Una familia de clase media sin nada extraordinario por fuera. Cuatro personas en una casa normal y dentro de esa casa lo cuentan amigos cercanos de la familia. Se respiraba algo común para aquellos [música] años 70 y 80 en México. Un padre que apoyaba que sus hijas trabajaran fuera de casa, una madre que les enseñó a las dos niñas que podían ser lo que quisieran y dos hermanas, [música] Mayira y Lorena, que se hicieron desde muy pequeñas como una sola persona.
Cómplices, compañeras, [música] una y otra. Si has tenido una hermana así, ya sabes lo que es esa cosa que no se rompe. Esa cosa que años después, en aquella mañana de febrero [música] de 2015 en Miami, iba a ser justamente lo que las salvaría a las dos. Pero todavía faltaba mucho para aquello. Antes había que crecer y Lorena creció rápido.
1990, Lorena tenía 19 años y Televisa estaba preparando una telenovela juvenil que iba a marcar a toda una generación. se llamó Alcanzar [música] una estrella. La historia de un grupo de jóvenes que querían ser cantantes en el ambiente del Auditorio Nacional. Una telenovela que hoy, 35 años después, mucha gente que está escuchando esto recuerda perfectamente.
En aquella telenovela coincidieron Lorena, Sasha Socol, Eduardo Capetillo, Vivi Gaitán, Ricky Martin, todavía joven que pasaba por allí y muchos otros. Lorena hacía un papel secundario, pero llamaba la atención [música] tanto que al año siguiente, en 1991, hicieron la segunda parte, alcanzar una estrella segundo.
Y esta vez Lorena ya tenía más protagonismo y a partir de ahí ya no paró. Lo que Lorena no sabía todavía, según hoy entendemos, es que aquel reloj que ella aún no veía ya había empezado a correr. Durante los años 90, Lorena fue encadenando telenovelas en Televisa. Papeles cada vez más grandes, Tentaciones, Ladrón de Corazones, pequeños papeles que la fueron consolidando.
Y aquí está la parte que cuesta de explicar [música] porque algo le pasaba a Lorena por dentro. Y aquí te lo digo, empieza a verse cómo era Lorena de verdad, [música] porque ella misma contó en aquellos años que sentía que en Televisa la estaban encasillando siempre el mismo papel. La chica buena, la que sufre, la que llora en el cuadro 3 con la lluvia de fondo.
Lorena, según ha contado, quería más. Y en 1998 llegó la que la consolidó como protagonista absoluta. [música] Una telenovela que escucha no se hizo en Televisa, se hizo en TV Azteca, la cadena competidora. Cambiarse de cadena en el México de aquellos años [música] era algo que no se hacía. Era casi una traición.
Las actrices de Televisa eran de Televisa. Las de TV Azteca eran de TV Azteca. Lorena rompió esa regla y se fue. La telenovela [música] se llamó Azul tequila. Lorena hacía de tequila Sandoval, una mujer fuerte, decidida, [música] criada en el norte de México. Y mira, la telenovela arrasó. De un día para otro, aquella que había sido la actriz simpática del CA se convirtió en una de las protagonistas más cotizadas de la televisión mexicana. Así de golpe.
Tenía 27 años y estaba subiendo muy rápido. Aquellos años, te lo digo, fueron probablemente los mejores de su carrera. Parecía que estaba ganando tiempo. En realidad, sin saberlo, lo estaba [música] gastando. A principios de los 2000, Lorena tomó una decisión que [música] cambió su vida. se fue a Estados Unidos, firmó con Telemundo la cadena [música] hispana más grande del país, y se mudó a Miami.
Aquella ciudad le iba a dar de todo, la fama, el amor, su hija [música] y también iba a ser el sitio donde le tocaría decir adiós. Pero eso ella todavía no lo sabía. Y fíjate qué apuesta más arriesgada para una actriz [música] mexicana joven. Dejar el ecosistema de Televisa, donde tenía todo el aparato, todo el reconocimiento, toda la prensa e irse a una ciudad nueva en otro país a empezar [música] casi de cero.
