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LOLA BELTRÁN: Por ESTO se PELEARON su HERENCIA mientras ella MORÍA SOLA

Pero detrás de cada aplauso, detrás de cada canción de desamor regalaba al público, había una mujer que cargaba su propio desamoras, una mujer que aprendió de la manera más dura que ni toda la fama del mundo, ni todo el cariño de un país entero pueden llenar el vacío de una cama fría y de una familia dividida. Esa es la verdadera historia de Lola La Grande, la que vamos a conocer hoy completa.

Hoy abrimos una de las tumbas más queridas y más dolorosas del archivo, la tumba de Lola Beltrán. Lola la Grande, la muchacha pobre de un pueblo de Sinaloa que llegó a la capital a pedir una oportunidad y terminó siendo la primera cantante de su género en pisar el palacio de bellas artes. La mujer que cantó para Charles de Gold, para John F.

Kennedy para los Reyes de España, la diva absoluta de la canción mexicana. Y al mismo tiempo una mujer que detrás del telón cargó un desamoró, un matrimonio roto, una soledad sentimental de más de 30 años y una herida familiar que estalló sobre su tumba todavía fresca. Hoy las tumbas hablan.

Bienvenidos a un nuevo expediente de las tumbas de la fama. Antes de avanzar, suscríbete al canal. Si llegaste por primera vez, este es tu sitio. Aquí contamos las verdades que México prefirió no mirar de frente, las historias completas detrás de las grandes leyendas, con respeto, pero sin esconder nada de lo que es público. Dale, me gusta porque tú me gusta.

Le dice al algoritmo de YouTube que esta historia importa, que merece llegar a más gente y así esta comunidad sigue creciendo. Comparte el video con alguien que creció escuchando a Lola Beltrán, porque hay personas que lloraron con su voz en los años 60 y 70. que bailaron y sufrieron y amaron con sus canciones de fondo y que merecen saber cómo terminó realmente la historia de la mujer que les puso banda sonora a sus vidas.

Y déjame algo en los comentarios. ¿Cuál es la canción de Lola Beltrán que más te marcó? ¿Con cuál lloras tú? Escríbemela allí abajo que la voy a leer porque me encanta saber qué canción vive en el corazón de cada uno de ustedes. Te voy a contar cinco cosas en este expediente y te voy a avisar cuando lleguemos a cada una.

Primero, ¿quién era de verdad Lola Beltrán antes de ser una leyenda? la muchacha pobre del Rosario Sinaloa, la que estudiaba para secretaria y que un día se subió a un camión rumbo a la capital sin saber que iba a cambiar la historia de la música mexicana para siempre. Segundo, ¿cómo conquistó al mundo? Como una mujer de provincia, sin contactos ni padrinos, se convirtió en la voz de México, la primera de su género en cantar en el Palacio de Bellas Artes, la que cantó ante presidentes y reyes de medio planeta. Tercero,

el gran amor de su vida. El único hombre con el que se casó el torero y actor Alfredo Leal. la pasión, las peleas, la ruptura y el hecho más doloroso de todos. Que la mujer que mejor le cantó al amor en este país, después de aquel matrimonio roto, no volvió a casarse jamás y nunca se le volvió a conocer un amor público.

Más de 30 años de soledad sentimental. Cuarto, el secreto de su corazón de madre. La hija que tuvo con el torero, el niño que adoptó por puro amor y la dura batalla legal que enfrentó por él. Una batalla tan complicada que ni siquiera la muerte le permitió cerrarla en vida. Y quinto, sus últimos días. su muerte repentina aquella tarde de marzo de 1996 y la guerra por su herencia que estalló entre sus dos hijos cuando su cuerpo apenas se enfriaba.

Una guerra que, según se ha contado, mantuvo a uno de ellos sin ser reconocido legalmente como su hijo durante unos 11 años después de muerta. Te voy a avisar al llegar a cada parte y guárdate ya un hombre porque vamos a necesitarlo y te va a doler cuando entiendas por qué. José Quintín, recuérdalo bien y hazme un favor antes de empezar, porque esto es importante de verdad.

Si te gustan las historias de las grandes leyendas de México contadas con respeto y con la verdad por delante, deja ya un me gusta. y escríbeme en los comentarios el nombre de Lola, solo su nombre, Lola, para que yo sepa que estás aquí desde el principio y para que YouTube entienda que esta historia merece llegar a miles de personas más.

Ese pequeño gesto tuyo, ese me gusta y ese comentario es lo único que hace crecer a este canal y es gratis. Hecho esto, vamos al principio, cuando todavía no había reina, solo una muchacha y un pueblo perdido en Sinaloa. Para entender por qué la mujer más aclamada de la canción mexicana murió con un vacío en el alma, hay que volver al principio.

Hay que volver a un pueblo pequeño en el estado de Sinaloa, a una familia humilde, a una niña que cantaba sin imaginar lo que esa voz le iba a dar y sobre todo lo que le iba a quitar, porque toda gran historia tiene un precio y la de Lola no fue la excepción. La voz que la hizo inmortal fue también de algún modo la que la condenó a una vida entregada por completo al público y muy poco a sí misma.

María Lucila Beltrán Ruiz nació el 7 de marzo de 1932 en el Rosario, un pueblo del estado de Sinaloa, en el noroeste de México. Su padre administraba una mina y su madre disfrutaba del canto. No era una familia rica, pero tampoco de la miseria absoluta. Era una familia de pueblo trabajadora, de las que sueñan con que sus hijos tengan un oficio seguro.

La pequeña Lucila fue educada por monjas carmelitas en su pueblo y como tantas muchachas de su generación, el camino que se esperaba para ella no era el de los escenarios, sino el de un trabajo respetable y discreto. Quiero que te imagines ese mundo por un momento, porque es la raíz de todo lo que vino después. El México de los años 30 y 40 en un pueblo de provincia en Sinaloa, una época en la que el destino de una mujer estaba casi escrito desde que nacía.

Casarse, formar una familia y con suerte un oficio decente como el de secretaria o maestra. Soñar con ser artista, con cantar ante multitudes, con viajar por el mundo, era poco menos que una fantasía imposible para una muchacha de pueblo. No había caminos trazados para eso.

No había escuelas de fama, no había contactos, no había manera evidente de que una joven del Rosario llegara jamás a ser alguien fuera de los límites de su estado. Y sin embargo, de ese pueblo, de esa familia humilde, salió la voz que iba a representar a México ante el mundo entero. Cuando entiendes de dónde venía, la altura a la que llegó se vuelve todavía más asombrosa.

Lucila estudiaba comercio para ser secretaria. Ese era el plan. Una vida ordenada, mecanografía, taquigrafía, un empleo de oficina, quizá en alguna dependencia del pueblo o de la ciudad cercana. Nadie en aquel pueblo de Sinaloa imaginaba que aquella muchacha que estudiaba para secretaria llevaba en la garganta la voz que iba a hacer llorar a millones de personas, la voz que iba a sonar en los palacios de Europa y en las casas más humildes de México, por igual la llevaba dentro escondida esperando.

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