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La HUMILDE Vida de Gabriel Batistuta a Sus 56 Años: El Icónico Delantero Que Eligió el Silencio

La HUMILDE Vida de Gabriel Batistuta a Sus 56 Años: El Icónico Delantero Que Eligió el Silencio

Imagina ser el mejor delantero del mundo, el hombre más temido de la Serie A, el goleador que hizo temblar estadios en tres mundiales y que al día siguiente de colgar las botas no puedas caminar. Eso le pasó a Gabriel Batistuta. No en sentido figurado. Literalmente, al segundo día de su retiro, con el baño a 3 m de su cama, decidió no levantarse porque el dolor era insoportable.

El hombre que había marcado 355 goles en su carrera profesional no podía dar tres pasos y ese momento más que cualquier gol o cualquier título, lo cambió todo. ¿Qué hace uno de los mejores delanteros de la historia cuando el fútbol lo abandona de golpe y sin aviso? ¿Qué pasa con la fama, el dinero y la identidad cuando el cuerpo dice basta? En este video te llevamos a Reconquista, Santa Fe, Argentina.

Al campo donde Batistuta construyó una vida completamente distinta a todo lo que el mundo esperaba de él. Sin cámaras, sin flashes, sin estadios, solo tierra, ganado, golf y familia. Quédate hasta el final porque la historia de lo que le pasó a su cuerpo después del retiro es tan impactante como cualquier cosa que haya hecho dentro de una cancha.

Gabriel Omar Batistuta nació el 1 de febrero de 1969 en Avellaneda, provincia de Santa Fe, aunque su familia se mudó pronto a Reconquista, un pueblo del norte santafesino donde transcurrió toda su infancia. No nació futbolista. De niño era aficionado al basketbol y al vley y se consideraba buena promesa en esas disciplinas.

Fue el mundial de 1978 que Argentina ganó de local con la emoción que sacudió a todo el país, lo que lo convenció de que quería jugar al fútbol. Tenía 9 años. Su padre Omar trabajaba en un matadero y su madre Gloria era secretaria en una escuela. No había dinero de sobra ni caminos trazados, había ganas y una pelota. Sus primeros pasos fueron discretos.

Pasó por el equipo juvenil de Platense antes de llegar a New World’s Old Boys en 1988, donde debutó como profesional. No fue el juvenil de portada ni el prodigio que los diarios celebraban, fue el que trabajaba. En 1989 lo fichó Riverplate, donde ganó el campeonato 1989 hasta 90 bajo las órdenes de Daniel Pasarella.

Al año siguiente pasó a Boca Juniors, donde la dupla con Diego La Torre fue devastadora. ganó el torneo Clausura 1991 y empezó a llamar la atención de Europa. La Copa América de ese mismo año, donde Argentina se consagró campeón y Batistuta fue el goleador del torneo con seis tantos, fue su pasaporte al viejo continente. En 1991, la Fiorentina de Florencia pagó 2 $ 5 millones por su pase.

Para muchos era una apuesta riesgosa. Para él fue el comienzo de una historia de amor que todavía hoy no tiene final. En Florencia, Batistuta no fue solo un delantero, fue una identidad, un símbolo. El hombre que hacía temblar el Artemio Franchi con cada disparo en su primera temporada marcó 13 goles, en la segunda 19.

Pero la Fiorentina descendió a la Serie B en 1993. Casi todos los jugadores de nivel se fueron. Batistuta se quedó, nadie se lo exigió, nadie se lo pidió. Era lo correcto. Esa decisión de permanecer junto al equipo cuando bajó de categoría definió su leyenda más que cualquier gol. Ayudó a la Fiorentina a volver a la Serie A en 1994 y siguió siendo el corazón del equipo durante nueve temporadas consecutivas.

Ganó la Copa Italia y la Supercopa Italiana en 1996. fue capo canoniere de la Serie A en la temporada 1994 hasta 95 con 26 goles. En 1996, los hinchas de la Fiorentina le erigieron una estatua de bronce de tamaño natural en Florencia. Todavía hoy se mantiene en pie. Batistuta marcó 207 goles con la camiseta viola, convirtiéndose en el máximo goleador histórico del club en la Serie A.

ganaba entre 2 y 4 millones de euros anuales según las temporadas con primas adicionales por rendimiento. Su patrimonio comenzaba a consolidarse. Antes de seguir, tenemos una sorpresa para ti. Si eres un verdadero fan del fútbol y quieres entender cómo el factor humano influye en cada jugada o en cada futbolista, tenemos un libro exclusivo con unidades limitadas.

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El salario acordado fue de aproximadamente 6 millones de dólares anuales libres de impuestos. Era el futbolista mejor pagado del mundo en ese momento. Florencia lloró. Batistuta también, aunque en privado, no quería castigar a la Fiorentina, pero a veces tenemos que hacer cosas que no queremos, dijo años después en Roma, junto a Francesco Totti, Cafú y un plantel de lujo dirigido por Fabio Capello, Batistuta fue el goleador más determinante de la temporada 2000 hasta 01.

El 17 de junio de 2001, con tres goles ante el Parma en la última jornada, Roma se consagró campeón de la Serie A. Batistuta lloró sobre el césped, no de euforia teatral, de alivio, de cierre. El título que había perseguido durante una década había llegado por fin, aunque no con los colores que él habría elegido. Pero el cuerpo tenía otra historia que contar.

Batistuta llevaba años jugando bajo el efecto de infiltraciones con corticoides para soportar el dolor en los tobillos. Me infiltré mucho, pero siempre jugué. En una temporada de 70 partidos estuve en 65 y siempre di lo máximo, reconoció años después. Esas infiltraciones repetidas destruyeron los cartílagos y tendones de sus articulaciones.

No de golpe, sino de a poco, partido a partido, gol a gol. El precio del esfuerzo se cobró luego con intereses. Después de la Roma, pasó al Inter de Milán en préstamo y luego cerró su carrera en el Alabi de Qatar, donde disputó sus últimas temporadas entre 2003 y 2005. En Qatar percibió aproximadamente cinco 5 millones de dólar anuales.

El 13 de marzo de 2005 en DoA, Gabriel Batistuta anunció su retiro definitivo del fútbol. tenía 36 años y había marcado 355 goles en 632 partidos a lo largo de su carrera, pero al segundo día de ese retiro, con el baño a 3 m, no pudo pararse. Dejé el fútbol y de un día para otro no podía caminar más. No al mes, a los dos días no podía caminar.

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