Pero Lorena, según contó después en muchas entrevistas, necesitaba ese cambio. quería trabajar con otros equipos, quería [música] retos, quería sobre todo escapar de cierto tipo de personajes que en Televisa la estaban encasillando. Y mientras Lorena se convertía en estrella de la televisión latina de Estados Unidos, algo más se estaba moviendo, algo que ella todavía no notaba, algo que iba a tardar muy poco en hacerse notar [música] y la decisión, en cuestión de pocos años le salió bien.
En 2005 protagonizó la telenovela que probablemente recuerdes más. Si tuviste televisión en casa por aquellos años. [música] El cuerpo del deseo junto al actor cubano Mario Cimarro. Una telenovela que se hizo en Miami se emitió en toda Latinoamérica y se vio en gran parte de Estados Unidos hispano.
Lorena hacía de Isabel [música] Arroyo, una mujer joven que se enamoraba de un hombre mayor. El éxito fue masivo. Aquella telenovela hizo récords de audiencia en Telemundo, en Univisión, [música] en Caracol, Colombia, en Benevisión. Llegó a Argentina, a Chile, [música] a Brasil dobladas. En Estados Unidos se convirtió en uno de los productos más vistos del entretenimiento hispano de aquel año. [música] Fue enorme.
Lorena y Mario Cimarro recibieron premios. Salieron [música] en portadas de revistas como People en español. Hicieron giras promocionales por todo el continente. [música] Imagínate por un momento si tienes 55 años hoy, lo que era ver el cuerpo del deseo en aquel 2005. Las amigas comentándolo en el trabajo.
Las niñas pequeñas haciendo dibujos de Isabel Arroyo. Las casas de Latinoamérica con la tele encendida a las 9 de la noche. Todo el mundo en silencio esperando el capítulo siguiente. Lorena se convirtió en aquellos años en una de las caras más conocidas de la televisión latina [música] y mientras medio continente la veía como la mujer más deseada de la pantalla, [música] por dentro Lorena empezaba a hacerse otra pregunta, una mucho más [música] callada.
si algún día iba a poder ser madre y a la vez, según ella misma contó, vivía una vida bastante distinta en privado. En 2007 y 2008 rodó pecados ajenos, otra telenovela de éxito. Y aquí está la [música] cosa que a mí me toca un poco. Mientras todos veían en la pantalla a una mujer guapa, joven, con la vida resuelta, [música] Lorena por dentro le estaba dando vueltas a algo muy distinto, algo que no podía dejar pasar más tiempo.
Estaba a punto de cumplir los 37 años y quería ser madre. [música] Y aquí viene la parte que lo cambia todo. Presta atención. 2008. Lorena tenía 37 años. Estaba en plena carrera, [música] soltera, y había decidido que iba a ser madre como pudiera. Sola si hacía falta. [música] Empezó a hacerse análisis médicos, los rutinarios que cualquier mujer se hace cuando está pensando en quedarse embarazada.
Y en uno de aquellos análisis [música] le encontraron algo. Un bulto, cáncer de mama. Lorena lo resumió después en alguna entrevista de una manera que se te queda clavada. Dijo que fue buscando una vida nueva y lo que encontró fue una cuenta atrás. Imagínate por un momento ese pasillo de la clínica.
Una mujer de 37 años llena [música] de planes sentada en una silla escuchando a un médico decirle algo que en aquel momento no esperaba oír sin nadie al lado, [música] probablemente con el teléfono en la mano sin saber a quién llamar primero. Lorena no se vino abajo. [música] Eso lo cuentan todos los que estuvieron cerca de ella en aquellos primeros días.
se sometió a una operación. [música] Le extirparon el seno, empezó la quimioterapia y decidió hacer algo poco habitual entre las actrices mexicanas de aquellos años. Contarlo en público. Lorena salió a los [música] medios, habló de su diagnóstico, mostró fotos sin peluca, habló de la quimio, del miedo, [música] de la incertidumbre y a partir de ahí se convirtió en algo más que una actriz.
