a un posible cruce mundialista. ¿Quién es ese compañero? Os prometo que ese nombre lo vais a tener antes de que termine este vídeo, pero todavía no, porque primero tenemos que hablar de la otra cara de la moneda, la reacción de Mbappé. Vamos a situarnos en la concentración de la selección francesa, donde según las informaciones que están llegando, la frase de Messi se conoció casi en tiempo real gracias a las redes sociales y a los grupos de mensajería que manejan los jugadores y sus entornos. Imaginaos la escena. un
vestuario que se prepara para defender el título de subcampeón mundial, que quiere borrar el mal sabor de boca de Qatar. Y de repente les llega la noticia de que el hombre que les ganó aquella final los ha llamado clientes y ha llamado a su estrella un chico mimado y vanidoso. ¿Cómo creéis que sentó eso en el vestuario francés? Para mí, conociendo el carácter competitivo de esa generación de futbolistas, esto no se queda en silencio, genera una reacción.
Y según las primeras versiones que circulan, Mbappé sí habría reaccionado y la reacción que se rumorea que está preparando promete ser de las que se recuerdan. Antes de revelar ese segundo bucle que vamos a resolver mucho más adelante en este vídeo, quiero que entendáis bien el perfil de los dos protagonistas. Porque parte de la fuerza de esta polémica está en lo distintos que son estos dos genios del fútbol.
Messi, el eterno número 10, el que durante años cargó con la etiqueta de ser el mejor del mundo sin haber ganado un mundial hasta que llegó Qatar y se quitó esa losa de encima para siempre. Desde entonces juega con una libertad distinta, con la tranquilidad de quien ya lo ganó todo y ya no tiene nada que demostrarle a nadie.
Y eso paradójicamente lo ha vuelto más afilado con la lengua. El Messi de hace 10 años jamás habría llamado clienta a una selección rival en zona mixta. El Messi de hoy parece que ya no tiene ningún freno y luego está Mbappé, el chico que llegó al fútbol mundial como un cohete que deslumbró en Rusia 2018 siendo todavía un adolescente que marcó un hat trick histórico en la final de Qatar y que a pesar de eso se fue de aquel mundial sin el trofeo en las manos.
Mbappé representa la nueva generación, la velocidad endiablada, el gol fácil, pero también, según opinan muchos analistas, una cierta arrogancia que no siempre ha sentado bien fuera de Francia. Para mí hay algo de verdad en lo que se rumorea que dijo Messi. Mbappé tiene un talento descomunal, eso nadie lo discute, pero también tiene fama, ganada a pulso en ciertos episodios públicos de priorizar su imagen por encima del colectivo.
Y cuando un futbolista así se cruza con la frialdad de un Messi que ya no tiene nada que perder, el choque de egos está servido en bandeja. Pensad en la cronología de los hechos, porque ahí está la clave de por qué esta polémica explotó tan rápido. Messi marca el hattrick, Argentina golea, la grada enloquece. Messi sale de la zona mixta todavía con la adrenalina a 1000.
Le preguntan por las elecciones favoritas, suelta la frase, y en menos de 2 horas la palabra clienta ya era tendencia en español, en inglés y en francés. con miles de aficionados subiendo recortes del vídeo, memes comparando ambos hattricks en finales mundialistas y periodistas franceses pidiendo una reacción oficial de la federación.
Para mí esa velocidad demuestra una cosa muy clara. Esta rivalidad no necesita que nadie la alimente, se alimenta sola. Porque el morbo de Messi contra Mbappé es uno de los mayores generadores de audiencia que existen en el fútbol actual. Y aquí entra un dato que le da todavía más salsa al asunto. Resulta que según recogen varias informaciones, esta no sería la primera vez que Messi y Mbappé tienen un rose fuera del campo desde que coincidieron como compañeros en el Paris Saint-Germain hace ya varios años.
Aquella etapa en París, lejos de unirlos, según cuentan algunas crónicas de la época, dejó tensiones internas, diferencias de carácter y un ambiente de vestuario que muchos describieron como incómodo. Para mí, ese antecedente es importante porque significa que la frase de ayer no salió de la nada, sino que parece ser la cristalización de una tensión que lleva años cocinándose a fuego lento entre dos de los futbolistas más mediáticos del planeta.
Vamos a hablar ahora de las cifras, porque en el fútbol moderno todo, absolutamente todo, se mide también en dinero y esta rivalidad no es la excepción. Empecemos por Mbappé. El delantero francés, según los informes económicos que maneja la prensa especializada, mueve un salario que rondaría los 70 millones de euros anuales entre ficha, derechos de imagen y patrocinios personales.
