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MIROSLAVA STERN: La Cruel VERDAD tras su Trágica MUERTE… CANTINFLAS, el Hombre que la DESTRUYÓ

 Dos años antes, en 1953, esa misma mujer cruzaba las puertas de los estudios Churubusco con la seguridad tranquila de quien sabe que está en el mejor momento de su vida. Tenía 27 años. Llevaba cuatro filmando en México con una intensidad que pocos actores del cine de oro podían igualar. Había llegado desde Checoslovaquia siendo una niña de 15 años.

 había aprendido español en menos de 2 años con la determinación de quien no tiene tiempo para hacerlo despacio y había construido una carrera que en 1953 era una de las más prometedoras del cine mexicano. Había protagonizado 30 películas en 4 años. Había sido nominada al Ariel el reconocimiento más importante del cine nacional por las tres perfectas casadas y estaba a punto de filmar con Luis Buñuel, el director más importante de México en ese momento.

La película que sería considerada por los críticos de las décadas siguientes como una de las mejores del cine mexicano de todos los tiempos. Ensayo de un crimen. Miroslava Estern tenía todo lo que una actriz de su generación podía tener. Belleza, talento, una carrera ascendente y un secreto que estaba destruyéndola desde adentro con la eficiencia silenciosa de las cosas que no se ven, pero que están ahí trabajando todos los días hasta que ya no queda nada que destruir.

 Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian por completo lo que muchos creían saber sobre Miroslava Stern. Primero, como una niña nacida en Praga en 1926, cuya abuela fue asesinada por los nazis en 1939, cuando Miroslava tenía 13 años, cuya familia huyó a México en 1941, cruzando medio mundo con lo que cabía en dos maletas, llegó a convertirse en la actriz con la cara más extraordinaria del cine de oro mexicano y en la única figura de esa industria que el director Luis Buñuel eligió dos veces.

 para sus películas más importantes. Segundo, ¿qué ocurrió realmente en los años que precedieron al 9 de marzo de 1955? ¿Cuántos intentos anteriores hubo? Cuántas veces las personas que rodeaban a Miroslava vieron las señales y no supieron o no pudieron o no quisieron detener lo que estaba ocurriendo. ¿Y qué dijo su manicurista Marta Aurelia Hernández sobre lo que vivió en enero de 1955, apenas dos meses antes de que todo terminara? Tercero, ¿quién era realmente el hombre que destruyó a Miroslava Stern? ¿Por qué la versión oficial que

colocó al torero Luis Miguel Dominguin en el centro de la historia fue fabricada según el propio testimonio del actor Ernesto Alonso? ¿Que dijo Jacobo Zablodovski sobre el nombre del verdadero culpable? ¿Y qué tiene que ver la carta que ese hombre le mandó pidiéndole que no se hiciera ilusiones con la decisión que Miroslava tomó el 9 de marzo de 1955? Y cuarto, ¿por qué existe una segunda teoría sobre su muerte que durante décadas circuló en los pasillos del medio artístico mexicano? Una teoría que involucra a un empresario millonario

llamado Jorge Pasquel. Un accidente de avión el 8 de marzo y la posibilidad de que alguien con suficiente poder moviera el cuerpo de Miroslava de la escena de ese accidente a su propio departamento para ocultar que era su amante. En este video verás la portada de El Universal del 11 de marzo de 1955, que fue la primera en documentar la muerte de Miroslava.

 las declaraciones de Ernesto Alonso recogidas en múltiples fuentes periodísticas donde describió la verdad que él mismo ayudó a enterrar, las declaraciones de Jacobo Zabludowski sobre la identidad del hombre que Alonso llamó el mexicano muy importante, los registros de Wikipedia y de las biografías de Miroslava que documentan los tres intentos previos y los testimonios sobre la teoría del avión de Jorge Pasquel, que nunca fue confirmada, pero que tampoco fue refutada con la contundencia. que el caso merecía.