Se convirtió en una de las caras públicas de la lucha contra esa enfermedad. en el mundo latino. Embajadora de la Fundación Lifestrong en [música] Estados Unidos hispano, vocera, conferenciante, iba a hospitales, hablaba con otras mujeres que estaban pasando por lo mismo. Una mujer joven, guapa, sonriente, que decía sin maquillaje aquello que en los 90 nadie decía, [música] que aquello existía, que daba miedo, pero que se podía hablar de ello.
Y mientras tanto, por dentro, Lorena no se rendía, seguía queriendo ser madre. Pero [música] antes de llegar a Luciana, en aquellos años entre 2008 y 2013, hubo otras cosas, una vida entera que muy poca gente conoce. Y fíjate lo que hizo con todo aquello. Lorena empezó a viajar por toda Latinoamérica dando charlas en hospitales públicos, en centros [música] de mujeres, en universidades y repetía siempre lo mismo, que detectara tiempo salvavidas, que no hay que tener miedo de hacerse el examen, que hablarlo en familia, ayuda. [música] La asociación
Lstrong, fundada por el ciclista Lance Armstrong, la nombró embajadora hispana en Estados Unidos. [música] Y Lorena, lo contaron varios periodistas que la siguieron en aquella etapa. Aceptaba todas las invitaciones que podía, aunque estuviera en pleno tratamiento, aunque tuviera la peluca puesta, aunque estuviera cansada.
hacía algo, según ella misma explicó en aquellas entrevistas, [música] que sentía que era casi una obligación devolver lo que había recibido. Y mientras Lorena recorría a hospitales devolviendo lo que había recibido, en su cabeza ya estaba tomando forma una idea, [música] una idea que terminaría años después en un regalo que muy pocas madres llegan a dejar.
Pero [música] a eso llegamos en un momento porque ella había tenido suerte. Había tenido seguro médico en Miami, había tenido los mejores oncólogos y [música] muchas mujeres latinas que estaban pasando por lo mismo, según le contaban a Lorena en aquellos [música] eventos, no tenían nada de eso. Lorena se sintió, lo dijo Mayira [música] después, en deuda con todas aquellas mujeres.
Y aquella deuda la pagó como pudo, yendo, hablando, dando [música] la cara. Y si tú también crees que hay mujeres que merecen ser recordadas más allá de sus telenovelas, suscríbete al canal, [música] porque aquí, en el precio de ser, no venimos solo a contar qué hicieron, venimos a entender que les costó. Antes de [música] seguir, déjame contarte un poco la vida sentimental de Lorena, porque para entender lo que pasa después, [música] hay que saber por dónde fueron sus amores.
Lorena se había casado una vez antes. En 2001 se casó con un empresario llamado Patrick [música] Shas. Él vivía en Miami. Se conocieron en uno de aquellos viajes en los que Lorena empezaba a explorar el mercado hispano. Se enamoraron rápido, se casaron rápido [música] y según los pocos detalles que se publicaron entonces también se desencantaron rápido.
Lorena viajaba mucho. Él tenía sus negocios en Miami y ya sabes cómo va eso. La distancia, [música] los horarios, una carrera que no para. Todo se fue desgastando. Se divorciaron en 2005 sin ruido. Lorena casi no volvió a hablar de aquel matrimonio como si lo hubiera guardado en un cajón. Después, [música] ya con el diagnóstico encima, en 2010, Lorena empezó a salir con un actor mexicano, Armando [música] Araza, hermano de Raúl Arayaza, la relación duró 2 años, hasta 2012, [música] y aquella relación, según contaron amigos
cercanos a la pareja, no soportó la presión de aquello. Estar al lado [música] de alguien que está en tratamiento es duro. Lorena lo entendió, Armando lo entendió y lo dejaron también de forma discreta, sin escándalo, sin acusaciones públicas. Lorena se quedó sola otra vez, sola, pero no por mucho tiempo, porque el hombre que estaba a punto de entrar en su vida es precisamente el que años después se sentaría a escribir aquella carta.
