” Pusimos todas las instalaciones de Tijuana. Agradecemos, ¿cómo se llama el equipo de Tijuana? A los cholos. A los cholos, perdón, perdón. A los cholos de Tijuana que hayan prestado sus instalaciones y obviamente al gobierno de Baja California que dio todas las facilidades. Se quedan ahí. Eh, nos ayudó mucho la secretaria de turismo, Josefina, para que se diera todo este proceso.
Entonces, están en Tijuana y van a viajar a sus partidos. Entonces, México siempre está dispuesto a ayudar a todos los pueblos del mundo. [ovación] Vamos, vamos, vamos, vamos. Eh, arriba Irán, arriba, Irán. Vamos, México. Puede, se puede, se puede, se puede. Para atrás, para atrás. [ovación] Para atrás. Todas la raza, toda la raza, hermanoí, ya eres mexicano.

Hermanoí, ya eres mexicano. Ya eres mexicano, ya eres mexicano. Irán, hermano, ya eres mexicano. Irá, hermano, ya eres mexicano. [ovación] La prensa de Irán recogió los videos y los transmitió en su país. Las familias de los jugadores en un país en conflicto armado vieron a sus hijos siendo despedidos con banderas en tierra extranjera.
Y en redes del mundo árabe, el comentario que se repitió fue uno, “México está contigo.” Cuatro palabras en un cartel amarillo hecho a mano que cruzaron el océano. Cuando la primera presidenta de México ve ese video y entiende lo que su país hizo sin que nadie se lo pidiera, ahí es donde la historia se pone [música] seria.
Para entender el peso completo de lo que ocurrió en Tijuana ese domingo, hay que entender primero la situación en que se encontraba la selección de Irán cuando llegó a la frontera mexicana. Iraga está en un conflicto armado. Sus jugadores tuvieron que prepararse para el torneo más grande del mundo, [música] mientras en su país sus familias vivían la incertidumbre de la guerra.
Estados Unidos les negó las visas a 15 miembros de su cuerpo técnico. El presidente de la Federación iraní tampoco pudo entrar. Los jugadores tenían que viajar a jugar sus partidos en Los Ángeles y Ciaro y regresar a México el mismo día porque no los dejaban quedarse. Vamos, [grito] vamos, hermano. Estamos muy orgullosos de que estén aquí en Tijuana y que hayan elegido la frontera para poder compartimos colores, sentimientos también.
Pues me gustaría saludar a los jugadores, recibir una firmita y pues ahora sí que a ver qué se qué se logra por acá y hacerle sentir el calor de México, ¿por qué no? [música] Es un momento inédito. Estamos viendo un fenómeno social inédito. Lo que soñábamos en Club Tijuana Mundial de Club lo estamos viendo para una selección que se quiso quedar en Tijuana más allá de la cercanía al otro lado.
Es un momento especial e irrepetible. Vamos. Canadá tampoco los recibió. México dijo que sí, sin condiciones, sin calcular nada, con Guardia Nacional, con helicópteros de escolta, con el estadio caliente abierto al 100%, [música] con la cedenena revisando cada vehículo del convoy. Les dio una base, les dio seguridad, les dio lo más importante de todo, la certeza de que en un lugar del mundo su bandera era bienvenida.
Y entonces llegó el domingo de la partida. Hablemos de lo que ocurrió ese día afuera del hotel Mario en Tijuana, porque los detalles son los que construyen la historia real. No hubo convocatoria oficial, no hubo evento en redes sociales promovido por nadie con poder o influencia, solo el boca a boca hay una ciudad que se fue pasando la voz entre mensajes de WhatsApp y comentarios informales.
[música] Oye, hoy se va a la selección de Irán, están en el Marriot. Pues vamos a despedirlos, ¿no? Pobres andan tan lejos de su casa, hermano. Mexicano con esta famosa porra como las estrellas del deporte que son con mariachis y deseándole suerte. Así cientos de fanáticos mexicanos despidieron a la selección de Irán cuando partió este domingo desde Tijuana rumbo a Los Ángeles para enfrentarse contra Nueva Zelanda.
Creo que la situación que ellos pasaron en Estados Unidos es algo muy triste y me da mucho gusto que están sintiendo el calor y el amor de un mundial a través de México y de toda su afición. Y es que el pueblo mexicano se ha volcado con muchas muestras de cariño para estos jóvenes futbolistas. Irán ya se convierte en un equipo de casa, así que esperemos y puedan obtener un resultado positivo y pues el apoyo va a estar.
Creo que cuando regresen acá a Tijuana va a estar el apoyo. Y a finales del mes pasado, en medio de la guerra, Irán tuvo que trasladar su campamento base para la Copa del Mundo desde un complejo deportivo en Arizona a la ciudad fronteriza de Tijuana por petición del gobierno de Estados Unidos a la FIFA. La selección iraní también denunció que el gobierno estadounidense les negó 11 visas al personal de su cuerpo [música] técnico.