Una cifra que lo convierte en uno de los futbolistas mejor pagados del planeta. 70 millones de euros al año. Para mí, cuando un futbolista cobra esa barbaridad, cualquier declaración que reciba de un rival pesa el doble, porque la exigencia social hacia ese sueldo es brutal. Si Messi le llama chico mimado a un futbolista que ingresa eso, la pregunta que se hace medio planeta futbolero es inevitable.
está Mbappé a la altura de ese dinero en los momentos de máxima presión como una final de Mundial. Y aquí entra otro dato que no podéis perderos. Messi, por su parte, según las informaciones más recientes sobre su contrato actual, percibiría una cifra cercana a los 50 millones de euros anuales, sumando todos sus conceptos. Una cantidad también descomunal, pero fijaos bien, inferior a la que recibe Mbappé.
Y sin embargo, es Messi el que tiene el mundial, es Messi el que acaba de igualar el récord histórico de goles en la competición. Para mí, esa diferencia de cifras frente a la diferencia de resultados es uno de los argumentos más fuertes que tiene el bando que defiende a Messi en esta polémica. Cobra menos y rinde más en lo que de verdad importa.
los títulos, pero no nos quedemos solo en los salarios porque hay más dinero en juego del que pensáis. Según distintas valoraciones de mercado que han circulado en los últimos meses, el valor de mercado de Mbappé seguiría rondando los 180 millones de euros, mientras que el de Messi, lógicamente afectado por la edad, se situaría en una cifra muy inferior, apenas una fracción de esos 180,000ones de euros.
Y aquí es donde la opinión de hincha se vuelve inevitable. 180 millones de euros de valoración para un futbolista al que un 38 añero acaba de llamar Chico Mimado delante de todo el planeta y que encima sigue sin levantar el trofeo más importante del fútbol mundial. Para mí esa contradicción entre precio y palmarés es exactamente la munición que necesita esta polémica para seguir creciendo.
Quiero añadir un dato más antes de seguir porque conecta directamente con la herida que se rumorea que Messi quiso reabrir con sus palabras. Según informaciones del mercado de fichajes europeo, el propio Mbappé habría protagonizado en los últimos años operaciones que han movido cifras absolutamente desorbitadas con cláusulas de resisión que en algún momento de su carrera llegaron a fijarse por encima de los 300 millones de euros.
Una cantidad que pocas veces se ha visto en la historia del fútbol. 300 millones de euros de cláusula para un futbolista al que ahora, según se rumorea, el mejor de la historia, según muchos, acaba de llamar chico mimado y vanidoso en zona mixta. Para mí ese contraste es exactamente el tipo de munición que necesita esta polémica para seguir creciendo.
Cuanto más caro es el futbolista al que se provoca, más eco mediático tiene la provocación. Y hay otro detalle económico que pocos están contando. El propio Mundial 2026 organizado conjuntamente entre Estados Unidos, México y Canadá mueve unas cifras de negocio absolutamente descomunales con cadenas de televisión que han pagado derechos de transmisión que superan, según distintas estimaciones del sector los 1000 millones de euros únicamente para el mercado norteamericano.
Y dentro de ese ecosistema publicitario gigantesco, cada polémica, cada frase viral entre estrellas como Messi y Mbappé se convierte automáticamente en contenido que dispara las visualizaciones y, en consecuencia el valor publicitario de cada partido relacionado con ambos protagonistas. Para mí esto no es casualidad.
Cuanto más se hable de esta rivalidad, más sube el interés comercial alrededor de cualquier eliminatoria futura entre Argentina y Francia. Y eso en el fútbol moderno vale tanto o más que cualquier resultado deportivo concreto. Volvamos a la historia porque tenemos que avanzar hacia ese segundo bucle, la reacción de Mbappé. Según las primeras informaciones que están saliendo desde el entorno de la selección francesa, Mbappé habría sido informado de las palabras de Messi por su propio equipo de comunicación apenas minutos después de que la entrevista se
hiciera viral. Y la reacción inicial, según cuentan quienes manejan esa información, no habría sido de rabia explosiva, sino algo mucho más calculado. Silencio. Mbappé, según se comenta, decidió no responder en caliente, no soltar ninguna frase en redes sociales. Para mí, ese silencio puede significar dos cosas distintas.
o está esperando el momento perfecto para responder con toda la artillería pesada delante de las cámaras o está decidiendo ignorar la provocación para no darle más oxígeno mediático a una polémica que, cuanto más se habla de ella, más beneficia a la narrativa de Messi como el rey indiscutible de los mundiales.