Lorena todavía no lo conocía, [música] le quedaba poco para conocerlo y ese año 2012 decidió empezar los trámites para adoptar a una bebé como madre soltera, sin esperar más, porque según contó después en una entrevista a Univisión, ya había aprendido una cosa importante, que el tiempo no le iba a esperar.
Y en algún momento de 2013, en uno de los proyectos teatrales de Miami, [música] Lorena conoció a un hombre que iba a marcar el final de su historia. Se llamaba Jorge Monje. Era un empresario español, [música] productor de teatro. Había llegado a Miami unos años antes y había montado un proyecto teatral llamado Microteatro, [música] que se hizo un nombre en la ciudad, 10 años más joven que Lorena.
Y según contaron después algunos amigos cercanos a la pareja, Lorena no quería al principio empezar nada con él. Decía, [música] según una amiga citada en la revista Hola México, que ella ya tenía aquello [música] encima, que no quería que nadie sufriera por ella. Pero Jorge insistió y esa misma amiga lo recordó.
Le dijo que iban a combatirlo juntos, que el amor los iba a mantener unidos en las buenas y en las malas. Esas fueron las palabras. Si has estado en Miami, [música] ya sabes lo que es aquella ciudad. El calor pegado a la piel hasta las 11 de la noche, los restaurantes cubanos abiertos hasta tarde, la música por las calles.
Y en una zona del downtown en aquellos años de [música] 2013 y 14 había un proyecto teatral que se hacía un hueco entre los hispanos cultos [música] de la ciudad. Se llamaba Microteatro. Lo había montado un español joven, ambicioso, con una sonrisa franca. Y aquel español era Jorge Mon y Lorena le creyó.
[música] Empezaron a salir y la cosa fue muy rápida. Y fíjate en este detalle. Lorena, que siempre había sido reservadísima con su vida privada, esta vez no escondió nada. aparecían juntos en eventos, se les veía en restaurantes [música] de Miami y Jorge se metió desde el primer día en el proceso de adopción que Lorena ya tenía empezado.
Y entonces, octubre de 2013, llega Luciana, una bebé que tenía días de nacida, que Lorena [música] había estado esperando papeleo aparte durante años. Jorge la acompañó en todo el proceso y aquella tarde en que la bebé llegó [música] a casa, según ha contado después Mayira Rojas en varias entrevistas, Lorena estuvo horas simplemente mirándola.
Le puso el nombre de Luciana. [música] Si te imaginas la casa de Lorena en Miami aquel mes de octubre, te lo cuento. Una casa de las que se ven en las series americanas con [música] jardín, con piscina pequeña, con la luz de Florida entrando por las ventanas toda la tarde y con una mujer de 42 años [música] con peluca sonriendo más de lo que había sonreído en mucho tiempo.
Aquel mismo año 2013 Lorena hizo algo más. sacó un disco, un disco que casi nadie conoce, [música] pero que para ella, lo dijo en entrevistas, fue probablemente el proyecto más importante de toda su carrera. Y mientras Lorena preparaba la habitación de Luciana en la casa de Miami, [música] los médicos, según se supo después, ya empezaban a hablar de otra cosa entre [música] ellos.
Se llamó Hijos del Sol. Y aquí hay que pararse un segundo porque esto no era simplemente un disco de canciones infantiles. Lorena no estaba pensando en una carrera musical, [música] estaba haciendo algo mucho más íntimo. Le estaba dejando a su hija una voz a la que poder volver para cuando ella ya no pudiera cantarle en persona.
Y a mí esto me parece de las cosas más grandes que hizo. Estaba dejando algo que iba a seguir sonando [música] cuando ella ya no estuviera. Una forma de quedarse. Y aquí viene una cosa que hay que contar con cuidado, despacio, porque mientras Lorena vivía aquel momento dulce, la mejor etapa de su vida en algunos sentidos, con la niña, con Jorge, con el disco, por dentro estaban pasando cosas.