Francamente ellos lo que necesitan es nuestro cariño, ¿no? Y yo creo que este calor humano de los mexicanos es lo que les estamos dando. La selección Ianí tiene que desplazarse desde Tijuana hasta Los Ángeles para jugar dos de los tres partidos de fase de grupo. Pelí, Pelí, sí se puede, sí se puede. [ovación] Y es que el cariño del pueblo mexicano ha sido inagotable.
Por mandato de Estados Unidos antes del primer juego, se les permitió quedarse la noche del domingo en Los Ángeles. Pero dicha orden establece que la selección iraní tiene que regresar a Tijuana este mismo lunes una vez acabe el partido y la selección de Irán se enfrentará este próximo [música] domingo 21 de junio a Bélgica otra vez en el estadio de Los Ángeles.
Y con esa sencillez, [música] esa naturalidad tan tijuanense, tan mexicana, decenas de personas agarraron sus banderas y se fueron al hotel. Llegaron temprano, mucho antes de que la selección saliera. Familias enteras, papás con hijos [música] en los hombros, abuelitos con bastón, niños brincando de emoción, aficionados de toda la vida y llevaban banderas de los dos países, no solo la verde, blanca y roja de México, también la bandera de Irán.
Algu se tomó el trabajo de conseguir banderas de un país del otro lado del mundo para que los jugadores iraníes al salir del hotel vieran su propia enseña ondeando en tierra extranjera. Ese gesto que parece pequeño cuando lo describes, es en realidad el gesto más grande que alguien puede hacerle a quien viene de lejos. Decirle que su identidad también cabe aquí.
Yo me quedé helado cuando vi los videos de los jugadores iraníes saliendo del hotel y encontrando esa multitud porque salían con la cara de quien espera irse en silencio, cansados, cargando el peso de toda una nación en conflicto sobre los hombros, sin saber qué esperar de una ciudad que no conocían [música] en un país que apenas habían aprendido a pronunciar.
Y de repente levantaron la mirada y encontraron decenas de personas gritando su nombre en su propio idioma. Team Mel. No irán solamente team Meli. El nombre de cariño que solo usan los que de verdad quieren a ese equipo. El nombre que dice, “No solo te conozco. Me importas lo suficiente para aprender cómo te llaman los tuyos.
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” Algunos ser jugadores sacaron el teléfono y empezaron a gravar la escena para mandársela a sus familias en Irán, para decirles que no estaban solos, para que en un país en guerra alguien pudiera ver que del otro lado del mundo había gente buena despidiendo a sus muchachos con banderas en la mano. Eso, y lo digo con toda convicción, vale más que cualquier gol de este torneo.
para en todo segundo. Fortunately they have to come I can say fortunately they can come to Mexico and visit here too. It would have be better for them to be in US so they don’t have to travel as much so they don’t get tired. [música] But very excited to see them here hopefully and um see if they can win.
I heard that there is a very high security but we’ll try to see if he can make any contact. [música] Irani, every country who is playing Cup [música] is traveling too much. Therefore, I think maybe they all have some problem of sleeping and being tired or not. For Iran is much harder because they have to go through the stress of crossing the border and then come back again and all that.
It’s kind of sad but [música] it is what it is. Politics are never been good but that’s the way every country have to go through. But at this point I only think of the people of Iran that they fighting for their freedom. And I don’t think that is that that’s bad thing that they are doing. However, I love to see if this government give them the freedom that they want and move forward and everybody will be in peace.
That’s my favorite is lamb chop. Lamb chop and lamb shank. These are theos. de mexicano es bueno bueno gentes. Solo viva México. [risas] Deas de tijanenses salieron a despedir a la selección de Irán sin que nadie los convocara con banderas de Irán en la mano gritando Team Meli en la calle y los jugadores iraníes grabaron el momento para mandárselo a sus familias en un país en guerra.
Yo te pregunto directo, ¿tú crees que ese tipo de gesto gente común saliendo a la calle sin que nadie se los pida? para hacer sentir bien a quienes vienen de lejos. ¿Es algo que solo puede hacer México o crees que hay otros países con esa misma capacidad de hermandad? Escríbelo en los comentarios porque creo que la respuesta dice mucho de cómo vemos la humanidad en este momento del mundo.
Hablemos de los dos tijuanenses que pusieron en palabras lo que esa mañana significó, porque sus testimonios son los que le dan carne a la historia. Lucy, una mujer tifuanense de a pie, de esas que no salen en los periódicos, que no buscan fama, que no piden nada. Cuando le preguntaron por qué estaba ahí bajo el sol esperando horas para despedir a una selección de un país tan distinto al suyo, respondió como una frase que no se puede fabricar en ningún escritorio.