¿Cuál de las dos opciones creéis vosotros que es la correcta? Porque aquí, sinceramente, los aficionados están completamente divididos. Hay quien dice que Mbappé se va a guardar la respuesta para el campo, que va a dejar que las palabras de Messi se conviertan en motivación pura para Francia. Y hay otro sector que cree que Mbappé simplemente no tiene una respuesta sólida que dar, porque los números en los enfrentamientos directos y en los mundiales le siguen siendo desfavorables frente a Messi y que cualquier réplica
verbal sonaría huecas si después no la respalda sobre el césped. Pero esperad, porque esto se pone todavía más interesante. Según una información que ha empezado a circular en las últimas horas y que, cito la cautela que merece, dado que proviene de fuentes cercanas al entorno francés y no de una confirmación oficial, Mbappé sí habría hecho un comentario, aunque de forma privada, a algunos de sus compañeros de concentración.
Se rumorea que dijo algo parecido a esto, que él no necesita responder con palabras a alguien que ya tiene todo lo que un futbolista puede soñar con ganar, que su respuesta la va a dar siempre con goles y que en este mundial está dispuesto a demostrar de una vez por todas que él también puede ser el mejor del planeta sin necesidad de provocar a nadie. Fijaos en el matiz.
Según se cuenta, ni siquiera mencionó a Messi por su nombre en ese comentario privado, lo cual para mí es una jugada maestra de inteligencia emocional, si es que de verdad fue así, porque le quita a Messi el protagonismo de la respuesta y se lo queda él centrado únicamente en su propio rendimiento futuro.
Vamos a meternos en otro ángulo fascinante. ¿Cómo ha reaccionado el resto del fútbol mundial ante estas declaraciones? Periodistas de medios españoles, italianos, ingleses, todos se han hecho eco de la frase de Messi y muchos exfutbolistas han empezado a dar su opinión en programas de televisión y en redes sociales.
Hay quien defiende a Messi diciendo que tiene todo el derecho del mundo a hablar así después de la carrera que ha tenido. Y hay quien critica duramente que un futbolista de su estatura utilice palabras como cliente o chico mimado para referirse a un rival. Para mí hay algo de verdad en ambas posturas, pero entiendo perfectamente por qué esto ha generado tanto ruido.
Cuando hablas del mejor futbolista de la historia, según muchos, contra uno de los talentos más grandes de la generación actual, cualquier roce se convierte automáticamente en titular mundial. Y aquí quiero detenerme en algo clave, el factor generacional. Messi representa el final de una era, la de los Messi, los Cristiano, los Neymar, los grandes nombres que dominaron el fútbol durante casi dos décadas.
Mbappé representa el comienzo de la siguiente, la era en la que él va a tener que cargar sobre sus hombros peso de mantener viva la conversación global sobre quién es el mejor del mundo. Y en ese traspaso de poder siempre hay roces, porque ningún ídolo cede el trono sin pelear y ningún heredero acepta su lugar sin antes intentar demostrar que ya merece estar arriba.
Para mí, lo que estamos viendo entre Messi y Mbappé es exactamente eso, la última gran batalla verbal y deportiva entre el rey que se va y el príncipe que quiere coronarse antes de que el rey termine de marcharse del trono. Sigamos avanzando porque tenemos que resolver ya el primer bucle, el del compañero de selección, que según se comenta le pidió calma a Messi.
Pues bien, según las informaciones que circulan con más fuerza dentro del periodismo argentino, el nombre que se menciona es el de uno de los referentes más veteranos del vestuario aliceleste. Alguien con muchísima experiencia en competiciones internacionales y con fama de ser una voz de la conciencia dentro del vestuario, que en más de una ocasión ha actuado como mediador en momentos de tensión.