El cáncer, según se supo después, había [música] vuelto. Después de la mamá había hecho metástasis en los huesos. Lorena no lo contó en redes, no salió en programas, no hizo [música] grandes declaraciones y siguió. Siguió como pudo. Hizo una última telenovela en Telemundo Demente Criminal, [música] Actos para presentar el disco de la niña.
Seguía yendo a los eventos de Lstrong cuando el cuerpo le dejaba. seguía [música] siendo la cara del optimismo por fuera, pero los amigos cercanos notaban cosas, que se cansaba más rápido, que algunos días se cancelaban [música] planes, que los abrazos al despedirse duraban un poco más de lo normal. Esa cosa que pasa quizá cuando alguien sabe algo [música] que todavía no quiere decir.
Hasta que en 2014 los médicos le dijeron lo último. El cáncer había llegado al hígado. Y aquí, te aviso, viene la parte que cuesta de contar. [música] Y quédate porque todavía falta la parte que casi nadie cuenta entera, la carta que Jorge dejó escrita a mano para Luciana. Una carta que no se ha hecho pública, pero que cambia por completo el final de esta historia. Ya casi estamos.
Lorena recibió la noticia. [música] Lo contó después su hermana Mayira sin dramatismo. Llevaba 6 años aprendiendo a convivir con ello, pero esto era distinto. Cuando la enfermedad llega al hígado, según le explicaron los médicos, las opciones se reducen mucho, los tratamientos son más agresivos, los efectos secundarios [música] más duros y la esperanza, según las estadísticas frías que dan los [música] oncólogos en esos momentos, es muy distinta a la de una fase inicial.
Lorena lo entendió y tomó una decisión. decidió que la niña Luciana no iba a vivir aquello, que no iba a ver a su madre adoptiva en una cama de hospital, [música] que no iba a ver el deterioro, que no iba a pasar sus primeros años de vida en una casa llena de medicamentos y enfermeras y le pidió a su hermana Mayira que se llevara a Luciana a México.
Mayira dijo que sí y esa conversación, imagínate, [música] fue una de las más duras que tuvieron las dos hermanas en su vida, porque Mayira ya tenía dos hijos propios en México, Fabián e Ivana, adolescentes, una vida montada en Ciudad de México, su propia carrera. [música] Y aún así, Mayira dijo que sí, sin pensarlo demasiado, porque eran hermanas.
Lorena había hecho papeles de madre coraje en muchas telenovelas, pero esto no era un papel. Y entonces hizo lo más difícil que se le puede pedir a una madre, quererla lo suficiente como para soltarla. [música] Aunque ella, Lorena, no fuera a tener a la niña en sus últimos meses, prefería eso a que la niña se quedara con la imagen de una madre apagándose.
Y mientras la niña estaba camino a Ciudad de México [música] con Mayira, Lorena se quedaba en Miami con Jorge y con poco tiempo por delante. Y entonces llegó una escena que si no hubiera ocurrido de verdad, parecería imposible de escribir. Una de las más bonitas [música] y también una de las más duras de toda su historia. Llegó febrero de 2015.
Lorena estaba en su casa de Miami. [música] Ya no se levantaba mucho de la cama, pero seguía recibiendo a los amigos cercanos, [música] a las pocas personas que quedaban en su círculo más íntimo. Unas semanas antes, cuando Lorena todavía salía, [música] Jorge le había pedido matrimonio en una de aquellas funciones de microteatro [música] delante de los amigos comunes y de la madre de Lorena, que había viajado desde México.
[música] Fue una escena privada. Fue en público con testigos y Lorena dijo que sí. La boda la montaron casi de un día para otro en la propia [música] casa de Lorena en Miami. Era 14 de febrero, San Valentín. Y fíjate qué mezcla tan rara, porque normalmente uno piensa en ese día como algo bonito, ligero, con flores, cenas, regalos, celebración, pero allí todo era mucho más pequeño, mucho más íntimo y también mucho más fuerte.
Lorena estaba en la cama, ya muy delgada. Jorge estaba a su lado. Había cuatro amigos íntimos y estaba Mayira, [música] su hermana, que había viajado desde México para acompañarla en ese momento. No fue una boda grande, no podía hacerlo, pero quizá por eso fue todavía más verdadera. Se dijeron que sí allí mismo, en esa habitación y Lorena sonrió.
