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EDITH GONZÁLEZ REVELÓ antes de morir EL ASQUEROSO ENCUBRIMIENTO entre ERNESTO ALONSO y TELEVISA

EDITH GONZÁLEZ REVELÓ antes de morir EL ASQUEROSO ENCUBRIMIENTO entre ERNESTO ALONSO y TELEVISA

29 de mayo de 2019, Ciudad de México. Una mujer de 54 años, con el cuerpo devorado por un cáncer que ya había llegado a los pulmones, tomó su teléfono desde una cama del Hospital Ángeles Interlomas y escribió lo que sería su último mensaje público. Hoy se nos da una nueva oportunidad para amar. Ya sé que suena mega cursi, pero es neta amar cada segundo, disfrutar del don de la vida.

 Hasta el movimiento más simple que hace nuestro cuerpo es símbolo de libertad y amor. Así que gózalo. 15 días después, la familia pidió que la desconectaran. Edit González murió el 13 de junio de 2019 tras 3 años de batalla contra el cáncer de ovario luego de ser declarada con muerte cerebral. Su acta de defunción registró una insuficiencia respiratoria aguda de 12 horas, un derrame pleural bilateral de 4 días y un cáncer en etapa metastásica que ya no tenía vuelta atrás.

 Pero mientras el país entero lloraba a la actriz que había sido Mónica de Altamira, Elena Tejero y doña Bárbara, algo permaneció flotando en el aire. Algo que Edit había dicho en entrevistas sueltas durante sus últimos años de vida, en transmisiones de Instagram que pocos vieron completas, en conversaciones con periodistas que solo publicaron fragmentos, algo sobre Televisa, sobre cómo funcionaba realmente la máquina detrás de las telenovelas, sobre los contratos que no existían, los pagos que nunca llegaban, los productores que decidían quién vivía

y quién moría profesionalmente. y sobre Ernesto Alonso, el hombre al que llamaban el señor telenovela, el arquitecto invisible de un sistema que construyó carreras con una mano y las destruyó con la otra. Guarda ese nombre, Ernesto Alonso, porque esta historia no se entiende sin él. Y lo que vas a descubrir no es solo la vida de Edit González, es la radiografía de un sistema que durante décadas operó como un pacto de silencio entre productores, ejecutivos y una empresa que se convirtió en el monopolio más poderoso

del entretenimiento en español. ¿Cuántos actores trabajaron gratis en Televisa sin atreverse a reclamar? ¿Cuántas actrices fueron castigadas por decisiones que no tenían nada que ver con su talento? ¿Cuántos contratos se firmaron con la palabra y se rompieron con una llamada telefónica? ¿Y cuántas carreras se destruyeron por el simple acto de quedar embarazada? En este video vas a descubrir cuatro cosas que cambian por completa la historia de Edit González y de Televisa.

 La primera, la telenovela completa que Edith protagonizó durante un año entero y por la que no recibió un solo peso porque el contrato era verbal y el dueño de Televisa le dijo con esas palabras exactas que ya la habían engañado. La segunda, el sistema de producción que Ernesto Alonso ayudó a crear en Televisa, un sistema donde los derechos de los creadores no valían nada y donde 172 telenovelas fueron cedidas por 100 años en un contrato que un juez declaró ilegal.

La tercera, el día exacto en que Televisa la corrió por estar embarazada y las palabras que usó el productor para justificarlo. Y la cuarta, la que conecta todo, la que Edit dejó entrever antes de morir y que explica por qué cayó durante tanto tiempo. Lo que realmente le costó haber sido la favorita de un sistema que no tenía favoritos, solo herramientas desechables.

 Si te vas antes del final, te pierdes la cuarta y la cuarta es la que explica todo. Para entender lo que Edith González reveló, hay que entender primero de dónde venía. Y de dónde venía era de un lugar donde nadie la esperaba. Monterrey, Nuevo León. 10 de diciembre de 1964. Una familia de clase trabajadora que no tenía ninguna conexión con el mundo del espectáculo.

 Su madre, Ofelia Fuentes, era una mujer práctica, dura, con las manos curtidas de sacar adelante una casa. No había cámaras en esa familia, no había reflectores. Lo que había era una niña que desde muy pequeña hablaba como si estuviera actuando y se paraba frente al espejo como si hubiera un público del otro lado. La familia se mudó a la Ciudad de México cuando Edit era pequeña y fue en esa ciudad en algún momento alrededor de 1970 cuando una amiga de su madre le dijo algo que cambiaría la historia para siempre.

 Tu hija tiene algo, deberías llevarla a un programa de televisión. Ofelia Fuentes, que no sabía nada del medio, que no tenía contactos, ni experiencia ni estrategia, hizo lo único que podía hacer. Llevó a su hija como espectadora al programa siempre en domingo y ahí, entre el público, sentada en una butaca, Edit González fue seleccionada para participar en un sketch junto al actor Rafael Valedón y Marta Rod. Tenía 5 años.

 No sabía lo que estaba pasando, pero las cámaras sí. Guarda esta imagen. Una niña de 5 años sin entrenamiento, sin contactos, sin nada más que una madre que la llevó de la mano a un foro de televisión porque una vecina le dijo que su hija tenía algo. Esa niña en ese foro, ese día, entró a un sistema que la iba a elevar hasta la cima y después la iba a escupir cuando dejara de ser útil.

 Piensa en eso un momento. Televisa no descubrió a Edit González. La encontré como se encuentra una pieza que falta en una maquinaria. Y desde el momento en que esa niña pisó el foro de Siempre en domingo, su destino quedó atado a una empresa que decidió todo. ¿Qué papeles hacías? ¿Cuánto cobrabas? ¿Con quién trabajabas? ¿Cuándo subías y cuándo caías? Esa empresa era Televisa.

 Y el hombre que había diseñado el modelo de producción de telenovelas que Televisa usaba como columna vertebral era uno solo. Ernesto Alonso. Ernesto Ramírez Alonso. Nacido el 28 de febrero de 1917 en Aguascalientes. Actor, director, productor. El hombre que inventó la telenovela mexicana tal como el mundo la conoce. Desde 1960, cuando produjo el otro, su primera telenovela.

 Hasta su muerte el 7 de agosto de 2007, Ernesto Alonso produjo 157 telenovelas para Televisa. 157. Trabajó 52 años para la misma empresa. Fue quien desarrolló las reglas del juego, cómo se escribían las historias, cómo se seleccionaban los actores, cómo se manejaban los contratos. Y las reglas eran claras. El productor era Dios.

 El actor era arcilla y la empresa era el templo donde todo ocurría. Pero lo que se descubriría décadas después revelaría que Ernesto Alonso, el hombre que construyó ese sistema, fue también una de sus víctimas y que lo que Edit González denunció antes de morir no era un problema de una actriz contra un productor.

 Era el síntoma de una enfermedad que llevaba medio siglo pudriéndose en el corazón de la televisión mexicana. Edith González entró a ese sistema a los 5 años y nunca salió. Después de Siempre en domingo se convirtió en actriz infantil de Televiteatros. Su primer crédito fue en Cosa Juzgada en 1970. Después vinieron Lucía Sombra, El amor tiene cara de mujer, mi primer amor, los miserables.

 En 1974, a los 9 años, ganó un premio Heraldo como artista de revelación. En 1977 debutó en el cine con Alucarda, la hija de las tinieblas. Y en 1979, a los 15 años apareció en Los ricos también lloran, la telenovela que la hizo conocida en todo el continente. A los 15 años ya era una veterana. A los 18 ya era protagonista de su propia telenovela, Bianca Vidal.

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