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🚨BOMBAZO MUNDIAL: LAS 48 SELECCIONES ESTALLAN Y ECHAN A INFANTINO: ¡SE ACABÓ SU MANDATO!

 Francia filtrando que sus jugadores se plantarían en el primer minuto de su primer partido si la FIFA no reconsideraba al menos tres de las medidas más polémicas. España protestando porque las normas atacaban directamente el estilo de juego de posesión que lleva 20 años siendo la identidad más reconocible del fútbol español en el mundo.

 Tres selecciones, tres problemas distintos, tres formas diferentes de decirle a Infantino que lo que había aprobado no era aceptable. Infantino no se movió. Según nos cuentan las personas que estuvieron cerca de las negociaciones de esas primeras semanas, el presidente de la FIFA interpretó las protestas de las tres elecciones exactamente como había interpretado todas las protestas que había recibido durante sus años al frente del organismo, como ruido, como negociación, como la fase inicial de un proceso que siempre termina igual con las elecciones

cediendo, porque cuando llega el momento de verdad, ninguna quiere quedarse fuera del torneo más importante del mundo. Esa interpretación, según nos informan, fue el error más grande de su presidencia, porque esta vez algo era diferente. Esta vez había una selección en el movimiento que hacía que la situación fuera cualitativamente distinta a cualquier protesta anterior.

 Brasil, la pentacampeona, el país donde el fútbol no es un deporte, sino una forma de entender la vida. el que cuando dijo que no iba a jugar en las condiciones actuales, convirtió lo que podía haberse gestionado como una negociación en una crisis institucional de primer orden. Brasil no se unió al movimiento por las mismas razones que las otras.

 Llegó con sus propios argumentos, con un comunicado formal enviado directamente infantino con la firma de todos sus jugadores detrás, con dos motivos concretos que, según nos cuentan, dejaron al presidente de la FIFA sin respuesta inmediata cuando los leyó. El balón con comportamiento aerodinámico impredecible que recordaba demasiado al Yabulani de Sudáfrica 2010 y el césped en mal estado combinado con el calor asfixiante de las sedes americanas que, según los médicos de la selección brasileña, creaba un riesgo real de

lesiones que ninguna federación responsable podía ignorar. Cuando Infantino leyó ese comunicado, según nos informan, tomó la decisión de pausar el mundial, de abrir un periodo de negociación urgente, de comunicar públicamente que si no había acuerdo, el tornillo se aplazaría. Era la primera vez en 92 años de historia de la FIFA que algo así ocurría y en ese momento Infantino todavía creía que podía gestionar la situación desde una posición de control, que la pausa era táctica, que las negociaciones le darían

el margen que necesitaba para encontrar fórmulas que satisfieran a las elecciones sin que la FIFA tuviera que reconocer públicamente que se había equivocado en algo fundamental. Lo que no calculó es lo que ocurrió durante las horas que siguieron a ese comunicado, lo que las elecciones hicieron mientras Infantino creía que las negociaciones estaban en proceso y que el tiempo trabajaba a su favor.

 Las elecciones se reunieron, las cuatro que ya habían protestado, pero no solo ellas. Según nos cuentan, lo que ocurrió en las horas siguientes al comunicado de Infantino fue algo que el presidente de la FIFA no tenía en ninguno de sus escenarios posibles. Los capitanes y los representantes de todas y cada una de las 48 selecciones participantes en el mundial se pusieron en contacto entre sí a través de los canales que el fútbol internacional tiene establecidos para la comunicación entre federaciones y empezaron a hablar no de estrategia, no

de negociación táctica, de algo mucho más simple y mucho más poderoso, de lo que todas ellas habían experimentado durante las semanas previas al torneo, del estado de los campos donde habían entrenado, de las normas que habían intentado aplicar en los amistosos de preparación y que según los testimonios de entrenadores y jugadores de más de 20 países distintos generaban exactamente los mismos problemas, independientemente del estilo de juego de cada equipo, del calor, del balón, de la sensación compartida de que lo que la FIFA había

