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Joan Crawford: Cuando Su Hija Reveló Todo… Hollywood La Abandonó

Allí Henry Casson perdió el negocio del teatro. empezó a beber y 2 años después, en 1917, abandonó completamente a Annabelle y a sus hijos. Annabelle, con tres hijos a cargo y sin dinero, tomó una decisión que iba a marcar para siempre a la pequeña Billy. la inscribió en una escuela católica privada de Kansas City llamada Rockingham Academy.

No tenía dinero para pagar la matrícula, pero según el acuerdo que firmó con la directora, la pequeña Billy podía estudiar allí gratuitamente a cambio de trabajar como sirvienta en la escuela, limpiar habitaciones, lavar platos, hacer las camas de las niñas más ricas, 14 horas al día, desde los 12 hasta los 16 años.

Hay un detalle de esos años en la Rockingham Academy que John Crawford contaría décadas después en una entrevista de 1962 a la revista Time. decía que durante esos 4 años de servidumbre, las niñas ricas de la escuela maltrataban constantemente, le tiraban del pelo cuando hacía sus camas, le escondían sus zapatos, le rompían los pocos vestidos que tenía y sobre todo le decían cada día en pasillos vacíos y en patios de recreo una frase que ella iba a guardar para siempre como una bandera.

Le decían, “Tú nunca vas a salir de aquí, Billy. Tú vas a limpiar baños toda tu vida. Esa frase dicha por niñas ricas a una niña pobre en una escuela católica de Kansas City entre 1917 y 1921 iba a convertirse en el motor secreto que iba a impulsar a John Crawford durante los siguientes 60 años. cada papel que iba a aceptar, cada matrimonio que iba a celebrar, cada éxito comercial que iba a conseguir, cada óscar que iba a perseguir, todo, según los biógrafos, era para demostrarles a esas niñas crueles de Kansas City que ellas se

habían equivocado. ¿Desde dónde nos estás viendo? Cuéntanos en los comentarios. Nos encanta saber desde qué país nos siguen. A los 16 años, en 1921, Billy Lour tomó una decisión que iba a cambiar el resto de su vida. Decidió que iba a escaparse de la Rockingham Academy, que iba a usar la única arma que tenía para construir una vida diferente.

Esa arma era su cuerpo, específicamente su capacidad de bailar. Billy durante sus años en la escuela había aprendido a bailar mirando a las niñas ricas que tomaban clases privadas de baile sin pagar nada, sin instructor, solo mirando y practicando sola en su habitación de servicio cuando no había nadie. Y para los 16 años, según contaría, décadas después, ya bailaba mejor que cualquier alumna oficial de la escuela.

En el verano de 1921, Billy se subió a un tren con destino a Chicago. Tenía $ en el bolso, una sola maleta y un nombre artístico que se había inventado durante el viaje. A partir de ese tren iba a llamarse Lucil Lesuea, su verdadero nombre, pero en privado prometiéndose una cosa, que algún día iba a inventarse un nombre todavía más glamoroso, un nombre digno de una estrella, un nombre que las niñas ricas de Kansas City iban a leer un día en los periódicos y reconocer con asombro.

Durante los siguientes 4 años, entre 1921 y 1925, Lucil Les Sweare bailó en bares, tablados, clubs de jazz y pequeños teatros de Vodeville en Chicago, Detroit, Philadelphia y finalmente Broadway en Nueva York. Bailaba el Charleston, el Shimmy, el Foxtrot. era considerada, según los testimonios de la época, una bailarina excepcional.

No era la más bella, no era la más alta, pero tenía algo que ningún otro intérprete del Valville americano de los años 20 tenía, una intensidad emocional que hacía que el público no pudiera dejar de mirarla cuando ella entraba al escenario. Y entonces, en 1925 ocurrió el momento que iba a cambiar para siempre su vida.

Un productor de Metro Goldwin Mayor llamado Harry Rap vio a Lucille Les bailar en una revista musical en Broadway. Harry Raf esa misma noche le ofreció a Lucille un contrato de prueba con MGM en Hollywood. El contrato pagaba $5 por semana. Una cifra modesta para la industria, pero astronómica para una bailarina de Broadway que había crecido limpiando baños en una escuela católica.

Lucil LER, con 21 años aceptó inmediatamente. subió a un tren transcontinental con destino a Los Ángeles y en febrero de 1925 llegó por primera vez a Hollywood, la capital mundial del cine. lugar donde iba a vivir las cuatro décadas siguientes. El lugar donde iba a construir, capa por capa, año tras año, decisión tras decisión, la identidad pública de John Crawford, el nombre John Crawford no le pertenecía.

Se lo inventó la propia MGM en 1925 a través de un concurso público organizado por la revista Photoplay para encontrarle un nombre artístico nuevo a la joven bailarina. Más de 12,000 personas enviaron propuestas. El nombre ganador fue propuesto por una lectora de Albany, Nueva York, John Crawford. MGM le pagó a la lectora ganadora $500.

Y a partir de 1926, Lucil Fesware dejó oficialmente de existir. A partir de ese momento solamente existía John Crawford. Durante los siguientes 10 años, entre 1925 y 1935, Joan Crawford construyó pacientemente una de las carreras más espectaculares del cine mudo y del cine sonoro de Hollywood.

Hizo 52 películas durante esos 10 años. Trabajó 16 horas al día. Aprendió a hablar perfectamente concción de élite. Aprendió francés. Aprendió a vestirse con la elegancia de las mujeres ricas que la habían humillado en Kansas City. Y sobre todo aprendió a construir la imagen pública de una estrella. Hay un detalle particular de los primeros años de Lucill en Hollywood que pocas biografías describen con la profundidad necesaria.

Lucil, durante sus primeros meses en MGM en 1925 vivía en una pensión barata en el barrio de Ecopark en Los Ángeles. Compartía el cuarto de baño con otras seis mujeres. Comía solamente una vez al día para ahorrar dinero y trabajaba en MGM como bailarina de fondo en películas musicales, sin nombre, sin línea de diálogo, sin reconocimiento.

Pero según se sabría, décadas después, a través de los testimonios de antiguos empleados de MGM, Lucil tenía una técnica de supervivencia particular esos primeros meses. Llegaba al estudio a las 5:30 de la mañana, una hora antes del inicio oficial del trabajo. Y durante esa hora extra que nadie le pagaba, observaba en silencio cómo trabajaban las grandes estrellas de la época.

Greta Garbo, Norma Sherer, Marian Davis. Lucille las estudiaba como una investigadora científica. Cómo caminaban, cómo hablaban, cómo se vestían, cómo se maquillaban, cómo se reían frente a la cámara, cómo se reían fuera de la cámara. Y durante meses, esa joven bailarina de Texas, sentada silenciosamente en una esquina oscura del estudio, absorbió cada detalle de la construcción artística de una estrella cuando finalmente le dieron su primer papel principal en 1928 en Our Dancing Daughters.

Lucil no solo era una bailarina con habilidad, era ya, gracias a sus 3 años de observación silenciosa, una mujer que sabía exactamente cómo proyectar la imagen de una estrella y la cámara esa noche del estreno lo capturó perfectamente. Hay otro detalle que capture el verdadero genio personal de John Crawford durante esos años.

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