Se comenta que conociendo el peso mediático de cada palabra que sale de la boca de Messi, decidió acercarse a él en privado para hacerle ver que ese tipo de declaraciones, aunque sean ciertas en el fondo, pueden tener consecuencias en el ambiente competitivo de cara a un posible cruce eliminatorio. Y según la misma fuente, Messi habría escuchado el Consejo con respeto, pero sin cambiar de postura.
reafirmando que sus palabras reflejan exactamente lo que piensa y lo que el resultado de los últimos años demuestra sobre el papel. Para mí esa actitud de Messi, si de verdad ocurrió así, dice muchísimo de en qué punto de su carrera se encuentra. Ya no es el joven que medía cada palabra por miedo a la presión mediática.
es el capitán absoluto, el ídolo indiscutido, el hombre que ya ganó todo lo que se podía ganar y que ahora juega sin ningún tipo de filtro, soltando lo que piensa, con la confianza absoluta de saber que pase lo que pase en este mundial, su lugar en la historia ya está escrito con letras de oro.
Vamos a profundizar en el contexto histórico de los enfrentamientos entre Argentina y Francia, porque eso le da todavía más peso a la frase de clientes que se rumorea que soltó Messi. Está la final de Qatar 2022, ese partido de locos que terminó 3 a tr después de 90 más prórroga con un Mbappé histórico marcando tres goles y un Messi que también anotó dos resuelto finalmente en penaltis a favor de Argentina.
Pero antes hubo otro cruce legendario en el Mundial de Rusia 2018, en octavos de final, cuando un Mbappé todavía adolescente, apenas 19 años, deslumbró al planeta entero marcando dos goles en una Francia que eliminó a una Argentina cuyo Messi en aquel momento todavía no había ganado absolutamente nada con su selección. Fijaos en la simetría.
Francia eliminó a Argentina en 2018 gracias a un Mbappé adolescente. Argentina venció a Francia en la final de 2022 gracias a un Messi ya consagrado. Dos cruces, un resultado para cada lado, una rivalidad perfectamente equilibrada en el papel, pero que Messi, según se rumorea, decidió desequilibrar con palabras.
Si el historial reciente está realmente empatado, tiene Messi razón al hablar de superioridad o se está apoyando únicamente en el resultado más reciente, el de la final, para construir un relato de dominio que en realidad no es tan absoluto como él lo pinta. Para mí, sinceramente, Messi se está apoyando en el resultado que más pesa, que es el de la final, el trofeo más importante del fútbol mundial.
Y eso en el imaginario colectivo vale infinitamente más que un cruce de octavos de un mundial anterior. Cuando ganas la final, el relato lo escribes tú y Messi lo sabe perfectamente. Resulta que, según informaciones que han empezado a aparecer en medios franceses, dentro de la propia federación francesa, existiría cierta preocupación por la repercusión mediática de estas declaraciones, no porque teman que afecten directamente al rendimiento del equipo, sino porque temen que la presión social y mediática sobre Mbappé se incremente todavía más
de lo que ya estaba. Mbappé ya llega a este mundial con la presión de ser el capitán, con la presión de liderar a Francia hacia la redención después de Qatar, con la presión de un sueldo de 70 millones de euros anuales que exige resultados inmediatos y ahora encima con la presión añadida de tener que responder a las palabras de la leyenda viva del fútbol mundial que lo ha llamado chico mimado delante de todo el planeta.
Para mí esa acumulación de presiones es una bomba de relojería. ¿Va a explotar Mbappé bajo ese peso o va a utilizarlo como la motivación definitiva para tener el mejor mundial de su carrera? Vamos a cambiar de tercio y hablar de las repercusiones que esto puede tener en el resto de la fase de grupos. Argentina, tras esta victoria contundente queda en una posición privilegiada dentro del grupo J, con la moral altísima y con Messi en un estado de forma que parece desafiar las leyes naturales del envejecimiento deportivo.
Pero el calendario es el calendario y tarde o temprano, si ambas elecciones siguen avanzando, las matemáticas del mundial podrían llevar a Argentina y Francia a cruzarse de nuevo, ya sea en octavos, en cuartos o en una nueva final. Imaginaos eso por un segundo. Una nueva final entre Argentina y Francia con Messi disputando probablemente su último partido como futbolista internacional con Mbappé buscando la redención definitiva y la respuesta perfecta a las palabras de cliente y chico mimado. Para mí eso sería
sencillamente el partido más visto de la historia del deporte, sin ninguna exageración. Y aquí entra un dato económico que conecta directamente con esta posibilidad. Según distintos análisis de mercados publicitarios, una hipotética final entre Argentina y Francia en este mundial, con la narrativa adicional de esta polémica ya instalada en la conversación global podría generar para los patrocinadores oficiales un impacto publicitario valorado en varios cientos de millones de euros, únicamente en derechos de televisión y patrocinios
asociados a ese partido en concreto. Cientos de millones de euros moviéndose alrededor de un solo encuentro de fútbol, en gran parte gracias a la expectativa generada por estas dos estrellas. Para mí esto demuestra una cosa que muchos aficionados olvidan. El fútbol de élite ya no es solamente un deporte, es un producto de entretenimiento global.