Mayira lo contó después en al rojo vivo. Dijo que sonrió como hacía años que no la veían sonreír. Y a mí esa imagen me parece una de las más potentes de toda su historia, porque Lorena sabía perfectamente cómo estaba, sabía lo que venía, sabía que ya no le quedaba mucho margen para hacer planes [música] y aún así, ese día decidió casarse.
No porque fuera lo correcto, no porque quedara bonito, no porque hubiera que cerrar la historia de alguna manera, sino porque le apetecía, [música] porque quería, porque incluso en ese momento, cuando casi todo se le estaba escapando de las manos, todavía había una cosa que nadie podía quitarle, elegir cómo vivir lo que le quedaba.
Esa [música] tarde, cuando todo terminó, Lorena le pidió a Jorge el anillo, se lo puso, lo miró y le dijo que no se lo iba a quitar nunca y no se lo quitó. Dos días después, el 16 de febrero, llegó la conversación más dura, la que no necesita adornos. [música] Mayira lo contó años después. Dijo que cuando el doctor les avisó de que ya era cuestión de horas, su madre le dijo una frase que le cambió la vida. Te haces responsable.
Tres palabras nada más. Pero detrás de esas tres palabras estaba todo. Mayira habló con la abogada. Le dijeron que tenía que sacar a Luciana de Estados Unidos y entonces hizo algo tremendo. Salió [música] de Miami con una carriola, con un bebé y volvió a México para empezar una vida que no había planeado.
Ella misma lo resumió de una manera que se te queda dentro. Allá nos hicimos madre e hija [música] y eso es lo que más pesa, porque aquella promesa no era cuidar una casa, no era proteger una carrera, no era defender una imagen pública, era hacerse cargo de una niña, de la hija de su hermana, de lo más importante que Lorena dejaba en este mundo.
Y Mayira dijo que sí, porque hay promesas que no se piensan mucho. Se aceptan aunque duelan, aunque [música] te cambien la vida, aunque sepas que desde ese instante ya nada va a volver a ser igual. Ese mismo día, [música] el 16 de febrero, Lorena se fue en su casa con los suyos cerca. Tenía 44 años, los había cumplido apenas 6 días antes.
Y ahora viene la parte que casi nadie cuenta entera, porque la historia de Lorena no terminó el 16 de febrero de 2015. tuvo un epílogo. [música] 11 meses después, Jorge Mon, el viudo, había caído, según contaron sus amigos [música] más cercanos a la prensa después, en una depresión muy profunda. Y según el propio Jorge declaró en aquellos meses, había otra cosa que le estaba pesando, [música] que su cuñada Mayira Rojas, según él, no le estaba permitiendo ver a la pequeña Luciana que ya [música] estaba en México. La
familia, por su parte, dio su propia versión. Según se publicó en varios [música] medios mexicanos, Mayira Rojas explicó que ella estaba cumpliendo el deseo expreso de su hermana [música] Lorena, que la decisión de proteger a la niña la había tomado Lorena en [música] vida y que ella, Mayira, no iba a contradecirla ahora que su hermana [música] ya no estaba. Dos versiones.
Y nosotros aquí, en el precio de ser, [música] no estamos para juzgar ninguna. Solo las contamos para que tú pienses lo que quieras. Lo que sí está documentado es que el 22 de enero de 2016, un amigo cercano encontró a Jorge Mon departamento de Miami sin vida. Tenía 43 años. Según los medios mexicanos y [música] españoles publicaron entonces, Jorge había muerto en circunstancias vinculadas, según la prensa, a la profunda depresión que atravesaba desde la pérdida de Lorena.
11 meses después de Lorena, tres semanas antes del primer aniversario de la muerte de su esposa, Mayira Rojas, según se publicó después en varios medios, expresó su pesar. Dijo que la familia de Lorena lamentaba profundamente lo de Jorge y que pese a las diferencias que habían tenido en aquellos meses, ella nunca había querido aquello.