Dijo, “Claro que sí, porque los recibimos en nuestra casa. Mi casa es su casa. Estamos muy orgullosos de que estén aquí en Tijuana.” Esas tres palabras, “Mi casa es su casa.” Son quizás las más mexicanas que existen. No es una frase hecha, es una filosofía. Es la manera en que este país entiende la relación con quien llega de fuera, desde mucho antes de que existiera ningún torneo mundialista, ninguna cámara, ningún comité de la FIFA.
Y después estaba Epson Bautista, otro tijuanense común que dijo que fue darle calor a los jugadores iraníes, pero que también en ese gesto ellos le estaban dando algo a Tijuana. dijo, “Después de tanta tristeza y de muchas cosas tristes para lo que vivimos aquí del día a día, una alegría como esta nos hace muy bien a nosotros.
” Eso cambia la dimensión completa de la historia. Porque Tijuana no fue a consolar a Irán desde la comodidad del que lo tiene todo. Fue desde su propio dolor. Dos pueblos heridos encontrándose, uno cargando una guerra, el otro cargando las batallas del día a día que el mundo no ve y eligiendo los dos regalarse un momento de alegría mutua.
A mí se me enchina la piel cuando pienso en los videos que los jugadores iraníes grabaron ese domingo para mandárselos a sus familias. Saque, la circulación, la vuelta, todo lo que está aquí parado, hay que moverlo. [ovación] [ovación] hero ya eraicano [ovación] Mir, hermano, ya eres mexicano.
Hermano, ya eres mexicano. Hermano, ya eres mexicano. Hermano, eres mexicano. Se puede. Y se puede. Se puede, se puede, [ovación] si se puede, si se puede, si se [ovación] آقا برای سلامتی خود انشاالله
بلند صلوات کن الله صل علی محمد و Los colores. Blanco es la pasión y el pro resurrección. Otra nuevos jugadores representen los colores. Detrás hay una nación que los quiere ver campeón. No se rajan en la cancha y se fuera. en todo el estadio cuando vi color sangre y corazón de que todo sin temor que esta gente nunca olvida que juega con pasión que se escucha hasta las cima.
El mexicano es un chingón. Hoy no hayo y excusa. Representa su nación por la historia, por el pueblo y por el niño soñador. Dale pues que se sienta la presión. Este equipo tiene huevos y también tiene ambición. Y sin caer que sea peleando el mexicano es un chingón. Esos videos llegaron a Irán. Las familias de esos hombres en un país en conflicto los vieron.
Vieron a sus hijos y hermanos siendo despedidos en tierra extranjera, con banderas de su propio país sondeando, con gente gritando su nombre en su propio idioma, con niños sonriéndoles desde la banqueta. En medio de una guerra, esas familias pudieron ver algo que en ese momento era escaso, que del otro lado del mundo, en una ciudad de frontera de México, había personas que los querían aunque no los conocieran.
La prensa de Irán transmitió esos videos, los medios de mundo árabe los recogieron y el comentario que más circuló en redes de la comunidad iranía en todo el mundo fue uno solo. México está contigo. Cuatro palabras en un cartel amarillo hecho a mano con cartulina y plumón que cruzaron el océano, que llegaron a una nación en guerra.
que le dijeron a un pueblo que estaba siendo aplastado por el conflicto, que en México había alguien que los veía como seres humanos y no como una bandera incómoda. Hay algo más que vale la pena decir sobre Tijuana y esta historia, porque Tijuana no es una ciudad cualquiera para entender por qué esto ocurrió ahí y no en otro lugar.
Tijuana es la ciudad fronteriza más cruzada del mundo. Una ciudad que conoce de primera mano lo que significa venir de lejos cargando algo pesado, que ha visto pasar a millones de personas de todo el mundo. Gente que viene huyendo, gente que viene buscando, gente que viene cargando historias que el mundo prefiere no ver.
Por eso Tijuala sabe recibir de una manera que quizás ninguna otra ciudad mexicana puede igualar exactamente, porque no lo aprendí en un manual, lo aprendió de años de ser la ciudad donde termina un mundo y empieza otro, de ser el lugar donde alguien llega sin saber que lo espera. Y cuando llegó Irán, con toda su carga, con toda su guerra, con toda su incertidumbre, Tijuana no vio un problema diplomático [música] ni una complicación logística.
vio a unos hermanos que necesitaban un abrazo y se los dio. Neta, lo que más me encabrona es que esta historia, la de Lucy, la de Edson, la de los niños con las banderas de Irán, la del cartel amarillo hecho a mano, no abrió los noticieros de los canales grandes con la fuerza que merecía. Los medios internacionales que la recogieron la cubrieron como lo que es uno de los momentos más poderosos de este torneo.

Pero en México, los mismos medios que durante meses amplificaron cada nota de retraso y cada problema logístico, no encontraron tiempo para ponerle el primer bloque a la historia de Tijuana e Irán. Eso también es una injusticia y vale la pena nombrarla. Cuando el pueblo mexicano sale a la calle por cuenta propia para decirle a una nación en guerra que no está sola, eso es más grande que cualquier gol y que cualquier estadio.
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