Y las palabras de Messi acaban de inyectarle todavía más valor comercial a un posible cruce que ya era de por sí la joya de la corona de este mundial. Sigamos desgranando esta historia porque hay un ángulo más que quiero que consideréis, la presión sobre el propio Messi. Si Argentina, por la razón que sea, no consigue defender el título, si tropieza antes de llegar a la final, todas estas declaraciones se van a usar en su contra de una manera brutal.
Los memes, las burlas, los recortes recordando la palabra clientes se van a multiplicar si Argentina no logra mantenerse en la cima del torneo. Para mí eso es parte del riesgo calculado que ha asumido Messi al hablar así. Cuando provocas desde la cima, tienes que mantenerte en la cima, porque si caes, la caída se vuelve mucho más estrepitosa y mediática que si te hubieras quedado calladito.
Mientras tanto, Francia se prepara para su debut en este mundial con la motivación extra que, lo queramos o no, le ha regalado Messi con sus declaraciones. Y aquí, amigos, es donde el morvo alcanza su punto máximo, porque hay un patrón que se repite constantemente en el deporte de élite. Cuando un rival te provoca públicamente, la reacción natural de cualquier competidor de alto nivel es transformar esa rabia en rendimiento.
Y si hay un futbolista en el panorama actual capaz de canalizar la rabia en gol, ese futbolista es precisamente Mbappé, conocido por su capacidad explosiva en los momentos de máxima presión emocional. Para mí esto convierte el debut de Francia en uno de los partidos más interesantes de toda la primera ronda, no por el rival que tengan enfrente, sino por la lectura emocional que vamos a poder hacer del rendimiento de Mbappé.
Y aquí, amigos, llegamos al momento del video en el que tenemos que hablar del verdadero pico dramático de toda esta historia, porque hay un detalle que se ha filtrado en las últimas horas y que si se confirma cambia completamente la dimensión de esta polémica. Según una información que está empezando a circular con fuerza y que cito siempre bajo la etiqueta de rumor no confirmado, se estaría barajando la posibilidad de que en una rueda de prensa programada para los próximos días, justo antes del debut oficial de Francia, un periodista le
pregunte directamente a Mbappé sobre las declaraciones de Messi, obligándolo a responder en directo delante de las cámaras sin posibilidad de escudarse en el silencio que ha mantenido hasta ahora. Y según fuentes cercanas al entorno del delantero francés, Mbappé ya tendría preparada, según se rumorea, una respuesta calculada, contundente, que no busca insultar ni rebajarse al mismo nivel de provocación, pero que sí dejaría claro con total firmeza que él respeta la trayectoria de Messi, pero que en el fútbol de hoy los favoritos se
demuestran sobre el campo, no en zona mixta, y que Francia tiene toda la intención de hacerle ver a Argentina con hechos y no con palabras. ¿Quién es realmente el cliente de quién? Parad un segundo a imaginar esa escena. Mbappé frente a un mar de cámaras y micrófonos respondiendo con esa frase calculada al desafío de Messi.
Para mí, si esa respuesta llega a producirse tal y como se rumorea, sería el momento más visto de toda la previa de este mundial. Y aquí va la pregunta final que de verdad quiero que me contestéis. Si Mbappé responde de esa manera, calculada pero firme, ¿le da la vuelta completa a la narrativa de esta polémica o simplemente confirma que Messi consiguió exactamente lo que buscaba, que era meterle la pulga en el oído al delantero francés antes de su primer partido oficial del torneo? Para mí, sinceramente, da igual cuál sea la
respuesta de Mbappé, porque Messi ya ganó esta batalla en el terreno mediático en el momento en el que soltó la frase. Consiguió que todo el planeta hablara de Argentina, de Francia, de él mismo y de Mbappé durante días enteros, justo en el momento en el que el foco mediático debería estar repartido entre las 32 elecciones de este mundial.
Eso para mí es la verdadera genialidad de Messi fuera del campo. Sabe exactamente cómo mantenerse en el centro de la conversación global, incluso cuando ya tiene 38 años y en teoría debería estar en el ocaso de su carrera mediática. Vamos cerrando ya este análisis, pero antes quiero dejar claro un par de cosas importantes.