Esa fue la versión de la familia. [música] Según las palabras de Mayira, Jorge fue enterrado en España, donde lo esperaba su familia. Su madre, que había viajado a Miami en [música] varias ocasiones durante los últimos meses de Lorena, fue quien recogió los restos para llevarlos de vuelta a su tierra.
¿Te acuerdas de la carta que te prometí al principio? La del hombre que se sentó a escribir a mano para una niña, pues aquí es donde aparece. Jorge dejó una carta, según se publicó después en algunos medios, dirigida a Luciana, [música] a la niña que él había acompañado a recoger del proceso de adopción, a la niña que había sido también su hija, aunque no biológicamente, en los pocos meses que estuvieron los tres juntos.

Esa carta, según los amigos cercanos a Jorge que la vieron, era larga y estaba escrita para que Luciana la leyera cuando creciera. El contenido exacto no se ha hecho público. Lo que sí se sabe, según contaron esos amigos, [música] es que Jorge en aquella carta le explicaba a Luciana quién había sido él, quién había sido Lorena, [música] cómo se habían querido y cómo quería que ella entendiera algún día todo lo que había pasado para que la niña [música] cuando creciera no se quedara solo con la versión de los demás, sino con la suya
también. [música] Y ahora viene la parte luminosa de esta historia. Porque no todo mira, es oscuridad. Luciana, la niña que Lorena adoptó en octubre de 2013, [música] hoy está viva. Tiene 12 años cumplidos. Vive en Ciudad de México con su tía Mayira Rojas, que la crió desde aquella mañana del 16 de febrero de 2015, cuando Lorena le pasó la responsabilidad con tres palabras.
En 2023, Mayira Rojas [música] dio una entrevista al programa al rojo vivo de Telemundo. Llevaba a Luciana al lado, una niña de unos 10 años sonriente con la cara tranquila y a Luciana le preguntaron por Lorena. La niña respondió, según se vio en aquella entrevista con naturalidad. Dijo que Lorena, según le habían contado, [música] era la hermana de su mamá.
Mayira explicó en aquella entrevista que Luciana sabe que ha tenido tres madres. Una madre biológica que la dio en adopción, Lorena que la adoptó con días de nacida, y Mayira, que la críó desde el año y poco hasta hoy. Y Luciana lleva eso con calma. Es una niña muy deseada, muy amada, dijo Mayira en aquella entrevista, [música] que ha llenado mi corazón después de un enorme vacío.
Verla crecer ha sido todo un proceso. Esas fueron las palabras. Mayira ha explicado [música] también en otras entrevistas que el proceso legal de adoptar oficialmente a Luciana fue largo, que tuvo que pelearse con los [música] papeles, con los abogados, con los plazos, pero que en algún momento, después [música] de unos años Mayira se convirtió legalmente en la madre adoptiva de la niña, una niña con tres madres. [música] Y lo cuenta Mayira.
Cuando le pregunta a la niña por sus tres madres, Luciana lo cuenta sin problema, sin drama. Da la sensación, según lo cuenta Mayira, [música] de que la niña entiende ya que cada una de aquellas mujeres hizo lo mejor que podía hacer en su momento. La niña que Lorena adoptó sabiendo lo que sabía. [música] Hoy está bien, va al colegio, crece y a veces escucha el disco Hijos del Sol que su madre adoptiva le grabó cuando ella era una bebé que no sabía aún ni siquiera abrir los ojos.
Y oye la voz de Lorena cantándole. Y aquí viene otra cosa que casi nadie cuenta. [música] Y fíjate lo que pasó cuando Lorena se fue aquel 16 de febrero. Se volcó entero el mundo del entretenimiento latino. Salieron [música] a despedirla Alejandro Fernández, Daniela Romo, Adriana Barraza, Gabi [música] Spanic, Andrea Legarreta, Eric Rubín, que la conocía desde alcanzar una estrella, toda una generación despidiéndola a la vez.
