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María Félix: She was forbidden to be with him at 15… and kept the secret for 70 years

Pero todo eso que es la parte gruesa de la historia te lo voy a contar más adelante en su momento. Cuando llegue el momento, porque si te lo cuento ahora, te pierdes la mitad de la historia. Esto que te estoy contando ahora es solo la siembra. para que entiendas cuando lleguemos ahí por qué María era como era.

Pablo era 2 años mayor que ella y desde que ella tenía memoria, según contó después, Pablo era su persona favorita en el mundo. Eran inseparables. Andaban juntos por el campo, montaban juntos. Pablo defendía a María, María defendía a Pablo. Se parecían demasiado, los mismos rasgos, la misma mirada y un lunar pequeño junto a la boca, idéntico en los dos.

María, ya viejita, lo describiría con una frase que vamos a leer cuando llegue el momento. De momento basta con esto. María quería a Pablo de una manera distinta, a como una hermana suele querer a un hermano. Y Pablo la quería igual. Y Josefina lo notaba. Hasta que una tarde, cuando María tenía 15 años, todo cambió.

La puerta no estaba cerrada del todo. Josefina pasaba por el pasillo. Al pasar [música] miró, no empujó la puerta, no hizo ruido, solo se quedó ahí. Un momento, quizá 3 segundos, quizá cinco, lo suficiente, vio a sus dos hijos, María sentada, Pablo al lado. No estaban haciendo nada. Y sin embargo, Josefina sintió que si no hacía algo, aquello iba a ir más lejos.

Algo en como estaban juntos, en como se miraban, en lo cerca que estaban sus manos sin tocarse, le tocó la fibra más antigua que tenía dentro, la fibra del miedo, [música] no el miedo a un peligro concreto, el miedo viejo, el que las madres heredan de sus madres [música] y las madres de sus madres, el miedo a que la familia quede marcada.

Josefina no entró, no interrumpió, no preguntó, cerró la puerta despacio sin que ellos la oyeran y siguió andando por el pasillo como si no hubiera visto nada. Pero lo había visto. Y a partir de aquella tarde todo cambió. Esa tarde es el centro de esta historia. Lo que vio Josefina es el secreto que María cargó durante 70 años sin contárselo a nadie.

Y lo que pasó después es lo que explica cómo amó a sus maridos, cómo fracasó en sus matrimonios. ¿Cómo trató a su hijo? ¿Cómo se ganó la fama de mujer dura? María, [música] después de aquella tarde ya no fue la misma niña y eso lo notaron en su casa. Lo notaron sus hermanos, lo notó su padre, lo notaron las criadas. María se volvió más callada, más adentro, más difícil de leer.

Y según ella misma le contó a Kraus 60 años después, también empezó a pasar otra cosa. Empezó a pasarle algo que no tenía nombre. algo que su madre, sin darse cuenta, le había metido en el cuerpo. Aquella tarde. Empezó a sentir que el cariño, cualquier cariño, podía estar mal, que querer a alguien podía ser sospechoso, que abrirse a otra persona podía costarte el desprecio del mundo.

Esa lección María la aprendió a los 15 años, sin que nadie se sentara con ella a explicarle nada, sin una conversación, sin una advertencia, solo con la mirada de su madre desde una puerta y con lo que pasó al día siguiente. ¿Qué pasó al día siguiente? Eso también te lo voy a contar, pero más adelante, porque para contarte qué pasó al día siguiente, hace falta que entendamos primero qué clase de mujer salió de aquella casa.

¿Qué clase de mujer cargó esa lección durante toda su vida adulta? Y como esa lección se manifestó en la María que sí conocemos, la pública, la famosa, la de las películas. Vamos a saltar 10 años a 1939. María tiene 25 años. Está sin marido, está sin dinero, está sin su hijo en casa [música] y está caminando por una calle de la Ciudad de México.

Lo que va a pasarle en esa calle va a cambiar el mundo del cine en español. Y lo que ya lleva por dentro, lo que aprendió a los 15 años en Sonora, va a determinar cómo aguanta todo lo que viene. Pero entre los 15 años en Álamos [música] y los 25 en la Ciudad de México pasaron muchas cosas, cosas que también hay que contar porque también son parte de cómo se hizo la doña. A los 17 años, María se casó.

se casó muy joven, como casi todas las muchachas decentes de su pueblo. Pero ella no se casó por amor, ella se casó por escapar. Para entender esto, hay que entender lo que era aquella casa después [música] de los 15, después de aquella tarde en la habitación, después de que Pablo se fuera.

Algo que ya te contaré con detalle, pero que te adelanto solo esto. A Pablo lo mandaron lejos por orden de su madre, sin despedida larga, sin promesa de cuándo se iban a volver a ver. Y María se quedó en aquella casa sin la única persona que la entendía bajo la mirada de Josefina que ahora la vigilaba más que nunca.

Imagínate dos años así, de los 15 a los 17. una niña que ya no es niña, atrapada en una casa donde todo lo que sentía estaba siendo juzgado de antemano, donde el cariño era sospechoso, donde la madre, sin decir una palabra, le hacía sentir que tenía algo que esconder. A los 17, en una fiesta de disfraces en Guadalajara, María conoció a un hombre.

Se llamaba Enrique Álvarez a la Torre. era ingeniero, trabajaba como vendedor de cosméticos para Max Factor, una marca de productos de belleza muy famosa en aquellos años. Tenía algo de dinero, tenía algo de futuro y tenía, sobre todo, una cosa que María necesitaba más que ninguna otra, una puerta de salida. 8 meses después de aquella fiesta, María se casó con él. Tenía 17 años.

Estaba escapando sin saber muy bien de qué. Y el matrimonio fue una pesadilla, lo cuentan los biógrafos. Lo confirma María en sus memorias con Krause. Enrique Álvarez a la Torre era un hombre que vivía vigilándola. Le prohibía salir sola. La vigilaba constantemente. María se dio cuenta de algo durísimo en aquellos años.

Había escapado de una vigilancia para meterse en otra. La madre la había controlado en Sonora, [música] el marido la controlaba en Guadalajara y ella otra vez no podía hacer nada. A los 20 años, en 1934, María tuvo a su único hijo. Lo llamaron Enrique como el padre. Le decían, “Quique de cariño.

” Y aquí [música] hay un detalle que mucha gente no sabe, pero es importante para entender lo que vino después. María tuvo a su hijo en 1934. Se separó del padre 3 años después, [música] en 1937. Y según la ley mexicana de aquella época, la patria potestad del niño se la quedó el padre, no la madre, el padre. Eso significa que el niño Enrique con 3 años se quedó con Enrique Álvarez a la Torre y con su familia paterna en Guadalajara.

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