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🚨CAOS TOTAL: ¡3 JUGADORES FUERA! LUIS DE LA FUENTE EXPLOTA TRAS RIDÍCULO DE ESPAÑA EN EL MUNDIAL

 La vigente campeona de Europa arranca la cita mundialista de la peor manera posible que nadie en el fútbol español hubiera podido imaginar. con un vestuario roto en 1000 pedazos, con una guerra civil interna que pone en peligro todo el torneo y con tres de sus jugadores más importantes enviados de vuelta a casa antes incluso de que se disputen los partidos decisivos del grupo.

 Quedaos hasta el final porque esto que os vamos a contar hoy es el mayor escándalo que ha vivido la selección española en un torneo mundialista en muchos, muchos años. Y cuando acabéis este vídeo lo entenderéis todo. Vamos con los hechos, porque los hechos en este caso son tan rotundos que conviene desgranarlos uno por uno con todo el rigor posible.

Empecemos por el partido en sí, porque antes de entender las explosiones que se produjeron después del pitido final, conviene entender qué fue lo que ocurrió durante los 90 minutos que precedieron al estallido. España saltó al terreno de juego de Chatanuga contra Cabo Verde con la presión enorme de un debut mundialista que ya venía cargado de dudas antes incluso de que empezara el torneo.

 Sin Lamine Yamal en el 11 inicial, sin Nico Williams desbordando por la banda izquierda. Las dos bajas por lesión que más daño hacen al modelo ofensivo de Luis de la Fuente. El 11 de emergencia que de la Fuente se vio obligado a presentar ante la Modesta Caboverde era exactamente lo que todo el mundo en el fútbol español había temido y advertido durante los días previos al debut.

 Un equipo sin los extremos titulares que durante 2 años habían sido la referencia del desequilibrio individual en las bandas. Un equipo que dependía absolutamente de la creatividad de Rodrigo Hernández y de Fabián Ruiz en el centro del campo para encontrar soluciones creativas ante una defensa africana que iba a estar completamente cerrada desde el primer minuto del partido.

 Y un equipo que necesitaba urgentemente que esas soluciones llegaran con rapidez y con fluidez para evitar que los nervios del debut mundialista se apoderaran del vestuario español completo. Pero ninguna de esas soluciones necesarias llegó durante los 90 minutos. El partido fue exactamente lo que el análisis previo de las bajas de la Mine y de Nico hacía temer a los aficionados más pesimistas.

 Un equipo completamente plano en sus propuestas ofensivas, un equipo totalmente predecible en su desarrollo, un equipo sin desborde real ni amenaza por ninguna de las dos bandas del campo, sin la velocidad explosiva necesaria para romper las líneas defensivas cerradas de Cabo Verde, sin la creatividad en el medio campo que en condiciones normales con el 11 titular habría sido suficiente para abrir una defensa que no tiene el nivel ni de lejos de las grandes selecciones europeas o sudamericanas del torneo. Los 90 minutos pasaron de manera

desesperante con España, golpeando una y otra vez contra el mismo muro defensivo africano, sin encontrar nunca la rendija suficiente para meter el balón dentro de la portería. Y cuando el árbitro principal pitó el final del partido en Chatanuga, cuando el marcador electrónico mostró el definitivo 0 a0, cuando la realidad del debut más espantoso de la reciente historia de la selección española se hizo completamente patente para todo el mundo, lo que ocurrió en los instantes inmediatamente siguientes al pitido final. Fue

exactamente lo que os voy a contar ahora mismo. Esto es solo el principio de lo que os voy a contar. Porque la primera decisión fulminante de Luis de la Fuente después del pitido final del 0 a0 fue la más inesperada y la más dramática para el futuro inmediato del torneo. El seleccionador español no se cortó absolutamente un pelo tras el ridículo espantoso del debut mundialista y tomó decisiones completamente drásticas de manera fulminante, sin ningún tipo de deliberación adicional.

 Al acabar el partido y entrar al vestuario en Chatanuga, Luis de la Fuente señaló directamente a la sala de máquinas de la Roja sin ningún tipo de rodeo y echó del grupo a Rodrigo Hernández y a Fabián Ruiz dos nombres que representan el corazón histórico del mediocampo español de los últimos 2 años. Dos jugadores que hasta hace apenas unas horas eran considerados pilares absolutamente intocables e inamovibles del sistema táctico de de la Fuente.

 El enfado de Luis de la Fuente con Rodrigo ha sido absolutamente monumental y tiene una explicación concreta y específica que conviene desgranar con todo el detalle posible. El pivote del Manchester City se marchó del campo visiblemente  e indignado al final del partido de debut y en los instantes previos a la retirada al vestuario en el estadio de Chatanuga protagonizó una escena que Luis de la Fuente vio con sus propios ojos desde el banquillo y que no estaba dispuesto a permitir bajo ningún concepto en su concentración. Rodrigo

recriminó de manera directa, visible y completamente pública las instrucciones recibidas desde el banquillo durante el partido de debut. Un gesto de insubordinación explícita que en cualquier vestuario de élite del mundo habría generado inevitablemente una respuesta contundente del entrenador. Y en el vestuario de Luis de la Fuente, en la tarde del debut más negro del seleccionador español en un mundial, la respuesta ha sido la más drástica posible. Expulsión inmediata.

 Luis de la Fuente ha considerado ese gesto una falta de respeto intolerable y una insubordinación en toda regla que no puede quedar sin consecuencias en un vestuario que necesita ahora mismo más unidad y más disciplina que nunca. Rodrigo Hernández, el pivote titular e indiscutible de España durante 2 años, el jugador que ha sido la referencia del medio campo defensivo español en la Eurocopa y en los últimos partidos de selección, está fuera de la concentración del Mundial de manera oficial.

 Fabián Ruiz es el segundo nombre de la sentencia drástica de Luis de la Fuente tras el debut y el caso de Fabián Ruiz es diferente al de Rodrigo en sus circunstancias concretas y específicas, pero igualmente brutal e irreversible en sus consecuencias deportivas para el torneo. Fabián Ruiz no protagonizó ninguna escena específica de insubordinación visible durante ni después del partido de debut.

 Fabián paga los platos rotos de un centro del campo colectivo que fue completamente incapaz de romper el muro defensivo de Cabo Verde durante 90 minutos de fútbol absolutamente gris y desesperante para todos los aficionados españoles. El mediocampista del PSG francés no estuvo fino en la creación durante el partido.

no encontró los espacios que el sistema de de la Fuente le pide que encuentre. Y en el contexto de un debut catastrófico que necesita una respuesta contundente por parte del seleccionador, Fabián entra en el paquete de las decisiones drásticas, dos pilares intocables del medio campo español a la calle de la concentración mundialista en la noche más negra de la reciente historia de la selección española.

 Pero, ¿sabéis cuál es la parte más increíble de todo esto? Lo que viene ahora. Porque si lo de Rodrigo y Fabián ha dejado en shock al país, lo de Mar Cucurya es un escándalo sin precedentes en plena Copa del Mundo que añade una tercera dimensión completamente nueva al terremoto de esta noche. Cucurella no esperó ni al día siguiente del partido para hablar públicamente.

 No esperó a que la situación emocional del vestuario se calmara. no esperó a que el equipo tuviera una reunión interna de valoración de lo ocurrido en el campo. Nada más finalizar el encuentro, el lateral izquierdo del Chelsea se presentó ante los micrófonos de la zona mixta y soltó una rajada monumental que ha dinamitado completamente el vestuario de la selección española en el peor momento posible.

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