Y Juan José Origel, [música] el periodista de espectáculos, escribió una frase que se quedó. Dijo, “Según se publicó entonces, descanse en [música] paz Lorena Rojas, una gran mujer que luchó siempre siendo un ejemplo para todos. Aquellas palabras lo resumían bien. Lo que muchísima gente del medio sentía, Lorena no había sido [música] solo una actriz, había sido durante 7 años una mujer pública, mostrando que se podía vivir con una enfermedad grave, sin esconderse, sin avergonzarse, sin pedir lástima. [música] Y esa actitud,
contaron varios compañeros del medio en aquellos días, había ayudado a muchísimas mujeres latinas que la veían por televisión y se decían, “Si Lorena puede, yo [música] también. Hay otra coincidencia y no me la quiero dejar, que hay que mencionar. Lorena Rojas y Edit [música] González, dos de las grandes actrices mexicanas de aquellas generaciones, compartieron escenario en el musical Aventurera en distintas temporadas.
Las dos hicieron el papel principal y las dos, agárrate, murieron a los 44 años. De la misma enfermedad, Edith González [música] se fue en 2019, 4 años después de Lorena, cáncer de ovario. Ambas eran [música] actrices de telenovela, ambas habían tenido hijas. Ambas habían sido en distintos momentos la cara visible de la lucha pública contra esta enfermedad en el mundo latino.
Y a las dos las recordamos hoy juntas [música] en este canal. Aquí en El precio de ser le dedicamos un video entero a Edit González hace [música] unas semanas. Te lo dejo en la descripción por si quieres verlo después, porque la historia de [música] Edit también merece ser recordada. Hay algo en esta historia que 10 años después de aquel 16 de febrero sigue dando [música] vueltas dentro.
A mí al menos me lo da porque Lorena Rojas en 2013 hizo una cosa que a casi todo el mundo le pareció una locura. Decidió ser madre sabiendo lo que sabía, sabiendo que probablemente no iba a verla crecer del todo y aún así eligió que sí. Y esto es lo que cuesta entender. Lorena no adoptó porque no entendiera lo que venía.
Adoptó precisamente porque lo entendía. Eligió darle un nombre, una casa, un disco de canciones, [música] una tía que se haría madre, una historia que esa niña cuando crezca y entienda va a poder contar con orgullo. Lorena, sin saberlo, hizo en aquellos últimos años lo más importante de toda su vida. construyó la infancia de su hija, aunque ella no fuera a estar, y dejó instrucciones.
[música] Dejó a su hija en las manos en las que más confiaba y eso lo cambió todo. Y tú, ¿qué dejarías tú dicho si supieras que el tiempo, como le pasó a Lorena, [música] se te acaba antes de lo que pensabas? ¿Qué cosas pondrías por escrito? ¿A quién le pasarías el cuidado de lo que más quieres? Porque al final, [música] mira, Lorena se dio cuenta antes que casi nadie de una cosa que cuesta asumir, que ser madre no es solo estar, es también dejar bien atado lo que viene después.
Y este fue el precio que pagó Lorena Rojas por ser quien fue. Gracias de verdad por quedarte conmigo hasta el final. Y ahora cuéntame tú cómo recuerdas a Lorena, porque yo tengo la sensación de que muchas de las [música] personas que están escuchando esto la conocieron casi sin darse cuenta, desde una telenovela vista en la cocina mientras se hacía la cena, desde un capítulo de azul tequila [música] por las tardes, desde aquella Isabel Arroyo del Cuerpo del Deseo, que se enamoraba como si la vida fuera para siempre, sin saber que
aquella mujer guapa y sonriente que llenaba las pantallas estaba viviendo endo por dentro una pelea de 7 años y construyendo mientras [música] tanto lo que iba a dejar. Y si todavía no estás suscrito, suscríbete ahora, porque aquí en el precio de ser seguimos haciendo algo que cada vez hace menos gente. Pararnos un rato para recordar a mujeres que nos marcaron a millones de personas, aunque muchas veces nadie llegara a entender del todo lo que estaban viviendo por [música] dentro.
Lorena Rojas fue una de ellas. Nos vemos muy pronto.