Posted in

LUPITA D’ALESSIO: las 6 TRAICIONES que la Destruyeron (la verdad de La LEONA DORMIDA)

Aquel festival musical era el más prestigioso del continente latinoamericano. Lupita interpretó una canción llamada Como tú y ganó la final nacional mexicana. Después viajó a Santiago de Chile para representar a México en la final internacional del festival. Allí quedó en tercer lugar y aquella participación la consagró definitivamente como una de las grandes voces femeninas de la música romántica en habla hispana.

Pero pocos meses después de aquel triunfo, Lupita Dalesio tomó la decisión más controvertida de toda su vida personal. Decidió abandonar a sus dos hijos. Jorge Dalesio tenía 4 años. Ernesto Dalesio tenía apenas un año y el matrimonio con Jorge Vargas había llegado a un punto sin retorno. Jorge Vargas se quedó con la custodia de los dos hijos y Lupita, libre del matrimonio, se hundió en lo que ella misma calificó posteriormente como los 10 años más oscuros de mi vida.

Esos 10 años, según ha relatado la propia Lupita en entrevistas posteriores, estuvieron marcados por una mezcla brutal de tres cosas. Primera, alcoholismo severo y constante. Segunda, consumo de otras sustancias que la propia cantante ha mencionado en cámara sin entrar en demasiado detalle público.

Y tercera, una sucesión de relaciones amorosas tóxicas [música] con hombres que aparecen documentados en la prensa rosa mexicana de los años 80. La cantante que había ganado Sanremo a los 17 años, que había llegado a la final de Loti a los 24, se había convertido en una mujer rota por dentro. Sus hijos Jorge y Ernesto, mientras tanto, crecían sin ella y a Jorge Vargas le tocó hacerse cargo solo.

Pero mientras la vida personal de Lupita Dalecio se desmoronaba en privado, su carrera musical estaba viviendo el mejor momento absoluto de toda su trayectoria. Los años 80, Mundo de Juguete. Lo siento, mi amor. Mentiras. Qué ganas de no verte nunca más. Cada una de esas canciones, según ha documentado la prensa mexicana, vendió millones de copias en todo el continente latinoamericano.

Lupita Dalesio se convirtió en la voz femenina más reconocible de las baladas dramáticas en español de los años 80. Pero lo más doloroso de todo era que Lupita cantaba sobre su propia vida sin que el público lo supiera. Las canciones, según ha declarado ella misma en entrevistas posteriores, eran biográficas.

Hablaban de matrimonios destruidos. Hablaban de hijos perdidos, hablaban de hombres que la engañaban, hablaban de noches solas. Y mientras millones de mujeres mexicanas, argentinas, colombianas, venezolanas y centroamericanas cantaban aquellas canciones en sus casas, Lupita Alesio vivía exactamente aquello que cantaba.

La diferencia era que las mujeres del público podían cerrar el disco. Lupita no podía. Lupita estaba dentro de la canción mientras los años 80 avanzaban y la fama profesional crecía sin parar. En la vida amorosa de Lupita Dalecio aparecieron una serie de hombres que iban a marcar el resto de su biografía sentimental.

Después de su divorcio de Jorge Vargas, Lupita se casó con un actor argentino llamado Sabú. Después de Sabú se casó con un futbolista uruguayo llamado Julio Canesa. Después de Canesa se casó con un futbolista chileno llamado Carlos Reynoso. Después de Reynoso se casó con un modelo alemán llamado Christian Rosen.

Cinco matrimonios, cinco rupturas y eso solamente contando los que terminaron en boda formal. La prensa rosa mexicana de aquella época documentó decenas de romances paralelos que jamás llegaron al altar. En 1989, Lupita Dalesio se casó por sexta vez. El nuevo esposo se llamaba César Gómez. Era músico, formaba parte de la orquesta de la propia Lupita y con él la cantante tuvo a su cuarto hijo varón.

Lo llamaron César Dalecio. Pero aquel matrimonio tampoco duró demasiado. Las relaciones de Lupita, según ha confesado ella misma en distintas entrevistas, fracasaban una tras otra por las mismas razones. el alcohol, la inseguridad, las cicatrices del primer matrimonio y la propia dinámica autodestructiva que la cantante reconoce haber mantenido durante casi tres décadas seguidas.

[música] Mientras Lupita Dalecio coleccionaba matrimonios fallidos y batallas con la prensa rosa, sus hijos Jorge y Ernesto crecían sin verla. Jorge Vargas, el padre los criaba. La madre Auralia, la propia abuela materna, también ayudaba en lo posible. Y los dos hermanos, según han declarado ambos en entrevistas recientes, crecieron con un sentimiento de abandono profundo que jamás superaron del todo.

En una entrevista que Jorge Dalesio dio al diario Mexicano El Universal posteriormente, lo dijo textualmente: “Como hijo, siempre tienes que sentirte orgulloso de tus padres, sin importar en qué la regaron. Pero crecer sin mi madre fue duro, muy duro. La reconciliación entre Lupita Dalecio y sus hijos Jorge y Ernesto no llegó de golpe.

Llegó lentamente a finales de los años 80, a comienzos de los 90, cuando Lupita empezó a controlar parcialmente sus adicciones, cuando los dos hijos ya eran adolescentes y cuando Jorge Vargas, el padre, permitió que la cantante regresara progresivamente a la vida de los dos chicos. Pero el daño emocional, según han confesado ambos hijos en entrevistas posteriores, no se borra del todo, aunque el amor regrese.

Y eso, Lupita Dalecio lo sabe mejor que nadie. Los años 2000 empezaron con un nuevo problema para Lupita Dalesio. Su carrera musical, que había sido imparable en las dos décadas previas, empezó a perder fuerza comercial. Las nuevas generaciones de cantantes mexicanas, [música] Talía, Paulina Rubio, Gloria Trevi, Alejandra Guzmán, dominaban el mercado.

Lupita seguía grabando discos cuando El amor te besa, año 2004, El adiós, año [música] 2006, pero el ruido mediático ya no era el mismo y las apariciones públicas de Lupita empezaron a ser cada vez más caóticas. Peleas con periodistas, comentarios polémicos en programas en vivo, reacciones explosivas ante preguntas incómodas.

Si te está moviendo esta historia, déjame en los comentarios de qué país me estás viendo. Yo leo todos los comentarios. En el año 2006, Lupita Dalio anunció oficialmente su retiro de los escenarios. La gira de la dió, año 2007. Una serie de conciertos por toda Latinoamérica donde la cantante, según ella misma confesó posteriormente en distintas entrevistas, estaba al borde del colapso emocional total.

El alcoholismo, las pastillas, la depresión, los matrimonios fallidos, los hijos lejos, las críticas constantes de la prensa rosa. Todo aquello se acumulaba sobre los hombros de una mujer de 52 años que había vendido millones de discos, pero que, según sus propias palabras ya no sabía quién era. La frase exacta que Lupita dio en una entrevista posterior citada en numerosos medios mexicanos fue textualmente: “Yo ya no era una persona, yo era un fantasma con voz.

Read More