 Pero para entender por qué una mujer de 29 años con la carrera más prometedora del cine mexicano de su generación, decidió preparar su habitación como si fuera una escena de película y no despertar al día siguiente. Primero hay que volver al principio, porque para entender el final de Miroslava, primero hay que entender lo que los nazis le quitaron antes de que ella tuviera edad suficiente para defenderse de nada.

 Todo comenzó el 2 de febrero de 1926 en Praga, Checoslovaquia, en el seno de una familia judía de clase media intelectual. Su padre, el Dr. Joseph Stern, era médico. Su madre, Berta Becha, venía de una familia con raíces en la cultura checa, que en los años 20 y 30 del siglo pasado era una de las más ricas culturalmente de Europa central.

Miroslava creció en ese ambiente de libros y de música y de conversaciones sobre arte y ciencia que las familias judías intelectuales de Europa central cultivaban con la intensidad específica de quienes saben que la cultura es la única, cosa que ningún gobierno puede confiscar. Pero en 1939, cuando Miroslava tenía 13 años, el mundo que la había formado comenzó a desmoronarse con la velocidad brutal que tienen los mundos cuando la historia los aplasta.

La abuela materna de Miroslava se llamaba Marie Bechka. era la persona con quien Miroslava tenía el vínculo más profundo de su infancia, el tipo de vínculo específico que se forma entre una abuela y una nieta cuando la abuela tiene el tiempo y la paciencia que los padres no siempre tienen. Cuando la abuela es el refugio de las cosas que una niña no puede decirle a sus padres cuando la abuela es el lugar donde el mundo tiene sentido, aunque afuera todo sea confuso.

 En 1939, cuando la familia Stern decidió que tenía que salir de Cekoslovaquia antes de que los nazis terminaran de cerrar las fronteras, Marie Becho irse con ellos por razones que las fuentes no detallan completamente. La abuela de Miroslava se quedó. Y Miroslava, que tenía 13 años y que tuvo que subirse a un tren con sus padres, sabiendo que dejaba atrás a la persona que más quería en el mundo, no volvió a verla.

  Marie Bechka fue asesinada por los nazis ese mismo año en un campo de concentración con  la eficiencia burocrática que el régimen nazi aplicaba a la destrucción de todo lo que consideraba prescindible. Recuerda esto porque es clave. La pérdida de María Beca no fue para Miroslava Stern solo la muerte de una abuela.

 Fue la primera fractura, la primera vez que el mundo, que hasta ese momento había sido un lugar donde las cosas tenían sentido y donde las personas que una amaba seguían estando cuando una las necesitaba, se reveló como algo completamente diferente, como un lugar donde las personas que más importan pueden desaparecer de un día para otro sin que ningún amor y ninguna inteligencia y ningún privilegio de clase media intelectual pueda impedirlo.

Lección aprendida a los 13 años de la manera más brutal posible, instaló en Miroslava algo que los médicos que la trataron años después en México describieron como una fragilidad psíquica específica, no la fragilidad de quien es débil, la fragilidad de quien ha visto demasiado pronto y demasiado claramente que el mundo puede quitarle todo lo que importa y que no hay nada que una pueda hacer para evitarlo.

 La familia llegó a México en 1941 después de un periplo que los llevó por varios países de Europa y América antes de encontrar en México el lugar donde era posible empezar. El Dr. Joseph Stern se estableció en la ciudad de México y Miroslava, que tenía 15 años y que llegaba a un país del que no hablaba el idioma y del que no conocía la cultura y en el que tenía que construir una identidad desde cero, fue enviada a Nueva York a estudiar inglés.

 Mientras la familia se instalaba. Fue en Nueva York en ese primer año de soledad y de construcción de una nueva versión de sí misma, donde ocurrió lo que las biografías de Miroslava registran como el primer intento de suicidio. Tenía 16 años. mantenía una relación con un piloto norteamericano. El piloto fue enviado a la guerra y Miroslava, que había perdido a su abuela dos años antes y que ahora perdía también al hombre que amaba una guerra que se llevaba a los hombres sin pedir permiso.

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