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Vicente Fernández: La ASQUEROSA Rivalidad con Juan Gabriel… El Odio que Duró 40 Años en Silencio

28 de agosto de 2016, Santa Mónica, California. A las 11:30 de la mañana, hora local, los paramédicos del departamento de bomberos llegan a una residencia privada y encuentran a un hombre de 66 años inconsciente en el suelo. Le aplican maniobras de reanimación durante varios minutos. no responde.

A las 11:30 de esa misma mañana, a miles de kilómetros de distancia en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, un hombre de 76 años está sentado en su rancho, rodeado de caballos, de tierra colorada y de silencio. Los dos hombres más importantes de la música mexicana del siglo XX están separados por 2,000 km y por 45 años de un rencor que ninguno de los dos jamás explicó del todo en público. Uno acaba de morir.

El otro todavía tiene que enterarse. Y cuando Vicente Fernández tome su teléfono esa tarde y escriba en Twitter que le pesa mucho la partida de Juan Gabriel, que fue un gran artista y un excelente ser humano, millones de personas van a leer ese mensaje y van a pensar que era un homenaje sincero entre dos colegas. Pocos van a saber lo que realmente había debajo.

Pocos van a recordar lo que ocurrió en 1971 en Radio 1000, la primera vez que Juan Gabriel esperó a Vicente Fernández y Vicente Fernández no llegó. Pocos van a conocer la escena en el rancho Los Tres Potrillos. La tarde en que Juan Gabriel visitó a los Fernández, doña Cuquita le hizo una pregunta sencilla sobre Dios y Juan Gabriel respondió algo que selló para siempre lo que quedaba de esa relación. Guarda esa escena del rancho.

Vamos a volver a ella. En este video voy a contarte cuatro cosas que la mayoría no sabe sobre esta rivalidad. Primera, cómo empezó exactamente, qué pasó en 1971 y por qué ese momento tuvo consecuencias que duraron décadas. Segunda, ¿cuál fue la verdadera razón detrás del odio la que Vicente Fernández nunca dijo en cámara, pero que personas cercanas a él confirmaron después de su muerte? Tercera, ¿por qué en 2015, después de 44 años de distancia, las dos voces más grandes del mariachi terminaron grabando juntas? ¿Y qué hay detrás de esa

colaboración que casi nadie cuenta. Y cuarta, la más oscura. Lo que ocurrió en el Rancho de los Fernández una tarde de 1998, mientras Juan Gabriel llenaba estadios y Vicente Fernández sonreía en las portadas y que cambió para siempre la vida de esta familia de una forma que no tiene nada que ver con la música.

La cuarta es la que más duele. Si te vas antes de llegar a ella, te vas a perder la parte que explica muchas otras cosas. Pero antes de llegar a los secretos, hay que entender de dónde venían estos dos hombres, porque los dos llegaron desde muy abajo y eso es lo que hace que lo que pasó entre ellos sea tan difícil de entender.

En Titán el Alto, Jalisco, 1940, un pueblo polvoriento en las afueras de Guadalajara, donde los niños aprenden a trabajar antes de aprender a leer. Vicente Fernández Gómez nace el 17 de febrero en esa tierra seca y caliente, hijo de Ramón Fernández. ranchero y de Paula Gómez. La familia tiene poco, muy poco.

Desde niño, Vicente ayuda como puede, ordeña vacas, lustra zapatos, lava platos, pinta casas, hace mandados. Todo lo que haya que hacer lo hace, pero hay algo que hace con una naturalidad distinta a todo lo demás. Canta. A los 6 años ya sueña con ser como Pedro Infante. Se lo dice a su mamá cada vez que salen al cine. A los 8 recibe su primera guitarra y aprende solo con el oído, copiando lo que escucha en la radio.

A los 14 entra a un concurso de aficionados en Guadalajara. Gana el primer lugar. Es 1954 y ese niño flaco de Gen Titán lleva dentro algo que todavía no sabe cómo usar, pero que ya nadie le va a poder quitar. Parácuaro, Michoacán. 1950. 10 años después del nacimiento de Vicente, en otro estado, en otro tipo de pobreza, nace Alberto Aguilera Baladés.

El 7 de enero, el menor de 10 hermanos, su padre Gabriel Aguilera, sufre esquizofrenia y termina internado en un hospital psiquiátrico del que nunca sale. La madre, Victoria Baladez se queda sola con todos esos hijos y sin manera de sostenerse. Cuando Alberto tiene entre 3 y 5 años, Victoria toma la decisión que va a marcar todo lo que viene, lo lleva a Ciudad Juárez y lo deja internado en la Escuela de Mejoramiento Social para menores.

Un orfanato. Piensa en eso un momento. un niño de menos de 5 años separado de su madre en una institución para menores en la frontera norte de México, sin padre, sin hermanos, con una madre que lo visita una sola vez durante todo ese tiempo y que jamás, en ningún momento de su vida, le da el cariño que él pasa décadas buscando.

Juan Gabriel describió su propio nacimiento así con sus palabras exactas. En medio de dolores, gritos y llanto, llegué a este mundo como todos, solo que con mi servidor llegaron los problemas y las tristezas. Y sin embargo, en ese orfanato, Alberto Aguilera Baladés encuentra algo. Encuentra a Juan Contreras, un maestro que le enseña música, que le enseña a leer las notas, que lo trata como si importara.

Y Alberto, que todavía no tiene nombre artístico, empieza a escribir canciones a los 13 años. Su primera canción se llama La muerte del palomo. Tiene 13 años y ya escribe sobre la muerte. A los 15 o 16 sale del orfanato y se gana la vida cantando en bares de Ciudad Juárez. En uno de ellos, un bar llamado Noa Noa empieza a construir el personaje que va a cambiar la música de todo un continente.

Guarda ese nombre, Noa. Noa, va a volver. Dos hombres, dos estados, dos infancias de carencia. Uno criado entre el polvo de Jalisco y el olor a tierra mojada. El otro formado entre los pasillos fríos de un orfanato en la frontera. Los dos tienen una voz fuera de lo común. Los dos van a llegar a la cima de la música mexicana en la misma época y esa coincidencia, que debería haber sido la base de una amistad histórica, va a convertirse en la fuente de una de las rivalidades más largas y más calladas de toda la industria. Porque el camino al

éxito, cuando es demasiado parecido, a veces genera admiración y a veces genera algo mucho más difícil de confesar. ¿Quieres saber cómo dos hombres que venían del mismo fondo terminaron siendo incapaces de estar en la misma habitación? La respuesta empieza en los años 60, en la Ciudad de México, cuando Vicente Fernández todavía lavaba platos entre conciertos y Juan Gabriel todavía no existía.

Vicente llega a la Ciudad de México con la determinación de alguien que no tiene plan B. Trabaja de albañil, de cajero, de mesero, de bolero. Lo hace todo. En 1960 consigue su primer sueldo como cantante, 35 pesos. En el programa La Calandria musical 35. Se los gana cantando, que es lo único que siempre supo hacer bien. Entra al mariachi Aguilar, luego al amanecer Tapatío. Canta en restaurantes y bodas.

En 1966 firma con CBS México, que más adelante va a convertirse en Sony Music. Y en 1972 graba un álbum que se llama Arriba Wen Titán con una canción que se llama Volver. Volver. Esa canción lo cambia todo. Volver. Volver se convierte en el himno que define una época. La voz de Vicente Fernández suena en cada cantina, en cada boda, en cada camión de pasajeros que cruza México de norte a sur.

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