Posted in

Édith Piaf: La Explotaron Desde Niña… y Murió Cantando para Pagar las Deudas que Otros Habían Hecho

No la historia que te han contado. No la historia del gorrión que cantó con el alma. La historia que hay detrás de esa historia, la que nadie ha querido contar porque obliga a señalar. a demasiadas personas que prefieren que no la señalen. En los próximos 60 minutos vas a descubrir siete cosas sobre editáculo preferiría que no supieras.

La primera fue abandonada dos veces antes de cumplir 2 años y la segunda vez la salvaron las personas que la sociedad consideraba lo más bajo que existía. La segunda recuperó la vista gracias a un milagro pagado con las propinas de mujeres que no tenían casi nada y que dieron todo lo que tenían por una niña que no era suya. La tercera.

 Cuando asesinaron a su primer padrino, la prensa la destruyó sin una sola prueba y sin ninguna consecuencia para quienes mintieron. La cuarta. Durante la ocupación nazi ayudó a escapar a 118 prisioneros. usando fotografías como documentos falsificados. Y ese capítulo de su vida fue silenciado durante décadas mientras la acusaban de colaboracionista.

La quinta, ella fue quien le pidió a Marcel Cerdán que tomara el avión. La sexta, la morfina no fue un vicio que ella eligió, fue el aceite de una máquina de hacer dinero en la que ella era el engranaje principal y más prescindible. Y la séptima, la canción más famosa que grabó en toda su carrera, la que la Legión extranjera francesa canta antes de entrar en combate, la grabó con 28 kg de peso, con el hígado al límite, con las articulaciones bloqueadas por la artritis.

Te avisaré cuando llegue cada una. Antes de continuar, si todavía no estás suscrito a este canal, este es el momento. Aquí contamos las historias que otros no cuentan. Las que se quedan fuera de los libros de texto y de los documentales oficiales, las que incordan porque señalan. Suscríbete, no cuesta nada y significa mucho para poder seguir haciendo esto.

Pero para entender cómo llegamos hasta aquí, hay que volver al principio. El principio es el barrio de Bélville, en el este de París. El 19 de diciembre de 1915, el mundo está en guerra. Las trincheras del norte de Francia llevan 16 meses devorando hombres. París tiene apagones, racionamiento, miedo.

 Y en ese frío, en ese diciembre de guerra, una mujer llamada Aneta Mayard da a luz a una niña. Aneta actúa en los cabarets más baratos de París bajo el nombre artístico de Line Marsa. es cantante o intenta hacerlo. Tiene 21 años, no tiene dinero y tiene una hija recién nacida en un barrio donde la pobreza es la norma y no la excepción. La niña se llama Edit Giovanna Gasio.

Pesa poco llora fuerte. Y Aneta la mira durante un tiempo que nadie documentó y luego se va. No se sabe exactamente cuándo. No hay una fecha, no hay una nota de despedida. Aneta simplemente no está. La bebé queda al cuidado de la abuela materna Ema Said Ben Mohamed, una mujer de origenver argelino que vive en el barrio de Barbés.

Emá bebé. Eso también está documentado. Y cuando el bebé llora de hambre, hace lo que sabe hacer, lo que tiene a mano, lo que le parece que funciona, le da vino rebajado en agua. Eso es la revelación. Uno. No metáfora, no exageración, no interpretación dramática de los biógrafos. Vino en lugar de leche.

 Porque el vino calma. Porque el vino es barato. Porque el vino hace que el bebé deje de llorar y la abuela pueda seguir con lo suyo. Porque nadie estaba mirando. Y porque en los barrios pobres de París de 1916, un bebé que llora no genera compasión, genera ruido. Edit Giovan Gaion sobrevive a ese primer año. Así empieza la historia de la voz más grande del siglo XX, sobreviviendo a lo que no debería sobrevivir ningún bebé.

El padre Luis Gaón era acróbata callejero, un hombre que se ganaba la vida haciendo piruetas en los mercados, en los patios de los edificios, en cualquier lugar donde hubiera suficiente espacio y suficiente gente para dejar una moneda. No era un hombre de recursos. Pero cuando vuelve del frente y encuentra a su hija en el estado en que Ema la tiene, hace lo que puede.

 La lleva con su propia madre, con la única persona que conoce que tiene un techo estable y comida en la mesa. La madre de Luis se llama Leones Con. Vive en Bernay, en Normandía. Tiene una casa grande. Tiene mujeres que trabajan para ella. Y lo que tiene es un burdel. Ahora mismo tu reacción probable es de horror.

Espera, porque lo que pasó en ese burdel de Bernay entre los años 1917 y 1923 es una de las cosas más hermosas y más injustas de toda esta historia y merece que la contemos despacio. Las mujeres que trabajaban en casa de Leontín eran mujeres que la sociedad francesa de principios del siglo XX consideraba lo más bajo, lo más deshonroso, lo más prescindible.

Mujeres sin apellido que valiera algo, sin familia que las defendiera, sin historia que las protegiera. Mujeres que existían para servir a hombres que al salir de allí no reconocerían su existencia en la calle. Esas mujeres se hicieron cargo de Edit. La vistieron, la peinaron, la pasearon por el pueblo los domingos por la mañana como si fuera la cosa más natural del mundo.

 Le enseñaron a leer con paciencia. Le cantaron por las noches cuando no podía dormir. Le enseñaron los nombres de las cosas. Le explicaron que el mundo era grande, aunque ellas nunca hubieran podido verlo. La quisieron sin condiciones, sin beneficio propio, sin que nadie se los pidiera, sin que nadie se lo agradeciera. Fueron su primera familia real.

 Y Edith lo supo. Lo supo toda su vida. Cuando triunfó, cuando tuvo dinero, cuando pudo elegir con quién rodearse, siguió eligiendo a personas que el mundo rechazaba. No porque no pudiera elegir mejor, sino porque ella sabía mejor que nadie, que el mundo rechaza exactamente a las personas que más saben querer. Con aproximadamente 3 años, la niña desarrolla una queratoconjuntivitis severa.

Es una infección ocular grave que sin tratamiento adecuado avanza sin detenerse. En Bernay, en esos años, el tratamiento adecuado no existe para niñas sin familia con recursos. La infección avanza, la visión se deteriora. En cuestión de meses, Edith Piaf queda completamente ciega. Leontine lleva a la niña a ver médicos de la zona.

 La respuesta es siempre la misma. No hay nada que hacer. La infección es demasiado avanzada. Habrá que resignarse, habrá que acostumbrarse a una vida sin vista. Las mujeres del burdel de Bernay no aceptan esa respuesta. Durante semanas juntan sus propinas. Cada propina de cada cliente, guardada en algún lugar seguro, contada, separada del resto, no para ellas, no para comprarse algo que llevaran meses queriendo.

Read More