Primero, ninguna de las dos federaciones, ni la Argentina ni la francesa, ha emitido un comunicado oficial confirmando o desmintiendo el contenido exacto de las declaraciones que se le atribuyen a Messi en zona mixta. Lo que tenemos son versiones recogidas por distintos medios y circulando con fuerza en redes sociales que coinciden en lo esencial, pero que varían levemente en algunos detalles concretos de las palabras exactas utilizadas.
Para mí eso es importante aclararlo porque estamos hablando de información que circula como rumor mediático, no como una transcripción oficial verificada palabra por palabra. Y segundo, ninguno de los dos protagonistas ha hecho declaraciones públicas adicionales desde el momento del partido contra Argelia, lo cual deja la puerta abierta a que en cualquier momento, en cualquier rueda de prensa de los próximos días, cualquiera de los dos pueda confirmar, matizar o directamente desmentir lo que se está contando.
Y aquí para mí está el verdadero gancho de esta historia. Esto no ha terminado. Esto apenas acaba de empezar. Lo que hemos visto hoy es solamente el primer capítulo de lo que promete ser una de las rivalidades más jugosas de todo este mundial 2026. Cada partido que jueguen Argentina y Francia a partir de ahora va a estar mediado por esta polémica.
Cada declaración de cualquiera de los dos futbolistas va a ser analizada bajo la lupa de lo que se rumorea que pasó en aquella zona mixta del Arrow Head Stadium. Y si finalmente llegan a cruzarse sobre el césped en algún momento del torneo, ese partido va a tener una carga emocional mediática que pocos encuentros en la historia reciente del fútbol han alcanzado.
Y antes de cerrar, hay un último ángulo que quiero compartir con vosotros, porque para mí añade todavía más leña al fuego de esta historia. Según recogen varios medios deportivos, distintas exfiguras del fútbol mundial habrían empezado a opinar públicamente sobre la polémica en programas de televisión y en sus propias redes sociales, generando un debate que ya trasciende a los propios protagonistas.
Algunos extécnicos y exfutbolistas franceses habrían salido a defender a Mbappé argumentando que las palabras de Messi son una falta de respeto innecesaria. hacia un futbolista que todavía tiene toda una carrera por delante para escribir su propia historia en los mundiales. Y en el otro extremo, varias leyendas argentinas y de otros países sudamericanos habrían respaldado a Messi, recordando que el historial reciente entre ambas selecciones, especialmente la final de Qatar, avala perfectamente cualquier frase de superioridad que el capitán argentino
quiera pronunciar. Para mí, este tipo de debate generacional con voces históricas del fútbol, tomando partido en uno u otro bando, es la prueba definitiva de que esta polémica ha trascendido por completo el ámbito puramente deportivo para convertirse en un fenómeno cultural que está dividiendo al planeta fútbol entero.
Para terminar, quiero dejaros con mi opinión personal sobre todo esto, porque creo que después de todo lo que hemos repasado, os la merecéis con claridad. Para mí lo que ha hecho Messi, si de verdad ocurrió tal y como se rumorea, es un movimiento de pura confianza de un capitán que ya no tiene absolutamente nada que perder y que quiere transmitirle a su equipo, a su afición y al mundo entero que esta Argentina llega a este mundial para defender el título sin miedo a nadie, ni siquiera a la subcampeona del mundo.
Y para mí lo que tiene que hacer Mbappé, si de verdad quiere callar esta polémica de la única manera que de verdad importa en el fútbol, es exactamente lo que ya está empezando a circular, que está preparando responder con goles, con un mundial extraordinario y dejar que sea el marcador, no las palabras, el que decida finalmente quién es el cliente de quién en esta rivalidad que ya es sin ninguna duda una de las más grandes de la historia reciente del fútbol mundial.

Y ahora la pregunta para vosotros, la que de verdad quiero leer en los comentarios de este vídeo. ¿Tenía razón Messi al llamar a Francia clienta y a Mbappé chico mimado? ¿O creéis que se ha pasado de la raya provocando a un rival al que todavía no se ha enfrentado en este mundial? Decídmelo abajo en los comentarios, porque esta polémica promete dividir a la afición durante días.
Y quiero saber en qué bando estáis vosotros. Si sois del bando de Messi, dejadlo claro. Si sois del bando de Mbappé, defendedlo con argumentos, que aquí hay sitio para todos los puntos de vista. Yeah.