preparado para este torneo no era el mundial que el fútbol merecía. Y de algo más, algo que según nos cuentan fue el argumento que terminó de unir a selecciones que en el campo son rivales, pero que en esa conversación descubrieron que tenían exactamente el mismo problema, que Infantino había probado todo eso sin preguntarle a nadie que entendiera de fútbol de verdad, sin consultar con los entrenadores, sin pedir la opinión de las federaciones que iban a tener que competir bajo esas condiciones. 13 normas diseñadas en

despachos por personas que entienden de contratos televisivos y de marketing deportivo, que, según los testimonios recogidos, nunca en su vida habían tenido que parar un corner en 5 segundos con ocho jugadores colocándose en el área. Esa conversación que empezó entre cuatro selecciones, creció durante horas hasta incluir a todas las que estaban en el torneo.

 selecciones grandes y selecciones pequeñas, selecciones europeas y sudamericanas y africanas y asiáticas, selecciones que nunca habían ganado nada y selecciones que entre todas acumulaban más de la mitad de todos los mundiales disputados. Todas con el mismo mensaje, todas con la misma conclusión, todas dispuestas a hacer algo que el fútbol nunca había visto, firmar juntas.

 El comunicado que redactaron, según nos informan, tardó varias horas en tomar su forma definitiva, porque coordinar la posición de 48 federaciones distintas con intereses distintos y prioridades distintas no es un proceso sencillo. Pero según nos informan, el nivel de consenso que se alcanzó fue extraordinario, porque cuando las selecciones pequeñas escucharon que las grandes estaban dispuestas a arriesgar su participación en el torneo más importante del mundo, en defensa de algo que también les afectaba a ellas, la respuesta fue unánime. Nosotros también

firmamos. Y cuando las grandes elecciones vieron que las pequeñas se sumaban sin dudarlo, entendieron que lo que estaban construyendo era algo diferente a cualquier protesta anterior, que no era la queja de unos pocos privilegiados que querían condiciones especiales. Era el fútbol entero diciéndole a la FIFA que había una línea que no se podía cruzar sin consecuencias.

 El comunicado estaba listo, las 48 firmas al pie y dos exigencias que, según nos informan, cuando llegaron a manos de Infantino, le dejaron claro que esta vez no había fórmula de negociación que pudiera resolver lo que tenía encima. Esas dos exigencias, según el borrador del comunicado que este canal conoce en exclusiva, no dejaban espacio para la interpretación ni para los matices diplomáticos que la FIFA suele usar cuando quiere ganar tiempo sin comprometerse con nada concreto.

 La primera exigencia era la cancelación inmediata y definitiva de todas las normas polémicas aprobadas para este torneo. No una revisión, no una modificación, una cancelación completa. Volver a las reglas con las que se ha jugado al fútbol durante décadas, las que los jugadores conocen, las que los entrenadores usan, las que el público entiende, las que hacen que el fútbol sea el fútbol y no un producto de entretenimiento diseñado para un mercado que hasta hace 4 años no sabía ni lo que era un fuera de juego. La segunda

exigencia era la que, según nos cuentan, nadie en los despachos de la FIFA esperaba leer en un comunicado de esas características. La destitución inmediata y fulminante de Jan Infantino como presidente de la FIFA. No una moción de censura, no un proceso formal que pudiera durar meses, una destitución fulminante con efectos inmediatos antes de que el plazo de 72 horas que el comunicato establecía llegara a su fin.

72 horas, ese era el plazo. Y si no había acuerdo en ese tiempo, las 48 selecciones abandonarían el mundial de forma simultánea y coordinada, sin partidos, sin imágenes, sin los contratos televisivos que la FIFA había firmado por miles de millones de dólares con las cadenas de todo el mundo. El comunicado llegó a manos de Infantino y según nos informan, lo que ocurrió a continuación fue diferente a todo lo que habíamos visto hasta este momento en esta historia.

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