Y los números que dejó ese partido son los siguientes: cero goles, cero disparos a portería, cero regates completados, cero pases clave, cero faltas provocadas, cero centros con éxito, 25 toques de balón en 90 minutos.

Esos son los números del delantero titular de Portugal, el capitán, el hombre con el dorsal 7. Y hay un número más que hay que agregar a esa lista y que es el que en las últimas horas ha generado la reacción más brutal en todo el mundo del fútbol. El portero del Congo tuvo 35 toques en ese mismo partido.

El portero rival tocó más veces el balón que el delantero de Portugal en 90 minutos. con Portugal teniendo el 80% de la posesión. Ese dato no es una opinión, no es un análisis, es un hecho y los hechos en el fútbol no tienen defensa posible. Luego vino el contexto que hace esos números todavía más difíciles de ignorar. Porque para entender por qué esos números son tan brutales, hay que entender contra qué se mide.

Portugal no llegó a este mundial con un equipo cualquiera. Portugal llegó con el mejor equipo de su historia. No el mejor en décadas, el mejor de toda su historia. En el medio campo, Vitinha, Joao Néves y Bruno Fernández. Tres jugadores que en cualquier otro equipo del mundo construirían un centro del campo de primer nivel mundial. Joao Névez con 21 años siendo ya uno de los mejores pivotes de Europa.

Esta temporada en el PSS fue determinante en la Champions. Vitinia con su visión de juego, su capacidad de organizar y distribuir a velocidades que muy pocos centrocampistas del mundo pueden igualar. Bruno Fernández con su llegada, su gol desde segunda línea, su experiencia en las grandes noches europeas.

En defensa, Rubén Díaz cuando está sano. Cancelo, Nuno Méndez. En banda, Rafael Leao, Pedro Neto y Bernardo Silva. Es un equipazo, es el mejor equipo que Portugal ha tenido en su historia de largo. Y con ese equipo, con esa calidad concentrada en 11 jugadores, Portugal empató 1 a un con la República del Congo en su debut mundialista.

Y la razón por la que eso ocurrió no es táctica, no es física, no es una cuestión de preparación ni de motivación ni de casualidad. Es estructural, es un problema que tiene nombre y apellido y que, según nos cuentan fuentes muy cercanas a la delegación portuguesa, lleva meses siendo la conversación más incómoda dentro del vestuario.

Y después llegó algo que terminó de definir la noche y de encender todo lo que explotó después. En el añadido del primer tiempo, el Congo marcó Wisa de cabeza en un balón parado que Portugal no defendió bien porque estaba pensando en atacar, en construir, en encontrar al hombre que debía resolver. Uno a uno al descanso contra la selección debutante en un mundial.

Y Roberto Martínez tomó en el descanso la primera decisión valiente de la noche. Sacó a Bernardo Silva, el nuevo fichaje del Real Madrid, el que en los próximos días va a costar cerca de 100 millones entre sueldo, comisiones e impuestos. Sustituido en el descanso en su debut mundialista con Portugal. Sus números en ese primer tiempo también son para enmarcar.

Cero goles, cero asistencias, cero disparos, cero regates, ocho pérdidas de balón, tarjeta amarilla en el minuto 13. Martínez le sacó, pero no sacó al otro, al que tenía 25 toques, al que en sus últimos nueve partidos en torneos internacionales importantes había tenido menos toques que el portero rival en cada uno de ellos. No fue un accidente esta noche.

Según todo lo que rodeó ese partido, es un patrón. Es lo que le ocurre a un jugador de 41 años que ya no puede moverse con la velocidad que necesita para participar en el juego de un equipo de primer nivel mundial. Cristiano Ronaldo siguió en el campo. Cristiano no se toca. Y la segunda parte fue más de lo mismo, Portugal buscando a Cristiano.

Cristiano esperando el balón perfecto que no llegaba. O llegaba mal o llegaba y Cristiano no podía hacer nada con él porque ya no tiene las piernas para resolverlo. El primer disparo con peligro llegó en el minuto 68. Uno fuera. El segundo en el 74 también fuera. Y el partido terminó 1 a1. Portugal con el mejor medio campo del mundo, no pudo ganarle al combo y cuando el árbitro pitó el final, según nos informan fuentes muy cercanas al vestuario portugués, lo que ocurrió dentro de ese vestuario cuando Roberto

Martínez cerró la puerta es lo más importante que ha pasado esta noche. Y hay dos jugadores cuyas palabras cambian todo lo que viene en este mundial para Portugal. Las redes sociales en Portugal explotaron antes incluso de que el partido terminara. El hashtag con el nombre de Cristiano se convirtió en tendencia no con mensajes de apoyo, sino con el dato del portero.

35 toques del portero del Congo, 25 de Cristiano. Ese contraste numérico circuló en millones de pantallas en minutos. Y eso en un país donde Cristiano Ronaldo ha tenido durante 20 años el estatus de Intocable era algo que no había ocurrido nunca antes con esa intensidad. Hay algo que hay que decir sobre Cristiano Ronaldo antes de continuar.

Algo que este canal tiene que decir con honestidad, aunque vaya en contra del tono de lo que acabamos de analizar. Hemos puesto los números sobre la mesa, hemos dicho lo que los números dicen, hemos señalado el patrón y todo eso es verdad y lo seguimos pensando. Pero antes de continuar con las consecuencias de lo que pasó esta noche, este canal tiene que hacer una pausa porque hay algo que se pierde muy fácilmente cuando hablamos de un jugador de 41 años que está viviendo el final de su carrera en el escenario más grande del fútbol.

Cristiano Ronaldo construyó durante 20 años una de las carreras más extraordinarias que este deporte ha visto. Cinco Balones de Oro, cinco Ligas de Campeones. Campeón de Europa con Portugal en 2016 en el torneo más importante de su carrera internacional. Más de 900 goles a lo largo de su trayectoria.

Un jugador que durante dos décadas fue junto a una sola persona más en el mundo el mejor futbolista del planeta. Eso no desaparece por un partido malo. Eso no se borra con un dato de toques de balón. La carrera de Cristiano Ronaldo merece el respeto que se le debe a alguien que dedicó su vida entera a ser el mejor en lo que hacía. Lo que está ocurriendo esta noche no es el fracaso de un mal jugador, es el final de algo grande que ya no puede seguir siéndolo.

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